Santiago en mi

Archivo para el día “noviembre 8, 2010”

“La primera Universidad: en Santiago”

La web a veces nos depara sorpresas. Navegamos por sus profundidades en busca de información sobre innumeras temáticas, con mayor o menor suerte, en dependencia de los “aditamentos de pesca” que usemos. Pero suele suceder que cuando nuestra carnada no es muy específica, o nos arriesgamos a lanzar una enorme atarraya, al recoger cordel nos encontramos con un universo exquisito de curiosidades.

Casi sin proponérmelo, encuentré el siguiente artículo bajo la firma de Argelio Santiesteban en el sitio CubaAhora, que bien pudo haber sido escrito para este blog. Por eso lo comparto con Uds hoy; y a la vez aprovecho para con él, rendir homenaje a la sexagenaria Universidad de Oriente que, el pasado 10 de octubre, arribó a los 63 años de existencia.

La primera Universidad, en Santiago

Argelio Santiesteban

Es un lugar común la afirmación, automática e impensadamente aceptada, de que los cubanos tuvimos el primer centro de altos estudios con la inauguración de la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo, con sede en San Cristóbal de La Habana.

Pero ahora mismo estoy hojeando un ensayo —a todas luces apasionante y esclarecedor— donde se ponen los puntos sobre las íes, y las cosas en su apropiado lugar. Bajo la firma del investigador Ricardo Repilado, tal estudio nos deja convencidos de lo que siempre debió ser evidente: que nuestro primer plantel de altos estudios se fundó, seis años antes que la universidad habanera, en la muy caribeña Santiago de Cuba. Nos referimos al Seminario de San Basilio el Magno.

Una historia accidentada

Surge, en Santiago de Cuba, el Seminario de San Basilio el Magno cuando transcurría el remoto año de 1722. Como asegura el historiador Ricardo Repilado, el plantel tuvo que luchar “contra toda suerte de inconvenientes y manquedades”.
De entrada, según ha demostrado cumplidamente la investigadora Olga Portuondo Zúñiga, el poder colonial español fue rabiosamente enemigo en cuanto a la instauración de estudios superiores en Cuba. Cualquier pretexto era bueno para cerrar el Seminario, como cuando lo utilizaron en calidad de hospital durante la contienda contra los ingleses que se recuerda como la Guerra de la Oreja de Jenkins.

Su clero liberal sufrió persecución y hasta destierro por mantener una postura en defensa de la Constitución. Y tuvo en el feroz gobernador Miguel de Tacón a su más enconado enemigo.

Pléyade de alumnos ilustres

El santiaguero Seminario de San Basilio constituyó un vivero propicio para que despuntase un sinnúmero de figuras llamadas a ser relevantes en muy diversos campos de la vida cubana ¿Hace falta insistir en que el bayamés José Antonio Saco se fue a estudiar al seminario santiaguero?

En esas aulas aprendieron identidad nacional muchos futuros mambises, como Donato Mármol, uno de los fundadores del movimiento independista, y el alma de la División Cuba de los insurrectos. Por aquellos claustros se vio a Diego Vicente Tejera, poeta revolucionario que fundó el Partido Socialista Cubano. Y a Manuel Justo Rubalcaba, pionero de la poesía cubana. Y a Francisco Javier Cisneros, artífice de las expediciones mambisas, quien además, en su condición de ingeniero, fue el fundador de los ferrocarriles colombianos.

Concluyendo: a cada quien lo que le toque. Y al San Basilio le corresponden los lauros universitarios fundacionales en Cuba.

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