Santiago en mí

¿Por qué no doblan las campanas?

A muchos puede haberles sucedido como a mí. Inmersos en una conversación, en la WiFi, en la IMO-dependencia, pueden no haber notado nada. No importa cuán asiduos sean al parque: si vienen desde siempre o forman parte de la oleada wifinauta. También me es difícil saber desde cuándo ocurre, o mejor, desde cuándo no ocurre. Tendrían que tener entonces al lado a un amigo que pregunte por la hora, y la curiosidad todavía le alcance para recordar que, no hace mucho, eran las campanas de la catedral las encargadas de marcar el curso, de recordar el paso inexorable del tiempo. ¿Hace mucho? Lo cierto es que solo anoche me percaté de cuánto hace que no escucho las campanadas de la catedral; el hábito de contarlas anda dormido. ¿Será algo temporal?, ¿una suerte de resabio de la restauración?, ¿regresará?

¿Por qué no doblan las campanas?

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