Santiago en mí

“Café al estilo de Mama Inés”, otra visión

Aprovecho el trabajo presentado por la colega Coral Vázquez sobre el todavía novedoso Café Mamá Inés (Café al estilo de Mama Inés)para dar mis propias consideraciones, comoquiera que me cuento entre los que han hecho de este sitio ubicado frente a la populosa Plaza de Marte, parte de no pocos itinerarios.

En efecto, se agradece la presencia en esta ciudad de gran tradición cafetera de un espacio para degustar un buen café (en todas sus variantes), espantar la somnolencia que invade a los que se precian de bohemios, o simplemente compartir un ambiente placentero con la pareja o amigos.

Como le sucede a Coral, mi selección siempre se inclina hacia el Café a la crema, en ocasiones por partida doble y acompañada de una infusión.

Otro de los méritos es la selección musical que rescata la extraordinaria voz de Bola de Nieve y brinda a los oídos un oasis en medio de tanta agresividad sonora que justo detrás de los amplios cristales que definen el local, se adueña de toda la ciudad.

Durante la primera visita al local quedé impresionado por ciertos detalles en el servicio que lo convertían en una agradable excepción. Las mesas estaban sobriamente presentadas, con sus azucareras y servilletas acomodadas sobre un pulcro mantel de color blanco. Mientras en el interior dos dependientas se encargaban de tomar notas, servir y cobrar a los consumidores, el portero reorganizaba las mesas que eran abandonadas por los satisfechos clientes –limpiando migajas, colocando nuevas servilletas, alisando el mantel– para dejarlas listas para recibir a los nuevos usuarios.

Sin embargo, el Café Mamá Inés confirma una desafortunada regla de la gastronomía santiaguera (cubana): la falta de “fijador” de los servicios.

Hoy es común sentarse a una mesa en la cual se extrañan las servilletas y la pulcritud de sus manteles. Las opciones de la carta (todavía hermosamente diseñada) comienzan a faltar, o en las mesas aparecen otras opciones que escapan al listado.

Las jóvenes camareras parecen no tener un orden preestablecido para el servicio de las mesas, por lo que a veces da la impresión que quedamos a expensas de su voluntad o su memoria. Por suerte, aún no falta el buen trato en el lenguaje y un hasta pronto a la salida del Café.

Queda el llamado a su colectivo de trabajadores a mejorar los detalles descuidados para no empañar lo que tan buena acogida a recibido en el pueblo.

Por ahora, Mamá Inés sigue siendo una agradable opción y la voz del Bola seguirá escuchandose en Santiago de Cuba, bajo los aromas de un buen café.

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: