Santiago en mí

Archivar para el mes “abril, 2014”

¿Por dónde empezamos, Luis Danilo»

El semanario santiaguero Sierra Maestra publica una entrevista a Luis Danilo Larduet, Director Técnico del equipo de béisbol de Santiago de Cuba, en la recién concluida 53 Serie Nacional de Béisbol. En sus palabras hay de todo y para todos. Se puede concordar o no con lo planteado; pero prefiero quedarme con el sabor de la autocrítica y esperar por la conformación del equipo que defenderá el uniforme rojinegro en la próxima campaña. Ya será tiempo de confirmar si el trabajo es serio. Por ahora, les dejo la entrevista tal y como se publicó en Sierra Maestra:

Santiago de Cuba, 26 abr.- Culminó otra temporada de nuestro pasatiempo nacional y los parciales santiagueros, y la afición si bien disfrutó con la «sufrida» clasificación a la segunda fase del torneo, volvió a cuestionar la actuación de las Avispas, las cuales se anclaron en el octavo escalón de la 53 Serie.

Cuando se habla de pelota siempre hay tela por donde cortar y esta vez no fue la excepción. Lo que prometía ser una campaña prometedora para el béisbol indómito, terminó siendo un verdadero «dolor de cabeza» para una tierra que está acostumbrada a dar pelea y espectáculo hasta el final en estas lides.

De inicio, el plantel que presentaron los montañeses se mostraba sólido, con poca profundidad en sus lanzadores, pero con una ofensiva lo suficientemente poderosa para aspirar a la clasificación sin muchos sobresaltos. Sin embargo una cosa fue el papel y otra el terreno.

Resulta que apenas se bateó (con figuras establecidas aportando muy poco), y el criticado picheo tuvo que «sacar la cara» –al menos en la primera parte del torneo- para mantener las aspiraciones rojinegras.

Y es que hace varios años que nos viene ocurriendo lo mismo, en plantilla parecemos ser un equipo potente, pero a la hora de la verdad siempre falla lo mismo.

Al respecto, el manager del plantel santiaguero, Luis Danilo Larduet, expuso su punto de vista a este redactor: «No soy quien para decirle a un atleta cuando llega el fin de su carrera, pero desde mi puesto de director sí me toca reconocer y plantear la necesidad que tiene el equipo Santiago de Cuba de renovar su plantilla».

«Este grupo lleva seis años junto y aún no se alcanzan los resultados que exige nuestra afición. Pienso que muchos de ellos se han acomodado y han perdido esa motivación de hacer y dar siempre el máximo. Lo peor es que al final de la temporada siempre recae la responsabilidad en el manager y los entrenadores».

«Nosotros tenemos parte de la culpa, porque somos un equipo y si los resultados no son los mejores, significa que todos hemos fallado en algo, pero no siempre somos los máximos culpables», confesó Larduet.

El estratega reconoció que al llegar a la dirección del conjunto pensó que la escasez de resultados se debía a una falla en la preparación del elenco, sin embargo el entrenamiento y el juego diario le demostraron lo contrario.

«La realidad es solo una, el equipo no funciona como antes, y necesita una renovación en más del 50% de su plantilla. Venimos arrastrando problemas físicos y sicológicos con los mismos peloteros año tras año y ya es hora que esta situación cambie. Pienso que en la búsqueda desesperada de resultados hemos cometido un error, nos aferramos a hacer el equipo con la misma base y no nos ha dado frutos», explicó Luis Danilo.

Al ser interrogado sobre la opinión popular de que en las Avispas a los más jóvenes no se les da muchas oportunidades de desarrollar sus habilidades, el director aseveró: «Mi idea es darle desde ya la responsabilidad a los nuevos valores, de hecho en los últimos juegos de la Serie muchos de ellos tuvieron mayor protagonismo y comenzaron a sentir el rigor del juego diario».

«Necesitamos que los muchachos comiencen a notar la responsabilidad de que son ellos los que tienen que sacar el equipo adelante, algo que hasta hoy no es así, pues como tienen al lado a peloteros con más renombre, se han relajado y no perciben la necesidad de llevar el peso del grupo».

Posición por posición nuestra provincia tiene figuras en ascenso y otras que ya ha demostrado su calidad. A simple vista podemos mencionar al antesalista Luis Yander La’O, uno de los peloteros de mayores perspectivas en el país. También se puede nombrar al receptor Andrés Reina, el jardinero Sergio Barthelemy y los jugadores de cuadro Adriel Labrada y David Silveira, entre otros.

Confiado que el talento para trabajar existe y que los resultados positivos llegarán, Luis Danilo aprovechó la ocasión para enviarle un mensaje a los aficionados: «Lo que vamos a hacer no es nada descabellado, de hecho todos los equipos han pasado por esto, solo que ellos tuvieron la previsión de hacerlo antes Quiero dejar claro que nosotros jamás renunciaremos a la victoria, pero me gustaría que la afición comprenda que el cambio es imprescindible».

«Al final si lo que propongo no funciona o no es del agrado del siempre respetable público, ellos estarán en las gradas para juzgarme y hacerme saber con sus críticas si estoy en la vía correcta o no. Después de todo, los directores sabemos que siempre estamos en la palestra pública, pero no puedes dirigir pensado en esto, a veces hay que tomar decisiones arriesgadas».

Tal vez pasen algunos años para ver el «Guillermón» a grada llena en un play-off, pero me quedo con la sensación de que esos días volverán. Ya no será con Pacheco, Kindelán o Pierre, ahora serán otros los protagonistas que responderán cuando la afición los convoque a que «caminen eso». Lo importante es que sin importar cuál sea el nombres todos defienden el mismo panal.

Maniseros y maní…otra vez

Por Juan Antonio Tejero

Se dice que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero afirmo que hay muchas cosas nuevas bajo el caliente sol santiaguero. Y hoy quiero ponerle un ejemplo a partir de un tema sobre el que ya hemos comentado: los maniseros.

Sí, los vendedores ambulantes de uno de los productos más populares que han cruzado nuestras calles a lo largo de varias generaciones. Entonces, a partir de un momento, se creó un vacío de maniseros. Pero no duró demasiado tiempo. Reaparecieron por todas las esquinas pero habían perdido el sabor, los maniseros, no el maní, que los caracterizaba. Simplemente, vendían maní. Y eso no era suficiente en una ciudad llena de tradiciones y lo que era mejor, de pregones. Entonces se extrañaban por lo que les conocieron o los que escucharon a los que les conocieron, la campanita con un toque característico, la lata de gas con un agujero cerca del fondo por el que se introducía un pequeño fogón con brasas de carbón para mantener el maní calentito, calentico, o el comienzo de la venta en las últimas horas de la tarde, o la presencia segura en los lugares públicos como el Parque de Céspedes, o la Placita o la Plaza de Marte, que no era mañanero el maní. Pero luego de la pausa mencionada, todos esos elementos desaparecieron y simplemente, repetimos, se vendía maní.

Pero vino de nuevo el cambio, tal vez la competencia, el interés y, mire usted, todas las noches escucho la campana de un manisero que no pronuncia una palabra, no lo necesita, pero todos saben de su presencia. Nuevamente se vende el maní, con el mismo sistema de la lata y las brasas, calentito, calentico y otra vez se ve presente en los mismos lugares público y en el atardecer.

Pues, me retraigo y acepto que es una realidad que no hay nada nuevo bajo el sol, en esta ciudad de maravillas.

Ver también: Maní con dictado rítmico

Girón

Este no es un post sobre política. Tampoco sobre las guaguas homónimas de las cuales se podría escribir mucho más. Es tan solo un anuncio: el próximo lunes comienza lo que en el ámbito universitario de ha dado en llamar “la semana de Girón”.

No es más que una semana de receso docente y laboral, que desde hace unos años favorece a las Universidades del país. Escogida por su coincidencia con la efeméride que recuerda los combates de Playa Girón; esta semana se presenta como un bálsamo en medio del ajetreo universitario; un descanso para neuronas y músculos…Normalmente.

En fin, como decía, es un anuncio, comienza la semana de Girón y yo, por mi trabajo, me acojo a ella. Esto implica, como pueden suponer y ha ocurrido en otras oportunidades, que estaré una semana alejado de este mundo adictivo de la blogosfera.

Muchas cosas quedarán fuera de Santiago en mí en esta semana, entre ellas, las habituales reseñas de “Crónicas de mi ciudad” y “Desempolvando” y otras noticias y eventos que muevan a mis musas o mis nervios a escribir.

Pero como se dice, el tiempo vuela, y en poco más de siete días, estaremos de vuelta. Hasta entonces, un saludo.

Próximas «Crónicas de mi ciudad»

La cantante y pianista Giselle Lage, invita a una nueva edición de la Peña Cultural «Crónicas de mi ciudad», el próximo 11 de abril a las 4 pm.
En esta ocasión se conversará sobre la vida y obra de Carlos Forment, sucesor de la Don. Emilio Bacardí como cronista oficial de Santiago de Cuba. La invitada será la MSc. Julieta Aguilera, investigadora y cronista de la ciudad (2009-2011).

Colaborador:Noel Pérez García (cronista).
Lugar: Casa Natal «José María Heredia»

Ado Sanz y el debate por la cultura santiaguera, todo en el mismo Menú

Ado Sanz Milá es considerado, por muchos, uno de los más destacados comunicadores de la radio y la televisión santiaguera. Como toda figura pública tiene su aureola de misterios y leyendas; sus seguidores y detractores.

Pocas veces, sin embargo, se puede ver, escuchar, compartir con estas personalidades fuera de su ámbito, del “papel” que les ha correspondido asumir, del maquillaje que los despersonaliza cualquier rasgo del ser común.

Luego, es de agradecer a José Aquiles y los organizadores de la Peña del Menú, el haber escogido precisamente a Ado Sanz, como invitado especial a la más reciente edición de este espacio cultural, celebrado el pasado sábado 5 abril, en un desbordado patio del Centro Cultural Francisco Prat Puig.

El agradecimiento, de mi parte en este caso, no viene por ser yo uno de los más acérrimos seguidores de la obra del popular (para qué negarlo) locutor, director de programas, guionista y docente santiaguero, sino porque me permitió conocer la visión de uno de los delegados al próximo congreso de la Uneac, sobre lo que debe ser la cultura cubana de estos tiempos.

Acusado (por otros tantos, me atrevería a decir) por la exuberancia de su hablar, en el que a veces los sentidos se extravían, dejados llevar por el intento de entender la metáfora usada unos segundos atrás; en esta ocasión, sin embargo, y a pesar de no restarle a su peculiar locuacidad, Ado conmovió por sus ideas, por la contundencia de sus afirmaciones, de sus reflexiones acerca de lo que deberá ser el inminente congreso de la intelectualidad artística cubana.

Al escucharlo pensaba en la necesidad de que todos (santiagueros y santiagueras) hubiéramos tenido la oportunidad de asistir a los debates celebrados por los artistas santiagueros, como parte del proceso previo a la cita nacional, la cual, afortunada y contradictoriamente, de seguro si podremos seguir de una forma u otra.

Cuánto se dijo, meses pasados, sobre la cultura en Santiago de Cuba. Cuánto de lo que se debatió en esas jornadas del teatro Martí, tendrá repercusión en el congreso. Cuántos de los delegados santiagueros harán uso de la palabra, qué dirán, qué defenderán.

Hasta ahora solo puedo dar fe de lo que piensan y defienden intelectuales como Ado y José Aquiles (ambos delegados). Tal vez suponga lo que aquellos que conozco por uno u otro azar, puedan pensar o defender. Pero en general, más allá de unas notas en la prensa local, explícitas como suelen ser las notas en la prensa local, poco sé sobre lo que la delegación santiaguera lleva como punta de lanza hacia el VIII Congreso de la Uneac.

Como mencionó Aquiles en su conversación con Ado, este congreso está llamado a ser igual o superior al de los intelectuales más jóvenes del país. El momento actual de la nación y, dentro de este, el de la cultura cubana, así lo necesitan. Sin embargo, no nos llamemos a engaño, la cultura en Santiago de Cuba no debe depender de los acuerdos de un Congreso; sino de lo que sean (seamos) capaces de hacer desde aquí por nuestra provincia.

Me gustaría pensar que cuanto escuché de Ado Sanz y de José Aquiles, hace eco en el sentir de todos los intelectuales santiagueros; pero, y lamentablemente, me atrevería a jurar que no es así.

Ojalá y se creen espacios, más allá de unos pocos minutos de una noche de sábado, donde muchos más santiagueros de los que se reúnen alrededor del Menú que ofrece Aquiles, tengan la oportunidad de escuchar e intercambiar, con los artistas e intelectuales santiagueros sobre los retos de la cultura (y otros sectores) en nuestra provincia.

Una vez más, gracias Aquiles. Gracias Ado.

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