Santiago en mí

Si de temblores se trata

Nadie creería que por estos días alguien en Santiago de Cuba pudiera desear que la tierra temblara. Cierto que no se habla de otra cosa, pero siempre en el plano de «solayava», o «misericordia». Sin embargo, nada hay más cierto como aquello de que «cada regla tiene su excepción».

Poco después de las tres de la tarde de este jueves 21 de enero, se dejó sentir en Santiago de Cuba (y otras localidades y provincias aledañas), el sismo perceptible número ¿27?, ¿28?…ya perdí la cuenta. Otra vez, no lo sentí, pero me enteré casi de inmediato.

Solo unos minutos después, camino a casa, pasé frente al Museo Provincial Emilio Bacardí. Todos los trabajadores de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (la nunca bien ponderada ETECSA, cuyo edificio radica en Aguilera esquina Carnicería) estaban allí: como impulsados por la sacudida del edificio que los acogía, salieron disparados hacia el breve espacio abierto que se enfrenta a la escalinata del Bacardí (bien por ellos).

Representaban un cuadro interesante. Aquí y allá rostros nerviosos, cuchicheos, llamadas por teléfono. Justo lo que uno se imagina observar en un caso como este. Pero al pasar junto a un grupo de ellos, le escuché decir a un hombre:

«Ojalá tiemble todos los días a esta hora, para irnos más temprano»

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Un pensamiento en “Si de temblores se trata

  1. hasta cuando,DIOS p0nga sus manos en santiago y sus avitantes,ya es preocupante

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