Santiago en mí

Archivo para el día “agosto 4, 2012”

El Cucalambé vivió en Santiago de Cuba

Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, poeta bucólico cubano, nació en la ciudad de Las Tunas el 1 de julio de 1829. También se dedicó a la prosa y el teatro, aunque se le considera un representante por excelencia del ciboneyismo y el criollismo en aquellos tiempos en que Cuba era una colonia española.

Lo interesante de este importante poeta radica en el hecho de que vivió los tres últimos años y ocho meses de su vida (1857-1861), en Santiago de Cuba, de la cual desapareció misteriosamente pues nunca se encontró ni su cuerpo ni la causa de tal acontecimiento.

Una pregunta se hicieron los estudiosos con relación a su estancia en nuestra tierra, y todos consideraron que detrás de ese viaje estaba el mejoramiento de las condiciones de vida de sus tres hijos y de su esposa, la camagueyana Isabel Rufina Rodríguez Acosta, a quien le cantara muchas décimas en su vasta obra literaria. Por cierto, de sus tres hijos, dos fallecieron aquí, y un tercero vivió hasta 1890.

La residencia del poeta estuvo situada en las calles San Fermín, cuyo nombre oficial es Desiderio Fajardo, y la de Trinidad, o sea, Sánchez Hechavarría, en la barriada de Los Hoyos, en el centro histórico citadino.

En 1858, el Cucalambé llegó a ser codirector de la publicación nombrada Semanario Cubano, la misma donde Carlos Manuel de Céspedes publicara por primera vez en el país. Dada su justa fama ganada en el mundo de la literatura oriental de su tiempo, también publicó artículos y poemas en El Redactor, diario de la Sociedad económica de amigos del país santiaguera, la primera de la colonia, aunque de vida efímera, en el que también prestaron sus servicios figuras destacadas de las letras cubanas como Úrsula de Céspedes, y su primo Carlos Manuel, Luisa Pérez de Zambrana, los hermanos Santacilia, Luís Baralt, Manuel Girón Cuevas, Manuel A. Martínez y otros.

Además de poemas, Juan Cristóbal Nápoles dio a conocer la obra de teatro en verso titulada Consecuencias de una falta, comedia de 1858, con cuatro actos, que fuera estrenada al año siguiente en el Teatro de la Reina Isabel II, luego Oriente.

El Cucalambé, quien además tuvo un trabajo en la municipalidad santiaguera, desapareció físicamente sin dejar ni un solo rastro, entre los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre de 1861, lo que aún se mantiene como una gran interrogante.

Tomado de Radio mambí

Homenajes al Primer Alcalde digno de Santiago de Cuba

Don Emilio Bacardí Moreau, quien asumiera la Alcaldía de Santiago de Cuba hace 111 años

El 28 de Agosto de 1922 falleció el Alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba, Don Emilio Bacardí Moreau, por tal motivo se multiplican las actividades en el Museo que fundó el insigne defensor del patrimonio local.

Aunque a temprana edad los padres lo enviaron a España, el joven Bacardí era un cubano de fervoroso espíritu revolucionario. Al punto de que en Diciembre de 1868, todavía en los albores de la Guerra de los Diez Años, estuvo involucrado en un fracasado intento de deponer al gobernador del departamento oriental para instaurar en su lugar una junta democrática de gobierno. Conoció la dureza del presidio en Chafarinas, en el mar “Mediterráneo”.

Durante el proceso revolucionario del 95 de nuevo soportó los sinsabores de la cárcel, esta vez en Ceuta, como castigo impuesto por sus nexos con las fuerzas independentistas. Justo prestigio gozó entre sus conciudadanos.

El Primero de Junio se cumplieron 111 años, que Don Emilio Bacardí  Moreau, asumiera la Alcaldía de Santiago de Cuba, ubicada al sur del oriente cubano. El importante acontecimiento se produjo el primero de junio de 1901 y tuvo una gran significación para los pobladores de Santiago de Cuba, tanto desde el punto de vista cultural como para la prosperidad del terruño.

Tenía 57 años de edad el patriota, escritor e industrial, cuando ocupó la alcaldía, pues por coincidencia de la vida, había nacido en el mes de junio, pero un día cinco, del año 1844. Se puede decir que constituyó para él, un regalo de cumpleaños.

Ya en 1899, Don Emilio Bacardí tuvo la iniciativa de fundar el primer museo de Cuba, y junto a su esposa, Doña Elvira Cape, dotó a esta ciudad de una biblioteca.

Ambos centros culturales están ubicados en el centro de la ciudad, y tienen como objetivo esencial la exposición de los bienes y tradiciones de este lugar, así como elevar el conocimiento de la historia y la educación patriotica y general del pueblo.

Este hombre de elevada cultura está considerado como el alcalde que más hizo por esta tierra y sus habitantes.

Para los santiagueros, la estatura de Emilio Bacardí Moreau siempre será recordada y respetada, ya que fue él, con la colaboración de su esposa y de su amigo José Bofill, quien inició la prosperidad y el desarrollo cultural de los moradores de esta ciudad que hoy tiene el mérito de ser Heroica de la República de Cuba.

Como teatrista fue “autor de un drama realista, que no carece de escenas emotivas, algunas bien logradas, Al abismo, si bien Bacardí sólo se asomó una vez al teatro y no pretendió sentar plaza como dramaturgo.

En su arista de novelista reconstruyó con brochazos firmes la gesta libertadora de los diez años en “Vía Crucis” (Barcelona, 1914), que ofrece un fiel trasunto de las costumbres de la época en la provincia de Santiago de Cuba, y se adentró en el campo de la novela histórica con «Doña Guiomar» (Barcelona, 1916), que se desarrolla en el primera mitad del Siglo XVI.

Sin embargo, es como historiador que alcanza trascendencia. Sus diez tomos de crónicas de Santiago de Cuba, integran una recopilación insustituible de documentos e informaciones desde la fundación de la villa por Diego Velázquez en 1515. Valioso igualmente es su libro “Florencio Villanova” y “Pío Rosado” (1920), por el tema biográfico. Postmortem se publicaron “La condesa de Merlin” (1924) y cuentos de todas las noches (narraciones para niños, 1950).

Tomado de Radio Mambí

Nuevos discos de música tradicional santiaguera

Santiago de Cuba, 4 ago. El disco Trovas Santiagueras de Alejandro Almenares y el segundo volumen de Son de Cuba, figuran entre las nuevas producciones discográficas de los estudios Siboney, de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM).

El primero está dedicado al cantautor Alejandro Almenares, ícono de la música tradicional y fundador de la Casa de la Trova en Santiago de Cuba, y en el intervienen destacados intérpretes como el guitarrista acompañante Gabino Jardines, Antonio Rodón e Ismael Borges en las voces líderes.

Títulos como Cajón del muerto y La Tarde, este último versión instrumental del original de Sindo Garay, son atractivos de la compilación, muestra del arraigo de géneros tradicionales como el bolero, el son y la trova.

Según Gonzalo González, divulgador de la EGREM en esta ciudad, el Septeto Santiaguero y Ecos del Tivolí, son algunas de las agrupaciones que formaron parte del  segundo disco de Son de Cuba, que en breve estará disponible para los amantes de esos ritmos nacionales.

Adelantó González que dentro de los proyectos del año en curso sobresalen los nuevos volúmenes de las orquestas Chepín Chovén y Los Karachi, reconocidos conjuntos de la música popular bailable en el país.

Los estudios Siboney deben su origen a la obra del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, quien los inauguró el cinco de julio de 1980.

Numerosas agrupaciones han transitado por la institución en sus 32 años de creada, algunas como la Original de Manzanillo, Son 14, y Cándido Fabré y su Banda, constituyen referente en la historia musical de la Isla.

Olimpíadas II

No pensé que mi optimismo se fuera a ver compensado tan rápido y de forma tan categórica.

No habían pasado 24 horas de haber predicho actuaciones sobresalientes por parte de los atletas que conforman la delegación cubana a los XXX Juegos Olímpicos Londres 2012 cuando, con apenas unos minutos de diferencia, se lograron las dos primeras medallas de oro, una de ellas, con ribetes históricos y récord olímpico incluido.

Leuris Pupo, en la modalidad de tiro rápido a 25 metros, obtuvo la primera medalla de oro olímpica de este deporte en Cuba.

Leuris Pupo. Foto: Cubadebate

Leuris Pupo.

Una medalla que nadie esperaba (seamos realistas) amén de la calidad del ya experimentado tirador cubano; por tanto más disfrutada. Un resultado, además, que se acompaña de una actuación que iguala el récord mundial en la modalidad (34 puntos), y de paso, impone récord para la competencia.

La noticia me tomó por sorpresa, cuando apenas me arrellanaba en el sillón de mi casa para ¿disfrutar? (supongo que la tensión, el nerviosismo, el rejuego de los dedos en las manos es también una forma de disfrute en estos casos) del combate final del judo femenino en +78 kg.

La cubana, Idalis Ortiz, una jovencita de apenas 22 años, ya acumula un palmarés impresionante, que incluye una medalla de bronce (con mayores aspiraciones) en los pasados Juegos Olímpicos. Y no desencantó.

Idalis Ortíz. Foto: Cubadebate

Idalis Ortíz.

Todavía restregándome los ojos luego de un sueño reparador de cansancios nocturnos, vi a una Idalis combativa en todo momento, mientras lamentaba haberme perdido la transmisión de su combate de semi finales, el cual se presagiaba sumamente difícil ante la favorita atleta china Tong Weng, quien había llegado a esa instancia ganando todos sus combates por ippon.

Pero poco tiempo hubo para el lamento. El combate se mostró muy fuerte, tenso en todo momento. A medida que avanzaba el reloj asomaban viejos fantasmas: la desconcentración, el cansancio, la sorpresa, la decisión arbitral.

La extensión de la pelea al tiempo extra y luego dejarlo todo a los referees fueron una exigente prueba para mis nervios. ¿Podrían los jueces traicionar lo visto sobre el tatami?, dudaba, aunque la evidente combatividad mostrada por la cubanita y la pasividad de su rival en la final, me parecían demasiado convincentes como para negarlos.

En efecto, tres banderas blancas en alto y los saltos de Idalis se replicaron en toda Cuba. Entonces liberé mis tensiones, me alegré por ella y por Pupo, por todos los cubanos fieles a su deporte, por los que dejan el sueño sobre sillones, mecedoras, taburetes, por ver a sus atletas competir.

Así, de golpe y porrazo (como se dice), o mejor, de judomi y disparos, Cuba alcanzó en unos minutos lo que demoró toda una olimpiada para obtener hace ocho años. Dos medallas de oro que colocaron a nuestra delegación en el puesto catorce del medallero olímpico, cuando aún restan nuevas y superiores posibilidades en los deportes que se desarrollarán en las jornadas venideras.

Londres pinta bien para los cubanos. ¿Quedará atrás el amargo recuerdo de Beijing?

Otra vez soy optimista. Ojalá y la suerte vuelva a sonreírle a ese optimismo y mi insomnio amanezca con nuevos ribetes dorados.

Luris Pupo e Idalis Ortíz

Los campeones olímpicos cubanos

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