Santiago en mí

Archivo para el día “septiembre 29, 2010”

Octava ronda de ensueño

Ubicadas en el puesto 11 entre naciones llegaron las cubanitas a la octava ronda, frente a un rival que, aunque de menos categoría que las nuestras, han tenido buen torneo y podían frenarles sus ímpetus. Pero las nuestras demostraron que están en un momento envidiable y derrotaron categóricamente a Rusia 3 por 3,5 puntos a 0,5, con victorias de la santiaguera Oleiny Linares (vencedora de Mariya Bezgodova), Yaniet Marrero (llegó a 6,5 puntos de 7 posibles), y Sulennis Piña, en los tableros segundo, tercero y cuarto respectivamente, mientras Lisandra Ordáz se encargó de decorar el marcador con sus tablas en el primer tablero. La subcampeona nacional, Maritza Arribas, descansó por tercera jornada consecutiva.

Ahora las cubanas marchan en el pelotón de vanguardia con 12 puntos (23, 5 en forma global). En el orden individual Yaniet Marrero sigue resultando brillante, mientras la santiaguera Linares demuestra por qué es campeona nacional y ha tenido otra vez una buena Olimpíada, al llegar a 4 puntos en 6 partidas (3 triunfos, dos tablas y una derrota).

Por su parte, sus hermanos del sexo masculino, alcanzaron una buena victoria frente al equipo de Irán. Hoy alinearon Leinier, Bruzón, Yunieski y Holden Hernández, por ese orden de tableros. Tanto Leinier como Lázaro Bruzón mantuvieron su invicto en el torneo al entablar con sus rivales. Los triunfos lo aportaron Yunieski y el otro güinero en competencia, para de esta forma alcanzar un resultado global de 3 a 1 que los deja con 12 puntos (21 en total) según el sistema de match point y los colocará unos puestos más arriba del lugar 13 con que iniciaron la ronda.

Hasta el momento, ambas selecciones van desarrollando un evento que pudiera ubicarlos en posiciones muy superiores a las de la edición alemana del 2008.

Aquí el triunfo de la santiaguera:

Blancas: Oleinys Linares (Cuba)

Negras: Mariya Bezgodova(Rusia 3)

1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0–0 Ae7 6.Te1 b5 7.Ab3 0–0 8.c3 d6 (las negras han adoptado la defensa Cerrada contra la apertura Ruy López de las blancas) 9.h3 Ae6 10.d4 Axb3 11.axb3 Dc8 (una antigua jugada del ruso Cherepkov, utilizada luego con éxito por el conocido GM Eugueni Vasiukov al inicio de la década de 1980) 12.Cbd2 (al parecer una nueva jugada, alternativas ya utilizadas fueron: 12.d5 Cb8 13.Ag5 -13.c4 Cbd7 14.Ag5 c6 15.Cc3 bxc4 16.bxc4 Tb8 17.dxc6 Dxc6 18.Cd5 Ad8 19.De2 Db7 20.Axf6 Cxf6 21.Cxf6+ Axf6 22.Teb1 Tfc8 con igualdad Gufeld,E -Vasiukov,E /Volgodonsk 1981- 13…Rh8 14.Axf6 Axf6 15.Ca3 Cd7 16.Cc2 Db7 17.Cb4 g6 18.Cc6 Cb8 19.Ca5 Db6 20.b4 Cd7 21.Dd3 con ligera ventaja de las blancas: Zawadzki,S-Zlamal,F /Olomouc 2006; 12.Ag5 h6 13.Ah4 Te8 14.d5 Cb8 15.Axf6 Axf6 16.Ca3 Cd7 17.Cc2 a5 con equilibrio: Suetin,A-Vasiukov,E /Moscow 1982) 12…Te8 13.d5 Cb8 14.Cf1 h6 15.Cg3 c6 16.c4 bxc4 17.bxc4 cxd5 18.cxd5 Cbd7 19.Ta3 (las blancas tienen alguna ventaja de espacio y opciones de jugar en ambos flancos, por lo que esta es una jugada flexible. De interés era 19.Ae3) 19…a5 20.Ch4 Af8 21.Cgf5 (pero ya ahora el objetivo de Oleinys queda claro: el Rey negro) 21…Cc5 22.Df3 Ccxe4 (22…Cfxe4 23.Cxg7 -23.Txe4 Cxe4 24.Dxe4 Dxc1+ sería ventajoso para las negras- 23…Axg7 24.Cf5 y las blancas también tienen ataque) 23.Ta4 Cg5 (mejor era 23…Cc5 y ahora las blancas jugarían 24.Tc4 con iniciativa) 24.Cxh6+ (las blancas toman ventaja) 24…gxh6 25.Dxf6 Dd7 (25…Ag7 26.Dxd6 con ventaja clara) 26.Tg4 Ag7 27.Df5 De7 (27…Dxf5 28.Cxf5 con la amenaza h4 ganando) 28.Axg5 hxg5 29.Txg5 Ta7 (29…f6 30.Tg6 con idea de Dg4 seguido de Cf5) 30.Te3 (la entrada de esta pieza a la ofensiva decide) 30…f6 31.Tg6 (31.Txg7+ o bien ; 31.Th5 también ganaban) 31…Df7 32.Txg7+ (32.Teg3) 32…Rxg7 (32…Dxg7 33.Tg3) 33.Tg3+ Rh6 (contra 33…Rh8 o bien; 33…Rf8 34.Cg6+ gana) 34.Tg6+ abandonan las negras 34…Rh7 35.Dh5++.

El Diablo Rojo

Muchos personajes curiosos han recorrido las calles de Santiago a lo largo de sus casi quinientos años de vida. En este blog hemos mencionado a algunos de ellos, desde el recuerdo octogenario de mi abuelo. Hoy hablaremos de uno que estoy seguro también mi abuelo recuerda, como muchos de los santiagueros de las más diversas edades, y que me llegó leyendo antiguos ejemplares del periódico Sierra Maestra de la década de 1990: El Diablo Rojo, “un hombre de negra tez, alto y delgado, que aparecía frecuentemente en las calles de Santiago, bocina en la boca, y su espigada anatomía instalada sobre patines, con los cuales hacía filigranas circenses”, tal y como lo describiera Angel Luis Beltrán en un reportaje del 6 de enero de 1991.

Su verdadero nombre era Emilio Benavides Puentes y nació el 6 de octubre de 1901 en Santiago de Cuba. Tuvo 23 hermanos y una hermana.

De pequeño, en medio de la penuria en que vivía su familia y que lo obligó a realizar cuanto trabajo apareciera, tuvo dos grandes aficiones que, con el tiempo, le traerían la fama: los patines y el baile, específicamente el Charleston. Por el año 1927 se hizo asiduo visitante de la compañía teatral bufa de Bolito. Cuando bajaban el telón en el intermedio de la obra, Emilio se ponía a bailar como loco en las graderías del teatro. Un día el dueño lo vio y le gustó tanto el desparpajo del joven que lo contrató como bailarín excéntrico y acrobático. Fue precisamente en este rol cuando, durante una actuación en Holguín, lo bautizaron con el mote que lo marcó para el resto de su vida: El Diablo Rojo. Lo de diablo era por sus movimientos, y lo de rojo, por el color de la ropa que vestía.

Muchas anécdotas marcaron su etapa de teatrero. Una vez en un hotel de Puerto Padre, por los años 30 del pasado siglo, el Diablo Rojo y otros amigos de la compañía, empataron varias sábanas y se descolgaron hacia la calle, con las maletas, desde un piso elevado, porque las recaudaciones no le alcanzaban para pagar habitaciones.

Tuvo momentos muy difíciles en los cuales no aparecía trabajo y tuvo que dormir en el parque de Montes y Prado, en la Habana. En una de esas épocas, leyó un anuncio en un periódico sobre patines “Chicago”. Se presentó a la convocatoria y fue contratado. Así, como promotor de los patines, nació una de sus mayores hazañas: un viaje entre la capital y su natal Santiago ¡sobre patines! El tramo lo recorrió en 7 días y 3 horas. En total, a lo largo de su vida, hizo cinco viajes entre Habana y Santiago: tres para la capital y dos hacia tierras santiagueras. Siempre en funciones propagandísticas.

Pero esta no fue su única proeza. En una oportunidad bajaba, junto a otros patinadores, la empinada loma de la calle San Félix, en Santiago de Cuba, y al cruzar la calle Santa Lucía se le interpuso un automóvil. En ese breve momento, donde sólo se veían dos oportunidades: estrellarse contra el auto o contra una pared; ambas de pronóstico nada positivo, el Emilio no lo pensó dos veces, se agachó y saltó por sobre el carro. Todos los presentes rompieron en vítores y aplausos, creyendo que se trataba de algo ensayado, e incluso le pidieron que lo repitiera, pero el patinador sólo atinó a perderse del sitio.

Sin embargo, al parecer le tomó el gusto pues tiempo después lo volvió hacer, y no una, sino que se le contabilizaron más de 3000 saltos sobre automóviles. También saltó sobre 12 bicicletas en conjunto y sobre muchachos que se acostaban sobre pavimento.

Luego del triunfo de la Revolución en 1959, el Diablo Rojo realizó varios trabajos: mensajero; mozo de limpieza; vendedor de refresco, emparedados y otras mercancías en cines de Santiago; hasta que en 1969 se jubiló. Justamente en esa época comenzó a desarrollar una labor que le ganaría un lugar definitivo en el corazón de los santiagueros.

Vestido con uniforme de miliciano, el Diablo Rojo, incluso ya octogenario se dedicó a cuidar la seguridad de los niños de una escuela santiaguera, la “Armando García”, en la popular calle Trocha, regulando el tránsito de la zona. Con las piernas en semi cuclillas y los brazos extendidos, detenía a los automóviles para que las filas de niños cruzaran la calle.

El 22 de febrero de 1995 murió el Diablo Rojo. Dejó 6 hijos, 13 nietos y 2 bisnietos. Junto a su féretro, niños de la escuela “Armando García”, los mismos a los cuales él dedicó sus últimos años, hicieron guardia de honor.

En el periódico Sierra Maestra de marzo de 1995 en el cual se dio a conocer la noticia, se lee el siguiente homenaje escrito por Rafael Carela Ramos:

Un adiós sin olvido al gesto del hombre

El Diablo Rojo ha muerto.

Es como si se apagara una luz en las calles de Santiago.

Porque ya no se verá más la enternecedora locura de dejar la tranquilidad de su retiro para proteger el paso de los niños, dirigiendo el tránsito, bajo un sol en cenit, en la Trocha del Tivolí santiaguero.

Porque la pobreza vestida de rojo no le disputará al viento la carrera, anunciando productos alejados del alcance de sus manos.

Porque sólo quedará en la memoria aquel impulso felino sobre los patines, el avance vertiginoso, y el asombroso vuelo humano sobre automóviles, en envidiable muestra de destreza y arrojo.

Porque la paradoja de reír el hambre no volverá a anidarse en un hombre como forma de buscarse la vida.

Porque no es de dudar que algún niño de la escuela Armando García llore al Diablo tío en un gesto de agradecimiento, o lo recuerde al cruzar una esquina de tránsito amenazante.

El Diablo Rojo ha muerto con sus virtudes y defectos, pero quizás reviva en alguno de los niños que cuidó, a riesgo propio sin mandato ni premio.

Un adiós sin olvido al gesto del hombre

Navegador de artículos