Santiago en mí

Archivar para el mes “febrero, 2016”

El lugar hace la gente

Al menos así debería ser. Estoy convencido de eso. Sin embargo, cada vez resulta más difícil encontrar un lugar en la ciudad (¿en el país?) en el que se pueda compartir con unos amigos sin la agresión de la música de moda (no hablemos ya del volumen). No basta siquiera el nombre, la referencia del lugar. Así me sucedió con Rock Café, un bar temático ubicado en el populoso barrio de Santa Bárbara, a unos pasos de Ferreiro. De atractivo diseño interior, de una sobria y bien pensada identidad en cuanto a diseño se refiere, en sus inicios se preciaba de ser el espacio ideal para disfrutar de la música rock de todos los tiempos, con énfasis, a no dudarlo, en esos setenta prodigiosos. De aquel afán poco queda hoy, al menos por lo visto en esta visita. De cerrar los ojos hubiera dado lo mismos que estuviera en el salón del Rock Café que en la pista Pacho Alonso, o sentado frente a uno de los múltiples programas musicales de la TV cubana. Reguetton en todas sus variantes, con alguna que otra laguna de lo que más suena hoy en Cuba.

Uno logra, no obstante, abstraerse un poco al malestar, a la decepción que significa ver rota la idea que sobre el lugar se tenía, y se deja llevar por la conversación con los amigos, hasta que, en medio de un silencio repentino, se da cuenta que está gritando para entenderse.

También en uno de esos momentos de calma, uno se pregunta por qué la gente debe hacer los lugares y no viceversa; por qué un bar temático como Rock Café debe caer en la tentación de la música de moda para atraer clientes. Para muchos la respuesta quizás sea obvia. Pero a mí no me convence. Creo en que el gusto se forma y cada lugar debe tener su público; un público que sabe qué recibirá en el lugar al que va. De otra forma, sería como pretender que alguien entre a la Sala Dolores esperando ver un concierto de Gente de Zona.

Esto, de cierta forma, es otro azadonazo en ese mar revuelto en que en ha convertido el tema de la cultura en Cuba. Pero es el azadonazo que todavía no estoy dispuesto a dejar de dar.

Alí

No lo conozco ni en fotos; aunque he llegado a pensar que no me hace falta: bastaría mirarme al espejo. Por n-ésima vez me confunden con él. Justo hoy, un hombre, a unos escasos metros de mí, me llama por su nombre: Alí. Sabedor del equívoco le aclaro, tal como hice con la señora que una vez me preguntó por una joven, dueña, seguramente, de los afectos de Alí.

He asumido andar por la vida como si él fuera mi sombra (o yo la suya). He sido blanco de miradas curiosas, incrédulas, de sorpresa. Me han saludado con sincera simpatía, para luego asistir a la turbación ajena. He compartido, incluso, con personas que también compartieron su trato. Todos, de una forma u otra, me lo confirman: somos muy (muy, recalco) parecidos.

Hasta ahora sólo sé que vive fuera de Cuba. Que pocos años atrás estuvo otra vez en Santiago de Cuba, de visita. Que, al parecer, era (es) una buena persona (al menos, nadie me ha agredido bajo el pretexto de su nombre).

No sé, sin embargo, si alguna vez lo han confundido conmigo. Si es consciente de esta similitud. Si en algo lo afecta, o le divierte. Si también a través de la empatía con otros que tal vez le sean ajenos, llegue a la conclusión sobre mis valores humanos.

Así andamos, Alí y yo, Yo y Alí, por estos mundos. Jugarreta de la vida. Me pregunto: ¿cuántos más llevarán a cuesta nuestros rostros?

Expectación en Santiago de Cuba por la apertura esta tarde de la exposición sobre La Biblia

Tomado de Sierra Maestra

La ciudad de Santiago de Cuba aguarda con expectación la inauguración de la exposición La Biblia, el camino de Dios en el camino del hombre, hoy a las 17:30 horas en la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral, en el centro histórico de la urbe.

La muestra en 15 vitrinas, además de numerosos textos de figuras cubanas y pinturas murales, estará abierta al público hasta el 13 de marzo venidero y exhibe parte de la historia de este libro sagrado, o sea de la palabra de Dios, auspiciada por el Museo de la Biblia, en Estados Unidos; el Arzobispado  de Santiago de Cuba; la American  Bible Society, y la Oficina del Historiador de la Ciudad.

El Museo y sus exposiciones itinerantes muestran del Antiguo Cercano Oriente, artefactos y documentos judíos y cristianos de la Green Collection.

Previamente, Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, y Daniel Arnold, director de exhibiciones del Museo; Norman C. Conrad, curador de la exhibición, y Francisco O. Rodríguez, conservador, restaurador, y traductor, todos de los Estados Unidos, departieron con periodistas representantes de medios y agencias cubanos.

La exposición tendrá hoy, a las 17:30 p.m. una apertura por invitación, en la que participarán representantes de la familia Green,   personalidades del Museo de la Biblia, y autoridades eclesiásticas de Santiago de Cuba.

A las 20:00 horas, desde el atrio de la Catedral se desarrollará una velada artística para el público situado en el Parque Céspedes, en la que intervendrán artistas de la ciudad que escenificarán pasajes bíblicos, además del Orfeón Santiago, y las solistas Vilma Ramírez y Arazay Machirán, todo dirigido por Santiago Portuondo.

A partir de las 09:00 horas de mañana domingo 7 de febrero, y hasta las 22:00 horas de cada jornada, será la entrada de público a la muestra, en grupos de hasta 25 personas con un recorrido de 15 minutos. La entrada es por la calle San Pedro, en la zona posterior de la Iglesia Catedral, y sobre el atrio habrá una carpa para que las personas en espera se guarezcan del Sol especialmente intenso en Santiago de Cuba, y de la intemperie en las noches.

Como parte de la organización, entre las 13:00 horas y las 15:00 horas, cada día, la entrada será libre para quienes deseen hacer más prolongada la estancia ante los exponentes de la exposición.

También como parte de la velada, y que se repetirá todos los fines de semana en las noches, hasta el 13 de marzo, habrá un espectáculo de luces sobre la fachada de la Catedral, a cargo de Gaspare D’Caro, artista italobrasileño.

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