Santiago en mí

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El Caribe a punto de iniciar su fiesta en Santiago de Cuba

Hoy da inicio la edición 32 de la Fiesta del Fuego. Por un motivo u otro apenas he podido comentar al respecto; aunque prometo un post sobre el ambiente que se vive en la ciudad desde hace ya varios días. MIentras los dejo con algunos detalles sobre el evento, tal y como lo publicó el diario Juventud Rebelde.

El Caribe a punto de iniciar su fiesta en Santiago de Cuba – Cultura – Juventud Rebelde – Diario de la juventud cubana.

El espíritu del Caribe incendiará Santiago de Cuba entre el 3 y el 9 de julio, cuando esta oriental ciudad acoja alrededor de mil 300 invitados de más de 30 naciones durante la popular Fiesta del Fuego, dijo PL.

Dedicada especialmente a la isla de Martinica, la edición 32 del Festival del Caribe hará converger durante una semana expresiones culturales provenientes no solo de la cuenca regional sino también de otras latitudes.

El país invitado de honor traerá unos 300 participantes, quienes, superando las barreras idiomáticas, confraternizarán con el pueblo santiaguero en una treintena de puntos de la ciudad y sus inmediaciones.

Las celebraciones tendrán su tablado principal en el parque Céspedes, en el mismo centro del entramado urbano; en tanto, también serán sedes el Monumento al Cimarrón, en el poblado de El Cobre; el Castillo del Morro San Pedro Roca -Patrimonio de la Humanidad-, el teatro Heredia, la playa Juan González, el barrio El Tivolí, la Casa de las Tradiciones y la calle Enramada.

Como cada año a las puertas del verano tropical, las calles y plazas de Santiago hervirán al catártico compás de la conga y el son cubanos, pero asimismo al ritmo del calipso, la tumba francesa, el reggae, el merengue, la cumbia, el kompa haitiano o el zouk de Martinica y Guadalupe.

En el programa de eventos sobresalen esta vez el coloquio El Caribe que nos une, espacio teórico que reúne a estudiosos de la identidad, el cimarronaje y la resistencia cultural de los pueblos de la circunvalación caribeña, y el curso-taller de religiones populares, que incluirá sesiones académicas y ceremonias rituales.

La apertura de una muestra del escultor cubano Alberto Lescay, las fiestas haitiano-cubana y antillana, la inauguración de la Casa de Martinica y el tradicional desfile de la Serpiente son otras de las actividades de esta Fiesta del Fuego, que como cada es habitual cerrará con la ceremonia ritual de la Quema del Diablo.

El Festival también celebrará los 30 años de la Casa del Caribe -institución organizadora de la cita- y el aniversario 70 del nacimiento de su fundador, el fallecido escritor e investigador Joel James Figarola.

Celebran en Cuba 150 años de agrupación Patrimonio Mundial

El siglo y medio de la Tumba Francesa La Caridad de Oriente, única agrupación cubana considerada Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, se celebra hoy en esta ciudad con una programación que reconoce sus atributos.

Como parte del homenaje quedará inaugurada la exposición Sones en Santiago, del artista Pedro Luis Ramírez García con los invitados Mario A. Ramírez y Osmar Peña Clavel, del grupo Miranda, inspirados en manifestaciones de la cultura popular tradicional.

Hasta el próximo día 24, cuando se cumplirán los 150 años, los integrantes de la agrupación recibirán el agasajo de las autoridades culturales y de la población, con merecidas muestras de gratitud por sostener ininterrumpidamente ese baluarte de la identidad cubana.

Con unos 30 integrantes, cuyas edades van desde los 18 hasta los 80 años, la Tumba cultiva bailes franceses de salón, mezclados con danzas y toques africanos, y es testimonio vivo de la influencia gala en el sur-oriente de la isla, donde se mantiene activa otra similar en la ciudad de Guantánamo.

Fundada el 24 de febrero de 1862 como Lafayette recibe la denominación actual desde el homenaje que en 1905 rindió a la Virgen de La Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, según los católicos.

Uno de los principales valores reconocidos a La Caridad de Oriente por la Unesco es la preservación de auténticas tradiciones populares durante siete generaciones, a partir del tronco original de la familia Venet-Danger.

Declarada desde finales del 2003 con esa notoria condición, esa sociedad de cantos, toques y bailes de origen franco-haitiano y africano se sumó a la fortaleza de San Pedro de La Roca del Morro y al cafetal La Isabelica que ya ostentaban el título de Patrimonio de la Humanidad en esta ciudad.

 Tomado de Noticias de Prensa Latina – Celebran en Cuba 150 años de agrupación Patrimonio Mundial.

Desempolvando fiestas y bailes de salón

Para muchos decir que no hay cubanos sin sabor o que no sepa bailar es una verdad de Perogrullo; aunque esta afirmación pudiera “privar” de su identidad a no pocos “patones” de los que abundamos sobre esta Isla.

El baile, el movimiento casi convulso y espontáneo que se apodera de los cuerpos de los cubanos cuando sienten un ritmo contagioso, provenga de donde provenga, cuero curtido o latas improvisadas, claves o palmoteo, es una característica que distingue a los de esta insularidad, estén donde estén.

Y cuando de baile se habla, el santiaguero siente cómo si tocaran las más profundas de sus fibras, y alardea de ser de los mejores bailadores de todo el caimán.

Apenas esto bastaría para dedicar más de una tarde a conversar y hurgar en las tradiciones bailables de esta urbe; pero en tan poco más de una hora, se agradece más el acto que la palabra, y esta última sólo se presta para presentar, introducir, y escarbar en las superficialidades de un mundo extraordinario que deja muchas interrogantes aún por descubrir: los bailes y sociedades en la séptima de las villas cubanas.

A este tema se dedicó la novena edición dela Peña Cultural“Desempolvando”, espacio que acoge cada tercer viernes de mes el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba y que así, hace un guiño a las festividades por el fin de año.

Una tarde espacial, en la que quizás como nunca antes se hizo evidente el objetivo central de un espacio como este: el rescate de tradiciones e historias de Santiago de Cuba.

De ahí que la presencia dela Orquesta TípicaTradicionalde Santiago de Cuba; dela Tumba FrancesaLaCaridad de Oriente y del primer Club de Danzoneros fundado en esta ciudad suroriental, imprimieran un sello distintivo a esta edición de “Desempolvando” y mostraran a los presentes, el magnífico quehacer que cada una de ellas hace por el rescate de las tradiciones bailables de la urbe.

Extraordinario el trabajo dela Orquesta TípicaTradicional, bajo la batuta del maestro Enrique López, encaminado al rescate de partituras y ritmos típicos de esta región. Gracias a su labor, el patio del Archivo Histórico fue testigo de joyas musicales como un rigodón (baile típico de los salones santiagueros por los siglos XVIII y XIX) y la primera de las contradanzas de la cual se tiene noticia: “San Pascual bailón”, de 1803.

Igualmente destacable la ya reconocida labor de La Tumba Francesa“La Caridad de Oriente”, sociedad de ayuda y baile fundada el 24 de febrero de 1862 y que ha logrado, con la constancia de su obra cultural, erigirse como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Alritmo de sus inmensos tambores, y el rítmico juego de voces y bailes, regalaron a los presentes una muestra de su quehacer con la evolución de un masón y un yuba.

La tarde se movió entre música, bailes, crónicas de viajeros que, desde los fondos documentales del Archivo Histórico, describen los salones decimonónicos santiagueros:

“La danza criolla es el baile preferido por todos y con excepción de alguna que otra polca y dos o tres mazurcas, ocupa el programa de la noche”

“El ritmo y paso de la danza tiene cierto lejano parentesco con el vals lento, pero se distingue especialmente por un movimiento gracioso de las piernas, brazos y otras partes  sobresalientes del tronco, al cual se le da el nombre de sopimpa, o sopeteo del baile. (…) En efecto es tal la agitación después de cada ronda o baile completo, que las parejas hacen pausa, y se ejecuta entonces una especie de cadena, en grupos de cuadrilla, de seis a ocho damas.” (…)

“Cada bailador imprime  a la danza cubana lo que él entiende como mejor versión de tan notable paso; algunos parece que van como deslizándose o impulsados por ruedas, otros, por ligeros saltos como de alegría y contento, por encima de algo ficticio, y otros como si rebotaran suavemente hacia atrás, y girando un poco a la derecha o la izquierda, sin perder ni un instante la gracia, el movimiento del cuerpo, mientras los pies labran tales maravillas”[1]

Los salones santiagueros y sus ambientes característicos volvieron hacer las delicias de los presentes cuando, con la jocosidad propia de “Pini”, anfitrión y conductor de la Peña, y la complicidad zalamera de las integrantes del Club de Danzón, nos adentramos en los secretos del “lenguaje de los abanicos”, simpático código de antaño que hoy adquiere significados diferentes.

Luego, el ritmo inconfundible del danzón y el patio volvió a ser pista. El pausado ir y venir de las parejas, el intercambio de miradas pícaras, el más cubano de los bailes.

Tarde diferente en el Archivo Histórico, no solo por el horario atípico y el uso de luces artificiales que permitieron extender más allá del ocaso el encuentro de cada tercer viernes, sino por la admirable conjunción de tantas tradiciones que, desde sus diferencias, nutren la misma sangre santiaguera y cubana; la unidad del baile y la música, elementos indispensables del cubano.


[1] Walter Goodam, An artist inCuba

Momento de la actuación de La Tumba Francesa "La Caridad de Oriente"

Momento de la actuación de La Tumbra Francesa "La Caridad de Oriente"

La explicación del "lenguaje de los abanicos" resultó uno de los momentos más hilarantes de la tarde

El danzón volvió a apoderarse de la pista como antaño

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