Santiago en mí

Santiago: una tierra que se mueve (IV y Final)

El terremoto de 1932

Como crónica de los sucesos acaecidos el 3 de febrero de 1932 en la ciudad de Santiago de Cuba, les propongo leer fragmentos del artículo escrito por Yuris Nórido en el sitio web cubasí:

(http://www.cubasi.cu/desktopdefault.aspx?spk=160&clk=265340&lk=1&ck=135383&spka=35)

Comienza el periodista su narración del terremoto de 1932:

“Miércoles 3 de febrero de 1932. La tierra tembló de madrugada, durante medio minuto. Un ruido ensordecedor venía desde las profundidades. Fue tan fuerte la sacudida que sacó a mucha gente de la cama. La ciudad de Santiago de Cuba despertó en medio del caos, en medio de la oscuridad. Las comunicaciones interrumpidas, la energía eléctrica y el abastecimiento de agua, cortados. Derrumbes parciales y totales. Algunos incendios. Y muchos santiagueros en medio de la calle, aterrorizados.

“Los periódicos de medio mundo dieron la noticia: “Un violento terremoto destruye parte de la ciudad de Santiago de Cuba”, titulaba ABC desde Madrid. Y los de La Habana no acababan de ponerse de acuerdo en cuanto al número de víctimas: algunos, los más sensacionalistas, hablaban incluso de más de mil muertos, una cifra que las ediciones especiales del mediodía desmintieron, por fortuna.

“Ya en la tarde, el gobernador de la provincia de Oriente informaba a las agencias de prensa que los muertos eran 12 y los heridos, tres centenares. El terremoto, después de todo, no había sido tan mortífero, en parte gracias a la celeridad con que la gente salió de sus casas (se cuenta que muchos, incluso, vieron sus viviendas caer desde la calle).”

Acerca de la imagen mostrada por la ciudad al amanecer, cuenta el periodista en su crónica:

“Más de la mitad de las edificaciones (algunos apuntan que incluso el 80 por ciento) sufrió algún daño de consideración. Grietas y rajaduras, la mayoría.

“La mismísima catedral metropolitana (…) tuvo serias afectaciones en paredes y secciones del techo, grandes bloques de la fachada cayeron a la calle, la escultura del ángel que la coronaba perdió una de sus alas.

“Mucha peor suerte corrió el cercano hotel Venus, que se derrumbó completamente.

“En el Hospital de Maternidad se cayeron bloques de paredes y trozos del techo, que hirieron a algunas madres y a sus bebés, pero por fortuna nadie sufrió lesiones mortales.

“(…)Uno de los barrios más afectados fue el de Santo Tomás, en el que vivían gran cantidad de familias humildes. En algunas de sus cuadras quedaron muy pocas edificaciones en pie.

“En varios lugares de la ciudad se produjeron incendios, que tuvieron que ser sofocados rápidamente, no sin dificultad, pues el suministro de agua de dañó considerablemente.”

 

 

Imágenes de la ciudad de Santiago de Cuba luego del terremoto del 3 de febrero de 1932

 

Como era de esperar en una situación como esta, la población se vio presa del pánico. Nos recuerda la crónica de Yuris:

“Después de las sacudidas, mucha gente huyó despavorida hacia el campo, algunos incluso en ropa interior. El corresponsal de la agencia norteamericana AP relataba que “el terror de los habitantes fue mucho mayor por haberse quedado casi toda la ciudad a oscuras. Los gritos de los heridos se oían por todos lados, causando verdadero pánico hasta a los equipos de salvamento, que no sabían adónde acudir con más urgencia. Los trabajos para buscar a los heridos se hacen con grandes dificultades, porque las calles están cubiertas de escombros”.

“El temor de los santiagueros se acrecentaba ante cada nueva réplica, al menos cinco hasta las 6 de la mañana. Pero la ciudad no se dejó arrastrar por el pánico, la gente se reponía del susto y ponía manos a la obra.”

Más de 100 sismos, considerados réplicas del mayor, se dejaron sentir en Santiago durante ese año. Según testimonia el periodista en la actualidad aún resulta polémica la posible intensidad del sismo: “debido a la falta de mediciones fidedignas de la época: algunos aseguran que superó los 8 grados en la escala de Richter, otros creen que estuvo más cercano a los 7 grados, y no pocos especialistas consideran que apenas rebasó los 6”. Al respecto, en el artículo publicado en el número 11 del 2010 de la revista Bohemia (21 de mayo de 2010) se asegura que el sismo tuvo una intensidad de 6,75 grados en la escala de Richter, y como datos finales de la catástrofe se mencionan 14 muertos y 200 heridos, así como afectaciones en el 80% de las edificaciones de la ciudad.

Lo cierto es que, tal vez porque aún entre nosotros deambulan por la ciudad testigos de aquel desastre (mi propio abuelo tendría unos 9 años en el momento en que sucedió), el terremoto del ’32, como ha pasado a ser conocido, es uno de los más recordados en la historiografía santiaguera. Según Yuris Nórido, este sismo “marcó un antes y un después en la historia de la ciudad”.

Santiago mientras tanto ha sabido reponerse de esas derrotas y sigue, frente al mar y entre montañas, apostando por la permanencia a pesar de que de vez en cuando, la tierra vuelva a temblar.

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3 pensamientos en “Santiago: una tierra que se mueve (IV y Final)

  1. Lucía en dijo:

    La periodista que citas es en realidad un periodista. Escribe también en el periódico Trabajadores… Saludos

  2. Pingback: Oleada de buena suerte « Santiago en mi

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