Santiago en mí

Archivar para el mes “enero, 2016”

¿De cara al sol?

No me pongan en los oscuro/ a morir como un traidor/ yo soy bueno, y como bueno/ moriré de cara el sol.

No hay cubano que no conozca los versos; que alguna vez los haya pronunciado. Versos que de alguna forma se antojaron premonitorios, y definieron la idea que de la muerte de Martí todos nos hemos formado. Pero, ¿realmente murió el Apóstol de cara al sol?.

El profesor Armando Céspedes tiene su propia hipótesis y, gentilmente, la comparte con los lectores de este blog:

EL ESTADO DEL TIEMPO EN EL DIARIO DE CAMPAÑA DE JOSÉ MARTÍ.

Por Armando Arsenio Céspedes Calderín.

El Diario de Campaña de José Martí, en la parte referida a la llegada a la Playita de Cajobabo el 11 de abril de 1895 hasta el 18 de mayo, un día antes de su caída en combate en la sabana de Dos Ríos, está impregnado de anotaciones bellísimas y de mucho contenido geográfico. En esta ocasión le presento las referencias que hizo con respecto al estado del tiempo en esos días, las que indudablemente impidieron, entre otras cosas, que su cadáver fuera arrancado a las fuerzas españolas que lo trasladaban a toda prisa hacia el poblado santiaguero de Remanganaguas.

Esas anotaciones llevan escritas las palabras lluvia, chubasco, río crecido, agua corre, cielo gris o referencias a situaciones en el terreno relacionadas con ellas: fango, fangoso, lodoso. Obsérvese con detenimiento cómo clasifica las precipitaciones marcándolas con adjetivos que sin ninguna duda resaltan su intensidad: Llueve grueso, Lluvia recia, lluvia oscura. Por último, analice detenidamente la anotación del día 18 de mayo de 1895, donde sin lugar a dudas está hablando de un aguacero con las más hermosas palabras, en todo caso, de profundo contenido lírico, poético y que únicamente nos descubre con la oración final: La ropa se secó a la fogata.

Anotaciones

11 de abril de 1895. Bajan el bote. Llueve grueso al arrancar () Más chubasco. Arribamos a una playa de piedras.

13. () De mañana nos habíamos crecido a la vera de un río, crecido en la noche

18. () oigo la música de la selva, compuesta y suave, como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y mínima: es la minada del son fluido: ¿qué alas rozan las hojas? ¿qué violín diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y alma, a las hojas? ¿qué danza de almas de hojas? Se nos olvidó la comida: comimos salchichón, y chocolate, y una lonja de chopo asado.- La ropa se secó a la fogata.-

19. A las 2 y media después del chubasco

22. () Comemos bajo el chubasco, y luego de un machetazo, izan una tienda, techada de capa de goma

23. () Vamos, a grata sombra, al lugar de descanso: el agua corre () traen de la cañada a rastros, para el chubasco, pencas enormes

25. () ¿Y el agua, que no viene, el agua de las heridas, que al fin traen en un cubo turbio?

27. (Periquito Pérez) () Él no quiere gente a caballo, ni monta él, ni tiene a bien los capotes de goma, sino la lluvia pura para sufrirla en silencio

1ro. de Mayo de 1895. () El sol brilla sobre la lluvia fresca

2. () va Rafael Portuondo a la casa, a traer las 5 reses: vienen en mancuerna ¡pobre gente, a la lluvia!

5. () seguimos a otro rancho fangoso ()

7. () Lluvia recia () y sobre el cielo gris que veo ()

9. () Y a poco andar por el hato lodoso, se sale a la sabana () Las barrancas feraces y elevadas penden, desgarradas a trechos, hacia el curso, estrecho aun, por donde corren turbias y revueltas, las primeras lluvias () Su casa hoy nos recibe con alegría, en la lluvia oscura y con café () Dormimos, apiñados, entre cortinas de lluvia ()

10. De Altagracia vamos a La Travesía.- Allí volví a de pronto, a la llegada, el Cauto, que ya corría crecido, con su ancho en lo hondo. () En lluvia, jarros de café.

11. A más allá, en la misma Travesía, casa menos fangosa.

13. () leer: lluvia: sueño inquieto.

14. () Veo venir a caballo, a paso sereno bajo la lluvia ()

15. () La lluvia en la noche, el fango ()

16. () Lluvia, escribir, leer.

17. () Rosalío, en su arrenquín, con el fango a la rodilla () Está muy turbia el agua crecida del Contramaestre ()

Conclusiones parciales

1-De los 34 días anotados en su diario 20 tienen referencias a la lluvia.

2-Hizo anotaciones de lluvias intensas los días 7 y 9 de mayo.

3-Las lluvias permanecieron, al menos según su diario, en fechas 7, 9, 10, 13, 15 y 16 por lo que se puede deducir que la región oriental estaba en plena estación lluviosa, tal vez bajo los efectos de alguna baja presión o mal tiempo, algo que era muy común en aquella época.

4-El 17 de mayo nos brinda una deducción incuestionable de cómo estaba lloviendo en la zona: () Está muy turbia el agua crecida del Contramaestre ()

Conclusiones

1-José Martí cayó en el combate de la Sabana de Dos Ríos en un día nublado.

2- El mal estado del tiempo impidió que los cubanos recuperasen su cadáver cuando era trasladado con urgencia hacia el cementerio de Remanganaguas aquella tarde del 19 y madrugada del 20 de mayo de 1895.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA.

El Diario de Campaña de José Martí.

Éramos pocos…

…y parió Catana, reza un viejo dicho que hoy parece adquirir nuevas connotaciones en una ciudad en tensión. Lo digo luego de conocerse, en la tarde-noche de ayer que «ya tenemos dos enjambres de terremotos al mismo tiempo, pues se ha disparado otra serie muy cercana a la que se monitorea desde hace nueve días»; según palabras del Dr.C. Bladimir Moreno, director del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas, acá en Santiago de Cuba.

Las declaraciones las realizó en una transmisión especial de Teleturquino, en horas de la noche, que tendrá una segunda edición en esta jornada, aun cuando, desde el sismo perceptible en la madrugada de hoy, la tierra se ha mantenido tranquila.

Mapa sismológico de Santiago de Cuba. Foto: Cubadebate

De inmediato Cubadebate se hizo eco de la información publicada originalmente en Sierra Maestra, y no se hicieron esperar los comentarios. Entre ánimos y apoyo para los de acá, hay un tema recurrente: la aparente apatía de los medios nacionales para con la situación que se vive por estos días en estas tierras. Aparente porque, si bien se ha mantenido informado al pueblo de Cuba a través de los partes del CENAIS y de «pases» a al telecentro local, todos parecen reclamar que se realice una de las ediciones de la Mesa Redonda desde esta ciudad; un poco, digo yo, como para darle mayores visos de oficialidad a esa preocupación por cuanto viene sucediendo en Santiago de Cuba desde el pasado 17 de enero.

Bastaría el argumento de uno de los comentaristas para percatarse de la importancia del pedido:

«nadie es capaz de darse cuenta que acá en la capital cualquiera tiene un amigo, pariente o familiar en la región oriental por lo que necesitamos información detallada y esclarecedora sobre la situación sísmica anómala que esta ocurriendo en esa provincia.»

Regreso ahora brevemente al panel informativo transmitido por Teleturquino en la noche de este lunes. Soy de los que defiende plenamente el derecho a la información, en casos como estos, todo el elemento de conocimiento es válido. Sin embargo, también se debe tener mucho cuidado con la terminología empleada, las inflexiones y hasta la comunicación extraverbal.

Lamentablemente he observad0 (y en conversaciones con otros colegas y amigos, me han referido igual percepción) que desde que se comenzó a informar por radio y TV sobre la situación atítpica que hoy se vive, mucho de lo que se dice es entendido de la peor manera. En otras palabras, en varias ocasiones más allá de traer tranquilidad a la población, han generado pánico, desesperación, angustia.

La semana pasada, un vecino comentó en mi casa, «de esta madrugada no pasa el terremoto fuerte», de entonces acá pasaron casi cinco días… luego de lo de anoche, comentarios similares se suscitaron…Algo está fallando en el proceso de comunicación: no me cabe en la cabeza que todavía las personas no comprendan que ES IMPOSIBLE pronosticar cuándo tendrá lugar un sismo de gran magnitud.

La tensión en la población es normal: por mucho que durante años hayamos sido testigos de varios sismos, es primera vez que ocurre algo como lo del 17 de enero y días posteriores pero, dentro de la preocupación, no podemos perder el norte.

A pesar de eso, sí he visto una mayor preparación en buena parte de la población. He visto evacuar en cuestión de segundos un edificio, he visto a grupos de personas estar pendientes a la radio luego de un sismo, sé de muchos que ya tenemos preparadas las mochilas, de los que andan por la calle fijándose en cuáles pueden ser los puntos más seguros.

Nadie quiere que una desgracia ocurra en Santiago de Cuba, mas no podemos olvidar que, desde pequeños, gran parte de los que habitamos esta urbe hemos crecido con la convicción de que, en algún momento, la ciudad puede ser víctima de un sismo de gran magnitud. ¿Será ahora?, ¿mañana?, ¿dentro de unos años?, es difícil de decir. Mientras hay que estar alertas, pero sin pánico, preocupados, sí, pero también ocupados en la preparación. Apoyarnos anímicamente unos a otros y, por favor, evitar transmitir desesperanza, caos, angustia.

 

Si de temblores se trata

Nadie creería que por estos días alguien en Santiago de Cuba pudiera desear que la tierra temblara. Cierto que no se habla de otra cosa, pero siempre en el plano de «solayava», o «misericordia». Sin embargo, nada hay más cierto como aquello de que «cada regla tiene su excepción».

Poco después de las tres de la tarde de este jueves 21 de enero, se dejó sentir en Santiago de Cuba (y otras localidades y provincias aledañas), el sismo perceptible número ¿27?, ¿28?…ya perdí la cuenta. Otra vez, no lo sentí, pero me enteré casi de inmediato.

Solo unos minutos después, camino a casa, pasé frente al Museo Provincial Emilio Bacardí. Todos los trabajadores de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (la nunca bien ponderada ETECSA, cuyo edificio radica en Aguilera esquina Carnicería) estaban allí: como impulsados por la sacudida del edificio que los acogía, salieron disparados hacia el breve espacio abierto que se enfrenta a la escalinata del Bacardí (bien por ellos).

Representaban un cuadro interesante. Aquí y allá rostros nerviosos, cuchicheos, llamadas por teléfono. Justo lo que uno se imagina observar en un caso como este. Pero al pasar junto a un grupo de ellos, le escuché decir a un hombre:

«Ojalá tiemble todos los días a esta hora, para irnos más temprano»

Convocan a contar sobre el libro que marcó tu vida

La quinta edición del Concurso Caridad Pineda in Memoriam de promoción de la Lectura fue presentado esta semana en la Biblioteca Elvira Cape de de Santiago de Cuba por el periodista y poeta Reinaldo Cedeño, presidente de su comité organizador

Bajo el lema Una lectura marcó mi vida, el concurso constituye una oportunidad para escribir acerca de su libro favorito, en un texto libre de hasta cinco cuartillas. Los trabajos podrán enviarse por vía electrónica a escribanode con copia a cmdv.

Los envíos se harán en dos archivos Word. En uno, se incluirá el trabajo firmado con seudónimo y en el otro, el nombre, datos de localización y breve ficha de autor.

Auspiciado por la UNEAC en Santiago de Cuba en colaboración con otras instituciones, el V Concurso Caridad Pineda In Memoriam otorgará un Gran Premio de 1 500 pesos moneda nacional, así como reconocimientos especiales a los autores novel y de la tercera edad. El plazo de admisión vence el 15 de agosto.

CONVOCATORIA COMPLETA

V CONCURSO Caridad Pineda in Memoriam de PROMOCIÓN DE LA LECTURA 2016

Si quieres contar acerca del libro que marcó tu vida, esta es la oportunidad.

El Comité Provincial de la Uneac en Santiago de Cuba auspicia el V Concurso Caridad Pineda in memoriam de promoción de la lectura, con la colaboración de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (Ascubi), Radio Siboney, el Proyecto de promoción literaria Claustrofobias y el sitio web La isla y la espina.

FORMA DE ENVIO: Podrá participar cualquier persona con residencia en el país, con un texto de hasta cinco cuartillas que comente el libro que marcó su vida, en letra Arial de 12 puntos, a espacio y medio, firmado bajo seudónimo, en original y dos copias. Se podrá abordar cualquier libro de cualquier temática, año y autor.

Los trabajos se enviarán por vía digital al correo cmdv con copia a escribanode. En tal caso se enviará el texto bajo seudónimo en documento Word con asunto: V Concurso Caridad Pineda y en otro archivo similar, el nombre, número de carné de identidad, datos de localización del concursante y breve ficha de autor.

También podrán enviarse los trabajos impresos a Comité Provincial de la Uneac, Heredia 266 e/ Carnicería y San Félix, Santiago de Cuba. En este caso, incluirán el trabajo firmado con seudónimo y en sobre sellado, el nombre y resto de los datos indicados.

PREMIOS: Se otorgará un Gran Premio (1500 pesos MN, diploma y publicación) y reconocimientos especiales al autor de la tercera edad y al autor novel (15-35 años), así como las menciones y finalistas que el jurado decida. Varias instituciones se sumarán a la premiación.

La Comisión Permanente de Trabajo Comunitario de la Uneac en el territorio, reconocerá los trabajos de autores entre 9 y 14 años, cuyos envíos cumplirán las mismas especificidades e incluirán además en el archivo adjunto, nombre de la escuela, grado que cursa y si pertenece a algún Círculo de Interés o taller literario.

El plazo de admisión vencerá el 15 de agosto y la gala de premiación será el 16 de septiembre en la sede santiaguera de la UNEAC. Se contactará con los ganadores en cualquier lugar del país. Todos los trabajos finalistas serán publicados en la web La isla y la espina, referenciados en su red de apoyo digital y divulgados los ganadores en los medios de prensa.

Santiago se sacude

Reconozco que hasta el momento no he sentido ninguno de la casi una veintena de sismos perceptibles que, desde ayer en la madrugada, mantienen en vilo a Santiago de Cuba.

De hecho, el domingo en la mañana sufrí la rara de sensación de sentirme totalmente desorientado: primero, cuando el panadero me comenta que había sido la primera casa en que había tenido que tocar, pues todos estaban en la calle; luego, al percatarme camino a casa de mi madre que, en efecto, había muchas personas en la calle, mochilas incluidas.

No fue hasta unas cuadras después que la palabra temblor llegó a mis oídos. Y unos minutos más tarde, ya frente a la radio, que escuché los detalles de la decena de temblores que sacudieron la madrugada de la ciudad.

Y ya que hablo de palabra, me parece desafortunado el uso del término terremoto para referirse, en esta situación (una y otra vez), a estos sismos. No es que sea incorrecto, per se, como sinónimo, pero desde la percepción de las personas, el término trae aparejado destrucción, catástrofe, caos; de ahí que su uso reiterado por los periodistas en los medios provinciales, en referencias a movimientos sísmicos de un máximo de 5 de la escala de Richter, solo puede contribuir a exacerbar el pánico en una población ya de por sí asustada.

No está de mal alertar, preparar, aconsejar a las personas (que, valga el paréntesis, supieron actuar de manera bastante organizada, según lo orientado por la Defensa Civil, no solo en esta sino en otras oportunidades), pero usemos los términos adecuados.

Para el santiaguero, terremoto fue el del 32 (por solo mencionar el más cercano en la memoria) y la mención del término traerá aquellas imágenes solo comparables, hasta hoy, con el amanecer post-Sandy. Sinónimos hay muchos; no escojamos el peor.

De regreso a los temblores, hoy me dicen que en la madrugada volvió a temblar. Una vez más no lo sentí y no logro saber si sentirme agradecido o preocupado. Mientras, escucho una y otra vez el tema en bocas de todos; la gente anda como a la expectativa, sintiendo como nunca la tierra bajo sus pies, en busca, quizás, del menor síntoma de una nueva sacudida.

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