Santiago en mí

Archivar para el mes “junio, 2014”

Un trabalenguas amenaza

Tiene nombre raro; trabalenguas; pero el virus del chikungunya poco a poco (en realidad con más prisa de lo esperado) se inserta en las conversaciones del día a día.

Hace apenas una semana, el Ministerio de Salud Pública alertaba sobre los primeros seis casos afectados por este virus; y aseguraba estar preparado para enfrentarlo.

Sin embargo, y como suele ocurrir en casos como este —o el dengue o el cólera—; ya el rumor rueda por las calles de Santiago de Cuba (e imagino que igual sucede en el resto del país) y se habla de epidemia; una palabra que de solo escucharla, eriza a muchos.

Por supuesto que nada oficial se ha dicho al respecto y estoy seguro que mucho tiempo pasará antes de que esa palabra sea mencionada por algún medio de prensa (si se menciona). Pero, por si acaso, ya en los centros laborales se alerta a los trabajadores y se anuncian “cambios de labor”, eufemística forma de llamarle al hecho de hacer el trabajo de otros o, en el menor de los casos hacer lo que día a día debería ser hecho.

Sucede que con otro nombre y mayor o menor fama, el chikungunya nos llega de las manos (de las picadas más bien) del tristemente célebre Aedes aegypti (y como si fuera poco, además, del Aedes albopictus), dígase de un agente transmisor contra el que se viene luchando en el país desde hace más de 30 años pero que, como Van Van, sigue ahí.

Luego, es de esperar que comiencen campañas donde se den a conocer los síntomas de esta nueva enfermedad (sospechosamente parecidos al dengue) y los métodos para combatirla: dígase, el nunca bien ponderado “autofocal”.

Entonces, cómo diría un “popular” músico: ¿de qué estamos hablando? Pues de lo mismo.

Este es el único caso donde guerra avisada sí mata soldados.

Cansados están (o deberían estarlo) quienes alertan sobre la necesidad de mantener la higiene en los centros laborales, en los hogares, en nuestras calles; pero basta que en una esquina aparezca una nailon con basura, para que en menos de 24 horas surja un microvertedero; o todavía hay quienes almacenan agua en tanques si tapar; o cierran sus puertas a la fumigación y un largo etcétera de actitudes irresponsables.

Esta historia apenas comienza. Sé que en poco los comentarios alarmistas recorrerán las calles del país. Unos le harán más o menos casos. Otros seguirán en las mismas. Todo, hasta que un nuevo tema aparezca en el horizonte, por ejemplo, los carnavales….aunque pensándolo bien, ese no es un nuevo tema, es el mismo, pero con diferente collar.

Pipo, más que el sabroso, el ETERNO

Por: Lucrecia Álvarez Martínez

Tomado de Sierra Maestra

Recuerdo la primera vez que mis padres me llevaron al estadio Guillermón Moncada. A pesar de disfrutar de un excelente juego de béisbol entre los equipos de Santiago de Cuba y Holguín, gran parte de mi atención se la llevó el señor que le hacía llegar las pelotas al árbitro y, rápidamente, le pregunté a mi padre quién era él, sonriente me contestó: «Ese es Pipo».

Imagino que son varios los niños que han hecho esa pregunta, porque era imposible no notarlo. Radamés Alberto Heredia Clavijo «Pipo», era un protagonista más de lo que ocurría en el terreno.

Cada pelota que era devuelta al campo ponía en vilo al público quienes esperaban hasta ver si Pipo la capturaba, ya fuera con sus manos o con su gorra. Aunque no lo lograra, siempre llegaba la ovación.

Bautizado cariñosamente como Pipo por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, en la 40 Serie Nacional acompañó a Las Avispas santiagueras por diferentes terrenos del país, con una camiseta muy distintiva que decía en la espalda: Pipo El Sabroso, y así quedó apodado para la historia.

El decano de los narradores deportivos, Eddy Martin, dijo una vez que Radamés Heredia «Pipo», no era solo de Santiago de Cuba, sino de Cuba entera y del extranjero también.

Pipo es eterno, porque en cada pasillo del «Guillermón» su legado cobra vida, ese que forjó con sus propias manos, ayudando a construir el «Coloso de la Avenida de las Américas» desde sus cimientos, agilizando la recogida y entrega de pelotas para que los juegos no se demoraran, pendiente a cada detalle para cumplir con esmero su responsabilidad.

Trabajador ejemplar, condecorado en numerosas ocasiones, ejemplo de laboriosidad. Siempre recordaba con orgullo y alegría el momento en que conoció al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Para los niños siempre tuvo tiempo y dedicación. Jugaba con ellos a la pelota y les contaba las hazañas de sus amigos Manuel Alarcón y Pepín Carrillo, entre otros.

Desde el pasado domingo Pipo sumó otro apodo a su chamarreta, ya no será solamente El Sabroso, ahora es El Eterno, porque hombres como él no se olvidan ni se borran, hombres como él quedan para la historia

Inició en los barrios “Boleros en Santiago”

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Sin dudas, el inicio del festival “Boleros en Santiago” (otrora Boleros de Oro) en los barrios de esta ciudad, es un acierto del comité organizador de este evento cultural año tras año.

Por segunda ocasión consecutiva pude ser testigo de estas jornadas. En esta ocasión en la cuadra donde vivió hasta su muerte Eva Griñán, la bien llamada voz de oro de Santiago de Cuba; a quien se dedica la XXVI edición de estos Boleros…

Vecinos, amigos, familiares, artistas, se reunieron frente a la modesta casa de la cantante para rendirle su homenaje. Y Eva volvió a cantar.

Resaltar la disciplina, organización e iniciativa de los vecinos de San Pedro, entre Maceo y Habana. Un público exquisito, que premió con aplausos, ovaciones, cariño, a la decena de artistas que hasta allí llegaron a ofrecer su música.

¡Y qué artistas! Esperancita Ibis, Grisel Gómez, Marilys González, el dúo Cohíba, Gabino Jardines, entre otros de los más representativos del patio, compartieron el improvisado escenario citadino con otros destacados representantes de la cancionística cubana como Anaís Abreu, Waldo Mendoza y Farah María.

Besos y abrazos, fotos, autógrafos, los aplausos conminatorios para que Waldo cantara; para que Farah cerrara con su inolvidable “No te bañes en el malecón….porque en el agua hay un tiburón”, acompañada de las palmas del público y un improvisado cuerpo de baile…

¡Una verdadera fiesta! Algo que estoy seguro que todos agradecen.

Así inició el Festival, que se extenderá hasta el próximo 22 de junio y propone, como lo más sobresaliente de su programa, los conciertos de Waldo Mendoza (Teatro Martí, 19 de junio 8:30 pm), Joel Leyva (Sala Dolores, 20 de junio 5:30 pm), Anais Abre (Teatro Martí, 20 de junio, 8:30 pm), Farah María (Teatro Martí, 21 de junio a las 8:30 pm) y Yaima Sáez (Teatro Martí, 22 de junio, 8:30 pm).

Igualmente relevante deberá ser el Conversatorio sobre la vida y obra de Eva Griñán y la Gala Homenaje que tendrá lugar el domingo 22 en la Sala Dolores (5:30 pm).

Además, se mantendrán las habituales descargas bolerísticas en el patio “La jutia conga”, de la Uneac santiaguera y como interesante propuesta, el concierto de Marilys González y la nueva generación del bolero, en el escenario de la Sala Dolores, el sábado 21 de junio, a las 5:30 pm.

Ya comenzó el Bolero en Santiago, lo que es apenas una forma de decir…pues en esta ciudad, el bolero nunca cesa.

Pipo, el Sabroso

Ahora no está, y me preocupa que no encuentre ninguna foto de él. Tendré que conformarme con esos recuerdos que me llegan desde tan lejos y de tantos lugares: allá en su Guillermón Moncada, en su reparto sueño, por las calles de su Santiago.

Ha muerto Radamés Heredia. Ha muerto Pipo, el Sabroso. El eterno recogepelotas del estadio Guillermón Moncada.

Siempre pensé que se parecía mucho a una caricatura: pequeño, con su prominente barriga, y sus cachetes que llenaban de simpatía el rostro. De pequeño lo veía llegar en bicicleta al Guillermón, conversar animadamente con mi padre. Alguna vez lo vi alzar con su breve anatomía, la figura quijotesca de mi abuelo, compañero de trabajo de él por tanto tiempo.

Era un punto de referencia en el estadio. Unos bromeaban con él, otros le consultaban sobre los juegos. No pocas veces arrancó ovaciones al público, con una de esas “atrapadas” que parecían imposibles a su figura. Pero siempre estaba, con su uniforme de Sabroso. Incluso cuando ya no le era fácil andar detrás de las pelotas, y parecía un general con su ejército de ayudantes.

Se le extrañaba cuando no iba a los partidos.

Ahora no está. Murió este domingo, día de los padres. Un día de “cabrón” (si me disculpan), porque no sé si en su entierro le acompañaron todos los que debieron.

Ahora pienso en la estatua que le dedicaran a Armandito el Tintorero en el estadio Lationamericano. Me pregunto si Pipo no merece un homenaje similar, en el terreno del Guillermón Moncada. Me pregunto, pero me preocupa que no he encontrado ni siquiera una foto de él para acompañar este post.

De no ser, al menos le dedico este homenaje.

En Mundial

Lo confieso: este mes hubiera preferido quedarme en casa, pendiente del rodar de un balón. Sin ser uno de esos fanáticos que saben hasta las tallas de los jugadores de sus equipos, me gusta el fútbol. Cada mega evento de este deporte se convierte para mí en una especie de obsesión.

Será un resabio de aquellos mundiales vividos a quince pisos del malecón habanero; cuando el mundo era también (o sencillamente era), la posibilidad de amanecer en un colchón sobre el suelo de la beca, rodeado de amigos soñolientos frente al televisor que tanto nos acercaba a Japón y Korea del Sur.

O cuatro años más tarde, ya sin las presiones de las clases, esas tardes tirados otra vez sobre colchones, en medio de unas improvisadas gradas en la cocina; la oportunidad del medio tiempo o entre partidos para descender corriendo todos los escalones hasta el comedor, para recoger una almuerzo que sería devorado entre sobresaltos y gambetas.

¡Qué tiempo! ¡Cuánto daría por otros colchones de espuma sobre un piso polvoriento y la algarabía de los amigos.

Hace ya unos años (más de los que quisiera recordar) que disfruto en soledad de estos eventos. Saltó en mi balance, aplaudo en sordina en medio de la sala. Me entristezco (menos que lo recomendable para un verdadero hincha) cuando el equipo de mi preferencia no gana.

Este mundial no será muy diferente. Tampoco ayudan mucho los horarios de transmisión. Me conformaré con ver aquellos partidos que coincidan con mi descanso; de los otros, esperaré su retransmisión o, al menos, el análisis post partido que se haga en cuanto sitio de deportes exista.

Hoy comienza el mundial. Eso sí, el partido inaugural ¡no me lo pierdo! Sería un sacrilegio contra el dios del fútbol.

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