Santiago en mí

Un trabalenguas amenaza

Tiene nombre raro; trabalenguas; pero el virus del chikungunya poco a poco (en realidad con más prisa de lo esperado) se inserta en las conversaciones del día a día.

Hace apenas una semana, el Ministerio de Salud Pública alertaba sobre los primeros seis casos afectados por este virus; y aseguraba estar preparado para enfrentarlo.

Sin embargo, y como suele ocurrir en casos como este —o el dengue o el cólera—; ya el rumor rueda por las calles de Santiago de Cuba (e imagino que igual sucede en el resto del país) y se habla de epidemia; una palabra que de solo escucharla, eriza a muchos.

Por supuesto que nada oficial se ha dicho al respecto y estoy seguro que mucho tiempo pasará antes de que esa palabra sea mencionada por algún medio de prensa (si se menciona). Pero, por si acaso, ya en los centros laborales se alerta a los trabajadores y se anuncian “cambios de labor”, eufemística forma de llamarle al hecho de hacer el trabajo de otros o, en el menor de los casos hacer lo que día a día debería ser hecho.

Sucede que con otro nombre y mayor o menor fama, el chikungunya nos llega de las manos (de las picadas más bien) del tristemente célebre Aedes aegypti (y como si fuera poco, además, del Aedes albopictus), dígase de un agente transmisor contra el que se viene luchando en el país desde hace más de 30 años pero que, como Van Van, sigue ahí.

Luego, es de esperar que comiencen campañas donde se den a conocer los síntomas de esta nueva enfermedad (sospechosamente parecidos al dengue) y los métodos para combatirla: dígase, el nunca bien ponderado “autofocal”.

Entonces, cómo diría un “popular” músico: ¿de qué estamos hablando? Pues de lo mismo.

Este es el único caso donde guerra avisada sí mata soldados.

Cansados están (o deberían estarlo) quienes alertan sobre la necesidad de mantener la higiene en los centros laborales, en los hogares, en nuestras calles; pero basta que en una esquina aparezca una nailon con basura, para que en menos de 24 horas surja un microvertedero; o todavía hay quienes almacenan agua en tanques si tapar; o cierran sus puertas a la fumigación y un largo etcétera de actitudes irresponsables.

Esta historia apenas comienza. Sé que en poco los comentarios alarmistas recorrerán las calles del país. Unos le harán más o menos casos. Otros seguirán en las mismas. Todo, hasta que un nuevo tema aparezca en el horizonte, por ejemplo, los carnavales….aunque pensándolo bien, ese no es un nuevo tema, es el mismo, pero con diferente collar.

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2 pensamientos en “Un trabalenguas amenaza

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