Santiago en mí

De corsarios y piratas…

La imponente presencia del Castillo del Morro a la entrada de la bahía santiaguera, ha quedado como la más evidente huella de la necesidad defensiva de la ciudad de Santiago de Cuba ante los ataques de corsarios y piratas; bandidos del mar que, durante gran parte de los primeros siglos de vida de la séptima villa, hicieron del Mar Caribe su centro de operaciones y de Santiago, uno de los blancos reiterados de sus ataques y saqueos.

Tantos y tan crueles fueron los ataques de piratas a la ciudad que, hasta bien adentrado el siglo XVII, gran parte de la población santiaguera de la época vivía más tiempo en otras villas (como Bayamo), que el propio Santiago, por miedo a las incursiones de la bandera de la calavera.

Entre los piratas que atacaron y saquearon la ciudad se recuerdan a Jean François de la Roque; François Leclerc, más conocido como Pata de Palo; Jacques de Sore (supuestamente en la misma incursión de Leclerc); Henry Morgan, quien participó en el ataque a Santiago de 1662 por el filibustero Christopher Mings; Cornelio C. Jo; y el holandés Laurens de Graff

También la piratería oficializada bajo patente de corso, hizo de Santiago y sus costas el centro de su atención. Según Rolando Carrillo en su artículo “Héroes y piratas en la bahía de Santiago de Cuba”, el primer asalto pirata a la bahía santiaguera tuvo lugar en 1538, y se caracterizó por ribetes curiosos. Se trató, precisamente, de una embarcación corsaria de bandera francesa que penetró en la bahía de Santiago con la intención de atacar y tomar la ciudad, pero se encontró fondeado en la bahía la carabela “La Magdalena”, capitaneada por un sevillano.

Desde el Castillo del Morro se pudo ser testigo de muchas de las incursiones de corsarios y piratas en Santiago de Cuba

De inmediato se entabló combate, el cual, como es de suponer, se caracterizó por un cruento enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Sin embargo, ambos capitanes convinieron no combatir por las noches y realizar breves períodos de descanso “para tragar bizcochos, beber vino y restañar heridas”.

Luego de cuatro días de combates, al amanecer del quinto, el sevillano se percata que la nave francesa se había retirado, otorgando de esta forma la victoria al español.

Entre 1635 y 1636, la ciudad fue atacada dos veces, lo que constituyó el detonante para comenzar con las obras de fortificación de la ciudad, que vio terminar en 1643 un reducido cuadrilátero abalaustrado que recibió el nombre de Castillo del Morro de San Pedro de la Roca.

Pero Santiago no fue una víctima pasiva de corsarios y piratas. Como resultado de las depredaciones sufridas por la ciudad a manos de estos personajes, las autoridades santiagueras decidieron utilizar en beneficio propio una de las formas y modelos de estos bandidos: los corsarios. Varios de los gobernadores de Santiago autorizaron a grupos dispuestos a salir mar afuera a combatir cuanto barco apareciera en el horizonte y regresar con el botín.

Estos corsarios santiagueros, sin embargo, también jugaron gloriosas páginas en la defensa de la ciudad.

En 1704, durante el gobierno de Don Juan Barón de Chávez, en Santiago se tuvo noticias de que la armada inglesa se alistaba en las islas Providencia y Siguatey, para atacar y tomar Santiago de Cuba. Barón de Chávez reunió 150 hombres, la mayoría pertenecientes a una base de corsarios santiagueros, y partió hacia estas islas. Allí sorprendió a las fuerzas inglesas. Pasó por cuchillo a más de 100 personas e hizo prisioneras a otros tantos. En total ocupó 22 cañones, 15 embarcaciones y una cantidad importante de armas y parque. Luego regresó victorioso a Santiago. Por esta acción, el rey Felipe V, quien se encontraba en guerra con Inglaterra, concedió a la ciudad, en 1712, el título y escudo de “Muy Noble y Muy Leal”.

Igual papel preponderante jugaron los corsarios santiagueros durante la Batalla de Santiago en 1741, contra las fuerzas inglesas bajo el mando de Vernon y Wentworth, a las cuales mantuvieron en constante asedio, donde destacaron Vicente López, Francisco Veránes, Bartolomé Valladón, Pedro Acosta, Luis Pavón y Joseph González.

Además de los mencionados arriba, otros de los corsarios santiagueros que permanecen en el recuerdo de los historiadores son Don Francisco García Garán, el cual obtuvo su patente de corso de manos del Gobernador Don Francisco Guerra de la Vega; Juan Cruz y Joaquín Soriano Prado, todos ellos durante el siglo XVII. A mediados del siglo XVIII Melchor Barrera; a finales de ese siglo Manuel Gaínza hizo de las suyas, mientras Juan Jober realizó sus hazañas hasta principios del siglo XIX.

Precisamente de uno de ellos, Manuel Gaínza, nos narra Carrillo en su artículo antes mencionado, el triste final que tuvo a manos de los ingleses en 1797.

Gainza y sus hombres armaron una goleta con 6 piezas de artillería y una colisa (cañón montado sobre una cureña giratoria), y salieron mar afuera, frente a la bahía santiaguera, a enfrentarse a un bergantín inglés que contaba con 18 piezas de artillería.

Pasada apenas una hora de combate, la goleta estaba destruida y sus tripulantes la habían abandonado luego de arriar bandera. Sólo Gainza permaneció en su puesto e izó nuevamente el pabellón español.

Para capturarlo, los ingleses tuvieron que enviar dos botes a rodear la goleta, y ya en cubierta, el corsario les ocasionó numerosas bajas disparando una y otra vez contra ellos antes de ser enlazado por la espalda y tirado al maderamen de la cubierta. En esta posición le destrozaron la cabeza de un hachazo.

En la actualidad, el Castillo del Morro San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad, y protagonista de varios de los combates contra corsarios y piratas a la entrada de la bahía de Santiago, guarda entre sus paredes el Museo de la Piratería, como recordatorio fiel de la actividad de estos personajes en los mares del Caribe.

 

Fuentes utilizadas:

  1. Héroes y piratas en la bahía de Santiago de Cuba. Rolando Carillo. Sierra Maestra, 10 de junio de 1984.
  2. Sierra Maestra, septiembre de 1990
  3. Artículos “Historia de Santiago de Cuba” del Lic Luis Acosta Brehal aparecidos en: http://vetasdigital.blogspot.com/2007/01/historia-de-santiago-de-cuba-iii-lic.html, http://historiadesantiagocuba.blogspot.com/)
  4. Los Tesoros de Sabaneque Piratas (Biografías); http://saguatesoros.tripod.com/piratas.html
  5. http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:e3lk1p-lNWEJ:www.trabajadores.cu/secciones/cuba/cuba_por_dentro/museo-de-la-pirateria+Museo+de+la+pirater%C3%ADa+%22Santiago+de+Cuba%22&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=cu&client=firefox-a

 

 

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