Santiago en mí

Memorias de Sandy (VI) o la larga espera

Días atrás el presidente cubano, Raúl Castro, recorrió la provincia de Santiago de Cuba, con motivo de las elecciones de Diputados a la Asamblea Nacional y Delegados a la Asamblea Provincial del Poder Popular. Como era de esperar, se interesó por los avances en el proceso de recuperación de la provincia tras el paso del huracán Sandy.

Según la prensa cubana, que se hizo eco de esta visita, el General de Éjercito “constató los avances de la recuperación, al tiempo que se mostró optimista con el trabajo realizado”.
Sin embargo, como suele suceder, lo que dice la prensa cubana y la percepción que se vive en la calle, no siempre van de la mano.

Resulta cuando menos curioso observar en la pantalla del televisor, que los sitios visitados por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros (y por quien quiera que venga a “constatar los avances de la recuperación”) son siempre los mismos: el complejo urbano que se alza en la zona del Distrito José Martí o en las áreas cercanas al populoso barrio de San Pedrito; zonas donde, es cierto, el movimiento constructivo es evidente y avanza con cierta celeridad. Pero ¡un momento!, esas edificaciones ya estaban en construcción antes del paso de Sandy! Entonces ¿cómo puede ser eso una muestra de la recuperación? O es que la previsión que no hizo el instituto de meteorología la hizo el Ministerio de las Construcciones, y se adelantó a construir las casas de los futuros afectados.

Fuera de este alzar de biplantas en las zonas mencionadas, poco o nada se observa en cuanto a movimiento constructivo se refiere. Es más, cuando entre afectados se pregunta, ya con la respuesta aprehendida y gesto vago, “¿cómo va lo de los materiales?”, la palabra es la misma: nada.

Hoy acabo de regresar del Punto de Venta de materiales que me corresponde como uno de los afectados por el huracán Sandy. Después de casi tres meses, de no se cuántas colas y papeleos, y de tener en nuestro poder los documentos necesarios para iniciar los trámites de compra, pensamos que podríamos comprar, al menos, las tejas de zinc que nos asignaron. De madrugada llegamos al Punto. Al abrir, el primer choque fue ver que en ese Punto de Venta, apenas hay qué vender. Nada de ladrillos, bloques, grava, acero, cemento. Solo ventanas y puertas para interiores, algunas tejas de zinc (¡al menos eso!) y las barras de aluminio para la colocación del techo.

Pero bueno, eso ya lo sabíamos, pensé. A fin de cuentas no es secreto (creo que nadie crea que es secreto), que los materiales escasean desde el mismo inicio del proceso recuperativo, por los motivos que sean. Teníamos la confianza de irnos con las 26 tejas de zinc para nuestro techo, a colocarse, eso sí, cuando se pudiera levantar las paredes que lo soportarían. Pero, ¡sorpresa!…cuando a las 8 de la mañana se debía iniciar la venta, nos enteramos que las tejas que allí estaban no nos la podían vender (a pesar de que en el Puesto de Mando de la Defensa Civil de nuestra área, nos indicaron ir a comprar) pues pertenecían al ¡Plan Arteria!

¡Plan Arteria! ¿Qué es eso? Pues lo mismo que l nombre da a entender; a ese plan pertenecen las casas afectadas que se encuentran en las principales arterias de la ciudad, que son las priorizadas. ¿Por qué? Bueno pues (vuelvo a suponer) porque son las que se ven.

¿Qué importa un barrio en el que hay varias casas sin techo, algunos derrumbes parciales o totales y otra amplia variedad de afectaciones; si no puede verse desde una arteria principal? Parece que es más importante cuidar las apariencias que resolver necesidades por igual, de más de 15 mil casas afectadas.

Por este camino solo me queda esperar que las afectaciones en las arterias, las mismas que han sido beneficiadas en otras ocasiones por diversos motivos (recordar las reparaciones realizadas en la avenida Garzón hace unos años), no sean muchas para ver si, en algún momento, entramos en el “Plan Suburbio”, y logro acceder a los materiales que el propio Estado Cubano me ha permitido comprar mediante crédito.

Recientemente, en visita de los Candidatos a Diputados y Delegado a la Asamblea Provincial a la Universidad de Oriente, el Vice-Presidente de la Asamblea Municipal el Poder Popular en Santiago de Cuba, Marcos Antonio Campis Robaina, no perdió oportunidad de recordar que este proceso (el de recuperación) es largo, no de un año o dos, sino más. De eso estamos seguros. Nadie (aunque es mejor no ser tan absoluto) levanta una casa en menos de un año; pero si no tiene los materiales necesarios, de seguro tampoco lo hará en varios años.

Mientras tanto, a diario camino entre casas que sienten como nunca el sol en sus entrañas, casas que no están en las arterias, pero que sufren igual.

Veo gente que se afana en seguir adelante, aunque anden con los nervios de punta si adivinan una nube en el horizonte.

Y ruego porque cuando lleguen las primeras lluvias de mayo, al menos haya logrado comprar unas tejas que resguarde mi casa de la lluvia y de la depresión, aunque sea por unos días.

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