Santiago en mí

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Sismo perceptible en Santiago de Cuba

En la tarde de ayer, casi cuando el reloj marcaba la1pm, sentí una fuerte sacudida, aunque muy breve. Apenas lo necesaria para cambiarle el ritmo a mis latidos. “Tembló”, fue lo único que atiné a decirle a una colega que en ese momento entraba al local. Ella no lo había sentido pues venía caminando. Por un momento quedé con esa sensación de saber algo único…hasta que a mi llegaron los comentarios de otros protagonistas del suceso.”Ya era hora..con estos calores”, solo me dijo ella. “Eso no tiene que ver”, le respondí, “los científicos (sismólogos) están cansados de desmentir esa creencia”. Ella me miró raro, como si acabara de darse cuenta que no pertenezco a este mundo. La vida siguió igual. En la tarde ya la prensa oficial brindaba los detalles del nuevo sismo en la historia de Santiago de Cuba:

Un temblor de tierra fue perceptible en Santiago de Cuba, con epicentro en Baconao, exactamente, a las 12 y 59 minutos de la tarde de este lunes, según confirmó a la CMKC Olga Expósito, especialista en Análisis de Terremotos.

Desde el Observatorio Geodinámico ubicado en la carretera de Siboney, también se constató la exactitud del epicentro, ubicado en los 19,67 grados de latitud norte y a los 75,73 de longitud Oeste, a unos 10 kilómetros en profundidad, con magnitud de 3,6 en la escala de Richter.

Se reporta perceptibilidad de este sismo en todos los municipios de la provincia Santiago de Cuba, fundamentalmente, en Songo-La Maya y Santiago de Cuba, además, en la vecina Guantánamo.

Este es el movimiento telúrico número cinco, entre los perceptibles ocurridos en este año.

LLama la atención que el sismo ocurre al mediodía después del Ejercicio Meteoro 2012, con carácter de prevención ante desastres naturales, entre ellos, los provocados por fuertes temblores de tierra.

Hasta el momento no se reportan daños humanos, ni materiales por esta sacudida terrestre.

Tomado de Cubadebate con información de Juventud Rebelde

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Final de fotofinish en pretemporada de la Serie Nacional

La 51 Serie Nacional de Béisbol se adentra en su últimas subseries de la etapa clasificatoria. Sin embargo, este año apenas he podido sentirme protagonista del suceso.

Entiéndase que no es una queja; otros asuntos me ocupan un tiempo que antes dedicaba a festejar o maldecir por el desempeño de “mi novena” en cada partido.

Ahora asisto a los resultados de cada juego casi de soslayo, como en flashazos de un video clip, persiguiendo estadísticas en la web, o escuchando los comentarios de mis colegas de trabajo sobre el más reciente enfrentamiento del conjunto santiaguero.

Así, un día disfruté saber que el equipo indómito estaba colocado en lo alto de la zona oriental. Luego me entero que la alineación regular sufrió sensibles bajas y no cuenta con Olivera, Reutilio ni Navas; en fin, que estamos “en cueros” y de ahí el lógico descenso. Semanas después amenazan los fantasmas de la serie 50, cuando quedamos fuera de la postemporada, y Santiago se debate en el filo de la zona de descenso.

Más tarde renace de las cenizas y logra una espectacular barrida contra Villa Clara, líder del grupo del Este; que lo ubica de a lleno en la lucha por la clasificación en una zona que “arde por los cuatro costados”; tan así, que entre el líder del grupo y el quinto lugar, apenas existen tres juegos de diferencia.

Lo cierto es que las mayores emociones de la Serie se han guardado para el final, como espaldarazo a las decisiones tomadas por la criticada Comisión Nacional de Béisbol para esta serie (aunque ni la más reñida de las Series Nacionales, ni los más espectaculares play off, nos convencerán a mucho que lo hecho este año no fue una soberana locura).

Granma, Santiago de Cuba y Las Tunas, inmersos en una carrera de fotofinish por incluirse en la postemporada, serán los principales protagonista de la recta final que, para beneplácitos de muchos, se reestructuró en su organigrama para que se puedan transmitir por televisión dos juegos diarios, en los cuales estén involucrados estos equipos.

Nada está escrito aún. Mientras en el Occidente todos parecen mirar los toros desde la barrera, en el Oriente los nervios siguen de punta.

Solo espero que en mi próximo vistazo a la continuación de la Serie, Santiago no sea un mero espectador.

 

El Papa en Santiago de Cuba: crónica lejos de la Plaza

Por fin el Papa Benedicto XVI llegó a Cuba. Sin embargo, no pretendo escribir una crónica oficial sobre la visita del Sumo Pontífice a esta ciudad de Santiago de Cuba. Las centenas de periodistas de medios de prensa nacionales y extranjeros ya se encargarán (se encargaron) de brindar los detalles del recibimiento oficial, el recorrido por los ocho kilómetros que separan al Aeropuerto Internacional “Antonio Maceo” del Arzobispado de la ciudad, y la misa ofrecida en horas de la tarde-noche en la Plaza de la Revolución que también ostenta el nombre del Lugarteniente General del Ejército Libertador Cubano.

Tampoco hablaré de los discursos del presidente cubano Raúl Castro, ni el de Monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba; ni de las palabras pronunciadas por el Papa, antes y durante la misa.

Todos los medios de prensa que cubren este evento noticioso (incluidos los blogs) llenan desde ya la web con estos y otros detalles, así como con diversos puntos de vista, análisis y conclusiones sobre la visita. Se logra reconocer desde los propios titulares, la intencionalidad de la noticia, resaltando o minimizando a su antojo aquellos aspectos de la jornada que mejor respondan a sus intereses. Como se esperaba, la repercusión de la visita es extraordinaria y todavía dará mucha tela por donde cortar.

Pretendo, en cambio, comentar un poco sobre la otra arista de la visita, esa cotidianidad que escapó a las cámaras que siguen minuto a minuto los pasos del Santo Padre por tierras santiagueras; esa otra parte de la ciudad para la cual, lo acontecido en la Plaza de la Revolución, fue uno más de los sucesos que se han vivido en ese histórico escenario.

Confieso que llegué a hacerme la errónea idea de que, la presencia de Su Santidad en Santiago de Cuba cambiaría la dinámica de todos sus habitantes, creyentes y no creyentes, como consecuencia normal de todo el trajín que desde hace semanas se vive en esta urbe y de las medidas organizativas tomadas para garantizar la correcta celebración de la misa. Creí que al caminar por la ciudad notaría un vacío en las calles, el silencio de una ciudad que se vuelca por completo a la contemplación de la ceremonia que se desarrollaba a solo unos kilómetros. Pero no fue así del todo.

La propia convicción de que no basta la visita de un Papa para alterar el día a día de los cubanos la tuve en mi propio barrio donde, en una esquina, ajenos a los protocolos que se oficiaban en la cercana Plaza de la Revolución, varios jóvenes se jugaban el todo por el todo en un partido de fútbol, bajo la atenta mirada de otros coetáneos, a la espera de su propio turno en la cancha. Muy cerca de allí, al doblar de otra esquina, los eternos jugadores de dominó mantenían sus vociferantes duelos que opacaban las palabras del Sumo Pontífice, provenientes de un televisor en una casa cercana. (Por el camino me encontraría muchos otros duelistas de dominó que decidieron no posponer sus “rencillas personales” sobre la mesa de juego, a pesar de la celebración de la misa).

Los niños fueron otros para los cuales la trascendencia de la visita del Obispo de Roma a este archipiélago, no pasa de un tema recurrente de conversación entre los mayores, y la suerte de no haber tenido que ir a la escuela durante la jornada del lunes. Con esa inocencia que los caracteriza, llevan sus juegos a la calle, gritan, ríen, corretean por todo su barrio, bajo la mirada, atenta o no, de las madres que en las puertas de sus casas, o mientras se engalanan las uñas de los pies, comparten los últimos chismes del ambiente.

En la esquina de siempre, se comenta sobre la serie de moda, se discute de pelota y quizás, y como de soslayo, de la visita del Papa; mientras se comparte el trago de ron que facilita las palabras.

Y no es que no se siguiera con atención lo que en la misa oficiada en la histórica Plaza santiaguera sucedía. Todo lo contrario; en casi la totalidad de las casas que limitaban mi camino, muchos permanecían frente al televisor disfrutando de la ceremonia. En unos casos familias completas atentas a la pequeña pantalla, en otros, algún anciano adormilado meciéndose en su comadrita; en la de más allá, un albañil se concentraba en su trabajo, mientras a su espalda el Santo Padre guiaba una de las oraciones de la noche.

Todavía hoy la ciudad acogerá al Papa durante unas horas más, en las que visitará el Santuario de la Virgen del Cobre, antes de partir hacia La Habana, donde oficiará la última de sus misas en suelo cubano.

Poco a poco se ira retornando a una normalidad solo afectada por los desvíos del transporte público, la ausencia de Internet en las universidades, algún que otro plan pospuesto. La prensa nacional e internacional seguirán sacando lascas a cuanto acontezca durante las próximas horas, en su propio duelo mediático en el cual, muchas veces, el único perdedor es la objetividad noticiosa. Nuevas crónicas sobre la presencia de Benedicto XVI en tierras cubanas serán escritas, pero otras no alcanzarán las planas de los periódicos y los blogs.

Mucho se hablará en su momento sobre los resultados de esta visita; la mayoría referidos al acontecer político y las relaciones iglesia-estado. Unos y otros despotricarán sobre lo que pudo o no pudo ser, sobre verdades y traiciones. Cada quien desde su propia miseria.

Yo, mientras tanto, me quedo con los aportes personales, con esas otras historias silenciosas que la ciudad me regaló antes, durante y después del paso de Benedicto XVI por nuestro país. Me quedo con los detalles simpáticos: el increíble titular de Cubadebate (El “cocodrilo del Papa” llega hoy a Cuba); los carteles de Bienvenida al Sumo Pontífice en los más disímiles sitios de la ciudad (como un carrito de confituras y junto a los afiches de músicos cubanos en el espacio donde un comerciante vende discos de música y películas); el carro fúnebre que calle Calvario abajo, encabezaba el cortejo con un cartel que rezaba “Aseguramiento para la visita del Papa”.

Restaurado Santuario del Cobre en Santiago de Cuba

El Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad del Cobre, en la provincia de Santiago de Cuba, recibió una restauración y se encuentra listo paras dos importantes acontecimientos de este año: uno, la visita del Papa Benedicto XVI a finales de este mes y, el otro, la celebración de los 400 años del hallazgo de la imagen de la virgen, en septiembre próximo.

María Caridad López, responsable de la comisión de medios de comunicación en la Arquidiócesis de este territorio oriental, en exclusiva a la AIN se refirió a la preparación del recinto religioso con un proyecto ajustado a los momentos actuales y a la posibilidad de concluir los trabajos en el Año Jubilar.

 

Entre los propósitos seguidos en la restauración, mencionó el cambio de funciones de varios locales para devolverles su destino inicial.

 

Explicó, por ejemplo, que el espacio ocupado por la Capilla de los Milagros, donde los feligreses hacen y cumplen promesas, retomó el lugar de la sacristía.

 

Por ese motivo, la primera fue trasladada hacia una de las dos naves laterales, anteriormente cerradas y cuya apertura contribuyó a la mejor ventilación, acústica e iluminación interior, acotó.

 

Igualmente, indicó, se sustituyó parte de la carpintería de madera que estaba deteriorada por el paso del tiempo y plagas, en marcos, ventanas y vitrales, a la vez que fue remozado el Camerín de la Virgen, donde los
fieles pueden ubicarse más cerca de la imagen venerada.

 

El ingeniero Fausto Veloz García, jefe del grupo de construcción e inversión del Arzobispado en Santiago de Cuba, indicó que los trabajos, en áreas interiores y exteriores, incluyeron la pintura del edificio y la remodelación de redes eléctricas, hidráulicas y sanitarias. Igualmente, los
sistemas de iluminación y audio y la impermeabilización de la cubierta.

 

Ahora, precisó, se concluyen las labores en las instalaciones circundantes como la Casa de Retiro y Convivencia, y la Hospedería, cuya construcción data de hace 59 años, y donde se beneficiaron las redes sanitarias y los exteriores.

 

En la primera, detalló, fueron restauradas la capilla, el comedor, 10 habitaciones, la central telefónica, la recepción y el salón de protocolo.
Explicó Veloz García, además, la realización de nuevas construcciones, ya entregadas para su uso, como la Casa de las Religiosas y la base de apoyo, nave que se utilizará como almacén, al tiempo que se crearon facilidades para el acceso de personas discapacitadas.

 

También recibieron atención las áreas verdes y se pavimentaron las calles interiores y la Plaza Mariana.

 

Veloz García encomió, igualmente, el apoyo del Gobierno en la gestión, búsqueda y venta de materiales de la construcción, así como en la facilitación de equipos de movimiento de tierra, de tiro de hormigón, grúa, entre otros, para acometer la restauración del Santuario de la Virgen de la
Caridad de El Cobre.

Inaugurado el ocho de septiembre de 1927 y visitado a lo largo de los años por cientos de miles de cubanos y extranjeros, creyentes o no, la restauración del Santuario fue acometida por un equipo de arquitectos e ingenieros, y brigadas del Arzobispado de Santiago de Cuba.

Tomado de Restaurado Santuario del Cobre en Santiago de Cuba.

Orgullo santiaguero

Por: Ismael Francisco. Tomado de Cubadebate

Visitar la ciudad de Santiago de Cuba resulta siempre interesante para cualquier persona, ya sea cubana o no, pues esta ciudad, caliente por naturaleza, con sus costumbres únicas y sus amables moradores “atrapan” al más serio de los humanos.

Pero amigos míos, si esta visita coincide con una serie de Beisbol entre los locales y el equipo Industriales de la capital, las cosas toman una dimensión especial. Dondequiera que usted se presenta, allí estará la peña, el debate, en fin, la discusión. Que si los Azules son los payasos, que mejor juegan a la pelota o de que los periodistas los sobredimensionamos.

En la carpeta del hotel, en el bar, en las plazas en las escuelas, en calle Trocha hasta en la mismísima Catedral, rodeada de sobriedad, solo se escucha hablar de Pelota. Apenas pude participar de unas entradas en el majestuoso Guillermón Moncada, y desgraciadamente, fue para presenciar una fuerte disputa ante una jugada de interferencia, de la que resultó expulsado Lázaro Vargas, director de los capitalinos, enseguida un señor mayor, cerca de mi me dijo -claro, tenían que emparejar, en el partido anterior expulsaron al director santiaguero.

Cumplimentando una apretada agenda de trabajo que incluyo visitas a varios municipios santiagueros, apenas quedó tiempo para disfrutar de buen béisbol. Pero sí de muchas trifulcas entre campesinos cuentapropistas, barberos, dirigentes y cuanta persona tropecé en estos 4 días en el Oriente cubano, por supuesto todos tratando de sugerir estrategias para devorar al León capitalino.

Último partido de la Serie que favorecía 2-1 a los del Oriente, también era mi última noche en Santiago, terminé tarde, y un colega y gran amigo me invitó a visitar su casa, y bueno, hasta allá fuimos.

Al llegar a la casa, la primera perjudicada fue su pequeña hija, quien resultó enviada a ver los muñequitos al televisor del cuarto, y así comenzó una charla entre colegas, al son de una botella de exquisito ron santiaguero, mientras el juego estuvo empatado todo transcurría normal, ya en el 7 capitulo, Industriales comenzó a darle una “soberana” paliza a los santiagueros, y de pronto mi colega José Ángel, que aparentaba no atender al Juego, se puso de pié, apagó la tele, y nos dijo, negüe, tenemos que ahorrar…

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