Santiago en mí

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Últimas crónica del 2014

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La última edición de la peña «Crónicas de mi ciudad», correspondiente al año 2014, tendrá lugar este viernes 12 de diciembre, a las 4 pm, en su sede habitual de la Casa Natal José María Heredia.

Ideada como una celebración entre amigos, Giselle Lage, anfitriona del espacio, ha convocado a varios de los invitados que durante el este año nos han acompañado, para festejar la llegada del 2015, año del 500 Aniversario de la fundación de Santiago de Cuba

La tarde será igualmente propicia para recordar a Heredia, en el mes en que el cantor del Niágara cumple 211 años de nacido.

Crónica de un «segundo primer aniversario»

Un año ha transcurrido desde que la peña «Crónicas de mi ciudad» se estrenara en la Casa Natal José María Heredia, luego de que su sede original, el Museo Provincial «Emilio Bacardí Moreu», se adentrara en un proceso de restauración que aún no termina.

La idea partió de Karelia Valerino, especialista de la Casa Heredia, quien al conocer que la recién estrenada peña corría el riesgo de suspenderse por falta de un espacio, no dudó en cedernos el maravilloso patio de la céntrica institución. «Háganla aquí», fue todo cuanto dijo. Menos de un mes después, «Crónicas de mi ciudad» realizaba su primera edición «herediana».

Luego, doce meses después, era imprescindible el agradecimiento por el apoyo de Karelia, y de una institución que, más allá cualquier desencuentro, nos ha abierto las puerta en este empeño.

Así, con este reconocimiento, comenzó la más reciente edición de «Crónicas de mi ciudad».

Santiago desde el cadalso y Viña Joven

Bajo ese título, se presentó el libro El arte para la multitud. Suplicios públicos en Santiago de Cuba, de los jóvenes docentes de la Universidad de Oriente: Raúl José Vega Cardona y Jorge Luis Ordelín Font, publicado por Ediciones Santiago, en 2013.

Antes, y como pretexto para la reseña literaria, Yamila Vilorio leyó El triste oficio de dar muerte, texto escrito junto a su hija María de Jesús Chávez Vilorio, y que obtuviera el Primer Premio del XI Concurso Literario Viña Joven.
El texto es una recreación muy singular al ajusticiamiento por garrote vil, en la antigua cárcel provincial, hoy Archivo Histórico Provincial; y en el mismo se manejan de forma espléndida, muchos de los datos que ahora son recogidos en el texto histórico de Vega y Ordelín.

La presencia de Yamila y la lectura de su texto, sirvió igualmente de pretexto para la presentación del número 51 de la Revista Viña Joven, que celebra su aniversario 15. La presentación estuvo a cargo de Mirtha Clavería, directora de la Revista.

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Mirtha Clavería presentó el número 51 de la Revista Viña Joven

Homenajes

No es primera vez que la peña «Crónicas de mi ciudad» rinde homenaje a artistas cuya muerte nos ha sorprendido. En esta ocasión, sin embargo, la tristeza fue mayor, por tratarse de dos santiagueros.

A Minín Flores se dedicó un momento especial. Fallecida el pasado 7 de noviembre, la vida y obra de Minín fue recordada por Adonis Vargas y la voz de Elsa Moreno, en cuya peña dedicada al tango, Minín participaba asiduamente. Por su parte, la anfitriona Giselle Lage, dedicó especialmente su versión de «Perla marina».

El otro homenaje lo realizó el trovador Carlos Javier (integrante del dúo Estocada), quien justo en horas de la tarde había recibido la noticia de la muerte de un amigo (en común a varios de los presentes), quien estuvo dedicado en los últimos años de su corta vida, al apoyo y desarrollo de la música (y en especial la trova) joven en esta ciudad.

A Carlos Javier, otra vez se unió Giselle Lage para regalarle a la memoria de este amigo, un tema musical porque, de estar entre nosotros, es lo que hubiera agradecido.

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Elsa Moreno volvió a conmover al público con su homenaje a la recién desaparecida Minín Flores

Trova joven

Y si de trova se habla, en «Crónicas de mi ciudad» pudo verse una excelente representación del quehacer de este género entre los jóvenes.

En un primer momento, el artista plástico, devenido trovador, Luis Rodríguez, regaló un tema de su autoría.
Luego fue el turno de los invitados especiales de la tarde: el dúo Normo Praxis.

Integrantes del sistema de casas de cultura, Normo Praxis une el talento de Arturo (estudiante de música) y Yailín (estudiante de Economía en la Universidad de Oriente) para crear un proyecto de una sonoridad muy singular, en el que destaca la trova como línea base, pero con fuertes influencias del rock y el blues.

Destaca además las extraordinarias cualidades vocales de Yailín y unas letras muy bien cuidadas.

Con aspiraciones de ampliar su formato musical, Normo Praxis ya se inserta también en el «circuito de peñas» de la ciudad, al dejar inaugurado su espacio «Trova para no trabarse», los terceros sábados de cada mes, en el patio de la Biblioteca Elvira Cape.

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Yailín y Arturo, integrantes de Normo Praxis

Cierra así otra edición de «Crónicas de mi ciudad», y en esta especie de «segundo primer aniversario», sirva agradecer a un público que se ha mantenido fiel y nos aporta cada día nuevas ideas. Para ellos cada segundo viernes de mes se abren las puertas de la Casa Natal Heredia.

Y para todos los que quieran conocer la ciudad, de un modo diferente.

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Vista del público asistente a «Crónicas de mi ciudad»

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Giselle Lage se suma al homenaje a Minín Flores

Eva Griñán, mi homenaje

Eva GriñánMurió Eva Griñán. Comparto el pesar de muchos. Otros tantos debieran hacerlo. Toda Santiago de Cuba. Quizás Cuba entera.

Es que Eva Griñán es una voz imprescindible en el panorama musical santiaguero. Solo esa latente “fatalidad geográfica” no le permitió brillar todo lo que podía, en el ámbito nacional, lo cual, en cambio, no fue óbice para destacarse en escenarios foráneos, como ese que aún la espera, sin saber que ya no está.

A Eva aprendí a admirarla mucho antes, cuando la conocí con su siempre elegante presencia en los escenarios bolerísticos de Santiago de Cuba. Impresionaba su voz eterna, esa que no conoce del tiempo, que se burlaba de los micrófonos, dominando toda la Sala Dolores con sus canciones, a garganta pura, en unos Boleros de Oro.

La última presentación pública de Eva Griñán fue, quizás, durante la Gala por el Aniversario 60 del asalto al cuartel Moncada. Ya entonces le aquejaba un malestar físico que nadie presintió fatal. NI siquiera ella.

Unos meses antes, tuve la suerte de conocer a otra Eva, la que sigue fuera de los escenarios, y se descubre jaranera, llena de vida, humilde. Compartimos una noche de homenaje a Mirtha Arencibia en su barrio, durante el Festival Boleros de Oro.

El regreso lo hicimos juntos, a pie, por las calles de Santiago de Cuba a las 10 de la noche. Casi todo el camino lo invirtió Eva en aconsejar a una joven talento de la cancionística santiaguera; con humildad, le mostraba algunos de sus secretos para mantener esa lozanía, esa voz envidiable.

Hubo un instante en el que dejé caer un bulto que transportaba en mis manos, justo en el momento en que Eva confesaba sus 66 años. Ella, sonriente, le dijo a nuestra acompañante: “fíjate que hasta él se asustó cuando dije la edad”.

Así era Eva. Por eso muchos la lloraron ayer, y le cantaron. Por eso, de ahora en adelante, las cuerdas de la guitarra del maestro Gabino Jardines, su infatigable amigo y compañero de tantos años, llorarán (y cantarán) eternamente, por Eva Griñán.

Donde quiera que esté, larga vida.

Eva y Gabino, un duo inseparable

Eva y Gabino, un duo inseparable

Gala de lujo para un bolero

A veces quisiera poder emitir un criterio profesional sobre el quehacer cultural en Santiago de Cuba; pero mi formación no lo permite, y debo conformarme con esa percepción muy personal de los sucesos que se viven en el ámbito artístico santiaguero. Pero a veces eso basta.

Festival Boleros en Santiago de CubaPor ejemplo, para decir cuánto disfruté de la Gala Inaugural de la XXV edición del Festival Boleros en Santiago, que abarrotó ayer una (en ocasiones demasiado pequeña) Sala Dolores de esta ciudad.

La disfruté, más que todo, por la sencillez, sobriedad y calidad de la misma. Al fin, una Gala rechaza cualquier estridencia y destaca, por sobre todo, la música y la interpretación; con los parlamentos justos y necesarios; sin grandes rimbombancias que alerten bostezos en los presentes.

Con la presencia de Mirtha Arencibia y Eddy Álvarez, dos de los boleristas a los que se dedica esta edición del Festival; y de Lázaro Expósito, Primer Secretario del Partido en Santiago de Cuba, la Gala tuvo un excelente equilibrio entre artistas del patio y nacionales (si contamos entre éstos a los que, aún de estas tierras, han desarrollado su trabajo en la capital del país: dígase Coco Freeman, Ernesto Roel y Ángel Bonne).

Interpretaciones de lujo, desde el mismo inicio espectacular de Eva Griñán (emocionando a todos, al desdeñar el micrófono para mostrar el poderío de su voz) hasta la esperada presentación de Farah María (que todavía mueve comentarios y halagos entre el público); pasando por la presencia del Orfeón Santiago y su mano a mano con varios de los invitados, Joel Leyva, Marilys González; la presencia constante de César Portillo de la Luz y un final con todos los aristas en escena y el público cantando a coro “Quiéreme mucho”.

Música, voz, alma, complicidad, una noche de bolero como no recordaba (ni tampoco mi novia, ella sí en el mundo musical) en Santiago de Cuba; que siguió hasta poco antes de la medianoche, en las descargas bolerísticas en el patio de la UNEAC santiaguera. Pero de ellas, tal vez haya tiempo para hablar en otra oportunidad.

Festival de Bolero en los barrios

Festival Boleros en Santiago de CubaComenzó la XXV Edición de Boleros en Santiago (me pregunto todavía si no se trata de otro eufemismo antinostálgico por los Boleros de Oro, que marcaron hitos en el hoy —aún— marchito Teatro Oriente).

Este año, como nunca, tuve la oportunidad de convertirme casi en protagonista de la jornada inicial. Más allá de la habitual complicidad que significa participar en las galas programadas; viví de cerca, junto a parte de los músicos que conformarán el talento artístico de las jornadas por venir, los trajines y sacrificios que estos amantes del bolero hacen por defender, contra viento, marea y reguetton, este género cubano desde sus raíces.

Dedicado en esta edición a Mirtha Arencibia, Minín Flores, Ana Potrié y Eddy Álvarez; la primera jornada de este Festival se celebró, precisamente, en los barrios donde viven estos boleristas.

Hasta sitios tan lejanos como el distrito José Martí, o el Centro Urbano Abel Santamaría (El salao) llegó el bolero y los artistas.

Y entonces emocionaba ver a esos cantantes de sesenta o más, sufriendo los resabios de una guagua que daba más patadas que un caballo cerrero, algunos sin haber probado un bocado, dependiendo del buffet que pronosticaba cada barrio.

Pero allí estaban, lozanos, moviéndose al ritmo de una conga que los recibía a la llegada a uno de las cuadras de Veguita de Galo; cantando frente a un numeroso público de todas las edades y razas, que los recibía con aplausos; algunos, con los ojos asombrados llenos de este género que no les resulta (paradójicamente) conocido.

Hasta allí, al el barrio de Mirtha Arencibia, llegaron consagrados como Nancy Maura, Zulema Iglesias, Eva Griñán, Gabino Jardinez y el Trío Melodías de Oro; y otros jóvenes talentos como Giselle Lage. Pero la gran sensación resultaba la actuación de Farah María, una de las glorias de la cancionística cubana. De vecino a vecino flotaba la pregunta ¿dónde está Farah?, y la presencia de la reconocida artista seguro fue un gran regalo para los que hasta altas horas de la noche, compartieron del bolero.

Yo fui menos osado, no esperé el final de la jornada; pero me fui convencido de la calidad humana y profesional de los artistas santiagueros, de los amantes del bolero. Estoy seguro que, con defensores como estos, el Festival Boleros en Santiago todavía tendrá muchas ediciones más.

De izquierda a derecha: Nancy Maura, Farah María, Esperancita Ibis y Rodulfo Vaillán, durante la inauguración del Festival de Boleros

De izquierda a derecha: Nancy Maura, Farah María, Esperancita Ibis y Rodulfo Vaillán, durante la inauguración del Festival de Boleros

Hoy será la Gala de Inauguración, en la hermosa Sala Dolores, y se anuncia un elenco de lujo que encabeza el Orfeón Santiago, Farah María, Coco Freeman y Ángel Bonne, entre otros consagrados del patio. Más tarde, en el patio “La jutía conga”, de la UNEAC, todo quedará en la complicidad de la música y los tragos (demasiados tragos diría yo), con las habituales descargas de bolero.

Santiago es bolero. Y eso siempre se agradece.

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