Santiago en mí

De congas y mamarrachos

Por José Antonio Tejera[1]

Le puedo afirmar que mis carnavales tuvieron su inicio allá por el año de mil seiscientos noventa y ocho. Hay quienes dudan de esta fecha, pero yo casi estoy seguro. Ahora en lo que todos están de acuerdo, y yo con ellos, es que su verdadero auge tuvo lugar muchos años después, precisamente con la llegada de los franceses procedentes de Haití aunque  no fueron precisamente los franceses los que levantaron los carnavales, los que le dieron su sabor. En realidad fueron los esclavos que ellos trajeron consigo los que le dieron el verdadero “toque” a los carnavales. No, y sobre todo dentro de esos esclavos, los congos.¿Usted lo duda? Pues mire que fueron ellos precisamente los que introdujeron palabras que aún hoy se utilizan. Y le puedo poner algunos ejemplos: Tambora, comparsa. ¡Y eso son sólo algunos!

¡Claro que hay que mencionar la tumba francesa, esa que no tiene casi mucho de francesa! Analice. ¿Es que acaso los esclavos procedentes de Haití, que llegaron acompañando a sus amos, tenían un origen diferente a los que llegaron a Cuba, a los que existían en ese momento en Santiago? ¿Es o no así? ¿Lo del nombre? La gente, sobre todo los del campo, cuando iban a las haciendas a escuchar los toques de los esclavos de los propietarios franceses, decían: ¡Vamos a ver la tumba de los franceses! De esa forma diferenciaban a los esclavos que pertenecían a propietarios cubanos o españoles de los otros, los llegados de Haití. . Se fue acortando la frase y se quedó en “vamos a la tumba francesa”.

Ahí tiene un pedazo de la historia de Santiago que por cierto, se repitió en otras regiones. Pero es un orgullo legítimo quela Tumba Francesade aquí, “La Caridad”, haya sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad”! Es que así son las costumbres, las tradiciones, en esta ciudad.

Los congos eran el grupo más alegre de mis primitivos carnavales. !Ellos, partían de Los Hoyos y llegaban ala Casa Consistorial, al Ayuntamiento, frente a la Plaza de Armas. ¡Al actual Parque de Céspedes! (P) Allí se reunían todos los señorones, el gobierno de esta ciudad  y los potentados, para presenciar las diferentes evoluciones de los grupos de…mamarrachos! Era así como les llamaban en aquella época y hasta no hace muchas décadas se le siguió llamando de esa forma. Incluso cuando una persona se vestía con muchos colores o se pintaba demasiado la cara, en el caso de las mujeres, se les decía: “!pareces un mamarracho! Muchas veces que se usó dicha frase cuando alguien tenía “demasiado” en el vestir!  Pero volvamos a los carnavales. ¡O a los mamarrachos!  Era un tiempo en que los esclavos podían gozar de una cierta “libertad”. Y para eso, una vez al año, precisamente para que no le hiciera daño a… los amos. Cuando estaban en la Plaza de Armas, realizaban todas sus evoluciones, sus cantos, sus bailes, se “metían” con las autoridades. Presente, disfrutando de todo, estaba el mismísimo señor gobernador. Ya desde entonces parece que el santiaguero era  muy alegre, porque todo el pueblo asistía también para ver dicho espectáculo que aunque de esclavos, parece ser que tenía su atractivo para ellos. Tal vez desde entonces los santiagueros  son congueros.

Los congos marcaron los mamarrachos y justo de este desfile, que se realizaba desde Los Hoyos hasta la Plaza de Armas, por la calle de Santo Tomás surge algo, una palabra, un nombre, que no sólo ha llegado hasta esta época sino que tal parece que tiene intención de permanecer para siempre: ¡Conga!

Quizás usted se haya encontrado con otra sorpresa, una palabra tan usada y acostumbrada,  que forma parte de su lenguaje actual, sin que haya hecho intento de averiguar su origen. Bueno al menos hasta este momento.

 Los congos iban con sus tambores, con sus maracas, con sus chas chas. Eso que todavía utiliza la carabalí y cuando ese rumor musical se acercaba, que se escuchaba desde varias cuadras antes, los blancos que salían de sus casas que se paraban en las acera para verlos, decían:¡Ahí vienen, los  congos, ¡ahí vienen los congos! Y bueno, de seguro ya usted lo ha pensado, ha llegado a la conclusión correcta. Sí, con el correr del tiempo, el paso de los congos y los cambios, la frase se convirtió en  ¡Ahí viene la conga,   ahí viene la conga! Y desde entonces hasta usted, que bien que lo he visto arrollando detrás, no de los congos, pero sí de Los Hoyos, mis hijos e hijas han sido amantes de las “congas”. Pero, no se ponga colorado, que si usted no hace eso, arrollar, alguna vez en su vida, o muchas veces, difícilmente podrá ser considerado “santiaguero”. Y lo mismo sucede con las santiagueras que, por cierto, en eso de arrollar tienen el uno: sólo ellas pueden moverse como lo hacen. ¡Y el día que no puedan hacerlo de pie, lo harán sentada!

Una vez que los congos recorrían toda la calle de Santo Tomás y llegaban hasta la Plaza de Armas, luego de realizar sus evoluciones, el señor gobernador les obsequiaba con refrescos y ponía moñas de distintos colores en sus estandartes. ¿Luego? Pues nada, comenzaban el regreso por la misma calle hasta Los Hoyos. ¿Disolverse? Por el contrario, ¡el toque se hacía cada vez más frenético, las danzas eran más violentas, parecían cosas de locos, y de locas,  pero eso sí, sin perder el ritmo. Y el refresco, ¡se cambiaba por ron peleón! (Pero los blancos, y esto era lo mejor, no participaban de los mamarrachos, que decían “era cosa de negros, un poco extraño a la luz del mestizaje conguero actual). Pero, ah, la juventud que además de “divino tesoro”, siempre ha estado “perdida” para la generación anterior, pues, poco a poco, como en una aventura, como si no quisieran las cosas,  se llegaban hasta, mire qué casualidad, ¡Los Hoyos! Se dedicaban a observar a los congos. Observarlos, observarlos. Pero poco a poco sus pies comenzaban a moverse al compás de la música y… ¡el resto usted se lo imagina.

 De esta presencia joven y blanca en Los Hoyos con los congos, y el desarrollo carnavalesco de toda esa zona, lo que es hoy Martí, surge la idea de hacer algo similar, pero, atención, para blancos, que no era cosa de mezclarse.  Los jóvenes blancos iban a Trocha y de ahí, para Martí que era más alegre, más divertidas y las negras…!rediez!. ¡Se tuvieron que dar por vencidos! ¡Y abrieron la Trocha para los negros! Cosas de la historia de esta ciudad, de este Santiago único.

 


[1] Lic. Juan Antonio Tejera Calzado (31 mayo 1941-)

Gradudado Licenciatura  en Física/ Universidad de Oriente. Graduado Comunicaribe Course. West Indian University. Escritor y Director Programas de Radio. CMKC y CMKW, Santiago de Cuba, Radio Guantánamo y Radio Tunas. Escritor Programas de TV. Tele Turquino. Redactor Revista Excelencias Turísticas del Caribe. Sección Historia y Etnologías. Publirreportajes. Redactor Director Revista Correo Bautista. Coordinador del Taller de Comunicadores Sociales “Caribe2000”. Festival del Caribe (18 ediciones). Secretario de Relaciones Públicas e Internacionales Comité Gestor Asociación Cubana de Estudios del Caribe. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Miembro Fundador del Ateneo Cultural Lic. Antonio Bravo Correoso. Premio Nacional de la Radio 1984. Premios Caracol UNEAC 1992, 1994. Miembro del Comité Organizador Premios Caracol Santiago, 2005, 2006, 2007, 2008 Decenas de Premios Provinciales dela Radio. Colaboradordel Boletín Cultural “Atenea”. 2001. Conferencista y Moderador de la Exposición y Taller de Religiones Afrocubanas. Santiago de Compostela. 1999. Investigador de Religiones Afrocubanas. Colaborador del Programa Imágenes Afroamericanas. Radio Nacional de Venezuela. Colaborador de la Casa del Caribe. Escritor y Director del Programa Históricos santiagueros. Estampas y La Ciudad te Cuenta. Creador de más de veinte programas dela radio. Presidentede la Comisión de Calidad y Consejo Artístico dela Radio. CMKW.Reconocimientosde organismos: Poder Popular, UJC, Dirección de Artes Escénicas, Casa del Estudiante Casa de las Tradiciones, ANAP, Dirección de Deportes, etc. Profesor curso formación escritores. Coordinador del Concurso Fotográfico “Mujeres de Hoy”. Realizador de Videos y CD-Rom. Grupo Cuba-Italia. Conferencista en la Asociación de Mujeres Latinoamericanas. Berlín. 1999. Conferencistas Curso Verano Universidad Davis-Casa de las Américas. Coordinador de Taller UC Davis-UNEAC Santiago. Cultura Afrocubana. Conferencista. Miembro de la Comisión de Calidad dela Radio. Vicepresidente Asociación Cine, Radio, TV UNEAC.

 

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