Santiago en mí

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En el Cuerpo de Guardia

«Atiendan acá. Vamos a dar una charla educativa sobre el Zika» Dice la enfermera y, sin importar el murmullo, el ir y venir de pacientes y familiares, comienza a leer con voz que delata la necesidad del cambio de espejuelos y el enfrentamiento, por primera vez, a las dos hojas de papel impreso que tiene en las manos, una diatriba llena de terminología médica sobre el virus del Zika.

Cuando llega al acápite de los síntomas, logra atrapar algo más la atención. Alguien entre los que esperan ser atendidos por uno de los médicos de guardia pide que repita los síntomas. Con más confianza en sí misma, la enfermera repite la sintomatología. De pronto se percata de una mujer que, parada a su derecha, muy cerca de la puerta que oculta a los médicos, asiste sin muchos ánimos a la sorpresiva charla.

«Miren –dice la enfermera, parándose muy cerca de la mujer y señalándola con un dedo–, miren acá. En ella pueden ver los síntomas claros. Vean los ojos rojos por la conjuntivitis, el rash, que algunos confunden con una alergia, pero no, es un rash propio de esta enfermedad–en este punto la mujer, digno ejemplar de conejillo de indias, asiente ante cada indicación de la uniformada–. A veces puede dar fiebre…¿Te dio fiebre, mi niña? –la mujer asiente, y dice que una sola–. Ven, puede dar fiebre…» y sigue con su perorata.

Yo no podía dejar de preguntarme si en las próximas horas escucharía leer a Serrano, con su voz engolada, una nueva nota informativa sobre este nuevo caso de zika, diagnosticado, obra y gracia de una enfermera santiaguera y un papel impreso, en medio de un cuerpo de guardia, de esta ciudad.

Foto: Telesur

Foto: Telesur

Carnavales 2016 en Santiago: desde los comentarios

Lo digo sin más: no fui a los carnavales. No recuerdo cuándo fue la última vez que lo hice. Para mí, los carnavales de este 2016, fueron tan solo los esporádicos fuegos artificiales que me sobresaltaban, de vez en cuando. Ni siquiera vi la transmisión televisiva de los paseos. Pero me he enterado de los trozos que otros han vivido. Eso sí, los comentarios se repiten. Claro, entre el grupo de conocidos que hoy han inundado la oficina, no serán los mismos comentarios de los que disfrutaron del carnaval hasta el último segundo. Pero me conformo con estos, porque son el reflejo de algo más grande, algo que no es solo de los carnavales. Algo que, por conocido, no deja de preocupar: la música a todo dar (sobra decir que reguetton); las nuevas modas en el vestir (que casi que ni vestir necesita); la comida que permanece horas y horas bajo el sol, la lluvia, el sereno; las formas y maneras de los más jóvenes y no tan jóvenes; el mal olor
Basta la imagen de un amigo, fanático del cine: los carnavales cada vez más se parecen a una escena de Mad Max Furia.

Y el Gran Premio es…

Tuve un colega que solía bromear: «como premio a tu buen trabajo te vamos a mandar un mes a cortar caña». Una variante, pensaba yo, menos morbosa de aquel mito en el que quien recibe un homenaje, tiene los días contados.

No sé de dónde este colega habrá sacado la idea del chiste; pero sin dudas se le hubiera ocurrido, —palabras más, palabras menos— de saber el motivo de estas líneas.

Fotograma de la presentación del Programa.

Y es que la anécdota fue lo primero que me vino a la mente al enterarme de que Tele Turquino “se da el lujo” de prescindir de un programa como Santiago Santiaguerías.

El hecho, per se, no tuviera gran trascendencia de no ser porque se trata de uno de los programas de mejor factura que se ha realizado en este telecentro. Uno de los pocos.

No es que lo diga yo, que, a fin de cuentas, siempre hablo desde la perspectiva (subjetiva) del espectador. Lo acaba de afirmar un jurado conformado por directores de televisión, periodistas y especialistas de Granma, Ciego de Ávila y la Universidad de Oriente, al otorgarle a Santiago Santiaguerías, el Gran Premio, durante el recién concluido Festival Provincial de Televisión.

Por si fuera poco, el programa también se alzó con los máximos lauros en Dirección, Guión (ambos a cargo de Julio César Niño) y Conducción Masculina (Leonel Leblanch) y Femenina (Leticia Rodríguez). Como suele decirse, «arrasó».

En verdad, no es para menos. De los méritos que yo veía al programa ya comenté en algún momento en este blog. Pero no solo eso, sino que se perfila(ba) como una de las propuestas que pudiera (podía) marcar época en la televisión local (y, ¿por qué no?, nacional), toda vez que, por su concepción, tiene en Santiago de Cuba, una fuente casi inextinguible de historias por contar.

Pero, al parecer, la decisión está tomada. Solo diez capítulos se preparan para el verano. Los últimos diez capítulos de Santiago Santiaguerías. ¿Después?… pues “disfrutaremos”, en su lugar, de algún programa destinado a el público infantil, que a priori, me deja más dudas que certidumbres.

Mientras tanto, otros programas (que apenas fueron mencionados en el Festival Provincial de TV) seguirán ocupando espacio en la (aquí debería ir un adjetivo pero no encontré el ideal) parrilla de programación de Tele Turquino; y el Gran Premio del mentado festival, pues bien, «a cortar caña».

Cambios profundos necesita Tele Turquino. Sobre todo de mentalidad. Creerse que sí se puede. Dejar a un lado el escudo que significa la falta de recursos que, aun cuando cierta, no impide que se logren programas de la factura de Santiago Santiaguerías, 12.m, Hola Caribe, La historia y sus protagonistas yEn buena compañía.

Ojalá esos cambios vengan con la programación de verano.

Quizás así no tenga que volver sobre el tema en este blog (que ahorita piensan que «la tengo cogida» con el telecentro), y no vea otra vez interrumpida mi intención de tomarme un año sabático digital.

Año sabático

No sé si será todo un año. Meses más, meses menos. Tal vez no comience hoy mismo, o mañana. Tal vez ya comenzó días, semanas atrás. Tampoco será estrictamente «sabático», una que otra vez aparecerá una publicación: ya sea sobre Crónicas de mi ciudad, o algún que otro evento que me «sacuda» en todo mi ser. Pero de que lo necesito, lo necesito. Y ya que todavía mis ingresos no me dan para hacerle a caso a Wikipedia en aquello de que «es el período de tiempo que una persona decide dedicar completamente a intereses personales, dejando a un lado sus responsabilidades laborales y/o académicas», solo se verá afectada esta faceta de mi vida, que durante más de seis años me ha dado tantos buenos momentos. Ya no serán tan asiduas las entradas. Pero aquí queda «Santiago en mí», ahí está parte de lo que soy. Espero haber aportado algo a mi ciudad, a su gente, a todos los santiagueros dondequiera que estén. No es un un adiós. Más bien un hasta luego. Hasta que haya encausado mucho más mis «intereses personales», o hasta que esta ciudad que tanto quiero me reclame otra vez en estos lares. Gracias a todos los que me han acompañado hasta acá, a los que seguirán hurgando en toda la información contenida en estas páginas virtuales. A todos los que estarán a la vuelta, cualquiera sea el día que esta sea.

Gracias y hasta pronto.

Foto: Tomada de Internet

Un tranvía frustrado y el transporte público en Santiago de Cuba | OnCuba

Interesante artículo publicado en OnCuba. Otra de los tantos proyectos que acompañaron la celebración de los 500 años. Súmese eso a nuestras fuentes, nuestra Enramadas, y el eterno Hotel Imperial (bueno, al menos el Snack Bar de este ya presta servicios).

“Después de tanto bombo y platillo, de repente cayó en el olvido y a estas alturas casi nadie sabe qué ha pasado con el tranvía”

Los dejo con el enlace:

Origen: Un tranvía frustrado y el transporte público en Santiago de Cuba | OnCuba

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