Santiago en mi

Reencuentro para “desempolvar” a pesar de las dificultades.

La lluvia y el fluido eléctrico jugaron una mala pasada a los organizadores de la octava edición de la peña “Desempolvando”, que acoge cada tercer viernes de mes el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba.

La primera, por la constante amenaza que ha significado para la ciudad durante estos días, llegándose a concretar en intensos y repentinos aguaceros que limpian con un ras de agua fachadas y calles, aconsejó abandonar el amplio espacio del patio interior del Archivo… y trasladar “el Desempolvando” hacia uno de los salones de la institución anfitriona. El segundo, porque el reencuentro con la Peña, luego del receso tomado durante el mes de octubre, coincidió con reparaciones en la línea eléctrica del Centro Histórico de la ciudad, que mantuvieron sin corriente eléctrica a esa zona de la urbe durante gran parte del día. De ahí que, por estos días en que Santiago se acostumbra al nuevo horario y el sol adelanta su hora de dormir, las penumbras se fueran adueñando con prontitud del espacio en el que Pini y sus invitados compartían con los presentes.

Sin embargo, nada parece mellar la voluntad de los organizadores de esta cita con la ciudad y su historia, y como un guiño pícaro a las dificultades, dedicaron esta octava edición a un tema tan añejo como la propia villa: el abasto de agua en Santiago de Cuba.

Tan antiguo y prolongado es la relación de los santiagueros con sequías y períodos de intensas lluvias, que no alcanza una única edición de la Peña para desentrañar historias, costumbres y leyendas tejidas alrededor de esta problemática, por lo que desde el inicio quedó el compromiso para un segundo encuentro bajo este pretexto.

Mientras quedamos a la espera de nuevos rescates en el tiempo, y entre el sonoro y mágico misticismo de un palo de agua, nos adentramos en la historia del abasto de agua en la ciudad; desde sus primeros recursos para el almacenaje del preciado líquido en inmensos aljibes (de los que aún se conservan –en mejor o peor estado– varios en la ciudad, incluido el que descansa bajo el patio del propio Archivo..), las Ordenanzas Municipales (cuyos manuscritos originales se conservan entre los fondos del Archivo) que regulaban el comportamiento de la población en las fuentes públicas, hasta los primeros reclamos por la construcción de un acueducto.

Restos de una de las fuentes públicas que intentaron solucionar el problema del agua en el Santiago colonial

La Licenciada Grettel Martínez, de la Universidad de Oriente, quien realizara una investigación histórica sobre el abastecimiento del agua a la ciudad de Santiago de Cuba entre los años 1515 al 1902, nos adentró en los avatares de los primeros intentos por crear un acueducto que permitiera aliviar a la población de los constantes desabastecimientos del líquido como consecuencia de las prolongadas sequías de la región.

De 1821 data la primera propuesta de construcción de la obra hidráulica, la cual pretendía traer el agua a la ciudad desde el Paso de la Virgen, en el río San Juan. Esta propuesta se perdió en las demoras y no se llevó a feliz término.

Luego de otras soluciones temporales, en 1836 la crisis del agua en Santiago sigue poniendo en jaque a las autoridades quienes crean una Comisión para definir la construcción de un acueducto, sin embargo, no es hasta 1840 que el contratista privado Dionisio Carreño asume la construcción de la obra y permite traer por vez primera el preciado líquido desde el Paso de la Virgen hasta las alturas de Santa Ana. En 1843, el acueducto de Carreño fue comprado por el Ayuntamiento (lo que generó una de las deudas públicas que sólo culminó de pagarse a la muerte del contratista Carreño).

Este acueducto pronto demostró ser insuficiente y se convirtió en punto de partida para nuevos proyectos de los cuales seguramente habremos de conocer en un nuevo encuentro…

Como nos tienen acostumbrados los organizadores de este encuentro de viernes, la tertulia contó con momentos de exquisitez artística, en esta oportunidad a cargo del Quinteto de Viento “Santiago”, agrupación derivada dela Orquesta Sinfónicade Oriente, quienes regalaron tres piezas representativas de su repertorio.

A su vez el Homenaje estuvo dedicado a los propios trabajadores de la institución anfitriona, tras haber sido merecedores de un Reconocimiento otorgado por el Historiador de la Ciudad de la Habana por la meritoria labor realizada en la preservación de la memoria histórica.

Por ahora, el tema queda pospuesto para un nuevo encuentro que será ya en el 2012, pues desde ya, la promesa para reunirnos en el mes de diciembre queda hecha, para desempolvar, a propósito de las fiestas de fin de año, los bailes y fiestas de salón.

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