Santiago en mí

«Desempolvando» la bahía santiaguera

Pini da inicio a la Peña "Desempolvando"

Cada nueva edición de “Desempolvando”,la Peña Cultural promovida y organizada por el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba bajo la dirección artística de José Pascual Varona (Pini), se reafirma como un espacio necesario en el contexto cultural santiaguero, y da muestras, además, de la capacidad de convocatoria que en un futuro, no muy lejano, puede empequeñecer el espacioso patio interior de la hermosa construcción que acoge la sede del Archivo.

Para definir este espacio donde cultura e historia hacen gala de una simbiosis particular, sería necesario indagar en cada uno de los pechos de esos santiagueros fervorosos que cada tercer viernes de mes concurren a la cita pero, quizás, la mejor definición la dio el trovador en uno de sus versos: “Desempolvando” es el espacio donde “respira la ciudad de Santiago, mi Santiago”.

"Felipón" nos regaló su visión de Santiago a través de su verso.

Quizás por esa pasión sin chovinismo por lo local (diría un historiador que para conocer la historia patria es necesario ahondar en la local), esta nueva edición de “Desempolvando” sirvió también para homenajear a uno de sus trovadores, autor del verso definidor antes mencionado: Luis Felipe Pérez Veranes, para todos, Felipón; quien nos regaló algunas de sus más memorables canciones donde Santiago, su gente, sus barrios, brota de cada verso en un lenguaje compartido por los presentes desde cada una de sus individualidades.

Así, con los acordes del trovador y la siempre necesaria definición de Santiago hecha por Waldo Leyva, se descorrieron las cortinas para desempolvar, en esa oportunidad, la bahía santiaguera.

Pronto nos percataríamos que no alcanza una hora para hablar de esta garganta del Caribe que es extiende por poco más de nueve kilómetros desde su angosta entrada de apenas trescientos metros de ancho, hasta el encuentro lujurioso con la ciudad que de ella brota. De ahí que este encuentro con la rada santiaguera promete nuevos encuentros.

El mapa más antiguo que se conoce de la bahía data de 1651y es obra de Pedro Bravo

Celebro a los organizadores de la Peña el rápido trayecto por el litoral santiaguero a través de inigualables fotos históricas (todas parte del fondo histórico del Archivo) que van desde el antiguo plano de Pedro Bravo con fecha 22 de abril de 1651, pasando por los que muestran la ensenada oriental en los años 1699, 1712, 1883, 1898 y 1960; hasta las extraordinarias fotografías del sistema de fortificaciones santiagueros, algunas poco conocidas, cortesías dela MSc Raquel Blanco Borges a quien, en su momento, se las hiciera llegar Hugo Crombet Bravo, nieto del General mambí Flor Crombet.

Precisamente Raquel Blanco fue otra de las invitadas especiales de la velada; ocasión que aprovechó para deleitarnos con esa manera particular de narrar la historia, de vivirla como una más de sus protagonistas; a partir de las investigaciones recogidas en su Tesis “Inventario de los componentes del sistema defensivo costera de la entrada de la bahía de Santiago de Cuba. Propuesta para una Gestión Patrimonial Integral”; sentando así las bases para un futuro tema de otro “Desempolvando” en el cual se pueda profundizar en las curiosidades que rodean al sistema defensivo del Santiago decimonónico.

Así, entre cantos, poemas, narraciones, historia y no pocas sorpresas, se reveló nuestra bahía, esa donde nace y muere cada día la ciudad, la misma que, generosa, luego de contribuir al desarrollo socio-económico de la urbe desde sus años fundacionales, ha soportado estoica la ingrata contribución del hombre quela contamina. Deahí que, entre remembranzas, también fue válido el llamado a preservarla, a luchar porque aquellas Ordenanzas Municipales que en pleno siglo XIX denunciaban el uso incorrecto de la rada, no vuelvan a repetirse y queden por siempre en el recuerdo polvoriento de la historia.

Desde ya quedo a la espera de la nueva cita con la escobilla del historiador para descubrir, bajo el polvo persistente del tiempo, qué nuevos secretos nos deparala ciudad. Mientras, emprendo el regreso a casa por una serpenteante calle Aguilera de un pasado marino. A mis espaldas, la bahía sonríe (quizás agradecida, ¿vanidosa tal vez?), con hermosos destellos de sol.

Imágenes poco conocidas de las Baterias de la Socapa en 1898

 

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