Santiago en mí

De 27, 8.

Bueno, si fuera en la pelota, un average de 296 no estaría mal. Quizás en el próximo turno al bate alcanza los 300 y, sumado a otras estadísticas a veces relegadas a pesar de su locuacidad, nos darían una buena idea del performance de ese jugador.

Pero no es pelota, y el average se convierte en un promedio deplorable, apenas el 29,6 %, donde no valen aproximaciones. No valen, ni salvan: da igual 29,6 % que 30 %. Lo único en común es que, una vez más, lo que no se ve también dice.

Poco menos de uno de cada tres estudiantes, de aquellos veintisiete nombres sobre el acta de examen, lograron aprobar su examen de Análisis Químico, del segundo año de Ingeniería Química en la Universidad de Oriente. Los aprobados, a estas horas tal vez eufóricos, apenas ‘arañaron’ un 3 que, no dudo, tiene muchas pintas de 2.

Muchas preguntas me vienen a la mente en estas estadísticas. Les propongo que ustedes se hagan las suyas.

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