Santiago en mí

Emilio Bacardí: un hombre de todos los tiempos

Aniversario 90 de la muerte de Emilio Bacardí

La desconocida casa de Emilio Bacardí

– Homenajes al Primer Alcalde digno de Santiago de Cuba

– El murciélago de los Bacardí

– Santiago y los Bacardí

Santiago de Cuba, 28 ago.- Emilio Bacardí murió cuando todavía Santiago de Cuba lo reclamaba. Para muchos, aquel 28 de agosto de 1922 fue uno de los días más tristes en la historia de la ciudad.

La prensa cubría el suceso como noticia de primer orden, y los diarios, no solo del oriente cubano sino de todo el país, lo tenían con grandes titulares en su portada: murió Don Emilio Bacardí.

Pero ese Don no era solo el calificativo social sino también el reconocimiento a la grandeza.

Patriota hasta el cansancio, Bacardí desarrolló desde joven un fuerte sentimiento anticolonialista que provocó en él agonías, destierros y empeños interminables.

Estableció contactos con deportados y exiliados, donó armas y municiones al Ejército Libertador, intercambió correspondencia con sus principales líderes: así ayudó a la causa libertaria cubana.

En 1902 el voto popular lo llevó al cargo de Alcalde Municipal, y con él la  mayor parte de su gran obra: Bacardí reconstruyó la ciudad destruida tras la guerra, dio trabajo a desempleados y a las mujeres viudas de patriotas, firmó un proyecto que protegía a obreros y familiares  ante algún accidente de trabajo, creó un plan de construcción de casas que debían ser vendidas a los trabajadores con una rebaja del 10 por ciento.

Y por si fuera poco, renunció a la mitad de su sueldo por considerarlo excesivo en el puesto de la Alcaldía.

Hombre de letras, Don Emilio dejó a la posteridad 3 novelas, varias obras de teatro, un excelente trabajo historiográfico con las Crónicas de Santiago de Cuba, y una obra periodística con un fin eminentemente social y humano.

Hoy, 90 años después de su muerte, Santiago de Cuba le agradece haber tenido el primer museo creado en Cuba, su banda de conciertos, su ceremonia de la bandera, su escuela de Bellas Artes…

Bien merecido tuvo entonces el título de Hijo Predilecto de la ciudad; bien merecido tuvo también aquella gigante y espontánea manifestación de duelo cuando se supo su muerte al cumplir 78 años de edad.

Hoy no podría escribirse la historia de esta ciudad, de su desarrollo social, económico y cultural, sin dedicar gran parte a este hijo ilustre, por la simple razón de que hoy Santiago de Cuba no sería la misma si no fuera por Emilio Bacardí.

Tomado de Radio Mambí

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