Santiago en mí

Desempolvando centros de educación en Santiago de Cuba

Resumir a una tarde más de 490 años de historia de la educación en Santiago de Cuba es un reto sumamente difícil. Los organizadores de la Peña Cultural “Desempolvando” decidieron asumirlo y dedicaron su más reciente edición a desempolvar los centros de enseñanza en esta ciudad. Sin embargo, la magnitud de la tarea les cobró factura.

Si bien el espacio confirmó una vez más su validez para rescatar del olvido historias, anécdotas que reafirmar el papel de la séptima de las villas cubanas en la formación de una nacionalidad; su rol imprescindible en la historia de Cuba; también evidenció que es un riesgo enorme el asumir un proyecto para la promoción de la labor científica de una institución como el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba, sede de la Peña, sin caer en el mero discurso histórico, más allá de cuán interesante pueda resultar. Hay que tener en cuenta que (aunque a su anfitrión no guste la definición) “Desempolvando” es una Peña Cultural donde el aspecto artístico debe lograr un equilibrio armónico con el apartado informativo.

De eso precisamente adoleció la edición del pasado viernes 21 de septiembre. Si bien se logró convocar a especialistas de relevante trayectoria y vastos conocimientos sobre la temática, que contribuyeron a la profundización y descubrimiento sobre la historia de la enseñanza institucionalizada en Santiago de Cuba; el apartado artístico no alcanzó los mismos niveles, más allá de estar en concordancia con el tema central de la Peña.

Así, no me pareció muy “feliz” la presentación de jóvenes estudiantes de centros de enseñanza artística (o no), como únicos protagonistas de la tarde. Más afortunado, pienso, hubiera sido la presentación de músicos profesionales que, a su vez, se destaquen en la docencia. Quizás, incluso, la combinación en el mismo escenario de maestros y alumnos, lo cual también hubiera cumplido con las exigencias del tema.

Pero concentrémonos entonces en lo relevante de la tarde.

Para mí, como estoy seguro para muchos de los presentes, la más reciente edición de “Desempolvando” estremeció emociones, desató curiosidades y alimentó un poco más esa pequeña pasión por una ciudad que nunca se cansará de sorprendernos.

La presencia del Dr.C Giovanni Villalón García, pedagogo y especialista en Comunicación Social en la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), autor de la “Cronología de la Enseñanza en Santiago de Cuba”; y del Padre Joan Rovira, Rector del Seminario San Basilio el Magno; fueron muy acertadas y agradecidas, dado el amplio conocimiento mostrado por ambos y la pasión por la investigación.

Entre ambos nos permitieron adentrarnos en una historia que se remonta a 1522 (apenas siete años después de la fundación de la villa), fecha en la cual queda constancia de la primera solicitud de la iglesia santiaguera para la creación de un colegio en esta ciudad. El 8 de marzo de 1523, la séptima villa ya cuenta con su primera escuela (la primera de Cuba), la cual comienza a funcionar de forma oficial, el 28 de abril de ese propio año.

A partir de ese momento, otras primeras veces matizarán la historia de la enseñanza en Santiago de Cuba: como el primer maestro cubano (santiaguero), Miguel (de) Velázquez o la que todavía muchos consideran la primera Universidad cubana, el Colegio Seminario San Basilio el Magno.

Sobre esta última un testimonio invaluable de su actual Rector, el padre Joan Rovira, autor, junto a la historiadora Olga Portuondo, del libro “El Colegio Seminario San Basilio el Magno”. Esta insitución, que hoy tiene su sede en la Loma de los Desamparados, en la calle San Fernando se fundó en 1722 y desde entonces se ha asentado en diferentes sitios de la ciudad, siendo los más recordados el actual Centro Cultural Francisco Prat Puig y el del poblado del Cobre, inaugurado en 1931.

Poco a poco, y a veces con más premura de la merecida, se hizo un recorrido por varios de los principales centros de enseñanza de Santiago de Cuba: el instituto de segunda enseñanza (1864); el colegio Dolores (1913); la escuelita Spencer para niñas, herederas de la primera bandera cubana que cubrió los restos de José Martí, entre otros.

Momento especial de la tarde fue el espacio dedicado a la Escuela Normal para Maestros de Oriente. Varias de sus graduadas se encontraban entre el público. En sus canas estaba toda la historia de una institución que marcó una época en el quehacer estudiantil santiaguero.

Con voz temblorosa pero mente lúcida, recordaron el proceso de selección para ingresar al centro y, cual joya guardada durante más de sesenta años, mostraron uno de los uniformes originales que se usaron en esta institución: una blusa de mangas largas con las cuatro corbatas de colores que se señalaban el año cursado. ¡Realmente impresionante!

Mucho queda aún por decir de la enseñanza institucional en Santiago de Cuba. Ahí están el Colegio Dolores, el Instituto de Segunda Enseñanza, la Universidad de Oriente con sus 65 años y muchos otros más…aguardando por ese momento en el que tal vez, nos toque quitarle el polvo del tiempo.

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