Santiago en mí

Archive for the day “mayo 20, 2012”

Desempolvando…¿el mes de las flores?

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Que mayo es el mes de la flores en Cuba es ya sabiduría popular. Quizás por eso los organizadores de la Peña Cultural “Desempolvando” decidieron dedicar la decimocuarta edición de este espacio que acoge cada tercer viernes el mes el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba, a los aires de lluvia y las flores del quinto mes del año.

Sin embargo, durante los preparativos de la peña, no pocos quedaron asombrados de que mucho de lo aceptado respecto a las flores y su relación con el mes de mayo, no es exactamente correcto. Luego, lo que pretendió en un inicio ser el ámbito para el elogio a las humedades y florescencias del mes que vivimos, pasó a ser una tarde de desmitificaciones.

Como siempre, y dado el carácter científico que caracteriza a una institución como el Archivo, la colaboración de especialistas en las materias abordadas vino a desentrañar misterios. En esta oportunidad fueron dos los desterradores de dudas: el eminente botánico Manuel Caluff  y la meteoróloga Ana Lourdes Brito.

Manolito Caluff, como se le conoce en el ámbito científico santiaguero, es el Director del Jardín de los Helechos de esta ciudad, un extraordinario muestrario botánico donde se recogen unas mil especies de plantas de las cuales 360 son helechos. Aún cuando no pudo asistir a la Peña, Manolito recibió el homenaje de los presentes, quienes, además, agradecieron las invaluables informaciones brindadas a los organizadores del “Desempolvando”, sobre algunas curiosidades de las flores.

Por su parte, Ana Lourdes Brito (mostró una faceta artística poco conocida), quien fuera durante muchos años directora del Centro Provincial de Meteorología, desmintió la creencia popular de que mayo es el mes de las flores, advirtiendo que en realidad los principales picos de floración son en los meses de julio y noviembre.

Entonces, supone el conductor, el nacimiento de la creencia de que mayo es mes de flores, puede estar relacionado con un aspecto comercial, toda vez que para la celebración del día de las madres, uno de los regalos recurrentes consistía en un hermoso arreglo floral.

Otros mitos “desmentidos” estuvieron relacionados con la flor que identifica a la Virgen de la Caridad del Cobre y con la flor nacional.

No pocos de los asistentes a la peña escucharon boquiabiertos que el girasol no es en realidad la flor que identifica a la Virgen del Cobre, sino que es al lirio blanco. Este nuevo “descubrimiento” está relacionado también con el supuesto de que los colores blanco y amarillo son los característicos de la Patrona de Cuba, cuando en verdad los colores originales de su vestimenta son el azul y el blanco. Ante estos detalles, Pini (conductor y director artístico de la peña) comentó jocoso: “por si acaso, cuando vayan a llevarle flores a la Virgen, lleven de las dos [lirios y girasoles]”.

En cuanto a la Mariposa, flor nacional cubana, se determinó, gracias a los documentos que forman parte de los fondos del Archivo, que fue en 1936 que se declara a esta flor como símbolo nacional. El 13 de octubre de ese año, se crea un Jardín Botánico que pretendía cultivar las flores nacionales de varios países del mundo. Al hacérsele la solicitud a Cuba, se definió que la flor Mariposa (de origen vietnamita, por demás) sería la representante cubana.

Su relación con la rebeldía y las luchas independentistas cubanas, vendría tiempo después, pero no fue exactamente lo que marcó su selección original como símbolo de la cubanía.

La decimocuarta edición de la Peña Desempolvando estuvo matizada, en el aspecto cultural, por la presencia de la Orquesta Típica Tradicional de Santiago de Cuba, bajo la batuta del maestro Enrique López, quienes amenizaron con un popurrí de música tradicional cubana y con un danzón, que fue bailado a su vez, por los integrantes del Club de Danzón “Electo Rosell ‘Chepín’”, primer club de este tipo fundado en la ciudad santiaguera.

Antes, las elegantes parejas de danzoneros evolucionaron en el patio del Antiguo Vivac, con una coreografía tradicional en la cual se bailaba con arcos floridos que unían las manos de la pareja, espectáculo este pocas veces visto en nuestra ciudad.

Completaron el elenco artístico seleccionado para esta ocasión, el trío Kuerdas Libres, con la interpretación de “Madrigal” y “Dos gardenias” y las hermosas niñas del proyecto comunitario “Dueñas del tabla’o”, bajo la dirección de la promotora cultural Nina.

Como pocas veces, esta nueva edición de “Desempolvando” sostuvo mantuvo un ritmo extraordinario, con momentos clímax que se alternaron y subyugaron placenteramente al público asistente, quienes, todavía en la despedida, pudieron llevarse como recuerdo una flor…aunque aún estemos viviendo el mes de mayo.

La Monumentalidad en Santiago de Cuba (III)

Por Joel Mourlot Mercaderes

Parque Aguilera Santiago de Cuba,

Parque Aguilera Santiago de Cuba, al fondo la iglesia de Dolores

Aunque ha perdido buena parte de sus encantos originales –y ganado otros, ¿por qué no?-, la Plaza de Dolores es, hoy por hoy, uno de los complejos monumentales más impresionantes y emblemáticos de la ciudad de Santiago de Cuba. (Partes I y II)

Hay, en su bello y “retocado” escenario esa combinación –tan común en esta urbe caribeña- de edificios significativos y de esculturas notables, que hacen de este lugar, ciertamente, un punto atractivo y apreciable, para propios y extraños…

Faltan –es preciso advertir- en su remodelado segmento norte, las casonas distintivas que fueron moradas de los marqueses de la Candelaria de Yarayabo y de los condes de Santa Inés, en cuyas estructuras interiores, o en su solar, se erigen actualmente varios de los restaurantes más apreciados de la ciudad, a los que antecede -sobre una de las dos vías en que se divide la calle Aguilera-un amplio bulevar destinado al servicio turístico.

Frente, en la acera sur, conservando aún el viejo timbre de sus pasadas glorias, se alzan las edificaciones antiguas de lo que es ahora La Taberna Dolores (“El Bodegón”, para todos los santiagueros) y de lo que fue la imponente vivienda del prócer bayamés Francisco Vicente Aguilera, que, con sus recios e invitadores balconajes, se muestran victoriosas sobre algunos edificios de épocas recientes, nunca tan bellos como esas huellas airosas de los siglos XVIII y XIX; émulas, en fin, de la vetusta iglesia de Nuestra Señora de los Dolores (hoy sala de conciertos “Dolores”), que pese a sus casi 300 años de existencia, conserva casi exacta su imagen externa, sobresaliente en extremo cuando los primeros rayos de sol irradian sobre la ciudad, y no obstante la gigante figura del ya centenario Colegio de Dolores (hoy preuniversitario Rafael María de Mendive), que, contiguo al templo, parece su efectivo guardián.

Cubren la línea del ocaso solar en la plaza, la antigua casa de Antonia Santa Cruz Pacheco, la rica abuela de los Portuondo Tamayo (actualmente restaurante Matamoros); un exponente biplanta de los primeras décadas republicanas y lo que fuera la distinguida tienda de ropas exclusivas “Clubman”, que se desparrama hacia la calle Enramadas.

Sin embargo de todos estos atractivos, lo verdaderamente culminante en la plaza es el conjunto monumental en homenaje al insigne patriota bayamés Francisco Vicente Aguilera Tamayo, que centraliza el oblongo parque, harto de sombra de los árboles y de bancadas, destinadas al solaz de los transeúntes y visitantes.

Allí, en efecto, se levanta la gran base forrada de mármol e incrustada por leyendas en bronce, que resumen del pensamiento y de los datos de natalidad y muerte del Héroe, a todo lo cual se anticipa una imagen femenina con algunos atributos que invocan la patria. Y sobre aquel alegórico y estirado pilar de unos 7 o más metros de altura, a cuerpo entero, invocando más las ideas que la la acción, la figura egregia de aquel que fuera uno de los pioneros del separatismo cubano, a mediados del siglo XIX; líder principal de la conspiración que desembocó en la primera guerra cubana por la independencia de España en 1868; el virtuoso revolucionario que supo supeditar sus propios y legítimos intereses a los de la patria –incluido el de liderar la revolución-; el jefe militar de los primeros años dela Guerra Grande, el vicepresidente dela primera Repúblicade Cuba en Armas, y el misionero de esta que fue a la emigración como unificador de las corrientes que allá se opugnaban, y como mendicante patriótico, para allegar recursos a la revolución, cuyo fin no vio, al rendirse a la muerte, el 22 de febrero de 1877, víctima de un cáncer en la garganta.

Le lloraron todos los cubanos dignos, los gobernativos de los Estados Unidos que tuvieron tratos diversos con él, los negros norteamericanos y cubanos, que tuvieron siempre en Aguilera un defensor desinteresado, y cuantos le conocieron en Cuba, Norteamérica y Europa, que lo supieron aquilatar siempre como un hombre cabal, producto que Cuba brinda a la ejemplaridad universal.

Tomado de Sierra Maestra

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