Santiago en mí

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Un nuevo encuentro con en la Peña Mambisa

A veces Santiago parece hacer mutis y se adentra en una inactividad agobiante, como si se hubiera quedado sin ideas y se resignara a seguir envejeciendo entre montañas hasta el fin de los días. En otras ocasiones hierve de actividad y entonces se vuelve un verdadero dolor de cabeza seguirle el paso a ese movimiento cultural que desborda un fin de semana.

Sin embargo, y por suerte, en medio de ese vaivén la ciudad mantiene espacios culturales habituales que se han ganado un público fiel, a fuerza de calidad, de fidelidad por defender lo mejor de la cultura santiaguera.

Uno de esos espacios es Café Concert, rebautizado por sus fieles como Peña Mambisa, del guitarrista concertista Aquiles Jorge, que cada último viernes de mes acoge el hermoso patio interior del Gobierno Municipal, antiguo Ayuntamiento de la ciudad.

ceremonia de la bandera. Café concertSe trata de una peña que apuesta por la defensa de los mejores valores patrióticos; el rescate de tradiciones; de aspectos poco conocido de nuestras gestas emancipadoras; el homenaje a santiagueros ilustres, rescatados del olvido y la desidia, devueltos a la dimensión humana que los caracteriza.

Y no puede ser de otra forma cuando el anfitrión es un enamorado de la historia, de una herencia familiar mambisa, que reúne a su alrededor a historiadores, cronistas, museólogos y otros apasionados por la historiografía local y nacional.

El pasado viernes 30 de marzo, el Café Concert estuvo especialmente dedicado a los maestros normalistas de Santiago de Cuba, menudos cabellos canosos que agradecieron emocionados el homenaje, ya con palabras temblorosas, ya con poemas declamados con octogenaria pasión.

Para el homenaje, Aquiles se rodeó, como es costumbre, de buenos amigos e invitados de calidad extraordinaria. Los trovadores Alexander Milian y Fernando (lamento no recordar su apellido), rescataron canciones de una de las peñas que en los noventa protagonizaron el acontecer musical santiaguero, desde los salones de la tradicional Casa de la Trova. El cronista José Antonio Tejera (casi un co-anfitrión de la peña), decidió cambiar la crónica que tenía previamente preparada para comentar sobre su relación con la Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba. Por último, Aquiles presentó a la joven Giselle Lage, pianista acompañante del conjunto Lírico de la ciudad, quien en esta ocasión sorprendió agradablemente a los presentes con una voz extraordinaria, interpretando tres canciones (“Sabor a mí”, “Alfonsina y el mar” y “Cómo fue”) bajo el acompañamiento musical del maestro guitarrista Hermes; especial colofón para la noche que ya caía sobre la ciudad.

Giselle Lage. Café Concert

Todavía la noche guardaría espacios para otros homenajes, en esta ocasión dedicado precisamente al anfitrión de la Peña. La directora de la Editorial Oriente entregó a nombre de todos sus trabajadores, un ejemplar del texto “El ingenio del mambí”, especial regalo que de seguro no hallará mejores manos que la de Aquiles Jorge. Y para confirmar esto, desde ya se adelantaron algunas de las sorpresas que guardará la edición del mes de mayo: la presencia de Hugo Crombet, nieto del General mambí de igual apellido, y la muestra de restos del vestuario que usaba José Martí en su caída en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895.

Hasta entonces, otros eventos culturales colmarán el protagonismo de la ciudad, pero el último viernes de mayo, justo a las seis de la tarde, cuando las cuerdas de la guitarra de Aquiles Jorge canten una nueva versión de su composición “Himnos” (pieza musical que da inicio a cada peña, luego de la ceremonia de arriado de la bandera), entonces será el tiempo de los mambises del siglo XXI; para entonces, solo espero que no tener que aguardar hasta el lunes de la semana siguiente para comentar todo cuanto allí aconteció.

Aquiles jorge. Café Concert

«Desempolvando» matrimonios (+fotos)

Los matrimonios conformados por Don Juanes de Ávila con Doña Guiomar, y David Valdés de la Torre con Daneidis Guerrero Céspedes, coincidieron en tiempo y espacio este viernes 17 de febrero. Esto no causaría asombro si no fuera por a ambos los separan 468 años de distancia.

Los primeros quedaron registrados como el primer matrimonio santiaguero del que se tiene constancia escrita en esta ciudad y data de 1544, año en que Don Juanes de Ávila ejercía como gobernador de la ciudad, y sus relaciones con la viuda Doña Guiomar dieron mucho de qué hablar.

Los segundos quedaron asentados como el último matrimonio celebrado en Santiago de Cuba el 17 de febrero de 2012, poco después de las seis de la tarde, como colofón de la Peña “Desempolvando” que cada tercer viernes tiene lugar en el patio del Archivo Histórico Provincial de la ciudad y que en esta ocasión dedicó su edición del mes de febrero a: los matrimonios.

Un recorrido por algunas de las curiosidades históricas que rodean el tema de los matrimonios en esta urbe, matizó la oncena edición de “Desempolvando”.

Gracias a los fondos documentales de la institución anfitriona de este encuentro de viernes, supimos del primer matrimonio celebrado “por el civil” en el Caney, entre los mulatos Desiderio y Brígida, el 8 de enero de 1885, cuya partida de matrimonio muestra los sellos del Juzgado Municipal del Caney y del Arzobispado de la ciudad. Este documento pone en duda lo que se recoge en los textos universitarios de Derecho acerca de la fecha en que la iglesia dejó de tener el control absoluto sobre la celebración de las nupcias, y que, se dice, data de un año después, en 1886. Ya en 1918, comienzan a celebrarse matrimonios sólo por el Registro Civil, sin que obligatoriamente la iglesia tuviera que mediar en este acto.

Igualmente, los documentos conservados en el Archivo dan detalles sobre algunas de las dotes que marcaban el matrimonio como contrato en el Santiago colonial. Asombra leer que se recoge detalladamente una dote que constaba de: 4958 pesos con seis reales, 12 esclavos, 10 cubiertos, 1 aderezo de diamante, 1 cucharón, 2 canapé en buen estado y uno deteriorado, 10 taburetes, 1 armario y 1 herraje de plata; todo correctamente tazado en su precio de la época.

Pero no sólo la historia marcó el derrotero de la tarde noche de este viernes. La edición del mes de febrero de “Desempolvando” se prestigió con la presencia del quinteto vocal “Adalias”, una de las agrupaciones femeninas más destacadas de la ciudad; las muestras del grupo de modas Santiago Tropical, con una colección de vestidos apropiados para asistir a la celebración de matrimonios; y actores y actrices de los grupos de teatro “Calibán” (con una excepcional representación de una contemporánea “Penélope”) y “A dos manos”, quienes unieron su talento para, mediante la representación de una simpática “radionovela” de título “Se casa Pancho”, escrita por el José Pascual Varona (Pini), director artístico de la Peña, no sólo hicieron las delicias de los presentes, sino que abordaron inteligentemente nuevas aristas de las tradiciones matrimoniales del Santiago colonial.

Llega así “Desempolvando” a su oncena edición y; mientras flotaba por el aire el ramo de flores lanzado por la novia, hacia las manos anhelantes de las solteras, no dudo que por la mente de sus organizadores ya revoloteaban las ideas que habrán de materializarse en el mes de marzo, cuando este espacio celebre a su primer aniversario de creado.

Fotos cortesía de José Roberto Loo Vázquez y Ciencia cubana

Desempolvando matrimonios

Penélope. Excelente presentación del grupo Calibán Teatro

El grupo de teatro "A dos manos" representó la "radionovela" 'Se casa Pancho'

El ramo de la novia

Santiago de Cuba se enriquece como ciudad mural

Por MSc Miguel Angel Gaínza Chacón

Internos 2012Santiago de Cuba tiene características que la distinguen: es una ciudad paisaje, indiscutiblemente; es, quizás en proporción, la plaza musical más importante del país; dispone, en general, de gran potencial artístico. Y desde hace casi 20 años lleva adelante un movimiento muralístico, que le ha dejado en sus cuatro puntos cardinales, más de 100 de estas obras pictóricas y cerámicas de grandes dimensiones.

Cada dos años, el Taller Cultural Luis Díaz Oduardo con el apoyo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Fundación Caguayo (FC), la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), y las autoridades del territorio, auspicia el encuentro INTERNOS.

Es cuando en la urbe se reúnen artistas de la plástica de Cuba y de países de varios continentes, para en un ejercicio de creación colectiva, compartida con los vecinos, embellecer el entorno de una localidad ya hermosa por su arquitectura, topografía, colorido, musicalidad… y por sus hombres y mujeres.

Desde el pasado 5 de enero se puso en marcha la edición 10 de la Bienal, con una velada artística y una exposición del alemán   Gerad Kraus: Paisajes Internos, en la Galería S/T 316 del “Díaz Oduardo”.

Mas lo que esta vez destaca al INTERNOS es la cantidad de creadores extranjeros: más de 40, y más de 30 cubanos. “Una cifra record de participantes y que habla de la mayoría de edad de esta reunión”, dijo Israel Tamayo, director del Taller Cultural.

Tanto empeño por engalanar la ciudad tiene el reconocimiento implícito de la población santiaguera, de ahí que Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Santiago de Cuba, y otras autoridades y funcionarios del Poder Popular (Gobierno), Cultura, Artes Plásticas, la FC,  y la OCC asistieron a la apertura.

Anda ahora el INTERNOS en la fase de proyectos de los murales; de preparación en los sitios por intervenir; en el levantamiento de enormes andamios para vencer la altura de paredes y muros, y poner a punto los escenarios para comenzar el trabajo el 12 de enero.

Cuando la tarde del venidero 25 de enero se inauguren los murales, los artistas habrán laborado con ahínco, en medio de una época propicia, ya que por estos días el clima es un tanto benévolo en Santiago de Cuba, zona oriental de Cuba, especialmente cálida durante casi todo el año.

El programa de creación tiene dos momentos especiales: uno, en los murales propiamente dichos; otro, con obras pictóricas, de caballete o cerámicas que realizarán en el Taller Cultural, en el reparto residencial de Vista Alegre, y que conformarán la exposición que ellos llevarán a la Avenida Victoriano Garzón, en las Noches Santiagueras, el 21 de enero, para que miles de pobladores aprecien, además, uno de los resultados concretos del INTERNOS 2012.

Esas pinturas y cerámicas que verá el público en la Avenida Garzón  tienen ya un destino altruista, pues embellecerán salas y salones del Hospital General y Docente Saturnino Lora, del Hospital Pediátrico Sur y de la Facultad No. 1 de la Universidad de Ciencias Médicas.

El pintor Israel Tamayo, director del Taller Cultural, recordó que en   1993 adquirió forma y color el primer mural colectivo en la ciudad, y que fue el experimentado Miguel Ángel Lobaina, José Suárez y varios artistas alemanes, quienes llevaron adelante el Proyecto Universi, del que resultó el gigantesco mural del edificio central de la Universidad de Oriente, rumbo a los Altos de Quintero. Así fue consolidándose el INTERNOS, que en el temprano 1995 ya tiene alcance internacional.

Tamayo aseguró a la prensa, que en esta Bienal de 2012 el centro del trabajo será en parques de la ciudad, un espacio público envidiable para apreciar murales pictóricos y cerámicos, además de contribuir con el embellecimiento de la urbe.

Reconoció el Director del Taller Cultural, que INTERNOS sirve para engalanar la ciudad y también para educar a la población, pues los artistas y el público (transeúntes o vecinos de un barrio) se comunican con más facilidad, y el entorno, el ambiente adquiere los atributos de una pinacoteca a cielo abierto.

Lo cierto es que el evento ya transita por las dos décadas desde aquel primer mural de 1993; que ha extendido influencias, no solo porque artistas de otros países vienen a pintar a Santiago de Cuba sino porque ha dejado su huella muralística en República Dominicana, Martinica, Alemania, y hasta quizás se celebre  en uno de los países representados en alguna de sus ediciones.

Los participantes en INTERNOS ya se han movido por los escenarios de la ciudad donde plasmarán su arte, e inscriben su talento en los proyectos que luego materializarán para una población que cuida y disfruta como pocas, de la creación pictórica y ceramista… gracias al INTERNOS.

LA CIUDAD LES OFRECE SUS MUROS Y PARQUES

Siete lugares de la ciudad santiaguera fueron seleccionados para la intervención de los artistas cubanos y extranjeros: un muro del parque Carlos J. Finlay, en la calle Barnada, en el entorno de la antigua Escuela Normal para Maestros y el Parque Abel Santamaría.

Otro lugar es un muro al fondo del Parque del Amor, en calle 5ta. y Avenida Manduley, en el reparto de Vista Alegre, casi frente a la antigua Casa del África.

También, en el muro del parque de Calle 5ta. y la calle Escario, a tres cuadras de la rotonda de Ferreiro.

Cuatro sitios completan la lista: Ferreiro, exactamente frente al Hotel Las Américas, donde ya existe un mural pero muy deteriorado; en el Centro Recreativo Capitán Orestes Acosta, conocido como CIROA; muro interior en el Hospital Provincial Saturnino Lora, en la Avenida de la Libertadores, y el muro del parque de la calle Enramadas esquina Madre Vieja.

PARTICIPANTES EN EL INTERNOS 2012

Los organizadores del INTERNOS (Bienal de Pintura Mural) entregaron a la prensa la lista de los participantes y los países de procedencia.

Argentina: Silvia Elena Barbero, Sabrina Laurenzo, Bruno Sirota, Ana Gómez, Pedro Polech, Susana González, y Jorge Serrano. Austria: Christine Jones, Peter Schramel, Isabella Schramel y Lucy Yegros. México: Dhante Loyola, Leonardo Díaz Cuadras, Rosario Guillermo, Leopoldo Hernández C. (Polo), Hiram Caballero y Alfredo Libre Gutiérrez. Una Kurda-alemana, Ayse Kazci, aparece en la relación. Alemania: Gerard Kraus y Frank Roedle. Martinica: Alerte Jean Crepin (Habdaphai). Ecuador: Eva Alexandra Anangonó y Andres Franco. Estados Unidos: Joel Bergner, Marna Chester, Adrian Akerman, Molly Most, Michael Lewis, Rosa Naday Garmendía y Marla Hoffman. República Dominicana: Teodulo Silfa. Dinamarca: Birthe Reinau. Perú: Olfer Leonardo. Canadá: Jerry Silverberg, Fabrizio Bianchini, Clément Laigle, John Edgard Cushnie y Tamara Platisa. Colombia: José Ignacio Cadena, Sara Houston y Estey Ducuara. Y de Francia: Isabelle Marsala y Jean-Francois Raynal.

De Cuba: Grettel Arrate, Mauricio Reyes, Adolfo Escalona, Jorge J. Knight, Xiomara Gutierrez, Danis Montero, Gilberto Martinez, Dairon Rivero, Reinier Izaguirre, Lisbet Ballart, Susana Soria, Eddy A. Cstellanos, Camilo Pardo Yero, Eyder Garbey, Alejandro Lescay, Oandris Tejeiro (Joa), Branly Vázquez, Erick Castilla, Mónica Manfugás, Yaraymis García, Sandy Ferrer Coello, Modesto Montero, del municipio Songo-La Maya; y Alexey Cutido, del municipio de Palma Soriano, todos de la provincia de Santiago de Cuba; Julieta León,  de la provincia de Holguín, e Idilio López, del Municipio Especial Isla de la Juventud.

Bahía de Santiago de Cuba. Imágenes del azul (+fotos)


Foto: Reinaldo Cedeño Pineda

Foto: Reinaldo Cedeño Pineda

Foto: Reinaldo Cedeño Pineda

Estas espectaculares fotos de la bahía santiaguera nos la comparte el fotógrafo Reinaldo Cedeño Pineda en el blog Ciencia cubana y quiero compartirlas hoy con ustedes.

Puede acceder a más fotografías visitando el siguiente enlace (en fotos) Bahía de Santiago de Cuba. Imágenes del azul « ciencia cubana.)

Santa Ifigenia, espacio donde el arte renace entre los extensos espacios de blanco.

Hoy doy paso a una de las colaboraciones tantas veces anunciadas, pero esta vez llega del puño y letra de una joven estudiante del 5to año de la carrera de Historia del Arte, en la Universidad de Oriente, Ingrid Almanza Salinas. Durante una conversación que sostuvimos hace un tiempo ya, me comentó sobre un trabajo similar a este que hoy les presento y el cual ella había defendido con exito en un evento científico. Ante mi insistencia de que hiciera un resumen de aquella investigación, nació esta entrada que hoy pongo a su consideración y que se titula tal y como anuncia esta entrada: Santa Ifigenia, espacio donde el arte renace entre los extensos espacios de blanco.

Las funciones funerarias han resultado aspectos característicos e históricos de todos los pueblos del mundo. Cada rincón del planeta alberga sus ritos y costumbres a la hora de enterrar a sus muertos, según su cultura e idiosincrasia. Cuba no esta exenta de este fenómeno del reposo eterno. Con la llegada de los ibéricos y todo el proceso de conquista y colonización, se introdujeron por la fuerza todo su modo de vida, costumbres y religión; y junto a todo esto, sus rituales mortuorios.

En la ciudad de Santiago de Cuba vemos que hasta principios del siglo XIX, los enterramientos se realizaban principalmente en los cementerios anexos a las iglesias e incluso dentro de las mismas. Solo que esta acción estaba reservada para las personas destacadas, ya fueran de la propia iglesia o de alto rango dentro de la ciudad. Iglesias como la Catedral, la de Santo Tomas, El Carmen, San Francisco se nos muestran como pruebas fehacientes de ello.

No será hasta años más tarde que, por peticiones del Rey, se empiecen a construir los cementerios lejos del ámbito citadino, por el hecho de evitar enfermedades epidérmicas dentro de los habitantes.

Para principio del siglo XIX se elige la loma en la que se encontraba ubicada la iglesia de Santa Ana, para la creación del cementerio general en la ciudad.

Para su construcción se contó con Don José  Ignacio Villalón en 1923[1]. Su existencia fue realmente corta producto al crecimiento de la urbanización, además, molestaba por los malos olores que desprendía. El mismo fue nombrado como Santa Ana producto al lugar donde estaba enclavado, cerca de la iglesia de igual nombre, pero su denominación original era de Santa Ifigenia al ser llamada así la zona en que se encontraba situado.

Hoy en día son muchas los misterios que salen a la luz sobre ese sitio que hoy ocupa la llamada Clínica de los Ángeles o maternidad sur. Las especulaciones  no son más que hijas de leyendas de la ciudad que han salido de bocas de nuestros antepasados y se han reproducidos con las siguientes  generaciones.

Los terrenos para su construcción fueron comprados desde mediados del XIX quedando inaugurado así el cementerio general de ciudad de Santiago de Cuba en la segunda mitadad del siglo XIX, estacionado al noroeste de la población y a la izquierda del Camino Real de la Isla, en un terreno con las condiciones para las acciones funerarias. [2] De manera que así se llegó a formar una gran ciudad destinada a los muertos, toda vestida de mármol y granito, donde fantásticas esculturas de Ángeles, vírgenes y dioses señalan el silencio y dan muestra del dolor de manera variada.

Dentro de esta ciudad de los muertos los elementos estéticos no son de ignorar, toda vez que nos adentramos en el recinto. Son de señalar los aspectos formales, estilos y corrientes artísticas que toman forma dentro del cementerio santiaguero. Estilos como el neoclásico que acaricia al espectador a su paso por los primeros patios, el eclecticismo, el art decó con su sencillez expresiva, el racionalismo haciendo su entrada para los años cincuenta. Nos hablan de la belleza expresiva de Santa Ifigenia como espacio de reposo teñido  de blanco.

El neoclasicismo se muestra sencillo y elegante mostrándonos los monumentos más antiguos dentro del recinto. Con la llegada del siglo veinte se incluye en nuestros predios el estilo llamado ecléctico, tomando preferencia en los terrenos del ya mencionado cementerio. Con este estilo se logró un cambio en la expresión formal del espacio funerario, todo ello con agrupaciones escultóricas y elementos variados simbólicos que hicieron más elegantes criptas y mausoleos, todos en mármol de Carrara. Abriéndose ante nuestra vista todo un espacio de pura blancura, impresionante por su abundancia de esculturas denotadoras del dolor y la tristeza. De igual manera toma papel protagónico el art nouveau haciéndose notar en el diseño de ornamentos florales y figurativos.

Ya para la década del cuarenta  aparece un estilo llamado art-decó , estilo que resultó la contrapartida del anterior, por su sencillez formal, la exaltación de la línea quebrada y las figuras primarias. Además, cede paso privilegiado al granito como elemento constructivo y, siempre dando muestra del nivel económico del propietario. Unos años más tarde, para los cincuenta, irradia la estética del racionalismo en el aspecto formal. Se hace uso del hormigón armado, existiendo aún los enchapes en mármol y el granito. Como muestra de este está la buena terminación y calidad artística todo ello visible en las bóvedas, las cúpulas y volúmenes que garantizaban el marco de referencia donde los detalles figurativos y las inscripciones desempeñan su papel.

Santa Ifigenia, espacio para el reposo eterno, receptor de toda la amalgama artística  y de todos los hijos de la ciudad de Santiago de Cuba; .hoy en día es lugar de visita obligatoria para todos los que no lo conocen ya que es compendio de arte y de las grandes figuras de la Patria. Por  poseer ya más de un siglo de existencia y por todos estos valores que contiene intrínsecos en su seno, fue proclamado oficialmente, el 20 de mayo de 1970, como Monumento Nacional. Actualmente alberga una ceremonia de custodia al lugar de reposo del Apóstol de Cuba (José Martí), hecho que todo el que lo visita disfruta en medio de una gran confusión de sentimientos y emociones.

Es de agradecer la labor de restauración que ha realizado, y realiza, el Conservador de la Ciudad, en función de rescatar esta hermosa obra llena de historia, dolor, tristeza y silencio que envuelve toda esa gran masa inerte, la cual es el verdadero destino de todo ser humano.


[1] López, Omar y Aida Morales: “El cementerio de Santa Ifigenia: Arte e Historia.” Editorial Publicigraf  Ciudad de la Habana 1993.  pág 6

[2] Ibíd., p.7

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