Santiago en mí

Archivar para el mes “junio, 2012”

Instrucción artística…a lo santiaguero

Banda Municipal de conciertosEl Parque “Céspedes”, en pleno corazón de la ciudad de Santiago de Cuba, es un centro neurálgico para no pocos habitantes de esta ciudad que se encamina al aniversario quinientos de su fundación.

Cada habitante de la segunda urbe del país, guarda algún que otro recuerdo de su estancia en esta céntrica plaza. Yo, entre ellos, guardo incluso un extravío durante mi infancia, cuando todo a nuestro alrededor se magnifica desde nuestra estatura.

Uno de sus atractivos (como si el estar rodeado de edificaciones emblemáticas como la Catedral, el Museo del Ambiente Histórico –más conocido como la Casa de Diego Velázquez, aunque las dudas aun hagan sombras sobre ese apelativo- y el antiguo Ayuntamiento de la ciudad; no fueran ya de por sí, suficientes encantos) siempre ha sido las retretas dela Banda Municipalde Concierto.

Justo a las ocho de la noche, luego de las campanadas de rigor que impone la presencia de la catedral santiaguera; los músicos de la Banda, sentados en sitios que se me antojan ya eternos (¿acaso los mosaicos de ese pedazo de plaza llevarán sobre sí las marcas de las sillas que durante años se ajustan a la perfección en su espacio?), ejecutan el Himno Nacional y abren así su concierto, hasta poco antes que las campanas de la iglesia marquen el transcurrir de una hora.

Si bien para los pocos entendidos, o los que visitan por vez primera la ciudad, incluso para aquellos santiagueros asiduos al parque que no son tan exigentes, las retretas dela Banda Municipal de Concierto son algo llamativo; sucedía que, cuando escuchabas durante dos fines de semana seguidos el mismo Programa musical, la labor de los músicos perdía interés e incluso, se hacía centro de no pocas críticas y de la lacerante jocosidad del cubano.

Pero digo sucedía pues (afortunadamente) en los últimos meses los conciertos de la Banda de Música reclaman la atención hasta de los más recalcitrantes con un Programa novedoso, que muestra una evolución en la intencionalidad de su director. Blues, Jazz, Sones, Guarachas, montunos, y las siempre acostumbradas versiones de temas del repertorio musical cubano, hacen de las retretas semanales un espectáculo sumamente interesante y sorprendente.

Pero si les digo que el motivo de estas líneas no es precisamentela Banda Municipalde Conciertos, habrán de perdonarme el desvarío (creo que les debía a estos músicos que cada fin de semana amenizan una hora de la noche santiaguera, al menos el reconocimiento muy personal por su labor).

Ahora sí les comento la historia que motivó este escrito. Sucede que este fin de semana disfrutaba, en uno de los bancos del parque Céspedes, de un buen descanso, una buena compañía y el variado fondo musical de la Banda (al final sí forma parte de la historia ¿no?).

De pronto, como salido de la nada, vi a un hombre negro, con su torso desnudo pintado de figuras blancas, parado inmóvil a un lado de los músicos. Casi inadvertido para muchos, esta estatua humana permanecía impasible ante los acordes musicales que brotaban de los instrumentos cercanos. En dos oportunidades cambió de posición, pero siempre muy lentamente, como si quisiera que sus movimientos no fueran advertidos.

Cuando iba a advertir a mi acompañante sobre el hecho, me percaté que unos metros más lejos de esta primera figura, habían otras dos: uno con similares imágenes pintadas de blanco sobre su cuerpo negro; el otro, totalmente pintado de azul, con algunas figuras blancas completando el lienzo de su piel. Estos dos usaban unas pelucas muy raras que, desde mi distancia, parecían hechas de recortes de plástico. Estos sí se movían más decididamente por delante de los integrantes de la Banda, aunque con movimientos igual de pausados, hasta ubicarse casi en el mismo centro del populoso parque.

“Un performance”, advirtió de inmediato mi pareja y, como si sus palabras hubieran sido señal, varias personas comenzaron de inmediato a rodear a los personajes, contribuyendo con su curiosidad (quizás sin proponérselo), a darle forma a la acción artística.

Absortos como estábamos todos en la evolución de los extraños personajes, apenas nos percatamos del fin de la retreta: la música había cedido el bastón de la atención a las artes escénicas.

Por un espacio limitado del parque se movían lentamente tres imágenes. Hacían gestos ora comprensibles, ora misteriosos, en otros casos tal vez casuales.

Los adultos pronto perdían interés y retomaban sus conversaciones muy cercas de las esculturas humanas. Los niños, en cambio, parecían renovar curiosidades y corrían de un lado al otro, como antiguos mensajeros pasando el mensaje del suceso a sus congéneres, con el tono con que hablan los que creen saberlo todo: “hasta puedes ‘tirarte’ fotos con ellos”, decían. Algunos se aventuraban a tocar cautelosamente los brazos de los artistas, quienes permanecían ajenos a los rostros asombrados de los infantes, que los miraban como si acabaran de descubrir que esos seres pintados y de movimientos lentos eran de carne y hueso.

Mientras disfrutábamos de la interacción de los actores con el público, escuchamos a nuestras espaldas una breve pero contundente clase de educación artística. Un pequeño preguntó a su mamá qué era eso que hacían en el parque, y ella, con una seriedad de espanto le respondió:

“Esos son unos hombres haciendo payasadas.”

 

De calles santiagueras…una vez más.

Por José Antonio Tejera[1]

El tema de las calles santiagueras es algo como para no terminar nunca. Y es que las mismas tienen características especiales tanto en su conjunto como individualmente, lo que las hace poseedoras de una gran cantidad de historias para ser contadas. Historias que nos hablan de nuestro pasado forjador del presente y anticipo del futuro, Por ello, hoy vamos a referirnos a una de ellas. Ya en otras ocasiones hemos tocado el tema de que nuestras calles tienen por lo general dos nombre, el moderno y el antiguo y que por lo general, con raras excepciones, prevalece el antiguo. Es casi cotidiano que hablemos de Enramadas y en muy pocas ocasiones de José Antonio Saco. Pero lo mejor de todas estas situaciones es adentrarse en el origen de algunos de estos ancianos nombres. Por ejemplo, y ya que estamos en el tema, ¿de dónde surge lo de Enramadas?

Pues mire, esta calle primero se llamó “Calle Ancha” y luego fue que tomó el nombre de “Enramadas”, porque como era la principal calle que recorría la procesión de “Corpus Cristo”, en dichas ocasiones los vecinos acostumbraban a colocar en sus puertas enramadas de coco y palmas y ellas permanecían todo el año. Hay un dato interesante que puede dar luz en relación al nombre: Hay un escritor costumbrista de la época que tiene un trabajo titulado “Santiago en1800”en el que dice que en aquellos tiempos no se entoldaban las calles, porque todo lo cubrían las enramadas que costeaban los vecinos de las mismas arterias. ¿Qué les parece? A causa de ello es que, la que hasta un cierto y determinado momento fue “Calle Ancha”, pasó a llamarse “Calle de las Enramadas” dejado en el olvido el nombre anterior. Pero, como es Santiago de Cuba, hay otro dato de interés. La loma que se encuentra entre Reloj y San Agustín, era llamada  «Cuesta de las Carretas”. Pero no sólo de esa forma, no se sorprenda: Como quiera que las casas de la acera norte estaban situadas a más de ocho metros de altura sobre el nivel de las calles y formaban un gran paredón, el tramo  era también conocido como “Loma de la Pared”. Si usted se fija, en la actualidad hay varias casas justo en ese pedazo que están a una gran altura con relación al nivel de la calle, que por cierto,  fue empedrada en mil ochocientos cuarenta y cinco.

Un detalle curioso más. En la esquina de Enramadas y San Bartolomé, estaba establecida la picota, donde se castigaba a los delincuentes, en su inmensa mayoría esclavos. En el mismo lugar existía una tabaquería que también recibía el infame nombre que a su vez se le otorgaría a dicha intersección de calles, que entonces se convertía en “La esquina de la Picota”. Por cierto, la picota fue suspendida en mil ochocientos cuarenta y ocho.

Un dato más sobre la tal vez más popular de nuestras calles. Después de la Plaza de Marte era considerada como otra y era llamada por sus vecinos “Calle General Espartero”. Hoy sí mantiene el nombre de José Antonio Saco. ¡Y los santiagueros le siguen llamando “Enramadas”!

 


[1] Lic. Juan Antonio Tejera Calzado (31 mayo 1941-)

Gradudado Licenciatura  en Física/ Universidad de Oriente. Graduado Comunicaribe Course. West Indian University. Escritor y Director Programas de Radio. CMKC y CMKW, Santiago de Cuba, Radio Guantánamo y Radio Tunas. Escritor Programas de TV. Tele Turquino. Redactor Revista Excelencias Turísticas del Caribe. Sección Historia y Etnologías. Publirreportajes. Redactor Director Revista Correo Bautista. Coordinador del Taller de Comunicadores Sociales “Caribe2000”. Festival del Caribe (18 ediciones). Secretario de Relaciones Públicas e Internacionales Comité Gestor Asociación Cubana de Estudios del Caribe. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Miembro Fundador del Ateneo Cultural Lic. Antonio Bravo Correoso. Premio Nacional de la Radio 1984. Premios Caracol UNEAC 1992, 1994. Miembro del Comité Organizador Premios Caracol Santiago, 2005, 2006, 2007, 2008 Decenas de Premios Provinciales dela Radio. Colaboradordel Boletín Cultural “Atenea”. 2001. Conferencista y Moderador de la Exposición y Taller de Religiones Afrocubanas. Santiago de Compostela. 1999. Investigador de Religiones Afrocubanas. Colaborador del Programa Imágenes Afroamericanas. Radio Nacional de Venezuela. Colaborador de la Casa del Caribe. Escritor y Director del Programa Históricos santiagueros. Estampas y La Ciudad te Cuenta. Creador de más de veinte programas dela radio. Presidentede la Comisión de Calidad y Consejo Artístico dela Radio. CMKW.Reconocimientosde organismos: Poder Popular, UJC, Dirección de Artes Escénicas, Casa del Estudiante Casa de las Tradiciones, ANAP, Dirección de Deportes, etc. Profesor curso formación escritores. Coordinador del Concurso Fotográfico “Mujeres de Hoy”. Realizador de Videos y CD-Rom. Grupo Cuba-Italia. Conferencista en la Asociación de Mujeres Latinoamericanas. Berlín. 1999. Conferencistas Curso Verano Universidad Davis-Casa de las Américas. Coordinador de Taller UC Davis-UNEAC Santiago. Cultura Afrocubana. Conferencista. Miembro de la Comisión de Calidad dela Radio. Vicepresidente Asociación Cine, Radio, TV UNEAC.

 

Santiago bolerístico por vigésimocuarta ocasión

El pasado domingo quedó clausurado en el Teatro Martí de esta ciudad, la edición 24 del Festival Internacional “Boleros de Oro”, en su versión santiaguera. En días previos también se habían celebrado similares eventos en las provincias de Guantánamo y Villa Clara.

Mi relación con los “Boleros de Oro” data desde muy pequeño y está asociado, curiosamente, a la imagen de los conciertos ofrecidos en el (ahora en ruinas) Teatro Oriente; algunos de ellos dedicados por completo a las música mexicana, con sus charros y rancheras incluidos.

Quizás esas incursiones tempraneras en el mundo bolerístico (siempre desde la posición, no tan pasiva, del espectador) a las que sin falta me llevaba de la mano mi madre, despertaron en mí el respeto por ese género, nacido por demás en Santiago de Cuba, y preparó las bases para una etapa romántica durante mi adolescencia, con los boleros como música de fondo.

Luego de casi más de veinte años, en los cuales el Festival “Boleros de Oro” no resultaba más que una alusión ajena del mismo; esta 24 edición empero, me permitió involucrarme una vez más en el mundo del romance cantado.

La versión santiaguera del festival estuvo dedicada en esta ocasión a los 50 años de vida artística de Esperancita Ibis, a quien se le dedicó íntegramente una de las Galas de las jornadas de bolero.

Las otras veladas fueron protagonizadas por la cantante mexicana María Elena Martínez, acompañada por el cuarteto Jornada Sentimental, también azteca; y por el bolerista Ernesto Roel y sus invitados.

A estas no pude asistir, por el propio trajín de las jornadas. Sin embargo, de ambos artistas y más pude disfrutar en las descargas realizadas de viernes a domingo, ya entrada la noche, en el patio “La Jutía Conga”) de la sede provincial de la Unión de Escritores y Aristas de Cuba (Uneac).

Este espacio, pequeño para sus pretenciones, pudo haberse llegado a convertir en un escenario extraordinario para el pleno disfrute de voces como las ya mencionadas de María E. Martínez, Jornada Sentimental y Ernesto Roel, y otras no menos consagradas como las de Gladis Puentes, Eva Griñán (en noche espectacular), los guitarristas Gabino Jarnides y Hermes Martínez, tríos, sextetos y muchos más, así como jóvenes figuras como Giselle Lage; que (como se suele decir) se gastaron actuaciones de ensueño para un público que, en cambio, estaba más pendiente a la bebida y sus propias conversaciones, que al arte que desde el escenario se brindaba.

Insatisfacciones aparte en cuanto al público asiduo a “La Jutía Conga” (¿acaso la falta de espacios?, no lo creo); “Boleros de Oro” en Santiago de Cuba demostró que es un género que aún cuenta con sus seguidores (no pocos), como los que aplaudieron hasta el delirio el encuentro entre que protagonizaron el domingo 17 de junio, las populares cantantes Niurka Reyes y Sory, y la talentosa YaimaSaenz, quienes con este atípico concierto mostraron a los presentes en la Sala Dolores, un bosquejo de la mega producción musical de Lizt Alfonso “Amigas”, que tantos éxitos ya ha logrado y enormes expectativas ha generado en todo el país.

Ayer comenzó la edición habanera del Festival “Boleros de Oro” (no alcanza a mis recuerdos si antes, cuando aún mi edad desconocía la trascendencia del género, también se dividía por provincias el festival). Muchos de los que colmaron de canciones las calles, salas y patios santiagueros, también actuarán en los teatros capitalinos. Los santiagueros quedan a la espera de una nueva edición, la del cuarto de siglo. Hasta entonces, no pocos seguirán defendiendo por esta tierra la canción heredera de aquella “Tristeza” de Pepe Sanchez, primer bolero, nacido en esta ciudad de Santiago de Cuba.

Desempolvando ciclones (+fotos)

Existe un mito popular (del cual también en algún que otro momento de mi vida me hice portavoz) según el cual Santiago de Cuba se encuentra protegido del azote directo de los ciclones gracias al sistema montañoso de la Sierra Maestra que de cierta forma “espanta” de estas tierras los derroteros de ciclones y huracanes. Empero, el mismo mito asegura que, la presencia de estas montañas se convierte en arma de doble filo si es que uno de estos fenómenos atmosféricos “burla” su custodia y se adentra en los ámbitos citadinos, donde quedaría apresado, aumentando así su poder destructivo, por las mismas laderas que antes le impidieron el paso (muchos corroboran este aspecto con lo sucedido con el tristemente célebre ciclón Flora, en 1963).

Sin embargo, el pasado viernes 15 de junio vi derrumbarse ese mito, ante la fuerza de la evidencia: a lo largo de su historia, la ciudad de Santiago de Cuba ha sido afectada por 67 ciclones tropicales, de los cuales, 27 cruzaron sobre la más caribeña de las ciudades cubanas.

De estos y otros interesantes datos sobre los ciclones pudimos conocer en la decimosexta edición de la Peña Cultural “Desempolvando”, espacio que, bajo la dirección artística y conducción de José Pascual Varona (Pini), organiza cada tercer viernes de mes, el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba, y que en este mes de junio escogió a ciclones y huracanes, como eje central.

Como es costumbre, la profundización en la temática escogida estuvo a cargo de una especialista en la materia. En esta oportunidad tuvimos la extraordinaria oportunidad de contar con la presencia (por segundo mes consecutivo) de Ana Lourdes Brito, meteoróloga, por muchos años al frente del Instituto Provincial de Meteorología.

Ana Lourdes, “un verdadero ciclón” como la definiera Pini, no solo demostró sus conocimientos sobre ciclones y su relación con esta urbe santiaguera; sino que, con unas cualidades histriónicas excepcionales (de las cuales ya había hecho gala en la edición anterior), contribuyó a que el desarrollo del tema se hiciera de forma amena y eficaz.

Varias preguntas respondió la especialista acerca de los misterios y mitos que rondan a estos fenómenos atmosféricos, cuyos antecedentes se remontan a los primeros habitantes de este archipiélago y sus pinturas rupestres y petroglifos alusivas a esos acontecimientos naturales; así como el término “huracán”, que supuestamente adquirió su forma actual como consecuencia de la transcripción castellana de “juracán”, forma en que parecían mencionarlo nuestros aborígenes.

La primera mención escrita de uno de estos fenómenos data de 1527, y narra la destrucción de la flota de cinco barcos capitaneada por Pánfilo de Narváez, frente a las costas de Trinidad.

Luego de este suceso, otros ciclones han pasado a la posteridad por sus efectos sobre esta ciudad, como el del año 1673, el del 28 de julio de 1810, los sufridos el 13 de agosto de 1811 y 1831, y el ya mencionado ciclón Flora.

Otro suceso curioso, relacionado con los ciclones, tuvo lugar en 1679, y del cual conocimos gracias a las Actas Capitulares que se atesoran en la institución anfitriona de este espacio. En este año, parece ser que la sequía que azotaba a la ciudad llegó a ser tan desesperante, que en una de las reuniones del Cabildo santiaguero, se acordó “respecto a la gran sequía que se padece” pedirle a las máximas autoridades eclesiásticas de la ciudad se hiciera una procesión con la imagen del Ecce Homo y de San Juan Crisóstomo, para pedir por lluvia.

Pues parece que la procesión tuvo tal éxito, o las súplicas fueron realizadas con tanta devoción, que poco después un ciclón devastó la ciudad.

En el acápite artístico, la Peña “Desempolvando” correspondiente al mes de junio tuvo momentos muy especiales.

El Ballet Santiago, que recientemente celebró su XX Aniversario, regaló el estreno mundial de la pieza “Gracias a la vida”, coreografía de María Isabel Pintado, bellamente interpretada por la bailarina Camila Arrate Fernández.

Por su parte, el bailarín y coreógrafo Yanosky Suárez, también estrenó una obra ideada de forma especial para esta edición de la Peña dedicada a los ciclones.

El guitarrista concertista Aquiles Jorge, fundador de la peña, regaló a los presentes una extraordinaria pieza dedicada a las manos de José Martí, según como las viera el pintor sueco Norman Herman, único que logró realizar un cuadro del Apóstol en vida.

El momento de homenaje se dedicó a los padres, quienes celebran su día este tercer domingo del sexto mes del año. Los organizadores de la Peña reconocieron a Enrique Boudet, trabajador de la institución anfitriona, a quien llamaron “Padre de todos los archivistas”; mientras que similar homenaje recibía Pini, de manos de Pascual Díaz, en representación del Consejo de las Artes Escénicas de la ciudad de Santiago de Cuba.

Para el cierre, la actuación de los jóvenes integrantes del grupo Jackson Fantasy, un proyecto de la Casa de la Cultura Miguel Matamoros, dedicado a la figura de ese otro “ciclón en escena” que fue Michael Jackson.

Para el próximo mes de julio “Desempolvando” anuncia un receso como consecuencia de la celebración de los Carnavales en esta ciudad (“contra los carnavales no hay quien compita”, dicen los organizadores de la Peña, y razón no les falta). Pero los temas promocionados para el regreso prometen interesantes reencuentros. Hasta entonces el agradecimiento a todos los involucrados en este espacio y el hasta pronto para seguir desempolvando historias, costumbres y tradiciones de esta (con el permiso de mi entrañable Tejera) ciudad de maravillas.

Escuelitas pagas

Por José Antonio Tejera[1]

No son muchos los que recuerdan algunos personajes populares que existían en Santiago y que le daban ese toque peculiar a nuestra ciudad. Algunos eran objetos de bromas y burlas, pero otros, se ganaban un gran respeto.  Y pongo de ejemplo a las maestras de las “Escuelitas Pagas”.

Las escuelitas pagas eran toda una institución en Santiago de Cuba y sus maestras, esas señoras que no habían cursado la Escuela Normal para Maestros de Oriente, eran muy respetadas en todo el mundo y también recibían el cariñoso mote de “!Seño! Pero no, no se trataba exactamente de una “repasadora”, que eso tenía otra connotación.

Y es que los niños en todas las épocas, han  necesitado de tener su tiempo ocupado, pero es mucho mejor si la ocupación la determinan los padres y no lo dejan a su libre albedrío. Entonces en aquellos tiempos, década del treinta al sesenta del siglo pasado, se recurría a esta señora, a esta maestra que enseñaba a esos niños pequeños que estaban listos para entrar a la escuela, pero que aun, en esos momentos, no le correspondía.

Existía en la calle del Reloj, una de ellas que le vamos a llamar Edelmira. Y viajando en el tiempo, escuchemos a una madre. Señala que… “ella coge a estos muchachos, le enseña lo más elemental, pero lo que es más importante: le da disciplina. No sé como se las arregla, pero después que lo sienta, no hay uno que se mueva. Claro, ella da sus “cocotazos”, “coscorrones” como ella dice, porque es una mujer muy fina. Claro, hay que pagarle porque eso la ayuda a vivir. Son veinte centavos ala semana Tengo que sacrificarme, no sólo por mi tranquilidad, sino porque realmente ella enseña y va siendo hora que este muchachos se prepare.  No lo he mandado todavía porque me faltan dos cosas fundamentales: el banquito dónde sentarse. Y una tabla para apoyar.  Se sienta y se pone la tabla en las piernas. Lo del lápiz no me preocupa y el cuaderno, si no lo encuentro, lo hago con papel de cartucho. ¿Lo segundo? Eso sí hay que comprarlo: la cartilla. No puede ir si no llevala cartilla. Hayun hombre en el Mercado que las vende. O mira, se puede buscar a alguien cuyo hijo la haya usado y te la quiera prestar.  Lo fundamental es que no puede ir a la escuelita paga si no tiene cartilla.

Las cartillas eran una especie de libritos, impresos con no mucha calidad donde se encontraban como elemento inicial, el alfabeto. Todas las clases se iniciaban con la repetición del mismo, pero con un elemento curioso: no comenzaban con la primera letra, es decir, la “A”. No se extrañe que eran tiempos muy diferentes. Esas cartillas, delante dela “A” tenían una cruz, una cruz más que cristiana digamos que católica, que era la religión, al menos nominalmente, de todo el pueblo. Entonces, si usted pasaba por una de esas casas, encontraba, sentados en sus banquitos, en la sala, a un montón de muchachos, como un coro gigantesco, dirigido, digamos que por Edelmira, repitiendo al unísono Cristo, A, B¸, y así hasta llegar a la “zeta”. Estoy seguro que muchos de los santiagueros de mayor edad, por supuesto, recordarán esta faceta de nuestra historia. Incluso no dudo que alguno de ellos, haya tenido que repetir como en una letanía, su cartilla que, además, tenía lo símbolos de la cuatro operaciones.

La maestra, ya le dije que era muy respetada, también muy querida y no menos temida, por sus alumnos. Tenía una larga vara y como un millar de ojos que le permitía observar, por encima, por dentro o por debajo de sus espejuelos, lo que cada uno de sus pupilos hacía. Y luego de la primera vez, ninguno de ellos quería volver a probar el sabor de dicha varilla sobre su piel. Era también los tiempos de que “la letra con sangre entra”. Esas cosas sucedían en esta ciudad de maravillas.

 


[1] Lic. Juan Antonio Tejera Calzado (31 mayo 1941-)

Gradudado Licenciatura  en Física/ Universidad de Oriente. Graduado Comunicaribe Course. West Indian University. Escritor y Director Programas de Radio. CMKC y CMKW, Santiago de Cuba, Radio Guantánamo y Radio Tunas. Escritor Programas de TV. Tele Turquino. Redactor Revista Excelencias Turísticas del Caribe. Sección Historia y Etnologías. Publirreportajes. Redactor Director Revista Correo Bautista. Coordinador del Taller de Comunicadores Sociales “Caribe2000”. Festival del Caribe (18 ediciones). Secretario de Relaciones Públicas e Internacionales Comité Gestor Asociación Cubana de Estudios del Caribe. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Miembro Fundador del Ateneo Cultural Lic. Antonio Bravo Correoso. Premio Nacional de la Radio 1984. Premios Caracol UNEAC 1992, 1994. Miembro del Comité Organizador Premios Caracol Santiago, 2005, 2006, 2007, 2008 Decenas de Premios Provinciales dela Radio. Colaboradordel Boletín Cultural “Atenea”. 2001. Conferencista y Moderador de la Exposición y Taller de Religiones Afrocubanas. Santiago de Compostela. 1999. Investigador de Religiones Afrocubanas. Colaborador del Programa Imágenes Afroamericanas. Radio Nacional de Venezuela. Colaborador de la Casa del Caribe. Escritor y Director del Programa Históricos santiagueros. Estampas y La Ciudad te Cuenta. Creador de más de veinte programas dela radio. Presidentede la Comisión de Calidad y Consejo Artístico dela Radio. CMKW.Reconocimientosde organismos: Poder Popular, UJC, Dirección de Artes Escénicas, Casa del Estudiante Casa de las Tradiciones, ANAP, Dirección de Deportes, etc. Profesor curso formación escritores. Coordinador del Concurso Fotográfico “Mujeres de Hoy”. Realizador de Videos y CD-Rom. Grupo Cuba-Italia. Conferencista en la Asociación de Mujeres Latinoamericanas. Berlín. 1999. Conferencistas Curso Verano Universidad Davis-Casa de las Américas. Coordinador de Taller UC Davis-UNEAC Santiago. Cultura Afrocubana. Conferencista. Miembro de la Comisión de Calidad dela Radio. Vicepresidente Asociación Cine, Radio, TV UNEAC.

 

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