Santiago en mí

Archivo para el día “agosto 21, 2012”

(en fotos) Los tres enterramientos de Carlos Manuel de Céspedes

El 27 de febrero de 1874 la ranchería de San Lorenzo, en la Sierra Maestra, vio caer en desigual combate contra los españoles a Carlos Manuel de Céspedes, ilustre cubano iniciador de la gesta independentista en la Isla, el 10 de octubre de 1868.

Unos días más tarde el cadáver es trasladado en una goleta que desembarca por la bahía de Santiago de Cuba, y depositado a la sombra de un árbol frente a la antigua Comandancia de Marina y Capitanía de la ciudad.

Cuentan las crónicas de Emilio Bacardí que, transcurridas las primeras horas de la mañana, el cuerpo de quien fuera llamado por José Martí «El hombre de mármol», fue conducido y expuesto en el antiguo Hospital Civil, con apenas  algunas ropas.

En horas de la tarde lo transportaron en «La Lola» (carretón en el que trasladaban a los difuntos pobres de la zona) hasta el Cementerio de Santa Ifigenia, hoy Monumento Nacional, donde reposan sus restos, y se conservan con recelo los tres sitios que acogieron su cadáver en camposanto.

Es así que ocurre el primer enterramiento del Padre de la Patria cubana, en una fosa común, actualmente señalizada con una roca, significando la solidez y perdurabilidad de los ideales defendidos por el patriota.

Primera tumba de Carlos Manuel de Céspedes, en una fosa común

Cinco años después de su muerte, son exhumados los restos y sepultados de forma secreta en el patio central de la necrópolis, hasta que el 16 de octubre de 1898 se hace público y se coloca una tarja donada por la inmigración jamaicana, como iniciativa de Bacardí.

Donde estuvo enterrado por segunda vez Carlos Manuel de Cépedes, hoy está sembrada una Palma Real

Donde estuvo enterrado por segunda vez Carlos Manuel de Cépedes, hoy está sembrada una Palma Real y ubicada esta tarja, fue donada por la inmigración jamaicana

Ante el estado deplorable en que se encontraba la tumba del prócer, en 1907 el Consejo Provincial de Oriente adoptó el acuerdo de mejorarla, a lo cual prosiguió la ejecución del proyecto presentado por el italiano Carlo Nicoli y encargado a una firma de esa nación europea representada en el territorio santiaguero.

Actual sepulcro de Carlos Manuel de Céspedes en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba

En acto público presidido por el gobernador provincial, Coronel Rafael Manduley, el siete de diciembre de 1910 quedó inaugurado el monumento, resultado de una colecta popular y la donación monetaria del Estado.

El mausoleo en honor de Carlos Manuel de Céspedes fue esculpido en mármol de Carrara y ubicado en el pasillo central del cementerio, con desbordada alegoría a elementos de la naturaleza que representan a la Patria agradecida.

La expresión del conjunto relata la  de la lucha independentista de la nación a través de atributos como las banderas cubana y la del 10 de Octubre, el escudo atado por cadenas, la campana que replicó en Demajagua, y la mariana francesa, en sincero homenaje de los cubanos al insigne patriota.

Tomado de Radio Santa Cruz

Ni a la postalita

Aficionados en el estadio Guillermón Moncada. Foto: Miguel Noa Menéndez

Aficionados en el estadio Guillermón Moncada. Foto: Miguel Noa Menéndez

Por: Juan Antonio Tejera

El santiaguero no sabe, no le gusta perder. Y años atrás, para describir esta situación se complementaba la frase añadiendo que “ni a las postalitas.” Y esta forma de ser abarca un vasto universo de situaciones entre las que se encuentra el deporte. Y si bien ahora el fútbol, por todas esas trasmisiones internacionales, ha ganado adeptos, la verdadera pasión es el beisbol, o mejor, ¡la pelota! Y claro a pesar de todas las situaciones adversas, el santiaguero busca justificaciones para palear el sabor de la derrota. No le gusta perder. Y entonces, usted pasa por la Plaza de Marte con sus árboles podados, que los anteriores se llevaron con ellos las sombras y a pesar del intenso sol, encuentra la peña insigne superpoblada, como si en lugar de una derrota se estuviese analizando la victoria. Y pobre del que trate de inmiscuirse dando un criterio adverso al que sustenta la mayoría, porque si bien se puede perder en pelota, a ningún santiaguero, a ninguna santiaguera, le gusta perder una discusión. Si usted se enfrenta a una situación similar por primera vez, pensará que en breve de las palabras se pasará a los hechos y estará completamente equivocado que discutir es un arte y la victoria en ese terreno es mucho mejor que una obtenía por la violencia física. Insistimos, no le gusta perder ni a las mentiras, a los hijos e hijas de esta ciudad de maravillas.

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