Santiago en mí

Archivo para el día “agosto 22, 2010”

El ave fénix de Santiago

Según la mitología, el Ave Fénix es un ave del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras, que cada 500 años se consumía por acción del fuego para luego resurgir de sus cenizas. Aunque su lugar de origen está establecido bien lejos de esta isla de las Antillas, los santiagueros podemos presumir de contar con una, no de carne, hueso y plumas, sino de piedras y cemento: la Catedral de Santiago de Cuba.

Ubicada al sur del Parque de Céspedes (antigua Plaza de Armas), en la actualidad cuenta con una superficie total de 4 mil 260 metros cuadrados. Fue declarada Monumento Nacional en 1958 por el Decreto Presidencial No. 93 del 16 de enero y ostenta el raro privilegio de ser la edificación de su tipo que más veces ha sido reconstruida y remodelada en nuestra ciudad. De hecho, la Catedral tal y como la conocemos hoy, es la cuarta construida en Santiago de Cuba.

Vista actual de la Catedral de Santiago de Cuba

Para el año 1522 existían en Santiago de Cuba dos pequeñas iglesias: la parroquial y una ermita nombrada Santa Catalina. En ese propio año se decide el traslado de la catedral, entonces ubicada en la villa de Baracoa, para la séptima de las villas fundadas. Contrario a la creencia de muchos, la ubicación de la catedral en su traslado a la villa de Santiago de Cuba no fue en la ermita Santa Catalina, sino en la iglesia parroquial tal y como lo demuestras documentos revisados por el historiador santiaguero Leo Miranda (“Santiago primitivo” en Sierra Maestra, mayo 3 de 1974). Esta primera catedral de Santiago era, como muchas de las viviendas de la época, de madera y guano, y su fachada estaba orientada de este a oeste, orientación que sería cambiada en el sentido norte-sur luego de construida la cuarta de las catedrales santiagueras. Durante el tiempo en que estuvo prestando servicios fue afectada por un incendio (en 1526) teniendo que se remodelada.

En 1528 comenzó la construcción de la primera catedral de piedras  a un costo de 50 000 ducados. La obra culminó en el año 1555 no sin atrasos y reclamos de dinero a la corona española para su terminación.

En 1562 sufrió el primer ataque de corsarios franceses que dejaron en ruinas el templo lo que imposibilitó la celebración de los cultos. En otras tres oportunidades fue víctima de nuevos actos de piratería que, en algunos casos como en el 1603, la dejó totalmente arruinada, lo que  impidió la celebración de cultos durante 25 años.

La construcción de la segunda Catedral de piedra se inició en 1671 y fue inaugurada 3 años después por el Presbítero Francisco Ramos. Sin embargo, ese mismo año sufrió severos daños a causa de un terremoto y fue cerrada. En 1678 otro terremoto destruyó su Capilla Mayor (construida en 1653). Un año después otro terremoto y un huracán arrasaron con lo que quedaba de esta catedral.

Cuatro años demoró la construcción de la tercera catedral de piedra, la cual se inició en 1686. Durante el siglo XVIII se le hicieron algunas reparaciones que incluyeron la instalación de las cuatro pilas de agua bendita que aún se conservan en la iglesia. Esta nueva catedral corrió con mayor suerte que sus antecesoras…por un tiempo. El 11 de febrero de 1766, en horas de la noche, tuvo lugar en Santiago de Cuba uno de los terremotos más fuerte de la historia. Además de las múltiples víctimas dejadas por el sismo, la ciudad sufrió grandes daños en su infraestructura. La Catedral (fundamentalmente su Capilla Mayor y la Auxiliar), la Casa Consistorial y el Ayuntamiento, quedaron en ruinas.

Durante el año 1875 se autorizó la construcción de la nueva catedral pero no sería hasta el 1810 que se colocaría la primera piedra de la moderna construcción. Ocho años duró en esta ocasión la culminación de la obra, la cual ocupó en ese entonces 2 115 metros cuadrados. Sin embargo esta edificación no quedaría inmune. El 20 de agosto de 1852, se dejó sentir en Santiago de Cuba otro gran terremoto, cuyas réplicas se percibieron, con mayor o menor intensidad, durante varios días. Don Miguel Estorch, cronista del suceso describe las huellas dejadas por el terremoto en la Catedral:

“Las naves externas se hallan en completa ruina, así como los cuatro arcos que sostienen la media naranja (sic), la pared maestra de O. (oeste) está rajada en toda su longitud como a seis pies del suelo; la torre del reloj tiene cuarteado y desplomado su 3º y 4º cuerpo; y la de las campanas el 4º, haciéndose temer el derrumbe de aquella”

Dos años después del suceso (enero de 1854) se realiza “solemne reapertura de la catedral una vez restaurados los defectos sufridos por el terremoto de 1852” (Emilio Bacardí, Crónicas de Satiago, t-3)

Con los años se le fueron haciendo ampliaciones a la construcción. Se le añadió un nuevo cuerpo a cada torre, se ubicó el ángel sobre su parte central así como dos estatuas, una de Cristóbal Colón y la otra del Padre Las Casas. De esta forma, la cuarta de las catedrales de piedra construidas en Santiago alcanzaría la una imagen muy similar a la actual.

Pero faltaría aún un nuevo reto. El 3 de febrero de 1932, en Santiago se percibió un fuerte terremoto de 7 grados de magnitud que causó daños a la edificación: las torres se agrietaron y la construcción se hundió ligeramente.

Imagen de la Catedral de Santiago de Cuba luego del terremoto del año 1932

Luego de reparada, la catedral ha llegado hasta nuestros días, como Ave Fénix, resurgiendo un y otra vez de entre las cenizas de sus ruinas, para mostrarse hoy, como un paradigma de la arquitectura ecléctica de Santiago de Cuba.

Escultura de Cristobal Colón en la Catedral

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