Santiago en mí

Gala de estrellas… estrellada

Sublime actuación de Frank Fernández en la Serenata Morena, gala homenaje a la Virgen de la Caridad del Cobre por el aniversario 400 del hallazgo de la imagen de la Patrona de Cuba

Magistrales, sublimes y apasionadas las actuaciones de Frank Fernández (visiblemente emocionado), un Eduardo Sosa impresionante y que casi parecía volar de su silla, y un Luis Carbonell, dueño de una maestría cautivadora, salvaron la Serenata Morena de un accidente completamente lamentable.

Luces y sombras en la serenata a la Virgen

Serenata morena a la Virgen de la Caridad del Cobre / UNA SENSACIÓN EXTRAÑA

La noche en que la Virgen de la Caridad se asomó al balcón

Otra vez los problemas de audio atentaron contra la dramaturgia??? del espectáculo; el mejor momento, al menos para mí, la interpretación de Fernández del Ave María de Schubert, provocó los lamentos del público al verse interrumpida.

Gracias que el artista no, el artistazo, pareció no importarle y nuevamente creó con su piano una atmósfera de completa complicidad entre él y sus seguidores, feligreses o no.

El homenaje a la Virgen de la Caridad del Cobre, en el año jubilar por el 400 aniversario del hallazgo de su imagen, trajo hasta la Basílica erigida a ella, el talento del tenor Darío Balzanelli.

Este discípulo del tenor Luciano Pavarotti, dijo que esta gala coincidió con el quinto aniversario de la muerte de su maestro, y que durante la interpretación de del Ave María de Bach-Gounud, sintió su mentor en el escenario, a su lado.

Así lo percibieron todos.

Un Tiburón Morales grande en la interpretación y la improvisación, demostrando por qué el Son fue declarado justo en Santiago de Cuba como patrimonio cultural de la nación.

Ernesto Camacho y su grupo Pasaporte, demostrando ser digo baluarte de la impronta sonera que caracteriza a la urbe oriental

Las faltas de ortografía en las infografías, baches innecesarios y una mala concepción artística, fueron los detalles que apalearon y mal lograron una excelente idea.

Detrás de una acostumbrada magistral declamación de Luis Carbonell, no se coloca el quehacer de dos jóvenes actores de la ciudad, quienes empiezan bien, pero rayaron en lo estridente más que en lo emotivo.

Dice un viejo zorro del periodismo santiaguero, que no se coloca en un escenario juntos, un amateur con un profesional…, discrepo, pero por esta vez, tuvo la razón.

Adalberto Álvarez, con perdón del maestro a quien admiro y respeto, pero que mejor no hubiese cantado. Interpretó junto a Yaima Sáez (espléndida esta morenísima camagüeyana en su actuación) y Frank Fernández el tema Madrecita. Lo que inicialmente fue una segunda voz, derivó en una tercera, cuarta, quinta, sexta… voz.

Lo que pudo ser una gala de lujo, estrellas habían y muchas, derivó en una noche con sabor amargo de la decepción, una lástima, en el año jubilar por el 400 aniversario del hallazgo de la Virgen Mambisa de los cubanos.

Espero ella no se moleste.

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