Santiago en mí

A propósito del Día de la Prensa Cubana

Con motivo de la celebración del Día de la Prensa Cubana, el periódico Sierra Maestra publicó, bajo la firma de Joel Mourlot y Vicente Guasch, este interesante artículo titulado “Dos siglos de prensa escrita en la ciudad de Santiago de Cuba”; el cual les transcribo íntegramente.

Sirva el mismo como homenaje a todos los periodistas santiagueros.

Aunque es de todo punto cierto que fue en 1805 cuando nació –con la fundación de El Amigo de los Cubanos-, no lo es menos que el periodismo informativo en Santiago de Cuba tuvo su existencia regular desde 1811 con la sucesiva o simultánea aparición de semanarios tales como: El Eco Cubense (1811), El Ramillete (1812), El Canastillo (1812-1813), Misceláneas de Cuba (1813-1814) y El Tertuliano (1813).

Dígase que por reflejo o consecuencia tardía de la política del “Despotismo Ilustrado”, o efecto más inmediato de los sucesos del imperio español, tras la invasión napoleónica, que generó los movimientos independentistas en América, y estructuró una corriente liberal tanto en la Isla como en la metrópoli, lo significativo es que el surgimiento de estos y otros periódicos en Santiago de Cuba cumplieron el importante rol de asentar para siempre en esta ciudad esa imprescindible herramienta del mundo moderno que es el periodismo.

En efecto, después de aquellas cinco primeras publicaciones, a las que siguieron La Miscelánea Liberal (1821), El Periódico Nacional de Santiago de Cuba (1821), El Redactor Liberal (1823), El Noticiero Comercial (1828-1836), El Diario de Santiago de Cuba (1830-1831), El Látigo de Cuba (1836) y varios más como El Redactor y El Redactor de Santiago de Cuba, El Semanario Cubano y El Expreso, entre otros, ya no fue posible para los sectores letrados de la capital oriental de la Isla , y por medio de ellos, para otras capas de baja o ninguna instrucción, prescindir de las relaciones de sucesos de interés público desconocidos o casi desconocidos, de los análisis de asuntos sabidos, pero no en todos sus detalles de interés, de los acuerdos de instituciones con incidencias en la vida de la población; de las quejas por cosas que afectaban la existencia social, las protestas contra personas y entidades, las críticas sociales, las estadísticas de nacimientos, muertes y matrimonios, así como de matanzas de reses y de cerdos para el consumo público, las opiniones sobre la necesidad de implantar medidas de beneficio territorial, ya fuera en el ámbito económico-financiero, la educación, el suministro de agua y la atención médica; las suscripciones y suscriptores en la ciudad y otras jurisdicciones de la provincia, a la par que la divulgación “rápida” y sistemática de cuestiones internacionales, como las situaciones en España, Sudamérica, Estados Unidos, el norte de Europa; así como también los nombramientos de funcionarios y los logros de santiagueros ilustres en su época.

Hallaron cobija en las páginas de estos periódicos las reflexiones políticas y morales, igual que las creaciones literarias –especialmente la poesía- que mucho aportaron al surgimiento y consolidación de una conciencia liberal y a la formación, incluso, del concepto mismo de nación.

Fueron las plumas de Manuel María Pérez y Ramírez de Orellanos, de Juan Valiente Correoso, el español José Villar, el dominico-santiaguero Francisco Muñoz del Monte, de Juan Bautista Sagarra, Hilario Cisneros Saco, Francisco Javier Vidal, José Joaquín Hernández Matos, Pedro Santacilia Palacios, Wenceslao Callejas, Antonio María Lorié, Jesús del Monte, Francisco Martínez Betancourt, Ambrosio Valiente Duany, y las hermanas Luisa y Julia Pérez Montes de Oca –por sólo señalar estos nombres-; sus escritos –poesías, artículos, crónicas, reseñas, cartas y notas informativas- responsables de sembrar, o ayudar a sembrar en la sociedad santiaguera de aquellos tiempos: el amor al terruño, a sus habitantes, a los más genuinos símbolos naturales y sociales de la comarca, a amar las costumbres, la psicología; en fin, la identidad de Santiago de Cuba y del santiaguero, y a defenderla vehementemente de quienes intentaron denostarlos, escarnecerlos, minimizarlos.

Aunque esté pendiente el juicio valorativo, profundo y atinado sobre cuánto y cómo influyó en el proceso de concientización de las ideas liberales y democráticas, así como también en la afloración, madurez y consolidación de la cubanía en el referido ámbito oriental, no cabe dudas de que el aporte del periodismo santiaguero, por ejemplo, entre 1811 y 1868, fue, además de notable, clave en la fundación de nuestro perfil como pueblo, como nación.

Abundó en ese cauce, y con ello consolidó cuanto antes se había logrado, la labor de publicaciones tales como: la revista El Álbum, los periódicos La Industria , El Machete y, sobre todo, El Triunfo, en el último cuarto del siglo XIX, que mucho contribuyeron a la diferenciación plena de lo cubano con respecto a lo español; a que predominara, por ende, la opción independentista en la ciudad y en la provincia, y que fuera posible que Santiago de Cuba y su jurisdicción resultaran de los principales pilares del 24 de Febrero y del liminar de la Guerra del 95, lo mismo que, más tarde, en la invasión a occidente para extender la guerra y acercar el triunfo, y en la expresión más genuina de antimperialismo, especialmente en los albores de la república; base doctrinal que encontró espacio y aliento en medios como El Cubano Libre, La Independencia , El Pueblo, La Ilustración Cubana , La Prensa , El Derecho y la revista Acción Ciudadana, incluso –hasta cierto punto- en periódicos como El Diario de Cuba y Oriente, hasta el triunfo revolucionario de 1959. Completan esa labor de periodismo informativo, pero también formador de conciencia, los 53 años que resumen la vida del periódico Sierra Maestra, que –no obstante deficiencias, insuficiencias y limitaciones- ha sido baluarte de lo informativo y lo propagandístico de esta nueva, compleja y exigente etapa en la existencia de nuestro país.

A través de los resquicios que dejaron regímenes desfavorables, asumiendo muchas veces grandes riesgos personales, aprovechando las ocasiones de supresión de censura, la prensa de esta ciudad en estos dos siglos dio creaciones, a través de las cuales estimuló al santiaguero y al oriental a amar desde la patria chica a la patria grande, a enorgullecernos por nuestros ilustres paisanos y de nuestro modesto pero glorioso pasado, a rechazar a cuantos nos han despreciado, a afianzar el sentido moral de nuestros procederes y a la proyección universalista, en base a razón y a derecho…

Exagerar el aporte en este sentido sería muy criticable; pero desconocer su notable incidencia en lo que hemos sido y en lo que somos, es de toda índole, imperdonable.

www.sierramaestra.cu – Dos siglos de prensa escrita en la ciudad de Santiago de Cuba.

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: