Santiago en mí

Archivo para el día “junio 22, 2013”

De puertas para afuera sí importa…cuando es arte

…Aunque ese arte nazca para durar lo que un merengue a la puerta de una escuela, o mejor, como el chocolate que sucumbe ante los dedos golosos de dos niños.

Por segundo año consecutivo la Galería Oriente se extiende hasta el cercano Parque Céspedes, y el arte se piensa y se hace en sus adoquines, bajo la múltiple complicidad del público, que hasta con la mirada hosca y el paso presuroso construye una nueva experiencia que al parecer, para bien, llegó para quedarse.

Arte efímero le llaman; qué raro que todavía hoy guarde en mí esas emociones que me transmitieron, al ser partícipe de esta tarde en Santiago de Cuba.

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Palabras de apertura a la muestra de arte efímero

Sobre el relente y la meteorología

   Ríos de tinta han corrido desde que a alguien se le ocurrió eliminar la brecha entre el arte y la vida. El arte se pensaba, y en cierto modo se sigue pensando, es patrimonio de instituciones cerradas, especies de sancta sanctorum contemplativos en los que queda terminantemente prohibido acercarse, no hablemos ya de tocar, a las obras de arte. Lo cierto es que éste, el arte, ha sido tradicionalmente encerrado en esos cotos para el disfrute de una minoría pudiente que lo admira como el último Ferrari salido al mercado o como la joya tallada por un afamado orfebre.

   Hoy, que celebramos la segunda edición del “De las puertas para afuera sí importa”, ponemos una vez más sobre el tapete la delicada cuestión de las fronteras entre el arte y la vida. Que existen fronteras es indudable, si no estas palabras serían ociosas, lo que está por ver cuán cerca puede estar uno del otro sin que surjan fricciones. La clave está, creemos, en cómo el primero se acerca al segundo e interactúa con él. Es perentorio que le haga comprender, el arte a su indispensable contraparte, que no obstante expresarse con códigos distintos casi siempre reflexionan sobre lo mismo que es, dicho sea en lenguaje llano, lo que está pasando en la calle.

   Que el ciudadano de a pie comprenda esto es importante: conocer otras maneras de expresarse que no sean por medio de las comodísimas cacolalias o las circunstanciales exclamaciones de disgusto lo llevará sin duda a otro nivel de interacción con la realidad cuyo alcance será insospechado por las instancias (y las estancias) a que llegará.

   Sirva entonces esta nueva edición del “De las puertas…”como contribución al diálogo siempre inestable entre el relente y la meteorología.

  Javier Cascaret

 Junio 20, 2013

Desempolvando jueces y pleitos en Santiago de Cuba

afiche desempolvando

afiche desempolvando

Convertirse en asiduo a las peñas de la ciudad, suele tener sus riesgos. Quizás, perder esa inocencia de los inicios, cuando se acepta con cierto embeleso lo que se propone —cierta pasividad, si se quiere—; y entonces llega un momento donde nos movemos inquietos en los asientos, y exigimos más, mucho más, de lo que en ocasiones se hace contra viento, marea e incomprensiones, por quienes todavía apuestan por una ciudad cultural.

Pero tal vez esto no sea del todo malo; porque todavía, luego de dos años de encuentros continuos, somos capaces de disfrutar como el primer día, y agradecer un espacio como “Desempolvando” —peña o no—, del Archivo Histórico Provincial.

Estemos claros: el gran reto siempre lo tienen los organizadores de estos espacios mensuales (dígase “Desempolvando”, la Peña del Menú, el Café Concert, las Páginas Abiertas, y otras muchas), de ofrecer cada día algo diferente, dentro de una línea central más o menos inamovibles.

Por eso agradezco infinitamente lo vivido este viernes 21 de junio, en el patio del antiguo VIVAC de Santiago de Cuba. Dedicado a los más famosos jueces y pleitos de la ciudad, el espacio cultural dirigido y conducido por José Pascual Varona (Pini), demostró que todavía tiene espacio para la originalidad.

Bien ideado, organizado y conducido, como pocas veces se logró imbricar el necesario —aunque a veces extenso— acápite histórico de esta peña, con los momentos culturales, tomando lo uno como pretexto de lo otro; complementando la ciencia con la cultura; y separando, inteligentemente, la historia de casi quinientos años de aconteceres en la ciudad, en bloques cronológicos lógicos.

Otro acierto fue el indicar, sin extenderse en su uso, la documentación que el archivo resguarda, referente a la temática tratada en la edición de cada mes. De esta forma se siembra en los presentes, historiadores o no, la curiosidad por revisar una documentación de innegables valores históricos.

Ya en detalles: por el patio del archivo desfilaron algunos de los más populares y recordados jueces santiagueros, representados por el Lic. Antonio Bravo Correoso, el juez de instrucción Arturo Manduley y la Lic. Palmira, primera fiscal del tribunal provincial de Santiago de Cuba; todos, dueños de una extraordinaria ocurrencia y protagonistas de no pocas leyendas urbanas.

Bailarín Abdel Elías

Bailarín Abdel Elías

En el apartado cultural prestigiaron la tarde el joven coreógrafo y bailarín Abdel Elías y el trovador Jorge Noel, quien interpretó una canción de su cosecha y homenajeó a los juristas con el tema “El Mayor”, de la autoría de Silvio Rodríguez.

Además, y a esto dedico una mención especial, la actuación de la cantante Zulema Iglesias, a quien, muy ocurrentemente, Pini juzgó —con toga y toda la seriedad de un proceso penal— por sus “hábitos noctámbulos” en restaurantes y “espacios subterráneos” (en alusión al bar-restaurante Subway, en la calle Aguilera) de la ciudad.

Zulema fue “condenada” a cantar a los presentes, y podemos decir que cumplió con su condena, de forma extraordinaria; con la interpretación de la “Danza ñáñiga” de Ernesto Lecuona, con música de Chucho Váldes, tema que ya la identifica dentro del panorama musical santiaguero.

Zulema Iglesias

Zulema Iglesias

Los aplausos para la más reciente edición de Desempolvando. Se demostró que con un poco de imaginación y pocos recursos se hacen grandes cosas en materia cultural. Otra vez los organizadores subieron la cota de este espacio. ¿Por qué no confiar entonces en que sabrán superarlas?

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