Santiago en mí

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Más que carrozas y comparsas…

Intenté escribir algo sobre los carnavales en Santiago de Cuba; pero se hace difícil cuando se vive desde las periferias autoimpuestas, y la conga es un toque difuso en la lejanía, y las comparsas los perfiles coloridos que se adivinan en una entrecalle…cuando la primera imagen que me asalta en el camino, es la de un baño público a pocos metros de una iglesia…la de un hombre tambaleante que anuncia el alcohol en sus venas, cuando aún el sol castiga la ciudad…

Llegué a esta página con la intención de hablar de una fiesta, pero aún traigo prendido en la nariz el olor a orine y en las retinas los cuerpos inconscientes sobre la acera. Mis suelas todavía pisan restos de comida.

Tal vez debería destacar a esos hombres que desde la madrugada, escoba en mano, tratan de devolver un poco de decencia a una avenida…pero no logro dejar de escuchar a un colega, que narra la golpiza que un hombre dio a su mujer, en plena madrugada…

Es en vano, hoy no me saldrá ningún post donde hable del Carnaval santiaguero, es que, bajo lo que encierra esa denominación, parece circunscribirse a unos breves metros de la Avenida Garzón.

Les ruego me disculpen. Si quieren saber más al respecto, siempre pueden leer la prensa oficial.

54 Serie Nacional de Béisbol: se avecina un equipo “de futuro”

Lo confieso: no seguí la serie provincial de pelota. No se debe a que los juegos, en su mayoría, tuvieron lugar en horas tempranas de la tarde, o en la mañana. En verdad, no he hallado en mí el interés por esos equipos municipales, de donde se nutre la selección mayor de la provincia.

Quizás por eso poco tengo que decir de la renovación que se muestra en el listado de 52 preseleccionados que acaba de anunciarse, con vistas a conformar el equipo Santiago de Cuba, a la 54 Serie Nacional de Béisbol.

Ya lo había anunciado el director técnico Luis Danilo Larduet, en entrevista ofrecida apenas finalizada la edición anterior de los clásicos cubanos. Ahora lo cumple. Son pocos los consagrados que permanecen con opciones de integrar el elenco santiaguero. Solo Héctor Olivera, Luis Yánder la O, Alexei Bell, Reutilio Hurtado, Edilse Silva, Alberto Bisset (sic) y Alaín Delá, aseguran una base “probada” (ya ven, se pueden enumerar). Claro que hay otros que suman años de experiencia (por ejemplo Andrés Reina y Joaquín Carbonell, por solo mencionar dos casos) pero, a todas luces, se tratará de una formación prácticamente novata.

La fortaleza del futuro equipo santiaguero estará en los jardines, donde apenas uno de los “imberbes”, podría colarse en la alineación. Ya en el cuadro y los lanzadores, sí que deberán lucirse uniformes nuevos.

Mucho dice esta preselección (en la que llama la atención —aunque no asombra— la ausencia de jugadores como Danny Betancourt, Yaumier Sánchez, Maikel Castellanos, Pedro Poll y Luis Miguel Nava). En primer lugar, una coherencia entre lo dicho y hecho por Danilo. Se trata de conformar un equipo “de futuro”, con el cual se pueda armar un “team work” a partir de las ganas de jugar y no del saberse establecido. En segundo lugar, mucho no debe esperarse de esta selección; cuando más, que luchen por colarse una vez más entre los ocho grande, misión que, con la renovación del pitcheo, se ve más que difícil.

Me gustaría ser el primero en sorprenderme con la actuación de jóvenes que, quizás, para quienes hayan seguido “la provincial”, sean más certezas que promesas.

Espero que a partir de esta nueva edición, aparezcan nuevos nombres que admirar, más que por los resultados (necesarios), por su entrega en un terreno en el que Santiago de Cuba, ha escrito más de una historia.

Pre-selección del equipo Santiago de Cuba, de pelota.

Receptores:

1.- Alberto Díaz

2.- Isandro González

3.- Leonel Galán

4.- Daniel Sánchez

5.- Jorge Tamayo

6.- David Falcón

7.- Andrés Reina

8.- Orrelly Ribeaux

Jugadores de cuadro:

9.- Norberto Castellanos

10.- Yoel Yanqui

11.- Luís Casamayor

12.- Héctor Olivera

13.- Luís Yander La O

14.- Aníbal Sierra

15.- Dasiel Sevila

16.- Daniel Aguilera

17.- Santiago Torres

18.- Camilo Quinteiro

19.- Yunier Durán

20.- José David Silveira

Jardineros:

21.- Alexei Bell

22.- Reutilio Hurtado

23.- Edilse Silva

24.- Joaquín Carbonell

25.- Leonel Vinent

26.- Luís Suri

27.- Henry Pantoja

28.- Yeri Martínez

29.- Yoelkis Guibert

30.- Sergio Barthelemy

Lanzadores:

31.- Alberto Bisset

32.- Alaín Delá

33.- Jorge Luís Bravo

34.- Osmeni Romero

35.- Ulfrido García

36.- Carlos Font

37.- Jorge Ricardo Díaz

38.- Adrián Sagarra

39.- Edialbert Valentín

40.- Georgi Cuevas

41.- Osquiel Cutiño

42.- Virgilio Moroso

43.- Edisleidis Núñez

44.- Florencio Maletá

45.- Brayan González

46.- Yoendri Montero

47.- Nelson Pérez

48.- Yubisley Portales

49.- Henry Delá

50.- Ángel Luís Márquez

51.- Relly Hechavarría

52.- Bernardo Céspedes

Lea el artículo original aparecido en el Sierra Maestra

Más de lo mismo

Bien; mucho no tuve que esperar, y me alegro. En los últimos días la prensa cubana ha insistido sobre la situación epidemiológica en Santiago de Cuba, fundamentalmente respecto a la incidencia de los focos de mosquito Aedes aegypti.

En especial, me llamó mucho la atención un artículo aparecido en el periódico provincial, Sierra Maestra, en su edición impresa del sábado 28 de junio (y que no he podido encontrar en la edición digital). Me pareció un artículo muy claro, valiente; de los pocos que a veces se cuelan en las páginas sabatinas del semanario y permiten leerlos desde el título al punto final, sin un bostezo.

Ya en su primer párrafo llamó las cosas por su nombre, EPIDEMIA. Así se refirió a la situación del dengue en Santiago de Cuba. Entre datos sobre los serotipos existentes, los consejos populares más afectados, el porciento de coincidencia entre los casos febriles y su diagnóstico como dengue, así como la advertencia sobre la posibilidad de muertes por estas causas; el artículo también informó sobre los hospitales disponibles para acoger a los enfermos y supuestos enfermos, incluidas las áreas de la antigua Escuela de Trabajadores Sociales (hoy sede Frank País de la Universidad de Oriente).

Asimismo, hace un llamado a la población a contribuir a la higienización de la ciudad, y alerta sobre algunas otras cosas también comentadas en mi anterior entrada en este blog.

Pues bien, me alegra haber leído este artículo, pero…y como saben, siempre suele haber un pero, a tres días de publicado, las cosas en la ciudad andan muy lento.

Al parecer (y digo esto pues no tengo la confirmación) de la alta dirección de la provincia se hizo un llamado a dedicar el pasado fin de semana a la higienización de la ciudad, en cada cuadra y centro laboral. Ni cortos ni perezosos, allá fueron los santiagueros y, entre otras cosas, el lunes la ciudad amaneció con decenas de microvertederos en sus calles.

Asombra el número y la velocidad con que se forman. Da qué pensar, si analizamos que todo cuanto en segundos pasa a amontonarse en una esquina, un instante antes estuvo en un patio, quien sabe desde cuándo.

En medio de este ajetreo por combatir al mosquito, y dadas las orientaciones “bajadas” de la alta dirección de la provincia, era de esperar que una vez en las calles, el tiempo de vida media de estos microvertederos fuera, cuando más, apenas unas horas. Mas, amaneció el lunes, llegó el martes, y hoy todavía hay esquinas de la ciudad que muestran su peor imagen.

¿Falta de coordinación? ¿Olvido? No sé cuáles son las causas, pero la ciudad no puede darse esos lujos de amontonar basura en cualquier esquina (frente a cualquier casa), por días y días, a expensas de que el montón siga creciendo como niño a las puertas de la adolescencia.

Si se ha llamado “a la guerra contra el mosquito”, más vale que las batallas estén bien planificadas.

Por lo pronto, ayer, de vuelta a casa, pude ver la extraordinario imagen de humo opacando la Avenida de Céspedes. Recordé que hacía ya varios meses (demasiados) no veía algo igual.

A las puertas del verano, de la Fiesta del Fuego y los carnavales, cualquier cuidado es poco, y no debe haber lugar a las improvisaciones. Sino, solo será más de lo mismo.

Pipo, más que el sabroso, el ETERNO

Por: Lucrecia Álvarez Martínez

Tomado de Sierra Maestra

Recuerdo la primera vez que mis padres me llevaron al estadio Guillermón Moncada. A pesar de disfrutar de un excelente juego de béisbol entre los equipos de Santiago de Cuba y Holguín, gran parte de mi atención se la llevó el señor que le hacía llegar las pelotas al árbitro y, rápidamente, le pregunté a mi padre quién era él, sonriente me contestó: “Ese es Pipo”.

Imagino que son varios los niños que han hecho esa pregunta, porque era imposible no notarlo. Radamés Alberto Heredia Clavijo “Pipo”, era un protagonista más de lo que ocurría en el terreno.

Cada pelota que era devuelta al campo ponía en vilo al público quienes esperaban hasta ver si Pipo la capturaba, ya fuera con sus manos o con su gorra. Aunque no lo lograra, siempre llegaba la ovación.

Bautizado cariñosamente como Pipo por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, en la 40 Serie Nacional acompañó a Las Avispas santiagueras por diferentes terrenos del país, con una camiseta muy distintiva que decía en la espalda: Pipo El Sabroso, y así quedó apodado para la historia.

El decano de los narradores deportivos, Eddy Martin, dijo una vez que Radamés Heredia “Pipo”, no era solo de Santiago de Cuba, sino de Cuba entera y del extranjero también.

Pipo es eterno, porque en cada pasillo del “Guillermón” su legado cobra vida, ese que forjó con sus propias manos, ayudando a construir el “Coloso de la Avenida de las Américas” desde sus cimientos, agilizando la recogida y entrega de pelotas para que los juegos no se demoraran, pendiente a cada detalle para cumplir con esmero su responsabilidad.

Trabajador ejemplar, condecorado en numerosas ocasiones, ejemplo de laboriosidad. Siempre recordaba con orgullo y alegría el momento en que conoció al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Para los niños siempre tuvo tiempo y dedicación. Jugaba con ellos a la pelota y les contaba las hazañas de sus amigos Manuel Alarcón y Pepín Carrillo, entre otros.

Desde el pasado domingo Pipo sumó otro apodo a su chamarreta, ya no será solamente El Sabroso, ahora es El Eterno, porque hombres como él no se olvidan ni se borran, hombres como él quedan para la historia

Wichy en el Sábado del Libro

Fue uno de los textos que me debí en la pasada Feria del Libro en Santiago de Cuba. Ahora lo presentarán en el habitual Sábado del Libro.
“Entre el cuerpo y la luz: poemas y canciones para Wichy”, es un homenaje a Luis Rogelio Nogueras. Compilación de León Estrada y Reynaldo García Blanco, recoge textos de otros escritores cubanos, en los cuales se recuerda la figura de uno de los más destacados poetas de su generación.
Yo también le adeudo mucho a Wichy. Tal vez lo conocí tarde, pero fue siempre. En más de una ocasión ha salvado mis sequías. Alguna vez también le dediqué un texto que ahora comparto con ustedes:

Verso blanco

Inspirado en un poema de Luis Rogelio Nogueras

Una vez Ella me dijo que el silencio también es parte de la música. (Hay cosas que se nos hacen evidentes cuando las dicen con palabras como esas). Vino entonces a mi mente aquel extraño poema. Se llamaba “Poema de amor en versos blancos” y, bajo el título, solo la impecable pulcritud del papel vacío. Genial el poeta que temprano comprendió que también en la nada hay poesía.

Presentarán en Santiago de Cuba libro a la memoria de Luis Rogelio Nogueras, “Wichy”/ Tomado de Sierra Maestra

Santiago de Cuba, abril 2.- La presentación en esta ciudad, el venidero sábado, del libro “Entre el cuerpo y la luz. Poemas y canciones para Wichy”, estará dedicada a la memoria de Luis Rogelio Nogueras, una de las figuras más representativas de la literatura cubana post a enero de 1959, triunfo de la Revolución.

El texto de Ediciones La Memoria es una compilación hecha en esta urbe sur oriental de Cuba, por los poetas León Estrada y Reynaldo García Blanco.

El tradicional Sábado del Libro, que habitualmente tiene lugar en la librería ateneo Amado Ramón Sánchez, en la céntrica calle Enramadas, servirá como escenario a la presentación que estará a cargo del periodista y narrador Eric Caraballoso.

Luis Rogelio Nogueras, Wichy o El Rojo (1945-1985), fue un poeta, narrador y guionista de cine cubano, considerado entre los exponentes más destacados de los escritores de su generación, y a él se debe la publicación de “Cabeza de zanahoria”, que fue Premio David de poesía, en 1967; “Y su muero mañana”, premio de novela en el concurso de la UNEAC, en 1977; “Imitación a la vida”, premio de poesía de Casa de las Américas, en 1981, y “La forma de las cosas que vendrán”, en 1987; “Nada de otro mundo”, antología personal, en 1988, y “De nube en nube”, en 2003.

En la contraportada de “Entre el cuerpo y la luz”, al referirse a Wichy se puede leer: “… ha dejado después de su prematura muerte, un halo mítico que llega hasta nuestros días. Poetas de diversas generaciones lo han tenido siempre como referente y a través de sus versos lo han homenajeado, citando parte de su producción o simplemente dedicándole determinada obra”.

León Estrada y Reynaldo afirman que si bien el olvido no ha podido completar su significación con la obra de Wichy, por la calidad de esta y el genio del autor, “… sus compañeros de generación tampoco dejaron que su escritura todavía hoy de actualidad, quedara solo en fichas bibliográficas.

En la compilación aparecen textos dedicados a Luis Rogelio Nogueras, salidos de las plumas de, entre otros, Pablo Armando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Fayad Jamís, Miguel Barnet, Eloy Machado, Guillermo Rodríguez Rivera, Waldo Leyva, Víctor Casaus, Jesús Cos Causse, Lina de Feria, Silvio Rodríguez, Nelson Herrera Ysla, Marilyn Bobes, Pedro López Cerviño, Helio Orovio, Demián Rabilero…

“Entre el cuerpo y la luz…” lleva implícito el mismo fundamento que los otros homenajes: “… celebrar el esplendor de la vida y obra de Wichy”.

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