Santiago en mí

Crónicas con sonrisa de niños

Una popular canción de la Orquesta Manzanillo aseguraba que «todos tenemos un poquito de muchacho». Después de lo visto en la más reciente edición de la peña Crónicas de mi ciudad, yo diría que algunos tienen MUCHO de muchachos, sin importar qué edad biológica lo defina.

Al día de los niños se dedicó la peña este mes de junio. Era un reto: por un lado, por motivos de trabajo la anfitriona del espacio, Giselle Lage, no estaría presente; su voz, ángel de la peña, se extrañaría sin dudas; por otra parte, el público habitual de la peña está muy lejos de esos años de infancia, de ahí que nos acompañara desde un inicio la duda sobre si el tema y la invitada serían bien recibidos.

Lila la payasita

Lila la payasita

La invitada era alguien totalmente atípica en estos casi dos años de vida de Crónicas: una payasita.

Su nombre es Lila. Ropa de muchos colores, pelo azul, enorme lazo rojo y no menos gigantescos aretes en forma de corazón, ah!, y unos espejuelos con los que gusta de mojar a todos cuando llora por alguna razón; así se presentó Lila a un variado público donde había cinco niños pequeños y unos cuantos más que ya peinan canas.

Entre canciones, trucos de magia, competencias y bailes, Lila se adueñó del escenario, de las sonrisas, de los corazones de todos los presentes. Cómo explicar, si no, que un hombre de treinta y tantos se ponga una pañoleta al cuello y corra entre todos con un bolso rosado buscando zapatos, cintos, jabas de nailon, todo cuanto le diga la payasita, mientras compite contra la intrepidez de un niño de apenas siete años. O que todos, absolutamente todos (de siete años, de treinta, de sesenta y hasta de ochenta años), se pongan de pie e imiten el baile de Lila, como si en cada palmada se retrocediera uno, dos, cinco años.

Mucha alegría esta tarde de junio; el regreso a la niñez. De ahí también las canciones de Kike Corona y Teresita Fernández, en voz del trovador de Erick Ramírez, quien se sumó además, con temas de su repertorio, en los que el humor deja su huella también.

Y en un aparte, la conversación con Dalila Carcasés Ortíz, una joven estudiante de Letras de la Universidad de Oriente que, desde hace poco más de dos años, lleva a cuestas, como otra piel, a Lila la payasita. (sobre Dalila/Lila no hablaré más en esta entrada pues en una próxima les daré a conocer más sobre su quehacer).

Como colofón y regalo para quien tanta alegría entregó en la tarde, el Dúo Estocada (Carlos Javier y Julio) ofrecieron tres de sus temas, en los que la vida, el amor y la niñez, se convirtieron en inspiración.

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