Santiago en mí

Desempolvando la comida santiaguera

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Habían prometido una muestra de lo mejor de la comida santiaguera y cubana. Pero a las cuatro y veinte de la tarde todos miraban hacia las amplias rejas que dan hacia el patio interior del Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba. No había llegado. La peña tenía que comenzar, y comenzó.

La edición treinta del espacio cultural “Desempolvando” estuvo dedicada a la comida santiaguera. Como es costumbre, José Pascual Varona (Pini), conductor y director artístico del espacio, intentó un rápido recorrido por esas “cocinas” que han venido a conformar, a lo largo de la evolución histórica y culinaria, los platos típicos de esa región del país.

Faltó, como en otras ocasiones, la presencia de un especialista que hiciera más llevadera una extensa exposición oral sobre el tema; además de la muestra de muchos de los manjares mencionados (sí, todos miraban hacia la puerta pero no llegaba).

Algo trató de subsanar la presencia de Sandra, joven historiadora del arte, cuya tesis sobre la influencia francesa en Santiago de Cuba sirvió para mencionar otras tantas delicias al paladar heredadas de esa cultura.

“A falta de pan, casabe”, reza el dicho, y aunque eso sí que no faltaba en la tarde, no me refiero en este caso al antiquísimo alimento aborigen, sino a que la picardía de la decimista Magdalena Cabrera, quien desde la edición de octubre se convirtió en una indispensable en esta peña, puso el picante a una tarde que parecía irse muy rápido, sin poder degustar en la práctica de lo que en la teoría hacía agua la boca de todos.

Y ¡por fin llegó! Por la entrada enrejada aparecieron los invitados de la filial santiaguera de la Asociación Culinaria de Cuba, y desde el público se trataba de adivinar qué platos se nos prometían.

La noche caía deprisa. La mesa quedó servida. Todavía hubo tiempo para otra de las picarescas décimas de Magdalena; las disculpas (innecesarias) del Chef y un poco más de historia. Luego, el convite: maíz hervido, hayaca, ajiaco, casabe, frituras, repostería, quimbombó, pescado, pollo y otros tantos platos desaparecían como por arte de magia entre las manos de muchos, dándole otro sentido a la frase, quién sabe escuchada dónde o cuándo, de “tocar la historia con las manos”.

Agradable detalle de este espacio que pretende, en cada nueva entrega, regalar algún signo distintivo. Quedó, sin embargo, la insatisfacción de no haber convocado algún otro artista, enfrentar la comida santiaguera desde otras aristas más allá de la historia y el “arte del chef”.

Treinta ediciones ya de “Desempolvando”. Ardua labor. Pero no cejan. Se anuncia ya para el mes de diciembre un nuevo tema: ¿cómo hemos vestido los santiagueros? Desde ya podemos jugar a adivinar, por dónde vendrán las sorpresas.

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Un pensamiento en “Desempolvando la comida santiaguera

  1. Este sitio creo que nunca lo había visitado… Quiero conocer más de él

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