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Las primeras crónicas del año para Viña Joven

poster50%.jpgLa presentación del más reciente número (el 52) de la Revista Viña Joven, del Centro Cultural y de Animación Misionera “San Antonio María Claret”, centrará na buena parte de la próxima edición de la peña cultural “Crónicas de mi ciudad”, a celebrarse este viernes 9 de enero, a las 4 pm, en su sede habitual de la Casa Natal “José María Heredia”.

Como en ocasiones anteriores en las que se presentado la revista, nos acompañará su directora, Mirtha Clavería, y otros(as) de los(as) responsables de esta publicación, que ya celebró sus quince años de creada.

Para la tarde de viernes, Giselle Lage Gil, anfitriona del espacio, propone también un encuentro con el historiador Israel Escalona, con quien se estará conversando sobre la crónica dentro de la prosa martiana.

Se mantendrán las ya habituales secciones de literatura y ¿qué sabe ud. de Santiago?.

Como momento especial, se prevé homenajear a uno de nuestros fieles, que estará de cumpleaños en esa jornada.

Comenzará así el recorrido del año para “Crónicas de mi ciudad”, la cita ya está hecha.

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Crónica de un “segundo primer aniversario”

Un año ha transcurrido desde que la peña “Crónicas de mi ciudad” se estrenara en la Casa Natal José María Heredia, luego de que su sede original, el Museo Provincial “Emilio Bacardí Moreu”, se adentrara en un proceso de restauración que aún no termina.

La idea partió de Karelia Valerino, especialista de la Casa Heredia, quien al conocer que la recién estrenada peña corría el riesgo de suspenderse por falta de un espacio, no dudó en cedernos el maravilloso patio de la céntrica institución. “Háganla aquí”, fue todo cuanto dijo. Menos de un mes después, “Crónicas de mi ciudad” realizaba su primera edición “herediana”.

Luego, doce meses después, era imprescindible el agradecimiento por el apoyo de Karelia, y de una institución que, más allá cualquier desencuentro, nos ha abierto las puerta en este empeño.

Así, con este reconocimiento, comenzó la más reciente edición de “Crónicas de mi ciudad”.

Santiago desde el cadalso y Viña Joven

Bajo ese título, se presentó el libro El arte para la multitud. Suplicios públicos en Santiago de Cuba, de los jóvenes docentes de la Universidad de Oriente: Raúl José Vega Cardona y Jorge Luis Ordelín Font, publicado por Ediciones Santiago, en 2013.

Antes, y como pretexto para la reseña literaria, Yamila Vilorio leyó El triste oficio de dar muerte, texto escrito junto a su hija María de Jesús Chávez Vilorio, y que obtuviera el Primer Premio del XI Concurso Literario Viña Joven.
El texto es una recreación muy singular al ajusticiamiento por garrote vil, en la antigua cárcel provincial, hoy Archivo Histórico Provincial; y en el mismo se manejan de forma espléndida, muchos de los datos que ahora son recogidos en el texto histórico de Vega y Ordelín.

La presencia de Yamila y la lectura de su texto, sirvió igualmente de pretexto para la presentación del número 51 de la Revista Viña Joven, que celebra su aniversario 15. La presentación estuvo a cargo de Mirtha Clavería, directora de la Revista.

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Mirtha Clavería presentó el número 51 de la Revista Viña Joven

Homenajes

No es primera vez que la peña “Crónicas de mi ciudad” rinde homenaje a artistas cuya muerte nos ha sorprendido. En esta ocasión, sin embargo, la tristeza fue mayor, por tratarse de dos santiagueros.

A Minín Flores se dedicó un momento especial. Fallecida el pasado 7 de noviembre, la vida y obra de Minín fue recordada por Adonis Vargas y la voz de Elsa Moreno, en cuya peña dedicada al tango, Minín participaba asiduamente. Por su parte, la anfitriona Giselle Lage, dedicó especialmente su versión de “Perla marina”.

El otro homenaje lo realizó el trovador Carlos Javier (integrante del dúo Estocada), quien justo en horas de la tarde había recibido la noticia de la muerte de un amigo (en común a varios de los presentes), quien estuvo dedicado en los últimos años de su corta vida, al apoyo y desarrollo de la música (y en especial la trova) joven en esta ciudad.

A Carlos Javier, otra vez se unió Giselle Lage para regalarle a la memoria de este amigo, un tema musical porque, de estar entre nosotros, es lo que hubiera agradecido.

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Elsa Moreno volvió a conmover al público con su homenaje a la recién desaparecida Minín Flores

Trova joven

Y si de trova se habla, en “Crónicas de mi ciudad” pudo verse una excelente representación del quehacer de este género entre los jóvenes.

En un primer momento, el artista plástico, devenido trovador, Luis Rodríguez, regaló un tema de su autoría.
Luego fue el turno de los invitados especiales de la tarde: el dúo Normo Praxis.

Integrantes del sistema de casas de cultura, Normo Praxis une el talento de Arturo (estudiante de música) y Yailín (estudiante de Economía en la Universidad de Oriente) para crear un proyecto de una sonoridad muy singular, en el que destaca la trova como línea base, pero con fuertes influencias del rock y el blues.

Destaca además las extraordinarias cualidades vocales de Yailín y unas letras muy bien cuidadas.

Con aspiraciones de ampliar su formato musical, Normo Praxis ya se inserta también en el “circuito de peñas” de la ciudad, al dejar inaugurado su espacio “Trova para no trabarse”, los terceros sábados de cada mes, en el patio de la Biblioteca Elvira Cape.

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Yailín y Arturo, integrantes de Normo Praxis

Cierra así otra edición de “Crónicas de mi ciudad”, y en esta especie de “segundo primer aniversario”, sirva agradecer a un público que se ha mantenido fiel y nos aporta cada día nuevas ideas. Para ellos cada segundo viernes de mes se abren las puertas de la Casa Natal Heredia.

Y para todos los que quieran conocer la ciudad, de un modo diferente.

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Vista del público asistente a “Crónicas de mi ciudad”

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Giselle Lage se suma al homenaje a Minín Flores

Crónicas en versos

Tarde de poesía. Verso cantado, verso declamado. La poesía como pretexto para una tarde de crónicas. Una previa a los venideros Juegos Florales de Santiago de Cuba; eso fue la más reciente edición de “Crónicas de mi ciudad”. Una tarde de poesía.

La anfitriona, Giselle Lage Gil

La anfitriona, Giselle Lage Gil

Giselle Lage Gil, anfitriona del espacio, convocó a los amigos de siempre y a otros nuevos que compartieron, agradaron, sorprendieron. Por ejemplo, Juan Despaigne, metodólogo del sistema de casas de cultura en Santiago de Cuba; pero sobre todo santiaguero y trovador. Voz potente y canciones de pensar. Llenó la tarde de música y versos musicalizados. Martí como inspiración. También Rubén Martínez Villena. El poeta de la pupila insomne llegó renovado en la voz de Carlos Javier (Dúo Estocada) y en la cómplice intimidad de Giselle quien, a capella, regaló su visión musical de la obra de Villena.

Poesía también de la mano, la voz de autores santiagueros. Invitados: Yorisel Andino Castillo, Miguel Cándido Francisco y Reinaldo Cedeño Pineda. Todos, participantes y galardonados en Juegos Florales; el último, en su triple condición de poeta, jurado y periodista al que le ha tocado cubrir estos eventos.

Cada uno dio su visión de los Juegos, su experiencia, sus recuerdos. Cada uno compartió sus versos.

Carlos Javier y Juan Despaigne, en la cómplice musicalización de versos de Villena

Carlos Javier y Juan Despaigne, en la cómplice musicalización de versos de Villena

Así, “Crónicas de mi ciudad”, cerró su novena edición, casi un parto, como dijo alguien, vísperas del día de las madres. Un parto hermoso, un fruto mejor.

Poetas invitados. De izquierda a derecha: Yorisel Andino, Reinaldo Cedeño, Miguel Cándido. En el extremo derecho, el colaborador, Noel Pérez

Poetas invitados. De izquierda a derecha: Yorisel Andino, Reinaldo Cedeño, Miguel Cándido. En el extremo derecho, el colaborador, Noel Pérez

Vista general de "Crónicas de mi ciudad"

Vista general de “Crónicas de mi ciudad”

Primeras “crónicas de mi ciudad”

Solo es posible imaginar el esfuerzo, la tensión que hay detrás de la organización de una de las tantas peñas culturales que, por suerte, van colmando los días de Santiago de Cuba, cuando uno se ve envuelto en ese ajetreo de coordinar invitados, crear un guión agradable, luchar contra el tiempo.

Pero que satisfacción embarga con el último acorde, y ese momento extraordinario en el que un público que ha aceptado la invitación, se acerca y comenta y agradece y elogia la propuesta que les hemos llevado.

Este viernes 13 de septiembre, a las 4 de la tarde, nació oficialmente la peña cultural “Crónicas de mi ciudad”, dedicada a mirar la historia de Santiago de Cuba, desde la percepción de los cronistas y su obra.

La Sala de Arte del Museo Provincial “Emilio Bacardí”, fue el escenario escogido para esta peña cultural. Amén del calor reinante, el placer de unir historia, música y artes plásticas en un mismo espacio, singulariza esta propuesta.

La anfitriona, Giselle Lage, acompañada por Fernando Guerrero

La anfitriona, Giselle Lage, acompañada por Fernando Guerrero

Para esta primera edición la joven cantante santiaguera Giselle Lage, anfitriona de la peña, convocó al Dúo Estocada, una elección que demostró su valía, según los elogiosos comentarios despertado por la actuación sus integrantes (Carlos y Julio), quienes destacan por su trabajo con las voces y los arreglos musicales para dos guitarras.

Dúo Estocada y Fernando Guerrero

Dúo Estocada y Fernando Guerrero

Otro de los invitados musicales fue el guitarrista acompañante y trovador Fernando Guerrero, quien en esta ocasión acompañó a la anfitriona en tres piezas musicales, entre las cuales no faltó el homenaje a César Portillo de la Luz, con su “Contigo en la distancia”.

En el acápite dedicado a las entrevistas, Noel Pérez García conversó con las jóvenes historiadoras Julieta Aguilera Hernández y Elizabeth Recio Lobaina.

Julieta es investigadora, miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) y en el período 2007-2011, se desempeñó como Cronista de Santiago de Cuba, en la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC).

Elizabeth, por su parte, también investigadora y miembro de la UNHIC, es la actual Cronista de la Ciudad.

Con ellas se conversó sobre la cronografía oficial. Se conoció que no es hasta 1910, con el nombramiento de Don Emilio Bacardí, que aparece en Cuba la figura de un cronista oficial, aun cuando desde muy temprano en la historia, el hábito de recoger en crónicas la vida del país ya existía.

También se hizo una comparación entre la cronografía oficial del siglo pasado y la labor que hoy se realiza en la OCC. En ambos casos, se demostró, todavía continúa un esfuerzo personal, siempre difícil, y que exige un inmenso amor y entrega por parte de quien lo hace.

Momento de la entrevista. De izquierda a derecha, Noel Pérez, Julieta Aguilera y Elizabeth Recio

Momento de la entrevista. De izquierda a derecha, Noel Pérez, Julieta Aguilera y Elizabeth Recio

Otro de los objetivos de “Crónicas de mi ciudad” es el de promover la labor del Museo Provincial “Emilio Bacardí”, institución que gentilmente ofrece sus instalaciones para este empeño. En este sentido, los asistentes a la peña pudieron conocer de las Exposiciones transitorias y del mes, que se pueden disfrutar en el museo, así como las que serán inauguradas próximamente dedicadas a los hermanos Tejada (José y Félix), en el caso de la muestra transitoria; y a la vida y obra de José Boffil Cayol (muestra del mes de octubre).

Al finalizar, se invitó a los presentes a depositar flores en el monumento dedicado a Emilio Bacardí, frente al museo que muestra su nombre.

Julieta deposita flores a Bacardí

Julieta deposita flores a Bacardí

Inició así “Crónicas de mi ciudad”, una apuesta por otra mirada a la historiografía santiaguera. Su primera edición ya forma parte de la cronografía oficial de estos tiempos. Ahora el reto es mantenerlo.

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El hombre que «empinó» a Santiago

Museo Provincial Emilio Bacardí. Foto: Juventud Rebelde

Museo Provincial Emilio Bacardí. Foto: Juventud Rebelde

Por: Eduardo Pinto

A los ponderados títulos que ostenta con orgullo esta urbe, bien pudiera agregársele el de «La Ciudad de Segrera». Y es que la muy noble y muy leal Santiago le debe a su hijo Carlos José Román del Carmen Segrera Fernández gran parte de la imagen singular y bella que la distingue de sus similares en el Caribe y el mundo.

Cuando la Ciudad Heroína excedía sus límites coloniales ante el empuje del eclecticismo, comenzaron a levantarse edificios que contrastaban con la imagen de una urbe plana, con edificaciones que apenas alcanzaban los dos pisos.

Fue en 1908 cuando el joven Segrera solicitó la plaza de arquitecto municipal, y desde entonces se convirtió en el protagonista de la renovación arquitectónica y urbanística de Santiago, hasta su prematuro fallecimiento en 1922.

Gracias a las arquitectas Marta Elena Lora Álvarez y Carmen Lemos Frómeta, los santiagueros de hoy descubrimos el legado de este artista en el libro Carlos Segrera. Arquitecto iniciador del progreso arquitectónico y urbanístico de Santiago de Cuba en el siglo XX.

Nació el sueño en los años mozos de Marta, cuando junto a su colega Omar López —hoy Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba—, caminaban las empinadas calles de su ciudad y se interrogaban sobre la autoría de las muchas edificaciones que son motivo de presunción para sus habitantes, y desde entonces decidieron dedicar gran parte de su tiempo, talento y energías, a rescatar esa otra historia que corre el riesgo de perderse en la era de los grandes avances tecnológicos.

«Hay personas que son fundadoras, y Marta fue una de ellas; la pasión por la búsqueda de la vida y obra de los arquitectos santiagueros tuvo precisamente su génesis en su interés por hacerlo», comentó Omar López.

«Segrera fue para ella un hallazgo extraordinario, y trabajó mucho para develar la obra de una existencia que se truncó muy joven. Fue a la Universidad de La Habana, a Barcelona, tras unas aparentes pistas, ya que había poca documentación, para saber de su vida, para conocer y comprender mejor su obra».

Sin embargo, la muerte sorprendió a Marta Lora en septiembre de 2009, en su plenitud creativa, con la amenaza de dejar inconclusa una obra que es imprescindible.

Pero se impuso nuevamente la dialéctica del alumno que sigue la obra del maestro, y fue así como Carmen Lemos, también especialista de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC) de Santiago de Cuba, continuó el trabajo que su profesora y amiga inició en la década de los 80 y principios de los 90 del pasado siglo.

«Compartimos esa admiración por Segrera y sus creaciones. Desde que conocí a Marta sucumbí ante la pasión de investigarlo», refirió Carmen Lemos.

Segrera precursor

Según refiere Carmen Lemos, este libro abarca una época muy interesante para la ciudad: los primeros 25 años del siglo XX, cuando importantes cambios políticos y sociales se reflejaron en la arquitectura y el diseño.

En palabras de Omar López: «El joven Segrera fue el dueño de toda una época de la ciudad de Santiago de Cuba, su gran soñador, en un tiempo extraordinario. Fue el gran maestro del eclecticismo y nunca dudó de crecer en altura, a pesar de los riesgos sísmicos de esta zona del país».

Había comenzado sus estudios universitarios en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería, en Barcelona, España, y a partir de ahí se incorporó a la Escuela de Maestros de Obras y Agrimensores de La Habana. Luego, al abrir la carrera de Arquitectura se incorporó inmediatamente, egresando después del primer curso de esa especialidad.

Al volver a su tierra natal asumió la proyección de viviendas, hoteles, teatros, comercios y museos. Antes, en la oriental ciudad dominaban las construcciones de dos niveles. Con él empezó a crecer la urbe hacia arriba.

Hasta la fecha, y según consta en el libro, a su genio se deben 47 obras en la Capital del Caribe, y se le atribuyen otras 17. Todas poseen, como lenguaje común, la calidad en la ejecución, proyectos de grandes dimensiones que sobrepasaron el mero objeto arquitectónico para convertirse en arte.

La impresionante fisonomía del Parque Céspedes lleva la impronta de Segrera, autor de la imagen que hoy conocemos de la Catedral (con otros elementos del estilo clásico añadidos en restauraciones hechas en 1916 y 1922), del Hotel Casa Granda, del Club San Carlos, y del desaparecido Hotel Venus, todos ubicados en ese entorno.

De los muchos planos que dibujaron las manos de su ayudante José Martín del Castillo nacieron otros importantes proyectos en la calle Aguilera, entre ellos el antiguo edificio Salcedo, que se encuentra en la intersección con la calle San Félix; también se ubican el Museo Emilio Bacardí y el Palacio Provincial de Gobierno, que son dos de los inmuebles más significativos y emblemáticos, y que conservan gran parte de los atributos estéticos que caracterizaron el estilo ecléctico de Segrera.

En la populosa Enramadas se le atribuyen otras edificaciones icónicas del urbanismo de esta región: el antiguo Hotel América, la tienda La California y la primera Cámara de Comercio de Santiago de Cuba, que es el actual Centro de Negocios.

Mención aparte para el Hotel Imperial, joya que fue el asombro en los años iniciales del pasado siglo, y que aún en nuestros días maravilla a santiagueros por ser uno de los primeros edificios altos, además de la elegancia y atractivos de su decorado, único en cada uno de sus tres pisos superiores.

Desde el punto de vista urbanístico también tuvo incidencia en la renovación de espacios fundamentales como son el parque de Vista Alegre o la Plaza de Marte.

«Un equipo de especialistas del Archivo Histórico Provincial posibilitó estos hallazgos, el cual encontró, además, que Segrera ideó un proyecto de modernización de la Plaza de Marte y formó parte de comisiones técnicas y artísticas a cargo del emplazamiento de 12 monumentos conmemorativos, esculpidos por el artista italiano Ugo Luisi», afirmó la coautora, Carmen Lemos.

Un libro singular

El libro Carlos Segrera. Arquitecto iniciador… fue impreso en España, gracias a la colaboración de la Red de Oficinas del Historiador y Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba, y constituye uno de los regalos de la OCC de Santiago de Cuba a esta ciudad, que en el año 2015 cumplirá medio milenio de fundada.

Según Omar López, para el importante contenido de este texto se buscó un «bello continente», como no podía ser de otro modo en un libro de arquitectura y urbanismo. Logro que debe mucho al lente del fotógrafo René Silveira, autor de casi todas las fotografías que en él aparecen.

La impronta de Marta Mosquera, premio nacional de Diseño del Libro 2012, se evidencia en este libro donde la imagen predomina antes que el texto, y en el que, a decir de la diseñadora, «trabajó con sumo detalle, y enamorada totalmente de esta empresa».

«El volumen se encarga, a través de fotos históricas de ambientes citadinos y edificios, de darle rigor a los textos y a cada historia que se narra; estamos ante un libro bello y científico y es su cualidad singular», explicó Omar López.

Una de las luces más importantes que aporta es la certeza de que Segrera hizo todo esto siendo un profesional graduado en un centro de altos estudios y con un plan de formación cubanos, sin embargo, la corta vida del arquitecto santiaguero aún reserva muchos enigmas por develar, sobre todo relacionados con la supuesta autoría de muchas edificaciones en el reparto Vista Alegre y otras zonas de la ciudad, al tiempo que se le adjudican inmuebles en Las Tunas, Manzanillo y La Habana, aunque hasta el momento no han aparecido la documentación o las fuentes que confirmen o nieguen tales suposiciones.

«Segrera fue un artista, imposible no admirar su legado. Sus contemporáneos lo calificaron como escultor de poemas en piedra, y realmente fue así, sus obras están llenas de virtuosismo, como consigue todo gran creador», nos dijo Carmen Lemos.

Bibliotecas, centros culturales y de investigación, universidades y otros espacios donde se fomenta el conocimiento y el arte, resguardarán este tesoro para que sea consultado por todos aquellos que con un motivo académico, o por el placer de contemplar desde otro ámbito su ciudad, hojeen las páginas de este texto.

Estas razones se agigantan en las palabras finales del prólogo de Carlos Segrera. Arquitecto iniciador del progreso arquitectónico y urbanístico de Santiago de Cuba en el siglo XX, escrito por el Conservador de la Ciudad: «Si Santiago de Cuba es la ciudad de Heredia, de Maceo y de Matamoros, es también la ciudad de Segrera. Su obra imperecedera y singular está en sus plazas y esquinas invitándonos a soñar y a querer esta urbe, que se nutre desde siempre de esa herencia material y espiritual que nos identifica y agiganta en el sendero del tránsito hacia el futuro».

Tomado de El hombre que «empinó» a Santiago – Cultura – Juventud Rebelde – Diario de la juventud cubana.

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