Santiago en mí

A propósito del 19 de mayo

Este 19 de mayo se recuerda en Cuba la muerte en combate del más alto ideólogo de la Revolución Cubana, José Martí. Hace unos años, Ciro Bianchi nos regalaba un extraordinario trabajo periodístico, en su columna semanal en el diario Juventud Rebelde, titulado “¿Cómo murió José Martí?”, en el cual se brindaban detalles poco conocidos de los últimos momentos de vida del líder indiscutible de la Revolución de 1895, así como de los derroteros seguidos por su cadáver hasta ser depositados en el “nicho 134 de la galería sur de la necrópolis santiaguera”.

En el día de ayer, la televisión nacional transmitió un reportaje que complementa aquel artículo de Bianchi, en el cual se recuerdan los diferentes entierros realizados a los restos del Apóstol. Un trabajo similar encuentro hoy en la página de la emisora Radio Habana Cuba titulado precisamente “Los entierros de Martí”.
Cinco fueron en total las inhumaciones realizadas a los restos martianos, desde el primer sitio de reposo, indigno de la personalidad del cubano, en una fosa común en el poblado de Remanganagua, cercano a Santiago de Cuba, hasta el descanso eterno en el extraordinario Mausoleo erigido en su honor en el Cementerio Santa Ifigenia de esta ciudad, en el cual se le rinde constante homenaje por parte de cubanos y extranjeros.

El 27 de mayo de 1895, los restos de Martí, extraídos de la fosa de Remanganagua, son depositados “con respeto, pero sin sus familiares y amigos, en el nicho # 134 de la Galería Sur, del camposanto santiaguero”. Allí estuvieron hasta el 24 de febrero de 1907, cuando “una disposición sanitaria que ordenaba demoler los antiguos nichos para remodelar la necrópolis, obligó nuevamente a desenterrar” los restos del Apóstol.

En el tomo I de las Crónicas de Santiago de Cuba, escritas por Carlos E. Forment, se recogen ampliamente los acontecimientos de aquel día:

“A las ocho de la mañana de hoy, lunes, una selecta concurrencia se reúne en los salones del Gobierno provincial con el Gobernador señor Pérez Carbo, entre ella, el Arzobispo Mns Barnada, el presidente del Consejo provincial Dr Grillo, el alcalde señor Messa, el coronel del ejército americano A. L. Meyer, el cónsul Mr Hollyday, el capitán del Ejército cubano José Martí, hijo del apóstol, jefe de la policía Sr Ramón Ruiz, jefe de Montes y Minas señor Aguilera, don Emilio Bacardí, licenciado Bravo Correoso, Coronel Fernández Mascaró y otras personalidades que en numerosos coches dispuestos al efecto, partieron hacia el Cementerio, donde se hallaban fuerzas de caballería de la Guardia Rural, policía y bomberos a fin de proceder a la extracción de los restos de José Martí, en virtud de que una orden de la jefatura nacional de Sanidad, disponía que fueran demolidas todas las bóvedas que en forma de nichos existieran en los cementerios de la República, por estimarlas peligrosas a la salud pública, en cumplimiento de cuya disposición se demolieron las tres galerías de nichos, Sur, Norte y Oeste, que existían en “Santa Ifigenia” (hoy Panteón Nacional) dejando únicamente intocables los nichos de Martí y Capdevila.”

Según consta en el Acta 293 del 24 de febrero de 1907, redactada por el Notario Licenciado Donato Valiente, y que cita Forment en su texto:

“En presencia de los restos del APOSTOL de la Independencia de la Patria, el General del Ejército Libertador Licenciado Rafael Portuondo Tamayo, pronunció una sentida oración, terminada ésta se recogieron y colocaron [los restos] en una caja de plomo, en la que también se depositan una copia de esta acta, escrita en pergamino, colocado en un tubo de cristal, grabados en él la palabra MARTÍ, y a mi presencia fue herméticamente cerrada dentro de otra de caoba, con una inscripción que dice MARTÍ siendo esta depositada en el mismo nicho número ciento treinta cuatro.”

El acta la firmaban el hijo del insigne patriota, José Martí; Federico Pérez; Enrique de Mesa; Rafael Portuondo; Emilio Bacardí; Silvestre Vaillant; Brígida P. de Mancebo; Carlos M. Miyares; Saturnino Lora Torres; José Boffil, Alberto Quintana y Almirall y el licenciado Donato Valiente.

En la noche de ese día 24 de febrero se realizó una velada fúnebre en el Club Maceo en la que hablaron los distinguidos santiagueros: Emilio Bacardí, Bravo Correoso y Ambrosio Grillo.

Cementerio Santa Ifigenia, Tumba antigua de Martí, 1936

Treinta y cuatro años después de la escena descrita por Forment, los restos de Martí fueron trasladados al mausoleo que hoy los guarda en una urna de acero revestida de mármol. Este Mausoleo fue erigido “gracias al esfuerzo de un grupo de ciudadanos preocupados de la gloria del Mártir de Dos Ríos, los cuales lucharon, con el slogan de “Una tumba digna del Apóstol”. El sábado 30 de junio de 1951, con la asistencia del Presidente de la Républica, Dr. Carlos Prío Socarrás, el gabinete en pleno, cuerpo diplomático e instituciones nacionales y locales, las cenizas de José Martí fueron llevadas “en inolvidable manifestación y quedaron depositadas en la cripta del mausoleo”.

Traslado de los restos del Apóstol 1951

Fuentes
1. Cómo murió Martí. Ciro Bianchi. (http://www.juventudrebelde.cu/columnas/lectura/2010-03-13/como-murio-jose-marti-iii-y-final/)
2. Los entierros de Martí. (http://www.radiohc.cu/index.php/especiales/exclusivas/1028-los-entierros-de-marti.html)
3. Crónicas de Santiago de Cuba. Carlos E. Forment Rovira. tomo 1. Editorial Arroyo. Santiago de Cuba (1953)

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