Santiago en mí

“Esta Uneac tiene que convertirse en un espacio de convivencia intelectual sin precedentes”, José Aquiles

Esta semana la filial santiaguera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) celebró su Asamblea de Balance y elecciones, en medio de los preparativos para el congreso de la intelectualidad cubana.

En la Plenaria efectuada en el Teatro Martí de esta ciudad, el trovador José Aquiles Virelles realizó una importante intervención, la cual me ha autorizado a compartir con los lectores de este blog.

Aun cuando no pertenezco a la Uneac, si formo parte de esta ciudad y siento orgullo por los artistas que día a día, y en ocasiones contra esquematismos absurdos, burocratismo, falta de creatividad y carencias, hacen lo posible y lo imposible por homenajear lo mejor de la cultura santiaguera. Ojalá las palabras de José Aquiles y otros tantos artistas de su valía, golpeen fuertemente en las puertas que aún se niegan a abrirse.

(Pido disculpas por la extensión del texto, pero creo que merece todo el espacio que pueda llevar)

Por José Aquiles Virelles.

El siguiente texto fue presentado [el] día 11 de febrero en la Plenaria Anual de la UNEAC de Santiago de Cuba.

Quisiera comenzar esta pequeña intervención haciendo referencia a un comentario que recientemente descubrí en una grabación realizada en un encuentro efectuado en la Sala Van Troi en el año 2001, sede del desaparecido grupo “Cabildo Teatral Santiago” donde algunos de sus fundadores, integrantes e invitados a ese espacio debatieron temas referentes al Teatro de Relaciones y a las Artes Escénicas en general de Santiago de Cuba. Esas palabras las escuché de uno de los intelectuales más brillantes y fecundos que hayan transitado por esta ciudad, Joel James Figarola, y cito: “…toda acción humana está llena de errores, ni la mismísima “Creación” fue perfecta y la historia se encargó de demostrarlo…. Eso me recuerda, continúa Joel, un pasaje donde Bertolt Brecht llega a un lugar con una carpeta en la mano y alguien le pregunta, ¿maestro que trae dentro de esa carpeta?, a lo que el maestro respondió, mis nuevos errores, como escuchaste, si, mis nuevos errores, no los errores viejos…”

Las palabras de Joel como siempre, más que un convite, eran un desafío a pecho abierto para despojarse de todo lo que perturbaba y daba vueltas en su cabeza. Hoy, salvando la distancia, los espacios, el tiempo, la ausencia inexplicable de Joel y los motivos ( en muchos aspectos comunes) entre aquella reunión y esta, me dispongo a escribir algunas palabras que tampoco puedo ni quiero dejar en una gaveta ni en el olvido.

Hay que tener disciplina, rigor y desvelo por el trabajo, hay que leer todos los días, hay que crear todos los días, hay que pintar y ensayar todos los días, hay que escribir y cantar todos los días, porque el artista trabaja con su mundo interior y si no contamos con un gran volumen de ese registro interior pues no tendremos nunca capacidad de respuesta para enfrentar, ni para disentir ante lo mal hecho porque entonces todo se ve perfecto.

Hoy, determinadas poses, actitudes, todo lo que ya conocemos, desde funcionarios, instituciones, etc, traen consigo la ausencia de objetivos más comunes y profundos. La unidad de esta “UNIÓN” es un lugar muchas veces vacío, nos hace vulnerables y por lo tanto un “lugar común” más. No podemos perdernos en objetivos individuales que no aporten a la comunidad, que los objetivos comunes de esta “UNION” deben redundar y aportar a los objetivos también comunes de este país.

Tenemos que proponernos saltos de proyección de nuevos e inteligentes conceptos. Estamos juntos y al mismo tiempo separados, juntos en el espacio y separados en determinados y definitorios pensamientos. En esa horrible apariencia andamos día tras día; tenemos que acabar de aprender y comprender que la cultura y por ende el arte de este pueblo, no puede quedarse en los niveles locales, nuestro arte no puede bajo ningún concepto quedarse entre cuatro paredes cuando sabemos y conocemos lo que por sus procesos, concepciones y disímiles estéticas aporta a la supervivencia espiritual, nacional y universal. La falta de vinculación en estos andares ha sido “caldo de cultivo” para la incapacidad, para la frustración, para la falta de motivación de muchos, donde otros, al mismo tiempo, nada saludable aportan a su entorno mientras intentan dañar los conceptos más éticos y estéticos de la creación en toda su magnitud.

No podemos permitir que esta reunión sea una acción más, llena de pasividad y acomodamiento donde los compromisos devenidos nos evoquen la utopía de las canciones de nuestra primera juventud. Me dolería mucho pensar que viabilizar la entrega de un teléfono, un correo electrónico, o la simple firma para un viaje al extranjero, algún miembro de esta “UNIÓN” lo visualice como el perfecto funcionamiento y estado de salud de nuestra institución. Ese tema forma parte de una razón que comúnmente llamamos necesidad y nada tiene que ver con la esencia de lo que aquí planteamos.

Es nuestra más absoluta responsabilidad dictar un nuevo camino donde todos los artistas de este país nos proyectemos hacia logros que beneficien todos los niveles de la sociedad y que ello traiga consigo la consabida remuneración espiritual, la realización más profunda, ambición primera que debe tener un artista, y como escalón final y no menos importante un pago coherente a la labor realizada.

No podemos pasarnos la vida hablando de lo que hicimos con ínfulas de vanas glorias. ¿Dónde está la crítica certera, aguda, sagaz, la autocrítica, dónde andan esos oficios, los valores?. Hay que mirar alrededor y olvidar viejos esquemas, viejas formas.

Esta “UNEAC”, la de aquí, la de allá, la de donde quiera, tiene que convertirse en un espacio de convivencia intelectual sin precedentes, donde todos sus miembros pronuncien desde sus tribunas correspondientes discursos llenos de fe, donde el arte sea el único y más preciado cómplice de lo mejor, representativo y más sano de este pueblo. Nuestra Casona de la “UNEAC” no puede seguir siendo el lugar donde vamos de vez en cuando a hacer una absurda e interminable cola seguida de una pérdida de tiempo irreversible para chequear Internet, no puede seguir siendo el lugar donde se pinta una pared cada cierto tiempo y luego hay que asumirlo como un logro o una estrategia administrativa, no puede seguir siendo el lugar de donde brillantes artistas, algunos ya fallecidos, se alejaron por incomprensiones nunca esclarecidas por nadie.

Esta es una oportunidad para crecer en todo sentido, una necesidad de plantear y evitar llegar a los mismos derroteros, una oportunidad para negarnos a asumir errores de procedimientos de otros, una oportunidad para hablar revolucionariamente de lo que debe y puede ser cambiado, una oportunidad que no tendremos sabe Dios hasta cuando, esta es una oportunidad para que las voces de los pasillos oscuros hagan públicas sus escaramuzas emocionales y enfrenten con hidalguía lo que por derecho nos toca y corresponde hoy.

Este país está abocado a una de sus más cruciales (tal vez) encrucijadas, en lo económico, en lo político y lo social que tendrá que resolver. No albergo la menor duda de que los artistas, intelectuales, los grandes pensadores y pueblo en general asistiremos a nuevos desafíos que deben ponernos en otros planos, pero no podemos perder de vista que muchos no podremos verlos lamentablemente, debido al consabido desgaste biológico o ausencia técnica de la vida terrenal.

Pongamos frente a todos una nueva expectativa para el trabajo de hoy, repito, de hoy, ni siquiera digo del futuro, voy a tomar prestado el pensamiento de una amiga que plantea con toda razón que para la gran mayoría de todos nosotros este es nuestro futuro, entonces, luchemos por la unidad, por el respeto, donde cada cual con sus criterios pero con armonía, sintetice en la fraternidad y la comunión los más profundos y éticos pensamientos, desterremos las miserias humanas y las “parcelas”. La educación, la enseñanza, la experiencia junto a los más puros valores demostrados en tantos años por esta “UNIÓN” hoy tienen ante sí un nuevo reto, entonces, usémoslos. En esa medida cada cual sabrá cuanto más o menos quiere a este país, a la “UNEAC” y a la mismísima revolución.

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2 pensamientos en ““Esta Uneac tiene que convertirse en un espacio de convivencia intelectual sin precedentes”, José Aquiles

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