Santiago en mí

Archivo para el día “julio 24, 2012”

Nueva colección discográfica recreará carnaval santiaguero

Santiago de Cuba, 24 jul. El Carnaval de Santiago de Cuba es el título de la nueva colección CD-DVD del sello discográfico Bis Music, el que estará formado por un documental y un repertorio de congas surgidas en esta urbe.

La compilación participará en la próxima Feria Comercial Cuba Disco de 2013, como uno de los productos especiales que representará la provincia, según refirió José García, gerente de producciones del sello disquero.

Durante las jornadas del actual carnaval de Santiago de Cuba se filman diferentes momentos de la fiesta popular y entrevsitan a personalidades legendarias como el músico Enrique Bonne.

Es un trabajo en conjunto con el grupo de realización de materiales audiovisuales Lía Videos y se pretende que el documental refleje la historia del Rumbón Mayor y las características que lo identifican, agregó García.

   Las congas Paso Franco, Los Hoyos, San Pedrito y San Agustín serán los grupos portadores protagonistas del disco de música que formará parte de la colección CD-DVD del sello Bis Music.

Dentro de las últimas producciones de artistas santiagueros con la casa disquera, destacó García, se ultiman los detalles de un disco musical grabado por el tresista Pancho Amat y el sexteto Ecos del Tivolí, y que pronto se comercializará una compilación del grupo sonero Azabache.

En diciembre de 2013, el sello disquero Bis Music cumplirá 20 años de creado y hasta la fecha se han realizado 940 producciones de diferentes artistas de la música cubana.

Presentan nuevo disco de música de la Estudiantina Invasora (+fotos) (+video)

Aguanta Ahí, última producción discográfica de la Estudiantina Invasora

Aguanta Ahí, última producción discográfica de la Estudiantina Invasora

Santiago de Cuba, 24 jul. Aguanta ahí, nuevo disco de música de Inaudis Paisán y la Estudiantina Invasora, fue presentado hoy en Santiago de Cuba bajo el sello discográfico Bis Music.

Un total de 12 temas componen el fonograma en el que colaboraron prestigiosos intérpretes como la dama de la trova santiaguera, Eva Griñán, el nonagenario bolerista Reinaldo Creagh y el estilo especial de Eugenio Rodríguez (El Raspa, del Septeto Nacional Ignacio Piñiero), en la canción Qué noche tan linda.

Estudiantina Invasora en el Patio de ARTEX

Estudiantina Invasora en el Patio de ARTEX

Fundada en 1927 y cercana a su aniversario 85, la Estudiantina Invasora tiene en su repertorio varios géneros de la música tradicional y conserva su estructura heterogénea de dos guitarras, un tres, un contrabajo, una trompeta, un timbal y dos cantantes diestros en el uso del güiro y las maracas.

Inaudis Paisán, director de la Estudiantina Paisán

Inaudis Paisán, director de la Estudiantina Paisán

Durante la primicia de la nueva compilación, Inaudis Paisán, director del grupo, comentó cómo surgieron las estudiantinas en el oriente del país, y que la dirigida por él, desde 1927 promueve la música cubana principalmente.

En conferencia de prensa, José García, uno de los productores ejecutivos del disco, valoró de especial la selección de temas musicales y de excelente el desempeño de Paisán en la trompeta y los demás músicos del conjunto.

Para nosotros –dijo- fue un placer trabajar con esta agrupación, una de las más famosos dentro de la música santiaguera, y esperamos esté muy pronto en la red de venta a nivel nacional.

Como novedad, García señaló que actualmente la disquera que representa elabora de una colección CD-DVD dedicada a los carnavales de Santiago de Cuba, el que incluye un documental y una compilación de grabaciones de cuatro congas Los Hoyos, Paso Franco, San Agustín y San Pedrito.

La Estudiantina Invasora es la única agrupación testimonio de las orquestas estudiantiles surgidas a finales del siglo 19 en la región oriental, y su versatilidad en la interpretación de los géneros de la música tradicional le merece un lugar dentro de las leyendas de la cultura cubana.

Santiago de Cuba y su monumentalidad (VI): La Alameda

Por: Joel Mourlot Mercaderes

Alameda 1899

Alameda 1899

La Alameda de Santiago de Cuba es un verdadero privilegio que puede darse la visión de cualquiera de los miles de personas que concurren a este acogedor recinto de la ciudad, en busca de solazarse.

El alma del concurrente a este gran parque-paseo santiaguero no halla fácilmente los límites al deleite, lo mismo si se recrea observando detenidamente este formidable ámbito, que si lo hace reparando en los escenarios que lo rodean…

Bien mirada –como un complejo monumentario único-, la primera área estructural de la Alameda es un parque rectangular bastante extenso, que va de la calle General Lahera, en los líndes del muelle de Romero, donde comienza el gran almacén contiguo al edificio de la Aduana santiaguera. El espacio (de unos 300 m. de largo, de sur a norte, y de 50 a 60 m de ancho, de oeste a este) contiene: una zona de recreo infantil (con canales, cachumbambé y otros atractivos), seguida de una gran zona jardín -dividida en dos por el frontón y las canchas de baloncesto y voleibol del otrora Club Náutico (hoy restaurante homónimo especializado en pescados y mariscos)-, cuyos extremos occidentales son pequeños malecones, en el litoral de las tranquilas aguas del fondo de la bahía santiaguera, y a los que dan acceso amplias aceras.

Desde los pocos y estratégicos bancos situados en los dos sitios, parecería vicioso contemplar el leve oleaje de esta parte de la rada santiaguera, cuya monotonía rompen los buques surtos en puerto, tanto como el ir y venir de pequeñas embarcaciones y los actos diligentes de numerosos grueros y estibadores, y el fondo de esa red de montañas (parte de la Sierra Maestra), que semejan una tenaza alrededor de la ciudad, pero que la preservan del efecto directo de los frecuente huracanes.

Alameda Michaelson, Santiago de Cuba 1898

Alameda Michaelson, Santiago de Cuba 1898

Pero la Alameda es, sobre todo, el grande y oblongo parque central, separado de aquella área por una calle vehicular interior; ese paseo de unos 450 m de longitud por unos 40 de ancho, con sus dos espaciosos parterres laterales, a todo lo largo del parque, en los que añejos almendros dan sombra y frescor sobre los bancos que, cada cierto espacio, emergen de las dos verjas que limitan del ámbito de estar, la mayor parte de esos dos costados… Es, sí, ese recinto de piso amplio, hermoso, escaqueado, en cuyas zona central se levantan dos notables fuentes ornamentales, pobladas de peces y sirenas metálicos, y desde donde no solo se puede disfrutar del espectáculo marino, sino también, del embrujo urbanístico de la ciudad, con no pocos e impresionantes ejemplares de arquitectura colonial, de los portentosas calles y escalas cuales si se derramaran desde las alturas hacia la rada, y los seductores balcones naturales que tanto abundan…

Desde 1833, en que el brigadier Juan de Moya, gobernador de la provincia, a la sazón, ordenó disecar las zonas pantanosas aledañas al puerto de la ciudad, y que dio lugar al surgimiento de la calle de María Cristina, en honor de la reina regente; pasando por la construcción, en 1840, de un extenso paseo –que iba desde Punta Blanca (hoy hospital militar Dr. Joaquín Castillo Duany) hasta el Campo de Maloja, al punto de las calles Los Maceo y Habana, donde ocho añosa después de erigió la Plaza de Toro, que tanto furor causó entre los santiagueros, la Alameda de Téllez, de Cristina, de Lorraine y la Michelsen, en honor al comerciante, benefactor y mecenas alemán Germán Michelsen, quien la remozó en 1893, y le dio alumbrado eléctrico en 1908, y más aún, desde que en 1927, en tiempo del polémico alcalde Desiderio Arnaz, se remozó totalmente y se le dotó de glorietas y arcos de triunfo extraordinarios, este parque-paseo de Santiago de Cuba adquirió enorme atractivo para propios y foráneos.

Alameda Michaelson, Santiago de Cuba 1951

Alameda Michaelson, Santiago de Cuba 1951

En la década de 1950, el paseo fue sometido a una nueva reconstrucción, que dio una imagen más actualizada a este formidable y concurrido espacio de solaz; recinto de esparcimiento infantil, de cuitas de enamorados, de embrujados por los encantos de este sitio y de sus contornos; escenarios de singulares y multitudinarios actos políticos, religiosos, de otros signos sociales y de festejos populares tradicionales, la Alameda de Santiago de Cuba es, asimismo, un sitio donde los habitantes de la urbe han querido rendir especial homenaje a personalidades extranjeras que mucho la conmovieron, tales como: el capitán de navío Sir Lambton Lorraine, comandante de la fragata “Niobe”, que impidió prosiguieran los españoles las infames ejecuciones de expedicionarios y marinos del vapor Virginius, en noviembre de 1873; el citado filántropo germano Michelsen, y la señorita Burton, fundadora de la Cruz Roja Internacional, cuyos bustos prestigian ese populoso recinto; monumento emblemático de mi ciudad.

Tomado de Cuba y su historia

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Cines santiagueros (I)

cine Cuba en reparacionesPor Juan Antonio Tejera

¡Cómo cambian los tiempos! Hasta fecha relativamente reciente usted podía parar a una persona en medio de la calle y preguntarle acerca de la película de estreno de esa semana proyectada en el Cuba, en el Oriente o el Aguilera. La respuesta en un noventa por ciento de los caso era certera. Esa persona había asistido al cine. ¿Los tiempos? ¿Los cambios? ¿Cómo? Ahora si usted pregunta por “los cines”, es posible que reciba una sonrisa por respuesta. Claro se trata de revertir esta situación y poner a funcionar algunos más ya que en estos momentos, sólo hay uno: El Rialto. Entonces, se ha perdido la costumbre santiaguera de asistir a los cines elegantes o a los de barrios. Ir al cine era una función social de lo más divertida. Si se trataba de los de lujos, era cuestión de ponerse todos los trapos. A los de barrio, Capitolio, Maceo, Estrada Palma. Encanto, Maxim, en los cuales un poco más tarde se proyectaban las mismas películas, se podía ir mucho más informalmente vestido: ¡Hasta en cutaras asistían algunos y algunas, cosa que no era siempre bien recibida como sucede ahora y con un cartucho con golosinas para comer mientras disfrutaban las películas! ¡Cañandongas llevaron alguna vez al cine! Y era además, rincón de los enamorados, de los novios furtivos, del primer beso de amor o del primer cigarro. Y los comentarios en voz alta sobre lo que sucedía en el desarrollo de la “película”, que en los tiempos a los que me refiero no se había inventado la palabra “filme”. Y el esperar que se detuviese la proyección para que se oyera una estentórea voz con un: ¡Cojo, suelta la botella! Pero el cine, con sus encantos, volverá a esta ciudad de maravillas.

 

Nota: La foto que encabeza este entrada muestra las labores de reparación del Cine Cuba, en la céntrica calle Enramadas.

La sorpresa del Tivolí

Su juguete preferido es el tambor – YouTube.

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