Santiago en mí

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Ya son tres años, y siguen las crónicas

Tres años cumplió la peña “Crónicas de mi ciudad”, de la joven cantante y pianista santiaguera Giselle Lage. Y como es costumbre, la celebración del cumpleaños tuvo lugar con una nueva edición del espacio, el segundo viernes de septiembre (día 9), en su habitual espacio del patio de la Casa Natal del poeta José María Heredia.

Giselle Lage, anfitriona de la peña

Giselle Lage, anfitriona de la peña

Como en toda celebración allí estuvieron los amigos: el público que a través de estos largos meses, se ha convertido en el verdadero protagonista y familia de la peña cultural.

También estuvo una vez más el trovador Carlos Javier Álvarez, líder del dúo Estocada, uno de los fundadores en aquella primera tarde de septiembre de 2013, en la Sala de Arte del Museo Provincial Emilio Bacardí.

La tarde comenzó con Giselle al piano, y la interpretación de un poema de Rubén Martínez Villena, musicalizado por la anfitriona del espacio, quien después se unió, siempre al piano, a Carlos Javier para interpretar algunos de los temas de este último.

Georgina siempre tan picante

Georgina siempre tan picante

Georgina Soler, esa narradora trotamundos, o trotapeñas, también quiso sumarse a los regalos de este tercer aniversario; con uno de sus “picantes” monólogos.

Otra que regaló parte de su arte, fue la poeta Marisol Mendoza, que desde ya se suma a la familia de estas “Crónicas…”

Una nueva sesión se estrenó en esta ocasión. Bajo el nombre de Cómo se mueve Santiago, pretende dar a conocer al público presente, cuáles serán los principales eventos culturales que tendrán lugar en la ciudad en los días restantes del mes. En esta ocasión se promovió, entre otros, la Jornada por el Centenario del escultor René Valdés y el V Encuentro Amigos del Jazz. De esta forma, “Crónicas de mi ciudad” contribuye también a la difusión del quehacer cultural de la ciudad.

Ya se abre el espectro del cuarto aniversario. Nuevos meses, nuevos invitados, los fieles de siempre. “Crónicas de mi ciudad” sigue apostando por la cultura santiaguera, ¿quién sabe durante cuánto tiempo más?

Marisol declamó uno de sus poemas

Marisol declamó uno de sus poemas

Carlos Javier Álvarez y Giselle Lage, juntos como en la primera peña

Carlos Javier Álvarez y Giselle Lage, juntos como en la primera peña

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Carnavales 2016 en Santiago: desde los comentarios

Lo digo sin más: no fui a los carnavales. No recuerdo cuándo fue la última vez que lo hice. Para mí, los carnavales de este 2016, fueron tan solo los esporádicos fuegos artificiales que me sobresaltaban, de vez en cuando. Ni siquiera vi la transmisión televisiva de los paseos. Pero me he enterado de los trozos que otros han vivido. Eso sí, los comentarios se repiten. Claro, entre el grupo de conocidos que hoy han inundado la oficina, no serán los mismos comentarios de los que disfrutaron del carnaval hasta el último segundo. Pero me conformo con estos, porque son el reflejo de algo más grande, algo que no es solo de los carnavales. Algo que, por conocido, no deja de preocupar: la música a todo dar (sobra decir que reguetton); las nuevas modas en el vestir (que casi que ni vestir necesita); la comida que permanece horas y horas bajo el sol, la lluvia, el sereno; las formas y maneras de los más jóvenes y no tan jóvenes; el mal olor
Basta la imagen de un amigo, fanático del cine: los carnavales cada vez más se parecen a una escena de Mad Max Furia.

Y el Gran Premio es…

Tuve un colega que solía bromear: «como premio a tu buen trabajo te vamos a mandar un mes a cortar caña». Una variante, pensaba yo, menos morbosa de aquel mito en el que quien recibe un homenaje, tiene los días contados.

No sé de dónde este colega habrá sacado la idea del chiste; pero sin dudas se le hubiera ocurrido, —palabras más, palabras menos— de saber el motivo de estas líneas.

Fotograma de la presentación del Programa.

Y es que la anécdota fue lo primero que me vino a la mente al enterarme de que Tele Turquino “se da el lujo” de prescindir de un programa como Santiago Santiaguerías.

El hecho, per se, no tuviera gran trascendencia de no ser porque se trata de uno de los programas de mejor factura que se ha realizado en este telecentro. Uno de los pocos.

No es que lo diga yo, que, a fin de cuentas, siempre hablo desde la perspectiva (subjetiva) del espectador. Lo acaba de afirmar un jurado conformado por directores de televisión, periodistas y especialistas de Granma, Ciego de Ávila y la Universidad de Oriente, al otorgarle a Santiago Santiaguerías, el Gran Premio, durante el recién concluido Festival Provincial de Televisión.

Por si fuera poco, el programa también se alzó con los máximos lauros en Dirección, Guión (ambos a cargo de Julio César Niño) y Conducción Masculina (Leonel Leblanch) y Femenina (Leticia Rodríguez). Como suele decirse, «arrasó».

En verdad, no es para menos. De los méritos que yo veía al programa ya comenté en algún momento en este blog. Pero no solo eso, sino que se perfila(ba) como una de las propuestas que pudiera (podía) marcar época en la televisión local (y, ¿por qué no?, nacional), toda vez que, por su concepción, tiene en Santiago de Cuba, una fuente casi inextinguible de historias por contar.

Pero, al parecer, la decisión está tomada. Solo diez capítulos se preparan para el verano. Los últimos diez capítulos de Santiago Santiaguerías. ¿Después?… pues “disfrutaremos”, en su lugar, de algún programa destinado a el público infantil, que a priori, me deja más dudas que certidumbres.

Mientras tanto, otros programas (que apenas fueron mencionados en el Festival Provincial de TV) seguirán ocupando espacio en la (aquí debería ir un adjetivo pero no encontré el ideal) parrilla de programación de Tele Turquino; y el Gran Premio del mentado festival, pues bien, «a cortar caña».

Cambios profundos necesita Tele Turquino. Sobre todo de mentalidad. Creerse que sí se puede. Dejar a un lado el escudo que significa la falta de recursos que, aun cuando cierta, no impide que se logren programas de la factura de Santiago Santiaguerías, 12.m, Hola Caribe, La historia y sus protagonistas yEn buena compañía.

Ojalá esos cambios vengan con la programación de verano.

Quizás así no tenga que volver sobre el tema en este blog (que ahorita piensan que «la tengo cogida» con el telecentro), y no vea otra vez interrumpida mi intención de tomarme un año sabático digital.

Crónicas para acompañar a la guitarra

Si digo que se formó como saxofonista y solo llegó a la guitarra para que su madre no vendiera el instrumento que era de su hermano. Que luego lo sedujo la electrónica y se desempeñó durante más de veinte años al frente del área técnica de una empresa. Que durante ese tiempo nada supo de cuerdas y acordes; y solo por embullo de algunos amigos, llegó un día a la Casa de la Trova y hasta el sol de hoy. Si digo todo esto, pocos podrían identificar que hablo de uno de los mejores guitarristas acompañantes de la historia musical santiaguera, cubana, mundial: Gabino Jardines.

El maestro Gabino Jardines

El maestro Gabino Jardines

Gabino fue el invitado especial durante la tarde de este viernes 13 de mayo, en la peña “Crónicas de mi ciudad”. Era una deuda pendiente que durante poco más de dos años, trató de saldar Giselle Lage, la anfitriona del espacio, quien siempre ha agradecido la presencia de Gabino como parte indispensable de su aún joven carrera profesional.

No es para menos. Llamado con razón «maestro» por instrumentistas, trovadores, cantantes, músicos en general, Gabino ha ayudado a un sinnúmeros de intérpretes, quienes han encontrado en su manera de acompañar a la guitarra, una sello de garantía, de seguridad, a la hora de enfrentarse a los exigentes tribunales de evaluación para la vida profesional.

Fue una conversación la de esta tarde de viernes, entre un maestro y una alumna; pero también una clase magistral de música y de humildad; por parte de quien asegura aún no haber terminado de aprender.

Guitarrista de formación autodidacta con cuanto método de estudio del instrumento existe, estudioso empedernido, Gabino es sin dudas un referente dentro del panorama musical cubano. Aun así tiene palabras de agradecimiento para quienes lo acompañaron en ese camino.

Recuerda, por ejemplo, a Lorenzo Manso; con quien intercambió conocimientos a la par que aquel estudiaba guitarra en el Instituto Superior de Arte. «Yo le enseñé de la universidad de la calle y él me enseñó de la academia», confiesa quien ha tenido el honor de acompañar a figuras de la talla de Elena Burke, Farah María, Omara Portuondo y Eva Griñán, entre otros.

Sobre su relación con esta última también conversó Gabino. Recordó cómo llegó a acompañar a la Griñán: «ella me escogió cuando todavía yo comenzaba en la Casa de la Trova», recuerda; mientras confiesa que Eva fue una escuela para él: «Tenía un repertorio muy complejo, y era muy musical; con ella había que tocar casi perfecto»; algo que al parecer logró, dada la compenetración que lograron; tanto que bastaba un gesto para saber qué quería Eva en el escenario.

Brindó Gabino, también, algunos consejos sobre el arte del acompañamiento musical. «El guitarrista tiene su lugar, en su segundo plano; su papel es ayudar al cantante».

Giselle conversa con Gabino

Giselle conversa con Gabino

La tarde sirvió entonces para escuchar algunas interpretaciones del maestro Gabino a la guitarra, y verlo una vez más acompañar a Giselle a la guitarra, en la interpretación de un bossa nova, pasión que ambos comparten por la música del Brasil.

Fue un regalo que nos regaló estas “Crónicas…” que también contó con la primera participación en la peña del joven trovador Nelo González, miembro de la Asociación Hermanos Saíz, quien por estos días anda con su guitarra a cuestas por diversos escenarios santiagueros.

Igualmente disfrutamos de la picaresca de la narradora oral Georgina Soler, y Giselle se enfrentó al reto (ante la presencia de Gabino) de acompañar al piano a Carlos Javier Álvarez, director del Dúo Estocada, y amigo, en la interpretación de uno de sus temas.

Nueva edición de “Crónicas de mi ciudad” que se inserta así en el marco de la Jornada Heredia que, por estos días, ha estado celebrando la Casa Natal José María Heredia.

Nelo González llegó por primera vez hasta la peña

Nelo González llegó por primera vez hasta la peña

Mirar la feria desde la distancia

Por primera vez en mucho tiempo no participaré de la edición santiaguera de la Feria del Libro. Otras tierras reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos; estaré en la Feria del Libro de Sancti Spiritus, invitado por el Centro Provincial del Libro y la Literatura de esta provincia.

Casi medio millar de kilómetros separan una Feria de la otra. Y una idiosincrasia.

La Feria santiaguera la conozco. Sus virtudes y defectos. Desde afuera y desde dentro. La extrañaré. La espirituana se abre como un abanico de posibilidades, como un misterio, al que camino expectante.

Poco entonces tendré que decir de cuanto ocurra en el Complejo Cultural Heredia, del 20 al 24 de abril. Otros serán los encargados de valorar la calidad de esta Feria, ya con el handicap de su versión habanera, que tanto dio de qué hablar en los medios digitales y de comunicación cubanos.

Solo destacar las actividades que se planean dedicar a José Soler Puig en su Centenario, como preámbulo del coloquio que a finales de año celebrará la vida y obra del autor El pan dormido; y la presentación de reediciones extraordinarias como el propio El pan dormido, El derrumbe, y La isla de Cuba, esta última de Hypolitte Pyron.

Poco más que decir. Habrá que esperar al cierre de este recorrido del libro por toda Cuba, para sacar las conclusiones pertinentes. Mientras tanto, un consejo: obvie las colas, las insatisfacciones por el libro que no encuentra; piense que siempre habrá, en algún estante, al alcance de la mano, otro libro, un libro que tal vez sea el que, en realidad, marque para siempre su vida.

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