Santiago en mí

Primeros médicos santiagueros

Me encuentro en la web con el artículo publicado por el Licenciado José Antonio López Espinosa,  especialista en Información Científico-Técnica y Bibliotecología del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas en  Ciudad de La Habana; en la revista MEDISAN perteneciente a la Editorial de CienciasMédicas. El artículo en cuestión se titula “Los primeros santiagueros en ejercer la medicina como ciencia” y puede leerse de forma íntegra en la siguiente dirección http://www.bvs.sld.cu/revistas/san/vol_14_1_10/san19110.htm.

Como bien explica el autor, el trabajo recoge una breve semblanza de los diez primeros médicos oriundos de Santiago de Cuba que ejercieron su oficio en lo finales de los siglos XVIII y principios del XIX. José Antonio López centró su búsqueda en lso documentos pertenecientes al Archivo Central de la Universidad de la Habana, así como de los archivos de las iglesias y parroquias donde fueron bautizados estas personas.

Aprovecho el marco que brinda el mes de agosto, de marcada trascendencia para la medicina cubana y latinoamericana; recordando que un 14 de agosto de 1881, el doctor camagüeyano, Carlos Juan Finlay Barrés, daba a conocer al mundo su hipótesis de la transmisión de la fiebre amarilla por el mosquito, la cual le ganaría con el tiempo el reconocimiento de la comunidad científica internacional de la época, al punto de ser propuesto entre los años 1905 al 1915, al Premio Nobel de Medicina y Fisiología; así como que el 19 de agosto de 1915, fallecía este eminente científico cubano; aprovecho, repito, para transcribir parte del trabajo de José A. López Espinosa, como merecido homenaje a esos primeros galenos santiagueros.

Breve semblanza de los primeros santiagueros en ejercer la medicina.

MANUEL JOSÉ MENDOZA VENERA (1774-?)

Nació en Santiago de Cuba el 28 de febrero de 1774; hijo de José Cayetano Mendoza y María del Rosario Venera, ambos de la misma ciudad. Desde el 1 de diciembre de 1790 hasta el 22 de abril de 1794 estudió y practicó cirugía con el bachiller José de la Caridad Ibarra, cirujano del Hospital de la Plaza de Cuba. Se trasladó a la villa de Guanajay, donde continuó la práctica de este arte con el cirujano José Mariano Recio de Oquendo, a quien acompañaba en sus visitas a los enfermos de los ingenios azucareros de la zona.

En julio de 1796 solicitó al Protomedicato la admisión a examen, a pesar de tener solo 22 años de edad. Suplicó se le dispensara de este requisito, que más que una cuestión legal, era una costumbre impuesta por el Tribunal. Para justificar su petición adujo que debía socorrer a una hermana, además de la falta de cirujanos en el lugar donde pensaba residir. El fiscal, doctor Lorenzo Hernández, se pronunció a favor de la solicitud y expresó no creer que la edad fuese un impedimento, si se consideraba que muy pocas personas se dedicaban a este oficio en el país. El aspirante presentó como testigo de sus prácticas en Santiago de Cuba al bachiller Patricio Igarza. Fue examinado por el cirujano Francisco Lubian y aprobado como cirujano romancista el 29 de julio de 1796. El 26 de septiembre de 1806 obtuvo el grado de Licenciado en Filosofía (en 1791 había alcanzado el de Bachiller en Santiago de Cuba). Ese año se estableció en Santa Clara, donde se dedicó a propagar la vacuna antivariólica. Desde allí pidió se le examinara como cirujano latino, para lo cual alegó que, aunque no había estudiado en la universidad, lo había hecho en Santiago de Cuba con el protomédico y médico del Hospital Militar de esa ciudad, doctor Francisco Ignacio de Soria; además de que durante los bienios 1792-1793 y 1801-1802 había llevado a cabo prácticas de botica. El Fiscal del Protomedicato de Santa Clara, bachiller Andrés de la Parra, impugnó la solicitud “no solo por su falta de estudios de nivel universitario, sino además por su notoria ineptitud” y añadió que el aspirante Mendoza “acudía a revalidarse como cirujano latino por habérsele prohibido ejercer como médico, labor que ejecutaba de manera indebida, sin contar que en su práctica médica se guiaba por principios de curanderos y de algunas viejas alucinadas”. De la Parra se separó del pleito y se atuvo al buen juicio del Tribunal del Protomedicato, integrado por Nicolás del Valle y Roque Oyarvide, quienes nombraron examinador a Marcos Sánchez Rubio, en razón de la falta de facultativos. En definitiva fue aprobado como cirujano latino el 24 de septiembre de 1806. Ejerció como médico en el Hospital de la Caridad de Santa Clara y fue miembro de la Junta de Sanidad en 1814 junto a José López Vallejo.

Comenzó a cursar de nuevo filosofía en 1815, esta vez en el Real Colegio del Seminario de San Carlos, para continuar la carrera de Derecho Civil. Allí obtuvo el grado de Bachiller el 13 de mayo de 1819, después de lo cual desistió de los estudios de abogacía. En 1820 estaba en La Habana y fue elegido Secretario del Protomedicato, cuando éste se reorganizó bajo la presidencia de Nicolás del Valle. Contrajo matrimonio en Sancti Spíritus con María Teresa Mojarrieta, con quien tuvo un hijo que llevó sus mismos nombres y llegó a ser cirujano romancista.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 8,491/796.
Archivo de la Iglesia de Santo Tomás. Libro del año 1774, foja 58.

MANUEL MARÍA FUENTES (1776-?)

Expósito que nació en Santiago de Cuba el 3 de junio de 1776. Estudió en el Colegio Seminario de San Basilio con el licenciado Miguel Reinold. En esa institución se graduó de Bachiller en Artes el 19 de junio de 1805 y se acogió por su “información y por su limpieza de sangre” a los privilegios de la Real Cédula del 19 de febrero de 1794. Hizo prácticas de cirugía con José de la Caridad Ibarra de 1800 a 1805 y se tituló como Cirujano Latino el 26 de junio de ese último año.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 11,878/805.
Archivo de la Parroquia de Santo Tomás. Libro 2 de bautismos, folio 155, número 90.

JUAN FRANCISCO CASTELLANOS (1777-?)

Expósito que nació en Santiago de Cuba el 5 de julio de 1777 y empezó sus estudios en 1793 en el Convento de la Purísima Concepción con el lector en Artes fraile José María de la C. Molina. Al año siguiente comenzó también los estudios teóricos y prácticos del arte de la cirugía, que realizó por espacio de 5 años y medio con el profesor José de la Caridad Ibarra. Fue designado Practicante Mayor del hospital de esa ciudad. Tras obtener el título de Bachiller en Artes, el 29 de marzo de 1800, solicitó al Protomedicato se le admitiera a examen como aspirante a cirujano latino. El Fiscal aceptó su petición, por lo que se nombró como su sinodal al bachiller Miguel Suárez. Luego de haber sido aprobado el 5 de abril, recibió su título de manos de los protomédicos Nicolás del Valle y Roque J. Oyarvide.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 2,556/800.
Archivo de la Parroquia de Santo Tomás. Libro 2 de bautismos, folio 120, número 28.

MANUEL J. BUSTILLOS GARCÍA (1777-1835)

Nació en Santiago de Cuba el 13 de julio de 1777, de la pareja formada por Santiago Bustillos y Francisca García. Estudió Filosofía en el Seminario de San Basilio el Magno, bajo la tutoría del licenciado Juan de Dios Montiel y se graduó de Bachiller el 5 de septiembre de 1803 ante un Tribunal compuesto por los frailes Agustín Royé y Antonio Andreu y el bachiller Benito Morales. Luego estudió Medicina con los catedráticos Benito Morales, Andrés de la Parra, José J. Navarro, Rafael Antonio de la Maza, Roque Oyarvide y Bernabé Vargas.

En su solicitud a examen hizo constar que no podía sufragar los gastos de este por pertenecer a una familia muy pobre, razón por la que se encontraba bajo la protección del fraile Ignacio Fernández Velasco. Se graduó de Bachiller en Medicina el 19 de abril de 1805. El 15 de marzo anterior había comenzado las prácticas con el doctor Bernabé Vargas y las continuó con el doctor Juan Pérez Delgado hasta el 19 de agosto de 1806. A pesar de que no había cumplido los 2 años de práctica, fue aceptado a examen por el Protomedicato, pues alegó que pensaba regresar a su ciudad natal, donde el doctor Francisco Ignacio de Soria Quiñones y el licenciado Joaquín J. Navarro eran los únicos que ejercían; este último, como era visitador, tenía que hacer constantes viajes a La Habana. De todas formas, él continuó las prácticas con el doctor Soria en el Hospital de San Juan de Dios por dictamen del Fiscal, quien lo autorizó a examinar siempre que, para cumplir su pasantía, ejerciera únicamente en Santiago de Cuba. Bajo esta condición se sometió a examen, el cual aprobó el 6 de septiembre de 1806. Después de cumplir el período de práctica que le faltaba, y de haber ejercido en esa ciudad durante un tiempo bastante prolongado, regresó a La Habana para aspirar a los grados mayores. A tal efecto se enfrentó a un Tribunal integrado por Gaspar Zeferino de los Reyes, Gabriel Peláez, Gabriel Morales y Bernardo J. Riesgo. Obtuvo el grado de Licenciado en Medicina el 23 de abril de 1827 y el de Doctor el 13 de mayo siguiente. Los laudatorios fueron pronunciados por los doctores Gabriel Peláez y Vicente Pérez Infante. A pesar de que en 1828 ocupó la cátedra de Vísperas con carácter interino, el nuevo rector la concedió más tarde con carácter definitivo al doctor Agustín Encinoso de Abreu. Continuó en La Habana, donde se convirtió en uno de los amigos predilectos del doctor Tomás Romay, a quien visitaba con frecuencia. Durante la epidemia de cólera morbo que azotó a la isla en 1833, fue llamado en 2 ocasiones a comparecer ante el Tribunal del Protomedicato. Acudió a ambas, a pesar de que en la segunda oportunidad no se habían cumplido los trámites de rigor. Esto provocó un incidente con el Protomédico, doctor José A. Bernal Muñoz, cuando se negó a contestar varias preguntas que éste le hiciera y dijo que con mucho gusto respondería las preguntas que le hiciera un Tribunal constituido y le pidió además que le permitiera ir a su casa, pues un sobrino le había notificado que “su hija había caído gravemente enferma, víctima de la epidemia reinante”. Bernal le replicó que “lo ahogaría en una fortaleza y lo mandaría a prisión amarrado y con una escolta de soldados por su falta de respeto y consideración a la superior jerarquía”. En definitiva su hija falleció y él fue internado como preso en el Castillo de la Cabaña. Con motivo de esta conducta arbitraria se entabló una controversia de consideración con la Universidad, pues el afectado dirigió una carta al Rector donde solicitaba se ordenara su traslado de acuerdo con la Real Orden 184, la cual establecía que “ningún doctor puede ser preso, sino en la Universidad donde la hubiere, mas cuando no es reo que pueda temerse su fuga”. El Capitán General se abstuvo de intervenir, a pesar de la reclamación que le fue hecha por el Rector. El Tribunal accedió a la solicitud 4 días después del encarcelamiento, aunque aclaró que ésta debió haberse formulado al mismo Tribunal presidido por el propio Bernal.

En brillante exposición, Diego José de la Torre, Fiscal de la Universidad, expresó que el incidente se debió a resentimientos personales de los Protomédicos, pues en más de una ocasión el doctor Bustillos había discutido con ellos sobre la naturaleza de la epidemia. En esas discusiones Bernal sostenía que el cólera era de origen asiático, mientras para Bustillos procedía de África y se había introducido en la isla con motivo del contrabando de negros esclavos. En la Universidad había precedentes acerca de los derechos que les asistían a los graduados, como los casos del maestro Nicolás Manzano y el bachiller Félix José Piñero. Este último fue enviado al Castillo de San Salvador, donde hasta el verdugo le puso grillete por una demanda matrimonial. Por Reales Cédulas dadas en Buen Retiro el 5 de noviembre de 1741 y el 5 de septiembre de 1754, el Rey había reconocido las prerrogativas de la Universidad de La Habana y de su jurisdicción sobre sus graduados.

Al amparo de estas fue puesto en libertad el doctor Bustillos y anulada la causa, con la adición de que no se admitieran más presos, ordenado por el Tribunal del Protomedicato, por cuanto ya este no tenía tales facultades. Aunque no muy actualizado en la teoría médica, Bustillos fue un hombre laborioso y consagrado a la atención de los enfermos pobres, además de tener una probada suficiencia y habilidad en su actividad asistencial. Según Cowley, 1 los halagos de la fortuna jamás lo atrajeron y, dada la pugna por mejor situación de su instrucción y aspiraciones, se trastornó su cerebro y falleció demente en el año 1835.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 1,850/803.
Archivo de la Catedral de Santiago de Cuba. Libro 8 de bautismos, folio 37, número 46.

RAFAEL DÍAZ COLLAZO (1779-?)

Nació en Santiago de Cuba el 23 de enero de 1779 como fruto de la unión de Julián Díaz y Manuela Collazo. Comenzó sus estudios de Filosofía el 14 de septiembre de 1796 en el Colegio de San Basilio, con el clérigo Luis María de Arze, donde se graduó de Bachiller en Artes el 14 de mayo de 1803. Sus sinodales para este acto fueron Juan Govín, Joaquín José Navarro y Agustín Royé. El 14 de marzo del año anterior había empezado a estudiar la carrera médica en la universidad, con los catedráticos Benito Morales y Rafael Antonio de la Maza en Prima (Fisiología); Andrés de la Parra, Joaquín J. Navarro y Bernabé Vargas en Vísperas (Patología) y Roque de Oyarvide en Methodus medendi (terapéutica). Se graduó de Bachiller en Medicina el 4 de marzo de 1805. Tras vencer el período de prácticas con el doctor Francisco Ignacio de Soria, fue aprobado por el Protomedicato para el ejercicio de la profesión el 16 de enero de 1807.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 3,591/805.
Archivo de la Parroquia de Santo Tomás. Libro 2 de bautismos, folio 127, número 22.

TOMÁS JOSÉ MORALES (1780-?)

Expósito que nació en Santiago de Cuba y fue bautizado en la Catedral de La Habana. Estudió en el Seminario de San Basilio donde tuvo como profesor al licenciado Miguel Antonio Reinaldo. Se graduó de Bachiller en Artes el 18 de abril de 1805. Después de practicar la cirugía con José de la Caridad Ibarra durante 4 años, hasta el 12 de enero de 1805, fue aprobado como cirujano latino el 25 de abril de ese último año, es decir, a la semana siguiente de haberse hecho bachiller.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 8,959/805.
Archivo de la Catedral de La Habana. Libro 14 de bautismos, folio 81, número 2.

DIEGO TIBURCIO IBARRA MARTÍNEZ (1786-¿?)

Nació en Santiago de Cuba el 11 de agosto de 1786. Hijo del Bachiller en Medicina José de la Caridad Ibarra y Echeverría y de María de la Asunción Martínez. A partir de 1803 estudió Filosofía en el Real Colegio Seminario de San Basilio el Magno con el catedrático de Latinidad Nicolás A. Mancebo y con el catedrático de Filosofía Miguel Reinaldo. El 20 de mayo de 1818 se graduó de Bachiller en Artes ante los jueces José Sarmiento, Ángel Reyes y Pablo Marín. Hizo estudios teóricos y prácticos de Medicina y Cirugía con su padre desde 1806 hasta 1815. Admitido por el Protomedicato, fue examinado por el doctor Marcos Sánchez Rubio. Se recibió como cirujano latino el 26 de marzo de 1818.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 6,715/818.
Archivo de la Parroquia de Santo Tomás. Libro 12 de bautismos, folio 163, número 39.

JUAN JOSÉ BUCH RODRÍGUEZ (1787-?)

Nació en Santiago de Cuba el 30 de mayo de 1787. Hijo de Santiago Buch y de Úrsula Rodríguez, naturales de la villa de Colella, Cataluña. Desde 1800 hasta 1804 estudió en el Colegio Seminario de San Basilio con el licenciado Miguel Reinaldo. Como el síndico no atestiguó en su información acerca de su legitimidad, se le objetó su solicitud para la obtención del grado de Bachiller en Artes. El Fiscal de la Universidad resolvió que no era necesaria tal declaración, con independencia de que aquel no se había opuesto a su aspiración, por lo que fue admitido a examen y aprobado el 12 de noviembre de 1808. De modo paralelo había estudiado Cirugía con el licenciado José de la Caridad Ibarra, de quien recibió también lecciones de Fisiología, Patología y Terapéutica. Al terminar estos estudios, se presentó ante el Protomedicato como aspirante a la categoría de Cirujano Latino. El Fiscal dictaminó en su contra, porque no tenía aprobado ningún curso de Medicina. Sin embargo, el tribunal desestimó esa opinión y argumentó que el licenciado Ibarra era médico cirujano del Hospital de la Plaza por nombramiento de Su Majestad y, como en Santiago de Cuba no había universidad, él estaba facultado para ofrecer lecciones. Su sinodal fue el licenciado Marcos Sánchez Rubio y se le aprobó como cirujano latino el 29 de noviembre de 1808. En 1846 ejercía el cargo de Subdelegado de Medicina y Cirugía en la ciudad de Holguín.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 1,812/808.
Archivo de la Catedral de Santiago de Cuba. Libro 9 de bautismos, folio 175v, número 46.

TOMÁS BETANCOURT

Santiaguero del cual no se han encontrado datos acerca de sus padres, ni de la fecha de su nacimiento. En su graduación de Bachiller en Artes, celebrada el 23 de diciembre de 1823, tuvo como sinodales a Mateo Andreu, Bernardo J. Riesgo y el fraile Pedro Infante. Realizó los estudios teóricos y prácticos de Medicina y Cirugía, desde el 1ro. de agosto de 1818 hasta el 1ro. de octubre de 1823, con el licenciado José de la Caridad Ibarra. Tras aprobar el examen que le hizo el doctor Nicolás J. Gutiérrez Hernández, se recibió como Cirujano Latino el 22 de enero de 1824.

Fuente: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 1,509/824.

MANUEL ANTONIO DE ARANDA (1798-?)

Expósito nacido en Santiago de Cuba el 9 de octubre de 1798, que estudió en el Convento de San Basilio con José Narciso Bravo. Se graduó de Bachiller en Artes el 21 de junio de 1823 ante un Tribunal integrado por Bernardo J. Riesgo y los frailes Ángel Reyes y Ambrosio Herrera. Entre 1816 y 1823 cursó teoría y práctica de Medicina y Cirugía con el licenciado José de la Caridad Ibarra. Luego de admitida su solicitud por el Protomedicato y de aprobar el examen impuesto por Gabriel Morales, se recibió como Cirujano Latino el 12 de agosto de 1823.

Fuentes: Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 673/823.
Archivo de la Catedral de Santiago de Cuba. Libro 10 de bautismos, folio 35v, número 99.


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