Santiago en mí

Desempolvando para un amigo…

Esta debió ser la reseña del espacio cultural “Desempolvando”, que cada tercer viernes de mes centra sus acciones en los interiores del Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba (AHPSC). Debió serlo y, en cierto modo, lo es. Pero les pido disculpa a Pini (director artístico y conductor de la peña), y a todos los organizadores del encuentro de este 17 de enero pasado, si estas primeras impresiones tienen un tinte personal, una muestra de aprecio hacia un amigo.

A Maury Hernández Correoso (Maury, sencillamente) hace mucho no le hace falta la vista. La perdió en algún recodo de su camino, cuando todavía no se había cruzado con los míos. Pero, repito, hace tanto que aprendió a mirar de otras tantas formas, que a veces el “nos vemos por ahí”, con que solemos despedirnos es sencillamente eso. Porque Maury es un ser extraordinario que lleva la luz en su persona, y la transforma en poesía.

Nos conocimos en uno de los talleres literarios de la ciudad, y con su voz de locutor y sus cuentos de haitianos, se ha convertido en uno de los imprescindibles. Entonces qué sorpresa llegar a las cuatro de la tarde al AHPSC, y ver entre el público esa figura inmóvil, en primera fila, como a la espera de esos sonidos que le traigan la luz.

¡No puedo creer que ese ‘señor’ sea Maury!, digo a sus espaldas y me responde con esa sonrisa que tanto ha vivido. De inmediato la confidencia, la broma, la conversación que se nos negó el sábado anterior. Y luego me dice, ¡van a leer uno de mis poemas!

Y así fue. En voz de Pini, se leyó un hermoso poema dedicado a Padre Pico, su calle, esa que “nace bendecida por el santo Francisco”. Allí estaba la voz de Maury, esa forma de verso que cada sábado le escucho. Y yo tan emocionado como quizás lo estaba él, orgulloso como hijo frente a los logros del padre. Gracias le doy a “Desempolvando” por tener en cuenta esos talentos de esta ciudad, esos que a veces se esconden de todos por la vorágine de lo común.

No fue casual la lectura del poema a Padre Pico, de Maury. El tema escogido por los organizadores de la peña fue precisamente “el desarrollo urbanístico de Santiago de Cuba”.

Otra vez, se extrañó la presencia de los especialistas que pudieran soportar el andamiaje de conocimientos sobre el tema; sin embargo, mucho no se hizo sentir. Pini logró suplir decentemente esa ausencia, y de una forma amena, breve, y coherente, llevara a efecto una peña sencilla pero sentida.

Además de Maury también se leyeron simpáticas décimas de la ya habitual María Magdalena Cabrera.

En el apartado musical, la siempre impresionante actuación de Zulema Iglesias, con esa voz que eriza, embruja, se idolatra.

Para el mes de febrero se anuncia una edición especial…pero solo eso diré. El resto lo dejo a su imaginación.

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