Santiago en mí

Archivar en la categoría “Teatro en Santiago de Cuba”

Lila y Dalila: sin choque de trenes

Entrevista a Dalila Carcasés Ortíz: la payasita Lila

Confiesa no haber visto un solo payaso durante su infancia. Ahora tiene 21 años; trabaja intensamente en la preparación de lo que será su tesis de diploma para obtener el título de Licenciada en Letras, por la Universidad de Oriente; y desde hace poco más de dos años, anda por Santiago de Cuba haciendo payasadas. Se llama Dalila Carcasés Ortíz, pero en ocasiones parece olvidarlo y entonces habla Lila, la payasita.

Lila es una payasita de muchos, muchos colores; muy traviesa: le gusta hacer maldades a los magos, porque le gusta la magia y a veces les roba los números y ella también hace magia. A Lila le gusta jugar mucho con los niños; a los que se portan bien los premia; a los que no., pues no. A Lila le gusta bailar, baila mucho. ¡Ah, sí!, Lila es azulita, tiene el pelo azul y llora muchocuando se molesta moja a todo el mundo.

Con el orgullo de una madre, así define Dalila a su payasita; mientras recuerda aquellos tiempo cuando, aun cursando el duodécimo grado, comenzó a trabajar «en este mundo de los teatros», con la compañía Variedades Santiago. Fue allí donde descubrió el mundo de los payasos, aunque todavía estaría lejos de encarnar el papel de uno.

«Comencé como un esperpento», dice, mientras explica que así les llaman a uno de esos muñecos a tamaño natural, similar a los usados como mascotas en algunos equipos de béisbol y otros deportes. En esa piel acompañaba al mago Gascó, la payasita Suxa y al payaso Rasputín.

«La payasita Suxa para mí una de las mejores que tiene Santiago, y el payaso Rasputín, que es uno de los más ancianitos en el mundo de las payasadas, además de que pasó la Escuela de Payasos; fueron los que me dieron una luz de cómo debía ser un payaso; de cómo actuar en un cumpleaños, matutino, actividades culturales y otros, donde todo es muy rápido y te aplasta si no te creces; y del teatro, donde todo es más preparado, más pensado y que tienes la posibilidad de crear.»

A pesar de este «despertar» que significó para Dalila el ver en acción a los payasos de Variedades Santiago; su papel dentro de la compañía no es exactamente el hacer payasadas, sino magia; impulsada por su esposo (el mago Alejandro), su suegro (el mago Gascó) y el decano de la magia en Cuba: el príncipe Alberto, recientemente fallecido; quienes «vieron algo» en ella y comenzaron a entrenarla. Fueron ellos también quienes descubrieron «ciertas dotes para ser payasita» en Dalila, y la convidaron a seguir ese camino, por lo cual les está eternamente agradecida, y los reconoce como «fuente de mi energía».

«Conseguí el traje de payaso y empecé a buscar un repertorio. Al principio todo fue pésimo; estaba en pañales y me dio mucha pena la primera vez que me enfrenté a un público. Querían ver una payasita y lo que vieron fueno sé ni con qué compararlo: alguien vestido de payaso que quería parecerse a uno.»

Este primer fiasco no la desanimó. Siguió su trabajo como maga junto a la compañía Variedades Santiago, bajo la dirección artística del mago Gascó; a esta compañía, dice, le debe mucho pues: «me enseñaron todo lo que son los movimientos escénicos, cómo uno debe comportarse a la hora de tomar un objeto, o con la música; todo lo que tiene que ver con el mundo del teatro, lo poco que sé me lo ha enseñado Variedades y con ellos he descubierto este mundo.»

Ese aprendizaje le permitió tomar confianza y retomar a Lila.

«La retomé de donde la tenía y le he empecé a formar un repertorio, haciendo consultas al mago Gascó y bebiendo de muchas aguas, fundamentalmente de la Compañía Variedades Santiago: de los payasos Suxa Rasputín, Raulín, Florecita y otros cuyos trabajos que me han gustado».

Sobre ese proceso de preparación del personaje de Lila, abunda un poco más:

A mí me gusta mucho el Circo del Sol, es muy creativo y los payasos también lo son porque la mayoría no hablan y utilizan mucho lo que es los recursos miméticos y la música, los efectos sonoros. Eso me gustó, jugar también con lo que es la mímica. Lo otro es ver muchas cosas, porque de cualquier lugar viene una idea, uno ve una cosa y la va soñando, la va imaginando de otra forma porque eso es el arte, tomar algo que ya esté hecho y hacerlo mejor, más grande. Es la asimilación de todo lo que pueda llegar.

Pero la preparación física y técnica a veces no lo es todo. Lila, como otras payasitas, debe enfrentarse a un escenario tradicionalmente dominado por los hombres; «el público está acostumbrado a ver payasos hombres; he llegado a un lugar y me han dicho ay, yo pensaba que era un payaso; incluso, cuando van a presentar dicen: ahora viene el payaso.»

Esto tampoco la amilana, como no lo hace el tener que llevar a la par su arte como payasita y las exigencias de los estudios universitarios. Todo lo contrario. Dalila ha participado en los Festivales de Artistas Aficionados de la FEU, alcanzando Diploma de Plata a nivel nacional. «Yo no divido las cosas () en mi grupo todos manejan que soy payasita y mi carácter, mis profesores también y no tienen ningún tipo de problemas. Convive la Dalila de Letras con la payasita Lila. No hay choque de trenes.»

Sin embargo, a veces le resulta complicada esa convivencia de dos en un mismo cuerpo:

Una de las contradicciones que tuve cuando comencé a hacer a Lila es que la voz de Dalila se me iba y de momento volvía. Uno tiene que mantener la voz, por al menos una hora, como Cenicienta, debes mantenerlo. Fue muy difícil, a veces está Dalila hablando y veo a una persona y entonces [imita la voz de Lila] ay, qué sé yo, y qué y empiezo a hablar así como Lila [retoma la voz de
Dalila] y vuelvo y se mezclan, es una cosa de lo más graciosa porque a veces mis amistades me tiene que decir Dalila eres tú, no Lila.

En realidad ambas se complementan: «yo descargo en Lila cosas que Dalila no haría normalmente; en cambio, de Dalila, Lila tiene entonces, por ejemplo, la magia, el gusto por el arte.»

Así andan Dalila/Lila, por las calles de Santiago. Una y otra muy jóvenes, pero con muchas ganas de hacer. A Dalila, búsquela hurgando en los archivos de la biblioteca universitaria; y Lilapuede que le sorprenda en cualquier esquina, o en una camioneta, camino a un nuevo cumpleaños, una peña, actividades escolares, o a ese espacio que viernes, sábados y domingos, mantiene la compañía Variedades Santiago, en el cine Trocha; eso sí, cuídese mucho de disgustarla si no quiere terminar totalmente mojado.

Anuncios

Pablo Milanés, desde la sección B-5

Pablo Milanés en Santiago de Cuba

Vista del concierto de Pablo Milanes en Santiago de Cuba. Foto: Sierra Maestra.

Después de veinte años Pablo Milanés cantó en Santiago de Cuba, en un Teatro Heredia desbordado y participativo (como me gusta verlo), durante más de hora y media.

Fue una deuda saldada con creces. El público (más de dos mil personas), agradeció cada canción, y coreó, como “coral fantástica”, los temas más reconocidos del cantautor. Fue un concierto del que, no dudo, la prensa solo sabrá brindar elogios. Y no dudo que los valga; de parte de Pablo y sus músicos todo contribuyó a ello. Pero esas alabanzas al concierto ofrecido en el “majestuoso” escenario santiaguero, solo pueden ser dichas por quien no se halla sentado en la sección B-5, fila 3, butaca 8 del balcón del complejo cultural Heredia, o en cualquiera de las butacas de dicho balcón, incluso, por algunos que alcanzaron sitio en la platea del teatro.

Y es que en ese rincón de la edificación el concierto se escucha como si intentáramos reconocer sonidos que emergen desde los instrumentos de músicos que tocan en un local cerrado, mientras permanecemos en la calle.

La música y la voz de Pablo nos llegaban reverberantes desde el escenario, y a mis espaldas se podía sentir, casi tocar, un silencio decepcionante. Graves faltas en el sistema de audio de un escenario como el del Heredia, mutaron hasta lo irreconocible algunas canciones y todos los comentarios del cantautor. Temas como “Proposiciones”, “Los días de gloria”, “De qué callada manera”, “Ámame como soy”, hasta el fantástico cierre con “El breve espacio”, fue posible escucharlas con mejor calidad gracias a que, como buen cubano, nos corre por la sangre y las cantamos desde el recuerdo; y al extraordinariamente afinado coro de mil gargantas que acompañaba estas piezas clásicas.

Lamentable que un espacio como el Heredia, llamado a ser el escenario de las grandes actuaciones en esta ciudad, prive a sus clientes el disfrute a plenitud de cuanto acontece en su tarima, debido a un deficiente diseño de sonido que silencia en varias secciones de la edificación, cuanto se dice en el proscenio.

Pablo cantó, después de dos décadas y Santiago de Cuba lo agradeció como sabe hacerlo con los grandes artistas. Él cumplió, pero al Heredia le queda mucha deuda todavía con su público.

 

Artículos relacionados:

http://www.sierramaestra.cu/santiago/cultura/como-coral-fantastica-califica-pablo-milanes-a-publico-de-santiago-de-cuba

http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/20150-santiagueros-cantaron-con-pablo-milanes

 

De puertas para afuera sí importa…cuando es arte

…Aunque ese arte nazca para durar lo que un merengue a la puerta de una escuela, o mejor, como el chocolate que sucumbe ante los dedos golosos de dos niños.

Por segundo año consecutivo la Galería Oriente se extiende hasta el cercano Parque Céspedes, y el arte se piensa y se hace en sus adoquines, bajo la múltiple complicidad del público, que hasta con la mirada hosca y el paso presuroso construye una nueva experiencia que al parecer, para bien, llegó para quedarse.

Arte efímero le llaman; qué raro que todavía hoy guarde en mí esas emociones que me transmitieron, al ser partícipe de esta tarde en Santiago de Cuba.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Palabras de apertura a la muestra de arte efímero

Sobre el relente y la meteorología

   Ríos de tinta han corrido desde que a alguien se le ocurrió eliminar la brecha entre el arte y la vida. El arte se pensaba, y en cierto modo se sigue pensando, es patrimonio de instituciones cerradas, especies de sancta sanctorum contemplativos en los que queda terminantemente prohibido acercarse, no hablemos ya de tocar, a las obras de arte. Lo cierto es que éste, el arte, ha sido tradicionalmente encerrado en esos cotos para el disfrute de una minoría pudiente que lo admira como el último Ferrari salido al mercado o como la joya tallada por un afamado orfebre.

   Hoy, que celebramos la segunda edición del “De las puertas para afuera sí importa”, ponemos una vez más sobre el tapete la delicada cuestión de las fronteras entre el arte y la vida. Que existen fronteras es indudable, si no estas palabras serían ociosas, lo que está por ver cuán cerca puede estar uno del otro sin que surjan fricciones. La clave está, creemos, en cómo el primero se acerca al segundo e interactúa con él. Es perentorio que le haga comprender, el arte a su indispensable contraparte, que no obstante expresarse con códigos distintos casi siempre reflexionan sobre lo mismo que es, dicho sea en lenguaje llano, lo que está pasando en la calle.

   Que el ciudadano de a pie comprenda esto es importante: conocer otras maneras de expresarse que no sean por medio de las comodísimas cacolalias o las circunstanciales exclamaciones de disgusto lo llevará sin duda a otro nivel de interacción con la realidad cuyo alcance será insospechado por las instancias (y las estancias) a que llegará.

   Sirva entonces esta nueva edición del “De las puertas…”como contribución al diálogo siempre inestable entre el relente y la meteorología.

  Javier Cascaret

 Junio 20, 2013

Vuelven a las tablas los personajes de José Soler Puig

carnaval santiago de cuba_santiago apostol_dagoberto gainza

A 40 años de su estreno en Cuba, vuelven a las tablas los populares personajes de la obra El Macho y el Guanajo, de la autoría del escritor santiaguero José Soler Puig.

El próximo fin de semana, el chino, el negrito, la mulata y el gallego, figuras tradicionales del teatro bufo, ofrecerán en la sala Cabildo de esta ciudad una versión contemporánea del clásico, que se inserta en el género de la farsa.

Dagoberto Gaínza, director del grupo A dos Manos, dijo que con la puesta en escena comienzan un largo camino de rescate de emblemáticas obras que han marcado hitos dentro de la cultura nacional.

Acotó que prominentes actores como Obelia Blanco, Fátima Patterson, Miguel Sanabria y Valerio Bringas han interpretado esos personajes, y agregó que exhibir la obra en esta ocasión es una forma de rendirles homenaje a todos ellos.

Señaló que uno de los directores más importantes que tuvo la pieza fue Rogelio Meneses, quien recreó los antiguos circos que existieron años atrás, llamados de trapito por sus escasos recursos, e introdujo en la escena los personajes bufos cubanos.

Dagoberto Gaínza encarnó el negrito 40 años atrás, y volverlo a hacer tiene para él gran significado porque compartirá las tablas con noveles artistas, a la vez que mostrará a los jóvenes una parte relevante de la cultura santiaguera.

El Macho y el Guanajo es una obra teatral escrita por José Soler Puig, prestigioso creador que se consagró en la narrativa.

Bertillón 166, su más importante texto, le mereció el premio en el primer concurso Casa de Las Américas, en el año 1960.

Restauran valiosa instalación cultural en Santiago de Cuba

restauracion del teatro heredia_santiago de cuba

La actual reparación del telón cortafuegos, parte de la estructura escénica del santiaguero Teatro Heredia, forma parte de las labores de rehabilitación de la institución, considerada el coloso  cultural de la provincia.

Joya de la arquitectura moderna cubana, la institución se especializa en la programación, organización y promoción de espectáculos artísticos, exposiciones, festivales y realización de congresos, convenciones, conferencias y simposios.

El paso del huracán Sandy, que azotó al territorio en octubre último, provocó la pérdida de unas 400 piezas del tejado, la caída del falso techo, e incontables daños a la vegetación que adornaba el lugar.

Dayma Ricardo, inversionista del proyecto de conservación, dijo que también sustituirán parcialmente la cubierta del centro, tarea que tendrán a su cargo los trabajadores de la Empresa Constructora de Obras Industriales número 11.

El nuevo techo, importado de Panamá, estará formado por paneles sándwich, tecnología que consiste en dos láminas de acero, unidas por un núcleo de poliuretano, que ofrece más resistencia a los fuertes vientos, y óptimo aislamiento térmico y acústico necesario para este sitio polivalente.

Ricardo agregó que se ha sustituido el 70 por ciento de los 100 metros cuadrados de la cristalería afectada, fundamentalmente en la fachada, trabajo que ejecutan los operarios de la Empresa Productora de Equipos Médicos.

Dentro de los planes de inversión para reparaciones en el año 2013 en la provincia, también está la restauración del Cine Cuba y la Biblioteca Municipal Abel Santamaría, esta última en el área monumental vinculada a los hechos del histórico asalto al otrora Cuartel Moncada.

Navegador de artículos