Santiago en mí

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A horas de la visita del Papa

En medio de una tensa calma amaneció hoy Santiago. Quizás esa sensación se ve reforzada por las calles huérfanas del habitual trajín del transporte urbano y del uniformado apuro de niños y niñas que van a la escuela; transporte y escuela que hoy se acogen a itinerarios y horarios especiales ante la eminente llegada del Papa Benedicto XVI a esta ciudad. En el ambiente se respira la solemnidad de las horas que se habrán de vivir. Mientras tanto, a las orientaciones ofrecidas por la Gaceta de Cuba sobre las modificaciones del régimen laboral en las provincias Santiago de Cuba y La Habana, durante los tres días que permanezca el Sumo Pontífice en nuestro país, se unen las que cada provincia tomará por separado para garantizar el éxito de la esperada visita, cuyo momento clímax tendrá lugar con la celebración de sendas misas en las Plazas de la Revolución “Antonio Maceo” y “José Martí”, de las respectivas urbes.

El pasado sábado la prensa provincial dio a conocer las medidas tomadas para el aseguramiento del importante acontecimiento. Así mismo, divulgó una infografía que muestra los planos organizativos de la misa a celebrarse este lunes 26 de marzo, evento al cual se espera que asistan centenas de miles de personas.

Durante las próximas horas deben ir llegando a la ciudad caravanas de ómnibus que transportan personal de varias provincias del centro y oriente del país, en bloques que se calculan en decenas de miles y que ocuparán un lugar privilegiado de la amplia plazoleta frente al presbiterio alzado en el histórico escenario, justo detrás de las más de 3 mil sillas que acogerán a igual cantidad de invitados. Se espera igualmente que otro número importante de personas ingresen a la urbe a través del ferrocarril y por medios propios.

Los centros laborales también se sumarán al movimiento organizativo; algunos cesan sus labores mientras otros vivirán media jornada de trabajo, para permitir que los interesados puedan tomar las medidas pertinentes para asistir a la misa que dará inicio a las cinco y treinta de la tarde. A finales de la semana anterior quedaron inaugurados los Centros de Prensa donde más de 700 periodistas de una treintena de países cubrirán minuto a minuto los acontecimientos que se desarrollen en Santiago de Cuba y La Habana.

Otras medidas, quizás menos mediáticas se han ido tomando, a veces, en medio de incomprensiones y gestos de sorna que intentan minimizar lo que pudiera parecer a todas luces un extremismo. Entre ellas, las afectaciones a la navegación por Internet en las universidades, en las cuales, desde este sábado, permanecemos ajenos a todo el movimiento que, precisamente a través de la red de redes, tendrá como centro a nuestra ciudad y pondrá a Cuba, una vez más, en el centro de atención de la prensa mundial.

Pero, como dije en una entrada anterior, y parafraseando a uno de los dibujos animados de “Elpidio Váldes”… “todo por el Papa”. Ya llegará el momento de escribir la crónica personal, aún cuando no sea uno de los que estoicamente llenará la Plaza y asista, desde la comodidad de mi hogar, a otro de los momentos relevantes de la historia de nuestro país. Hasta entonces, “filtro” estas palabras desde mi correo electrónico, conciente de posibles carencias estéticas y de la molesta coletilla de “ESET Smart Security”. Espero que los lectores de esta entrada sepan disculparla. Prometo luego darle un mejor formato.

 

Santiago se alista para recibir a Benedicto XVI(+Fotos)

 

Tomado de Cuba en Noticias – Santiago se alista para recibir a Benedicto XVI(+Fotos).

La Virgen de la Caridad, su historia

Cuenta la leyenda que la Virgen de la Caridad del Cobre apareció en 1612 ante tres pescadores en la bahía oriental de Nipe.

Según un artículo publicado en 1952 en la revista Seminario Católico San Antonio de los fondos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, la tradición y las pruebas documentales recogidas en la época sustentan que la imagen de la Virgen fue recogida por aquellos tres hombres que fueron en busca de sal.

Aquel hallazgo se hizo en la desembocadura del río Mayarí, que en aquellos tiempos, estaba cerrado por un delta llamado La Vigía, o Cayo Francés. Los pescadores iban del Hato de Barajagua la Vieja, situado cerca del Cauto, al nordeste de Bayamo, hasta el curso del río, por el cual se descendía luego a la Bahía.

Crónicas de la época recogen los recuerdos de Juan Moreno, quien ya octogenario, relató:

“…habiendo ranchado en cayo Francés que está en medio de la Bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar calma salieron de dicho cayo antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios parece una niña, y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos, y decían: Yo soy la Virgen de la Caridad, y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas…”

Devoción y la Guerra de Independencia

Para muchos la Virgen es atributo de nuestro nacionalismo.

Hacia 1851 en Camagüey las misas a la Virgen llegaron a considerarse actos sediciosos al ser interpretadas como actos para pedir la separación se consideraron sediciones porque impetraban a la mediación de la separación de la ínsula del poder colonial español.

Durante las guerras de independencia iniciadas en 1868, las tropas del Ejército Libertador manifestaron su devoción por la Virgen de la Caridad y se encomendaron, en muchos casos, a ella.

Aseguran además que el Premio Nobel de Literatura el norteamericano Ernest Hemingway, entregó la medalla que le otorgaba esa distinción a la venerada Patrona como reconocimiento al pueblo cubano, inspirador de su obra “El viejo y el mar”.

La Virgen de la Caridad, su historia

Más de la historia

En 1915 los veteranos de la Guerra escribieron a Su Santidad Benedicto XV pidiendo que proclamara a la Virgen Patrona de Cuba a la Caridad del Cobre, lo cual fue materializado en 1916.

En un homenaje y reconocimiento al pueblo de Cuba, Su Santidad Juan Pablo II coronó y bendijo la imagen de la Caridad del Cobre durante su visita el 4 de enero de 1998. El entonces Sumo Pontífice de la Iglesia Católica llamó a no olvidar los grandes acontecimientos relacionados con la Caridad y recordó el lugar singular que en la misión de la Iglesia ocupa la Virgen María, de la cual el propio Juan Pablo II era devoto.

Recientemente luego de casi 30 mil kilómetros recorridos por la geografía cubana, concluyó en La Habana la peregrinación de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la también conocida como “Virgen mambisa”. Fueron unos 30.000 kilómetros desde que salió el 8 de agosto de 2010 de su Santuario en El Cobre. Ello formó parte de las celebraciones por los 400 años del hallazgo de su imagen.

Tomado de La Virgen de la Caridad, su historia.

Museo Arquidiocesano de Santiago de Cuba: Una atenta mirada ( fotos) « portal de la ciencia cubana

La pintura del Santo Ecce Homo, considerada la obra pictórica más antigua en Cuba, es una de las piezas que más atrae la atención de los visitantes al Museo Arquidiocesano de Santiago de Cuba (más de 900 kilómetros al oriente de La Habana), desconocido para muchos a pesar de su casi medio siglo de existencia.

La institución, situada en uno de los laterales de la Catedral, atesora un valioso patrimonio que da fe de la historia de la Iglesia Católica en el país y del propio devenir de los cubanos.Creado en 1963 por el Monseñor Enrique Pérez Serantes, de quien toma su nombre, es uno de los más importantes dedicados al arte religioso en Cuba, y a sus archivos y documentos acuden estudiosos nacionales y extranjeros.

Una visita al recinto depara sorpresas que van desde partituras originales del prebístero Esteban Salas, quien fue aquí maestro de capilla y está considerado el Padre de la música cubana, hasta el acta de la primera misa realizada en Cuba libre, en El Cobre, el 8 de septiembre de 1898.

En la misma entrada pueden observarse las imágenes de los primeros obispos, incluido el primero cubano, Santiago José Echavarría, y el primer arzobispo, el catalán Joaquín de Osés Orzúa, quien construyó en 1819 la cuarta versión de la catedral, con estilo barroco e influencias criollas.

La muestra expuesta en el Museo refleja los avatares del inmueble, tras fenómenos naturales e incendios que demandaron sucesivas reconstrucciones. Tal es el caso de la realizada en 1851 bajo la tutela de San Antonio María Claret, después de un terremoto que destruyó la torre y requirió una transformación que la dejó tal como está actualmente en el interior.

En los tiempos fundacionales, alrededor de 1522, la Iglesia atendía desde este enclave una extensa área del Caribe, que incluía varias islas y una parte de la porción sur de América del Norte. Radicaba entonces la institución, tras su traslado desde Baracoa, en la intersección de las actuales calles Padre Pico y Aguilera, donde estuvo luego la cárcel municipal y acoge hoy a la Oficina de la Historiadora de la Ciudad.

El patrimonio atesorado incluye la copia de uno de los clavos de la crucifixión de Cristo, con su correspondiente documento de autenticidad fechado en 1832 y un crucifijo salvado del incendio de Bayamo, en una talla en madera policromada, de autor anónimo, en una manufactura criolla de finales del siglo XVII a principios del XVIII.

Entre las piezas, prendas utilizadas por el Papa Juan Pablo II durante su visita a esta ciudad en 1998: relicarios y casulla usados en la misa del 24 de enero de ese año en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, donados a la institución.

Mediante fotos se recuerda la primera vez en que se coronó a la Virgen de la Caridad del Cobre en la avenida de La Alameda, el 20 de diciembre de 1936. Igualmente puede apreciarse una estatuilla de madera policromada de Santiago Apóstol, el Santo Patrón de la Ciudad, obsequiada al Museo por el político español Manuel Fraga Moreno, recientemente fallecido.

Entre las pinturas resaltan la consagrada a Nuestra Señora la Virgen del Carmen, un óleo sobre tela atribuido al artista cubano Nicolás de La Escalera, a mediados del siglo XVIII, y el óleo sobre cartón dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre por el español radicado en La Habana Víctor Patricio Landaluce, de la segunda mitad del XIX.

El Santo Ecce Homo, del colombiano Francisco Antonio, fue traído de Cartagena de Indias a Santiago de Cuba en 1610 y colocado en la puerta del sagrario del altar mayor de la catedral. Una leyenda local surgió después cuando uno de los asistentes a la misa del Espíritu Santo aseguró haberlo visto sudar.

Como refleja el historiador Rafael Duharte, uno de los cronistas mayores de la urbe, se fue construyendo así, entre los años 1630 y 1643, la devoción a la deidad al punto de imponerse en 1648 la fiesta del Santo Ecce Homo, con toda solemnidad. El paso del tiempo fue sumergiendo en el olvido ese culto, alrededor del cual se tejieron disímiles conjeturas que aún permanecen. “He aquí el hombre” es la traducción del latín y así parece decir hoy a los visitantes el más enigmático de los cuadros de este Museo Arquidiocesano

Tomado de Museo Arquidiocesano de Santiago de Cuba: Una atenta mirada ( fotos) « portal de la ciencia cubana.

Santiago de Cuba: guardiana de la pintura más antigua de Cuba

Hay tesoros que se mantienen escondidos a la vista del hombre, en cambio, existen otros que no, son nuestros ojos los que se muestran ignorantes a su luz. Tal es el caso de el Ecce Homo, una de las reliquias que guarda el Museo Arquidiocesano Enrique Pérez Serante.

Quienes lo ven quizás no sientan admiración por sus colores. Algunos no hallarán relevante la técnica empleada, otros, dudarán sobre el mejor nombre o la posición de la imagen. Lo que sí no se puede dudar es que constituye la pintura más antigua de Cuba.

“Muchos afirman que el Ecce Homo está asociado a una serie de milagros, diversos son los testimonios respecto al tema. Uno de ellos fue el del sacerdote Juan Lizano y Luyano, quien atestiguaba que en los primeros años de creado, vio al cuadro sudar sangre. Otro sacerdote, celebrando una misa por el vecindario, oyó una voz repetida desde lo alto que decía ‘Ecce Homo’, y desde entonces la pintura comenzó a llamarse por este nombre. También ataques de corsarios y piratas se vieron frustrados por las peticiones que se le hacían”, expresó José Agustín Fernández Cano, guía del museo.

Su nombre significa He aquí el hombre, y fue la frase que expresó el gobernador romano Pilato en el pretorio, cuando presentó a Cristo delante de los judíos que aclamaban su crucifixión.

Según José Agustín: “el cuadro fue pintado en 1610 en Colombia por Francisco Antonio, como un encargo hecho por la propia religión cristiana de nuestro país, ya que la imagen del Cristo azotado tenía mucha devoción entre la población que abrazaba esta religión.”

Entre 1617 y 1618 la pintura llega a Santiago de Cuba y es colocada en la puerta de un sagrario de madera en la Catedral, otra de las reliquias que conserva el museo actualmente.

En el libro Apuntes sobre el grabado y la pintura en Cuba, del historiador cubano del arte Jorge Rigol, aparece la referencia al Ecce Homo.

Así mismo en el libro La Catedral de Santiago de Cuba, de la historiadora de la ciudad la Doctora Olga Portuondo Zúñiga, también se pueden encontrar datos sobre la pintura.

Tomado de

Santiago de Cuba: guardiana de la pintura más antigua de Cuba.

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