Santiago en mí

Santiago de Cuba: de donde son los cantantes

A pesar de su apariencia recoleta, este sitio es uno de los más cosmopolitas en la ciudad: en la calle antiguamente llamada Catedral, a escasos metros de la primera iglesia, se alza como un templo de la música tradicional.

Por estos días, la Casa de la Trova vive un auténtico segundo aire tras recuperar su aspecto original con una remodelación que le devolvió el esplendor de los primeros años y, sobre todo, esa atmósfera bohemia, la cual tan cara resulta a los encuentros entre los juglares y su público.

Surgida a finales de la década del 40 del pasado siglo, devino el primero de esos recintos en Cuba y fue el resultado de la confluencia, en el pequeño comercio-cafetería del inspirador Virgilio Palais, de aficionados al canto acompañado por guitarras que compartían allí sus cuitas y alegrías.

Situado a escasos metros del céntrico parque Céspedes, el inmueble ganó notoriedad con los años y se convirtió en imprescindible para los trovadores, quienes ponían allí a prueba sus creaciones y se hacían de un público fiel y conocedor.

Por este espacio desfilaron intérpretes y compositores que alcanzaron la popularidad y la fama fuera de la ciudad y del país, junto a otros que sin llegar a las cumbres, se han mantenido como una presencia casi familiar.

Necesarias transformaciones se operaron en la modesta edificación a tono con la ampliación de los intereses como opción cultural y turística; se le adicionó un local lateral y en los altos se levantó el Salón de los Grandes.

Con ello, perdió en alguna medida el ambiente de íntimo recogimiento que le era tan característico y ahora acaba de recuperarlo al retomarse el antiguo local.

La pátina que deja el tiempo puede apreciarse en el decorado, con fotos y pinturas originales, lámparas de la época, carpintería tradicional y rústicos taburetes, un refrigerador comercial típico y otros detalles que retrotraen a aquellos días.

Artistas dela Fundación Caguayopusieron todo su empeño en devolver ese toque distintivo de lo añejo.

Uno de los mayores atractivos está en esos rostros, los cuales desde las paredes recuerdan canciones que forman parte de la vida de varias generaciones de cubanos y tuvieron en este sitio refugio inicial para sus carreras.

Una suerte de amarillenta galería recoge las miradas de José (Pepe) Sánchez, Sindo Garay, Ñico Saquito, Rosendo Ruiz, Miguel Matamoros, Francisco Repilado (Compay Segundo) y tantos otros ya idos pero que son protagonistas, no sólo como iconos sino por sus melodías, interpretadas allí una y otra vez.

En ese testimonio gráfico y sentimental ocupan un lugar significativo María Teresa Vera, esa mujer hecha canción con sus “Veinte años”, y el Comandante dela Revolución Juan AlmeidaBosque, quien dio un reconocido aporte a la composición musical.

Junto a ellos se encuentran otros que hoy triunfan por el mundo, entre los cuales Eliades Ochoa es uno de los más exitosos.

Una de las mañanas de abril desgranaba sus melodíasla cantante Eva Griñán, acompañada por el guitarrista Gabino Jardines. ¿El repertorio? Todos los ojos te miran, de Pablo Milanés; Ojos de sirena, de Sindo Garay; En falso, de Sánchez Galarraga y Graciano Gómez; El cumbanchero, de Rafael Hernández, y otras piezas del cancionero tradicional.

En las afueras del recinto, se repite la historia: unos pasan y no resisten la tentación, se quedan aunque sea por un rato y luego continúan su ajetreado paso por el corazón de la ciudad; otros, aunque siguen de largo, lo hacen tarareando alguna de esas letras inolvidables.

Sobresalen extranjeros atraídos por el hechizo del lugar, quienes intentan, mediante fotos o grabaciones en video, llevarse consigo esos recuerdos que son parte entrañable de la cultura nacional.

Igualmente cautivados por la fama y autenticidad de la Casa y de quienes la convirtieron en hogar para los músicos criollos, han pasado por aquí figuras relevantes como el ex-Beatle Paul Mc Cartney, el escritor colombianoGabriel GarcíaMárquez, el músico, compositor e intérprete venezolano Simón Díaz y el músico, actor y activista social estadounidense Harry Belafonte, por sólo citar algunos.

De la misma forma, han dejado su impronta los cantautores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, el compositor, guitarrista y director de orquesta Leo Brouwer y otras personalidades cubanas; desde el surgimiento del Festival Internacional dela Trova Pepe Sánchez, hace casi medio siglo, ha sido su “cuartel general”. No es de extrañar, en la programación del centro, los nombres de noveles trovadores que con sus renovadas formas de hacer mantienen vital esa manifestación, imperecedera más allá de las etiquetas de vieja, nueva o novísima.

Las voces y guitarras de humildes o famosos continuarán encantando en este ambiente íntimo y cercano, lo mismo ante una sala abarrotada de público que ante unas pocas personas.

Así seguirá siendo para que no se acabe esta eterna serenata a la ciudad.

Por Marta Cabrales, corresponsal de Prensa Latina en la provincia de Santiago de Cuba.

Tomado de Noticias de Prensa Latina – Santiago de Cuba: de donde son los cantantes.

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