Santiago en mí

El Mercado de Aguilera

El Mercado La Plaza, o más comúnmente, el Mercado Aguilera, está ubicado en la manzana que comprenden las calles Aguilera, Heredia, Padre Pico y Gallo. A diario es visitado por miles de santiagueros en busca de productos agrícolas, cárnicos, pescados y otras variedades de bienes y servicios. Pero quizás muchos transiten por sus laberínticos espacios, ignorantes de una historia que data de los tiempos coloniales que convierten a este sitio en uno de los espacios de la ciudad que han mantenido su función original durante más de un siglo.

Según cuenta en las páginas del número 43 del Boletín Acción Ciudadana, el eminente historiador santiaguero Dr. Ernesto Buch López, para 1859 la ciudad no contaba con un mercado que pudiera cumplir con las exigencias de una población que para la fecha alcanzaba casi los 32 mil habitantes y aumentaba por días, a la par que ampliaba el volumen de sus negocios. Abundaban, sin embargo, “comercios ambulantes” en zonas como el Campo de la Libertad (hoy Plaza de Marte), el camino del Caney (la actual Avenida Victoriano Garzón) y el Tivolí; pero los mismos no daban abasto a las demandas crecientes de la población. Se hacía, pues, necesario el establecimiento de un mercado de mayores proporciones y situado, a su vez, en su lugar céntrico de la ciudad; no obstante, la magnitud de la obra y los costos para su realización habían detenido los planes de ejecución.

Una vista del Mercado de Concha en pleno siglo XIX

El impulso decisivo para el inicio de las obras que dotarían a Santiago del anhelado mercado, se debió a la gestión del Gobernador político y Comandante General de la Plaza Oriental, Carlos Vargas Machuca. Como era costumbre de la época, las obras de construcción se pusieron a remate y fueron cedidas al señor Manuel Cherizola quien les dio inicio en 1856 y las culminó para el 31 de diciembre de 1859, fecha escogida por el gobernador oriental para la apertura oficial del Mercado de Concha, nombrado así en Homenaje al Gobernador Militar de la Isla, José Gutiérrez de la Concha. Tiempo después asumiría el nombre Mercado de Aguilera.

Otra imagen del Mercado de Aguilera

Como sucede cuando lo anhelado llega, cuando el sueño se vuelve realidad, el anuncio de la apertura del nuevo Mercado santiaguero se convirtió en motivo para celebraciones que se enlazarían con las ya de por sí multitudinarias fiestas de fin de año. La crónica de la jornada la detalla en su artículo el Dr Buch:

Todas las clases sociales se congregaron aquella tarde memorable. Un público inmenso que invadía todo el perímetro del mercado y sus calles adyacentes daban gracias al Señor por el sentido avance de progreso, y prorrumpían en aclamaciones al generoso propulsor que hacía posible con el arresto de su actividad, tantas bondades para esta abandonada urbe.

Antes de comenzar la solemne inauguración, se presentó Vargas Machuca con sus ayudantes, vestidos de gala, a la cabeza del Ilustre Ayuntamiento. En la parte occidental se había levantado un precioso altar, y allí se encontraban desde muy temprano, el Tesorero de la Santa Basílica, Pbro. Marcelino de Quiroga, acompañado del Prebendado Pedro Ramírez de Estenoz y el Pbro Modesto Mustelier.

Con augusto ceremonial comenzó el rito religioso y tras las bendiciones de rigor en tales casos solemnes, los padrinos, Brigadier Vargas y la opulenta dama santiaguera, orgullo de nuestros salones por su belleza, alcurnia y distinción, Magdalena Nariño de Griñán, recibieron una estruendosa ovación. Vargas Machuca conmovido, usó de la palabra refiriéndose al beneficio que representaba para todos aquella innovación, extendiéndose en congratulaciones por la ayuda que le había prestado el Ayuntamiento. Le siguió el Alférez Real y denodado Regidor santiaguero, Don Andrés Duany Valiente, que patentizó en emocionadas frases aquella nueva realidad de acierto del Gobernador.

Se “coreó”, como era de rigor, un clamoroso ¡viva! a la Reina Isabel y al Brigadier Vargas Machuca, y seguidamente los reunidos se dieron a inusitada diversión. Las orquestas de la época ofrecieron hasta altas horas de la noche lo mejor de su repertorio. Se danzó, y hubo profusión de regalos, de dulces y bebidas. El júbilo era contagioso.

Estado en que se encontraba el Mercado de Aguilera en 1951

En su artículo de 1944, el Dr Ernesto Buch destacaba el hecho de que a los ochenta y seis años de su apertura el Mercado siguiera prestando sus servicios. Entonces, qué decir del remozado edificio que hoy se alza, bajo el nombre de Mercado La Plaza (aún cuando el antiguo nombre de Mercado Aguilera se mantiene en la preferencia popular), en el mismo sitio de aquel que fue objeto del jolgorio popular el último día del año 1859, acumulando en sus cimientos más de 150 años de prestaciones.

Vista del Mercado Aguilera en 1952


Fuente
El Mercado de Concha. De Santiago Colonial Dr Ernesto Buch López. Boletín Accion Ciudadana. Nro 45, 1944, pp10-11 (31 de julio)

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