Santiago en mí

Breve Historia

Breve historia de Santiago en sus 495 años.

El 1o de agosto de 1515, en carta al rey de España, el adelantado y primer Gobernador de la isla de Cuba don Diego Velázquez de Cuéllar, expone los siguientes argumentos que le llevaron al asentamiento de lo que sería la séptima y última de las primeras villas fundadas por los colonizadores españoles en la isla de Cuba:

“(…) hallaron muy a propósito del puerto un sitio para pueblo, que les pareció muy bueno para asiento de la villa (…) es muy a propósito de la navegación destos reinos y de Castilla del Oro y de la Española y Jamaica”

En la carta también expresa que por devoción al rey se le nombra al puerto Santiago y sería el sitio de la Casa de Contratación y por tanto pueblo principal.

Estos antecedentes han permitido que en la actualidad prevalezca la creencia que la villa de Santiago de Cuba fue fundada en 1515 y no un año antes como algunos historiadores aún platean. El nombre otorgado al asentamiento hace suponer, y es lo más aceptado, que se fundó un 25 de julio de 1515, día de Santiago Apóstol.

De inmediato Santiago se convirtió no sólo en la Capital de la Tenencia de la isla sino, además, en la capital del sistema económico de Encomiendas que se basaba en la entrega de indios y tierras a los colonos en calidad de posesión. Con el tiempo, a la villa se trasladó desde Bayamo la fundición de oro; y de Baracoa el Obispado (1522). Desde estos parajes también llegaron a Santiago, impulsados por Velásquez, otros conquistadores-colonos entre lo que destaca Hernán Cortés quien actuaría como el primer alcalde de la última de las primeras siete villas y, en 1518, en medio de un clima de desconfianza hacia su persona por parte del Gobernador Velásquez, partiría desde el puerto santiaguero en una de las tantas expediciones de conquista y exploración del continente que despidió la séptima villa.

En 1522, con el traslado a la villa santiaguera de la sede del obispado y la catedral, ésta se alza con el título de ciudad, y basó inicialmente su economía en la explotación del oro, aunque la presencia en la villa de la fundición de oro, hacía que la circulación de este metal en Santiago fuera mayor que el que realmente salía de sus entrañas. Por esa fecha el puerto santiaguero fue testigo de la primera llegada de negros esclavos provenientes de la Española en 1522. Un total de 300 negros que venían destinados as sustituir la mano indígena en declive por los excesos de los conquistadores y colonos.

La población santiaguera tuvo fluctuaciones durante las primeras décadas de vida, llegando en ocasiones a contar con menos de mil habitantes. Para el año 1532, a pesar de seguir siendo la sede del gobierno de la isla, su población era de apenas unas cinco mil personas y para 1620, no sobrepasaban las 250.

En el artículo titulado “Santiago de Cuba, dolores de un alumbramiento”, publicado en 16 de julio de 2010, como homenaje al Aniversario 495 de la fundación de la ciudad, se destacan algunos elementos de la historia de la séptima villa. Citamos varios párrafos de este artículo como resumen da casi medio milenio de vida de la urbe de Santiago de Cuba.

Sobre su economía en esos primeros años de fundada, el mencionado artículo dice:

“A la búsqueda de oro, la explotación de las minas de cobre en Santiago del Prado, y a la ganadería, dedicó el “flamante” enclave urbano su infancia precaria. (…) La historiografía tradicional destaca la penuria del Santiago primigenio. Hoy algunos historiadores la ponen en duda (…) un asentamiento paupérrimo no hubiera sufrido en cinco ocasiones (…), los asaltos de depredadores que no podían desperdiciar tiempo y recursos. La prosperidad de la zona se hallaba en el comercio de “ébano, brazil, fustete, palo de china, la venta de pieles y carnes” y en los yacimientos de cobre

“Ambos criterios se concilian si reflexionamos que la urbe, como espacio físico, permanecía en ruinas mientras la riqueza crecía en las haciendas circundantes.”

Sin embargo, con el pasar de los años, la suerte parece cambiar para la ciudad de Santiago de Cuba: “Durante el siglo XVIII la riqueza de Santiago se incrementa gracias al tabaco y la producción de azúcar. En 149 había 50 fábricas entre ingenios y trapiches, la mayoría de ellos ubicados en las inmediaciones del puerto o en los caminos de acceso al núcleo poblacional.” Como era obvio, este incremento de la riqueza en la ciudad constituía un blanco para el ataque de corsarios y piratas, por tanto, los gobernadores de la isla se dieron a la tarea de fortificar Santiago.

“Existían varias fortalezas habilitadas para la defensa, entre ellas el Castillo de San Pedro de la Roca, la Estrella y la batería de Santa Catalina, ubicadas a la entrada de la bahía.”

Los autores del artículo citado, nos cuentan también, cómo era la vida cultural y social del Santiago del XVIII.

“Aunque lentamente, también se refinaba en lo cultural e intelectual. Ecos de la Ilustración europea, nacían el Colegio San Basilio el Magno, primer centro de enseñanza superior, y la Real Sociedad Económica de Amigos del País, que impulsa no solo el comercio y la agricultura, asimismo, la educación y las artes.

“Entre 1791 y los albores del 1800 la cotidianidad en Santiago daría otro giro. Tras la revolución de Saint Dominique (sic), arribaron numerosos franceses, junto a mulatos y negros libres, quienes desarrollaron en la zona el cultivo del café, además de ejercer diversas profesiones y oficios.

“Nacieron así los barrios del Tivolí y la Marina, ubicados cerca de la bahía y el puerto (…)

“Hacia 1830 Santiago ha prosperado: sus casi 27 mil habitantes cuentan con unas 30 escuelas, una imprenta, un colegio seminario, dos hospitales, 31 médicos y cirujanos, numerosos comercios. Abundan los profesores de pintura, en su mayoría franceses. Se repararon lagunas calles y se construyeron otras. Apenas 20 años más tarde, la ciudad volvería a engalanarse con nuevos edificios públicos y de gobierno, paseos, el Teatro de la Reina…”

Toda esta efervescencia cultural empero, no va del todo emparejada con el crecimiento y modernización del trazado urbano de la ciudad; todavía durante los primeros años del siglo XIX sus calles continúan sin pavimentación; “las lluvias convertían los caminos en intransitables”

Santiago y la independencia de Cuba

Sobre la tradición independentista del pueblo santiaguero, esa que llevó a que Santiago ostente el título de Ciudad Héroe de la República de Cuba, también abunda el artículo de la revista Bohemia:

“Desde la gesta del 68, con la incorporación masiva de sus hijos al Ejército Libertador, y el 95, cuando devino uno de los protagonistas del levantamiento simultáneo del 24 de febrero (…) siempre ha estado presente en las contiendas por la emancipación nacional.

“En la lucha contra el machadato, sus calles conocieron del arrojo de jóvenes, como la obrera América Labadí, quien ofrendó su vida durante la huelga general revolucionaria de agosto de 1933 que puso fin a ese régimen.

Santiago fue escenario de gran parte de la etapa final de nuestras guerras por la independencia. Lugar del asalto al Moncada, del 30 de noviembre, de la Sierra Maestra; fuente inagotable de “hombres y mujeres, medicinas, ropas y armas” que abastecían a las topas rebeldes.

Así es Santiago, tal como la define, a la entrada de la ciudad, un inmenso cartel: “Rebelde ayer, Hospitalaria hoy, Heroica siempre”

Cartel que recibe a los visitantes a la entrada a la ciudad. Santiago: Rebelde ayer, Hospitalaria hoy, Heroica siempre

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