Santiago en mí

Archivar en la categoría “Personajes”

Crónicas para acompañar a la guitarra

Si digo que se formó como saxofonista y solo llegó a la guitarra para que su madre no vendiera el instrumento que era de su hermano. Que luego lo sedujo la electrónica y se desempeñó durante más de veinte años al frente del área técnica de una empresa. Que durante ese tiempo nada supo de cuerdas y acordes; y solo por embullo de algunos amigos, llegó un día a la Casa de la Trova y hasta el sol de hoy. Si digo todo esto, pocos podrían identificar que hablo de uno de los mejores guitarristas acompañantes de la historia musical santiaguera, cubana, mundial: Gabino Jardines.

El maestro Gabino Jardines

El maestro Gabino Jardines

Gabino fue el invitado especial durante la tarde de este viernes 13 de mayo, en la peña “Crónicas de mi ciudad”. Era una deuda pendiente que durante poco más de dos años, trató de saldar Giselle Lage, la anfitriona del espacio, quien siempre ha agradecido la presencia de Gabino como parte indispensable de su aún joven carrera profesional.

No es para menos. Llamado con razón «maestro» por instrumentistas, trovadores, cantantes, músicos en general, Gabino ha ayudado a un sinnúmeros de intérpretes, quienes han encontrado en su manera de acompañar a la guitarra, una sello de garantía, de seguridad, a la hora de enfrentarse a los exigentes tribunales de evaluación para la vida profesional.

Fue una conversación la de esta tarde de viernes, entre un maestro y una alumna; pero también una clase magistral de música y de humildad; por parte de quien asegura aún no haber terminado de aprender.

Guitarrista de formación autodidacta con cuanto método de estudio del instrumento existe, estudioso empedernido, Gabino es sin dudas un referente dentro del panorama musical cubano. Aun así tiene palabras de agradecimiento para quienes lo acompañaron en ese camino.

Recuerda, por ejemplo, a Lorenzo Manso; con quien intercambió conocimientos a la par que aquel estudiaba guitarra en el Instituto Superior de Arte. «Yo le enseñé de la universidad de la calle y él me enseñó de la academia», confiesa quien ha tenido el honor de acompañar a figuras de la talla de Elena Burke, Farah María, Omara Portuondo y Eva Griñán, entre otros.

Sobre su relación con esta última también conversó Gabino. Recordó cómo llegó a acompañar a la Griñán: «ella me escogió cuando todavía yo comenzaba en la Casa de la Trova», recuerda; mientras confiesa que Eva fue una escuela para él: «Tenía un repertorio muy complejo, y era muy musical; con ella había que tocar casi perfecto»; algo que al parecer logró, dada la compenetración que lograron; tanto que bastaba un gesto para saber qué quería Eva en el escenario.

Brindó Gabino, también, algunos consejos sobre el arte del acompañamiento musical. «El guitarrista tiene su lugar, en su segundo plano; su papel es ayudar al cantante».

Giselle conversa con Gabino

Giselle conversa con Gabino

La tarde sirvió entonces para escuchar algunas interpretaciones del maestro Gabino a la guitarra, y verlo una vez más acompañar a Giselle a la guitarra, en la interpretación de un bossa nova, pasión que ambos comparten por la música del Brasil.

Fue un regalo que nos regaló estas “Crónicas…” que también contó con la primera participación en la peña del joven trovador Nelo González, miembro de la Asociación Hermanos Saíz, quien por estos días anda con su guitarra a cuestas por diversos escenarios santiagueros.

Igualmente disfrutamos de la picaresca de la narradora oral Georgina Soler, y Giselle se enfrentó al reto (ante la presencia de Gabino) de acompañar al piano a Carlos Javier Álvarez, director del Dúo Estocada, y amigo, en la interpretación de uno de sus temas.

Nueva edición de “Crónicas de mi ciudad” que se inserta así en el marco de la Jornada Heredia que, por estos días, ha estado celebrando la Casa Natal José María Heredia.

Nelo González llegó por primera vez hasta la peña

Nelo González llegó por primera vez hasta la peña

Crónicas de marzo, crónicas para la mujer

Bajo el encanto del viento comenzó la más reciente edición de Crónicas de mi ciudad, celebrada el pasado 11 de marzo, en su habitual espacio de la Casa Heredia. El quinteto de flautas “Nuevos aires”, bajo la dirección de Enrique Naranjo, marcó los primeros acordes de una peña dedicada, en gran parte, a la mujer.

Giselle y Eduardo Izquierdo

Giselle y Eduardo Izquierdo

No fue, sin embargo, una mujer el primer invitado de la tarde. Tal honor lo mereció Eduardo Izquierdo, artesano. Dicho así, podría pasar inadvertido como uno más de los que pueblan no pocas calles del Santiago de Cuba actual. Pero Eduardo ha hecho del soplado de vidrio un arte, y un modo de vida.

Con casi cuarenta años de experiencia, de la destreza del manejo del vidrio nacen piezas de singular belleza, que ya adornan no pocos hogares en la ciudad, y fuera de ella; así como otras han sido entregadas como presente a relevantes figuras de nuestro país, como el General Arnaldo Tamayo y la cantante Celina González.

Sobre su quehacer artístico, sobre los misterios del vidrio y la técnica del soplado, Eduardo compartió Giselle (anfitriona del espacio) y  los presentes.

Luego llegó la primera protagonista de la tarde.

Elizabeth Romero y Gabino

Elizabeth Romero y Gabino

Como de la noche a la mañana pasó Elizabeth Romero del anonimato al reconocimiento público. ¿El motivo?: ser finalista de la primera edición del espectáculo musical Sonando en Cuba.

Elizabeth llegó acompañada del maestro Gabino Jardines, y demostró que no solo se mueve con soltura en el son, sino que le tiene bien tomada la medida al bolero y el filing.

La presencia de Gabino fue aprovechada también por Giselle, quien compartió dos temas con quien ha sido, a no dudarlo, uno de los pilares en su carrera artística; como lo es Gabino, sin duda, de otras muchas intérpretes jóvenes de Santiago de Cuba.

Otra de las mujeres que prestigió la tarde de peña fue otra habitual: Jacquelin Ferraton, quien provocó no pocas sonrisas con una simpática crónica.

A la mujer también se dedicó el espacio literario de Crónicas de mi ciudad. Fue de una manera singular, con la lectura de un fragmento del libro La isla de Cuba, de Hippolyte Piron, en una reciente edición publicada por Ediciones Santiago; específicamente, las páginas dedicadas a describir el lenguaje del abanico en la primera mitad del siglo XIX santiaguero.

Por último, y antes del cierre, Giselle sorprendió a los presentes al estrenar tres nuevos temas al piano, uno de ellos, un hermoso instrumental de su autoría.

Sigue así su recorrido por este 2016, el espacio Crónicas de mi ciudad, dedicado a destacar el quehacer de hombres y mujeres que, desde Santiago de Cuba, se empeñan en defender el buen arte y la cultura.

Quinteto de flautas Nuevos Aires

Quinteto de flautas Nuevos Aires

Giselle al piano

Giselle al piano

Jacquelin Ferraton

Jacquelin Ferraton

Pieza de Eduardo Izquierdo

Pieza de Eduardo Izquierdo

Crónicas de A(hu)mor

Febrero brinda gratis los motivos, los pretextos. El mes del amor le llaman. Del amor y la amistad, corrigen muchos. Todo cuanto en la ciudad entonces se hace, se dice, se plena, parece llevar el sino del 14 de febrero. Ese pudiera haber sido sin dudas el tema de la más reciente edición de la peña cultural Crónicas de mi ciudad, celebrada este 12 de febrero, en su habitual espacio de la Casa Natal José María Heredia.

Mas no fue así. Al menos no exactamente. Claro que hubo ocasión para hablar de amor y amistad: las canciones de Luis Rodríguez (trovador), el costumbrismo hilarante de Georgina Soler, la sorpresiva y sorprendente voz de Mayla Acedo (¿cantante?, ¿poeta?, ¡amiga!), la infaltable presencia de los “hermanos” del Dúo Estocada. Pero la peña tuvo otro leimotiv: el humor.

Chicho intercambió con el público de Crónicas de mi ciudad

Chicho intercambió con el público de Crónicas de mi ciudad

Román Emilio Pérez, más conocido como Chicho, compartió con el público de Crónicas de mi ciudad, algunos detalles de su quehacer artístico dentro del humorismo gráfico; que no es más que hablar de la historia de esta modalidad de las artes plásticas en Santiago de Cuba.

Merecedor de incontables premios nacionales e internacionales, Chicho es presencia viva en la ciudad. Desde su flamante galería-taller La Galería del Medio Milenio (San Félix, entre Aguilera y Heredia), lleva su singular visión de la realidad a todo aquel que esté dispuesto a reír de manera inteligente.

Sobre este proyecto ya materializado y su recién estrenada exposición personal Con mucho humor, en la sede de la Alianza Francesa de Santiago de Cuba, también se intercambió.

Invitados también de lujo resultaron los integrantes del cuarteto de cuerdas Arkos, liderados por la joven violinista Yasvetty González; quien regalaron una breve muestra de su repertorio que resultó del agrado de todos.

Peña la de este mes atípica, en la que la anfitriona, la joven cantante Giselle Lage, tuvo que “mirar los toros desde la barrera”, a causa de un leve resfriado, lo que impidió que su gestión nos regalara otra hermosa tarde de viernes en la Casa Heredia donde, sin importar el mes, siempre prima la amistad y el buen arte.

Cuarteto de Cuerdas Arkos

Cuarteto de Cuerdas Arkos

Mayla sorprendió a todos con su regalo musical

Mayla sorprendió a todos con su regalo musical

Obra de Chicho

Cronista por convicción

A sus 68 años recién cumplidos, Armando Céspedes habla con el énfasis de los apasionados. ¿Su pasión?, la geografía y la historia. Más que pasión, obsesión. Desde aquel primer Atlas en inglés que le regalara su madre, cuando el dinero no era precisamente lo que sobraba, la geografía lo ha acompañado siempre, y en esa ruta, la historia ha sido otra aliada.

Armando Céspedes intercambió anécdotas, crónicas y mucho conocimiento con el público

Armando Céspedes intercambió anécdotas, crónicas y mucho conocimiento con el público

A su currículum se suman otras denominaciones que, sin embargo, no logran abarcarlo: escritor y dramaturgo radial, narrador, poeta y cronista. Habría que sumar la rara habilidad de leer las cartas, escondida, como buen prestidigitador, bajo la ficticia manga.

Su vida ha estado marcada por derroteros no siempre llanos. Piedras y hasta simas ha encontrado a su paso. Un cáncer, la incomprensión, la mezquindad humana, han tratado de derribarlo. Pero Céspedes no se cansa. Su fe es el conocimiento, la necesidad de compartir, enseñar, educar.

En su haber tiene obras tan extraordinarias como el Diccionario Geográfico Provincial de Santiago de Cuba; lamentablemente nunca publicado. Algo similar ha sucedido con otras de sus investigaciones, algo que no lo amilana. Él sigue ahí, hurgando en esos misterios que aún depara una ciudad como Santiago de Cuba.

Entre lo más curioso de su quehacer quizás se encuentren esa “sana manía” de encontrar gazapos. Sus “víctimas”, pues los medios. Lo anima una vez más ese educador que lleva dentro. Muchos le han agradecido, confiesa, otros, ni caso. Pero ahí está acumulada la evidencia, la paciente labor de años, aunque, según cuenta, no habrá de ser tan difícil cuando a diario un mar de gazapos (geográficos, históricos, etc) ofrece abundante pesca (en una próxima entrada de este blog, traeremos algunos ejemplos).

Jaranero, Céspedes parece no poder conversar sin que la crónica, la anécdota ocupe un espacio. Una charla con él es un laberinto, en el que siempre hay una salida, por donde emergemos cargados de cosas nuevas.

Era una deuda contraída casi sin saberlo. Pero una peña como “Crónicas de mi ciudad”, no podía dejar de invitar, a Armando Céspedes, cronista por convicción; autor de sus propias “crónicas de mi ciudad”, en la radio santiaguera. Deuda saldada. Valga entonces como homenaje.

Primeras crónicas del año

Así, con invitado de lujo, comenzó este 2016 la peña “Crónica de mi ciudad”; en su sede habitual del patio de la Casa Heredia.

Dúo Estocada en Crónicas de mi ciudad

Dúo Estocada en Crónicas de mi ciudad

Para el buen paso, los amigos. El Dúo Estocada regresó para promocionar el concierto “Canciones para un año”, que este 9 de enero tendría lugar en el Museo de la Imagen.

Una muestra de su quehacer, con nuevos arreglos realizados al piano por Giselle Lage, anfitriona de la peña, sirvió de antesala al concierto. Se sumó, Odelkis Rueda, percusionista de la ciudad, e integrante de la agrupación de Giselle, en sus noches del Iris Jazz Club.

Otra asidua, Georgina Soler, regaló su picaresca, esas narraciones que sorprenden y esa gracia sin igual que la ha llevado a convertirse en invitada permanente a cuanta peña cultural existe en la ciudad.

Georgina Soler, todo un banquete en cada actuación

Georgina Soler, todo un banquete en cada actuación

Y Giselle, acompañándose al piano, como distinción de este espacio, recibe el año de estas nuevas “Crónicas de mi ciudad”. La invitación es permanente: segundo viernes de cada mes, 4:00 pm, Casa Natal José María Heredia.

Cierre entre amigos

Cierre entre amigos

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Lila y Dalila: sin choque de trenes

Entrevista a Dalila Carcasés Ortíz: la payasita Lila

Confiesa no haber visto un solo payaso durante su infancia. Ahora tiene 21 años; trabaja intensamente en la preparación de lo que será su tesis de diploma para obtener el título de Licenciada en Letras, por la Universidad de Oriente; y desde hace poco más de dos años, anda por Santiago de Cuba haciendo payasadas. Se llama Dalila Carcasés Ortíz, pero en ocasiones parece olvidarlo y entonces habla Lila, la payasita.

Lila es una payasita de muchos, muchos colores; muy traviesa: le gusta hacer maldades a los magos, porque le gusta la magia y a veces les roba los números y ella también hace magia. A Lila le gusta jugar mucho con los niños; a los que se portan bien los premia; a los que no., pues no. A Lila le gusta bailar, baila mucho. ¡Ah, sí!, Lila es azulita, tiene el pelo azul y llora muchocuando se molesta moja a todo el mundo.

Con el orgullo de una madre, así define Dalila a su payasita; mientras recuerda aquellos tiempo cuando, aun cursando el duodécimo grado, comenzó a trabajar «en este mundo de los teatros», con la compañía Variedades Santiago. Fue allí donde descubrió el mundo de los payasos, aunque todavía estaría lejos de encarnar el papel de uno.

«Comencé como un esperpento», dice, mientras explica que así les llaman a uno de esos muñecos a tamaño natural, similar a los usados como mascotas en algunos equipos de béisbol y otros deportes. En esa piel acompañaba al mago Gascó, la payasita Suxa y al payaso Rasputín.

«La payasita Suxa para mí una de las mejores que tiene Santiago, y el payaso Rasputín, que es uno de los más ancianitos en el mundo de las payasadas, además de que pasó la Escuela de Payasos; fueron los que me dieron una luz de cómo debía ser un payaso; de cómo actuar en un cumpleaños, matutino, actividades culturales y otros, donde todo es muy rápido y te aplasta si no te creces; y del teatro, donde todo es más preparado, más pensado y que tienes la posibilidad de crear.»

A pesar de este «despertar» que significó para Dalila el ver en acción a los payasos de Variedades Santiago; su papel dentro de la compañía no es exactamente el hacer payasadas, sino magia; impulsada por su esposo (el mago Alejandro), su suegro (el mago Gascó) y el decano de la magia en Cuba: el príncipe Alberto, recientemente fallecido; quienes «vieron algo» en ella y comenzaron a entrenarla. Fueron ellos también quienes descubrieron «ciertas dotes para ser payasita» en Dalila, y la convidaron a seguir ese camino, por lo cual les está eternamente agradecida, y los reconoce como «fuente de mi energía».

«Conseguí el traje de payaso y empecé a buscar un repertorio. Al principio todo fue pésimo; estaba en pañales y me dio mucha pena la primera vez que me enfrenté a un público. Querían ver una payasita y lo que vieron fueno sé ni con qué compararlo: alguien vestido de payaso que quería parecerse a uno.»

Este primer fiasco no la desanimó. Siguió su trabajo como maga junto a la compañía Variedades Santiago, bajo la dirección artística del mago Gascó; a esta compañía, dice, le debe mucho pues: «me enseñaron todo lo que son los movimientos escénicos, cómo uno debe comportarse a la hora de tomar un objeto, o con la música; todo lo que tiene que ver con el mundo del teatro, lo poco que sé me lo ha enseñado Variedades y con ellos he descubierto este mundo.»

Ese aprendizaje le permitió tomar confianza y retomar a Lila.

«La retomé de donde la tenía y le he empecé a formar un repertorio, haciendo consultas al mago Gascó y bebiendo de muchas aguas, fundamentalmente de la Compañía Variedades Santiago: de los payasos Suxa Rasputín, Raulín, Florecita y otros cuyos trabajos que me han gustado».

Sobre ese proceso de preparación del personaje de Lila, abunda un poco más:

A mí me gusta mucho el Circo del Sol, es muy creativo y los payasos también lo son porque la mayoría no hablan y utilizan mucho lo que es los recursos miméticos y la música, los efectos sonoros. Eso me gustó, jugar también con lo que es la mímica. Lo otro es ver muchas cosas, porque de cualquier lugar viene una idea, uno ve una cosa y la va soñando, la va imaginando de otra forma porque eso es el arte, tomar algo que ya esté hecho y hacerlo mejor, más grande. Es la asimilación de todo lo que pueda llegar.

Pero la preparación física y técnica a veces no lo es todo. Lila, como otras payasitas, debe enfrentarse a un escenario tradicionalmente dominado por los hombres; «el público está acostumbrado a ver payasos hombres; he llegado a un lugar y me han dicho ay, yo pensaba que era un payaso; incluso, cuando van a presentar dicen: ahora viene el payaso.»

Esto tampoco la amilana, como no lo hace el tener que llevar a la par su arte como payasita y las exigencias de los estudios universitarios. Todo lo contrario. Dalila ha participado en los Festivales de Artistas Aficionados de la FEU, alcanzando Diploma de Plata a nivel nacional. «Yo no divido las cosas () en mi grupo todos manejan que soy payasita y mi carácter, mis profesores también y no tienen ningún tipo de problemas. Convive la Dalila de Letras con la payasita Lila. No hay choque de trenes.»

Sin embargo, a veces le resulta complicada esa convivencia de dos en un mismo cuerpo:

Una de las contradicciones que tuve cuando comencé a hacer a Lila es que la voz de Dalila se me iba y de momento volvía. Uno tiene que mantener la voz, por al menos una hora, como Cenicienta, debes mantenerlo. Fue muy difícil, a veces está Dalila hablando y veo a una persona y entonces [imita la voz de Lila] ay, qué sé yo, y qué y empiezo a hablar así como Lila [retoma la voz de
Dalila] y vuelvo y se mezclan, es una cosa de lo más graciosa porque a veces mis amistades me tiene que decir Dalila eres tú, no Lila.

En realidad ambas se complementan: «yo descargo en Lila cosas que Dalila no haría normalmente; en cambio, de Dalila, Lila tiene entonces, por ejemplo, la magia, el gusto por el arte.»

Así andan Dalila/Lila, por las calles de Santiago. Una y otra muy jóvenes, pero con muchas ganas de hacer. A Dalila, búsquela hurgando en los archivos de la biblioteca universitaria; y Lilapuede que le sorprenda en cualquier esquina, o en una camioneta, camino a un nuevo cumpleaños, una peña, actividades escolares, o a ese espacio que viernes, sábados y domingos, mantiene la compañía Variedades Santiago, en el cine Trocha; eso sí, cuídese mucho de disgustarla si no quiere terminar totalmente mojado.

Navegador de artículos