Santiago en mí

¿La más fortificada de Cuba? (+Fotos)

Durante la colonia, Santiago de Cuba llegó a ser, quizás, la ciudad más fortificada del país; lo cual no resultó ser paranoia de los gobernadores de la isla, sino consecuencia directa del constante asedio a que fuera sometida por parte de corsarios y piratas en un inicio, y luego, resultado de las medidas defensiva de los colonialistas ante el empuje de los independentistas cubanos. Aún hoy la ciudad guarda en sus límites (y un poco más allá), varios exponentes de tales instalaciones que, en su momento, llegaron a sobrepasar el medio centenar. Entre los más reconocidos está el Castillo de San Pedro de la Roca, o sencillamente Castillo del Morro (declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997), justo a la entrada de la bahía santiaguera; testigo de más de una batalla naval; incluida la famosa Batalla Naval de Santiago, durante la guerra Hispano-Cubana-Norteamericana en 1898, en la cual fue exterminada la flota al mando del Vicealmirante español, Pascual Cervera.

 

El Castillo del Morro fue testigo de varias batallas navales en la bahía santiaguera

Los primeros elementos defensivos con que contó la naciente villa santiaguera fueron el llamado Fuerte de Velásquez (en la actualidad denominado por el más romántico nombre de Balcón de Velásquez); la propia Casa de los Gobernadores Generales, la aún llamada Casa de Diego Velásquez, la cual contaba en su arquitectura con elementos que la convertían en una casa fortificada; y el Fuerte de Fernando de Soto. Sin embargo, las continuas incursiones de piratas en la ciudad, con su terrible secuela de muerte y saqueo, demostraron que estas construcciones no eran suficientes para brindar protección a los habitantes de Santiago; y llevó a la construcción a la entrada de la bahía de un reducido cuadrilátero abalaustrado, con guarnición de 30 hombres y alguna artillería, el cual se terminó en 1643. Este fue el primer prototipo del actual Castillo del Morro A pesar de esto, más de seis décadas se necesitaron para que la colonia se percatara de las verdaderas necesidades defensivas de la ciudad.

Los enfrentamientos militares entre España e Inglaterra, que llevaron a la Toma de la Habana por los ingleses en 1762, así como las incursiones inglesas en Santiago de Cuba, con el objetivo de tomar la ciudad; despertaron en la Metrópolis el temor ante la posibilidad de perder el control de la isla, y prestaron más atención a los reclamos del gobernador Pedro Bayona Villanueva quien había elaborado un plan de fortificaciones para la ciudad, el cual no había sido aprobado por España. De esta forma, Bayona Villanueva recibió el visto bueno a sus planes y, provisto de dinero, órdenes y autoridad, se dio a la tarea de perfeccionar el sistema defensivo de las costas santiagueras. El Castillo del Morro fue ampliado y mejorado, además de proveérsele de 30 cañones y 200 hombres de guarnición; además se levantaron las baterías de La Estrella, La Punta y Santa Catalina, todas en el interior de la bahía.

Con los años, el litoral de Santiago de Cuba siguió fortaleciendo su sistema defensivo mediante la construcción de nuevas instalaciones. Aún hoy impresiona la distribución de las mismas alrededor de toda la bahía. Al este de la entrada a la rada santiaguera además del ya mencionado Castillo del Morro, se ubicaron las baterías de Aguadores, Sardinero, Siboney y Juraguá (grande y chico); mientras que al oeste de la misma, servían de defensa las baterías de Cabaña, Someruelos, y Guaycabón (Bueycabón) grande y chico. Además existían otros importantes centros defensivos en Punta Gorda, Punta Blanca, Cayo Duan, Buenavista, Cayo Smith (hoy Cayo Granma) y el polvorín de Cayo Ratones.

 

Vista del fuerte de Aguadores

En la ciudad se fueron sumando a su vez, otras instalaciones con carácter defensivo, las cuales vinieron a redondear esa apariencia fortificada de la urbe. Entre estas fortificaciones citadinas se encontraban los de San Francisco, el de Concha y Reina Mercedes; así como una amplia red de fortines con los cuales se rodeó casi todo el perímetro de la ciudad. El primero de estos fortines fue el de Yarayó (nombrado así por el río de igual nombre), erigido en 1814, y que aún hoy se conserva en todo su esplendor. La mayoría de estos fortines eran construidos de mampostería, techo de madera y tejas criollas, o combinación de mampuestos y cinc.

 

Dos vistas del fortín de Yarayó. A la izquierda, su imagen actual.

En un artículo del periódico Sierra Maestra de noviembre de 1990, se hacía una enumeración de los fortines existentes en la ciudad, comenzando por los que se ubicaban en o cercano a la actual avenida Martí. Entre ellos se encontraban el fuerte de San Antonio (en el actual Consejo Popular Los Olmos), el de Cuabitas (en la intersección de la actual avenida del mismo nombre con la de Martí), el de Santa Inés (según se asegura, este radicaba en la intersección de la mencionada avenida Martí con la calle tercera de Sorribes), el de Cuartelillo (se dice que este era un fuerte grande de mampostería, situado en los alrededores del espacio que hoy ocupa el edificio de 18 plantas en la intersección de las avenidas Martí y de los Libertadores); además de los de Espanta Sueño y el de Canosa este último ubicado en la zona que hoy comprende Ferreiro.

En otras áreas de la ciudad también abundaban este tipo de instalaciones. Así se enumera el fuerte de Pedrera (ubicado aproximadamente a la altura de las calles Escario y Pedrera), el de Santa Úrsula ( el mismo era considerado uno de los mejores, más grandes y bien situados), el de la Cañada (este constituida la avanzada del Fuerte de Santa Úrsula, sobre el camino de las Lagunas), el de la Beneficiencia (ubicado en la avenida Trocha), el fuerte Último (denominación dada por ser el de más tardía construcción por parte de los españoles en 1898; el mismo se encontraba ubicado en la avenida 12 de agosto), fuerte Nuevo (que se ubicada detrás del actual Hospital Infantil Sur), el del Horno y finalmente el fuerte Gasómetro, situado en las proximidades de la antigua planta de gas.

Hacia las afueras de la ciudad también se extendieron estas construcciones. En el actual Reparto Vista Alegre se ubicaba el fuerte de Arroyo Hondo; mientras que en la ruta hacia el poblado de El Cobre sobresalían los de San José de Paradas, San Miguel de Paradas, el de la Loma de la Cruz y el de Dos Caminos del Cobre. Otros de trascendencia, sobre todo en la última etapa de las guerras de independencia contra el dominio español, fueron los de El Viso, el Escandel y San Juan.

A todas estas instalaciones defensivas se unía también la llamada Torre de las Palomas, un edificio ochavado de dos plantas, el cual se ubicaba en la antigua “Normal”. Desde esta construcción se usaban palomas mensajeras y más tarde el heliógrafo como vía de facilitar la comunicación del ejército español.

Muchas de estas construcciones han desaparecido totalmente, quedando relegadas al olvido de los archivos históricos. Otras, por suerte, fueron rescatadas y reconstruidas, quedan como recordatorio de una etapa de la historia santiaguera durante la cual, la ciudad pudo haber ganado el dudoso honor de ser considerada, la urbe más fortificada de la isla.

 

Vista de las instalaciones del Viso y sus alrededores en 1898

Fuentes:

  1. Periódico Sierra Maestra, noviembre de 1990
  2. Artículos “Historia de Santiago de Cuba” del Lic Luis Acosta Brehal aparecidos en: http://vetasdigital.blogspot.com/2007/01/historia-de-santiago-de-cuba-iii-lic.html, http://historiadesantiagocuba.blogspot.com/)

p.d: Les regalo nuevas fotos históricas del sistema de fortificaciones de Santiago de Cuba, a las cuales pude acceder mucho después de escrita la entrada.

Fuerte de Yarayó en Calzada de Crombet. Foto tomada en 1910

Fuerte el Horno

Fuerte de El sardinero

Fuerte Palomar, desde donde se establecía el sistema de comunicaciones del Ejército Español.

Fuerte de la Estrella, a la entrada de la bahía santiaguera

 

 

 

 

 

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5 thoughts on “¿La más fortificada de Cuba? (+Fotos)

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  4. Anónimo on said:

    Estimado amigo: Soy un santiaguero que desde Venezuela y quiero manifestar mi gratitud de poderme sentir cerca de mi terruño cuando leo su blog, siempre con artículos tan interesantes sobre esa, mi gran patria que se llama Santiago; pletórica de personajes y hechos históricos que regocija el alma volver a vivir en estas crónicas y fotos que ud. nos brinda. Saludos y estímulos a seguir con este proyecto. Igor Guilarte

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