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54 Serie Nacional de Béisbol: se avecina un equipo “de futuro”

Lo confieso: no seguí la serie provincial de pelota. No se debe a que los juegos, en su mayoría, tuvieron lugar en horas tempranas de la tarde, o en la mañana. En verdad, no he hallado en mí el interés por esos equipos municipales, de donde se nutre la selección mayor de la provincia.

Quizás por eso poco tengo que decir de la renovación que se muestra en el listado de 52 preseleccionados que acaba de anunciarse, con vistas a conformar el equipo Santiago de Cuba, a la 54 Serie Nacional de Béisbol.

Ya lo había anunciado el director técnico Luis Danilo Larduet, en entrevista ofrecida apenas finalizada la edición anterior de los clásicos cubanos. Ahora lo cumple. Son pocos los consagrados que permanecen con opciones de integrar el elenco santiaguero. Solo Héctor Olivera, Luis Yánder la O, Alexei Bell, Reutilio Hurtado, Edilse Silva, Alberto Bisset (sic) y Alaín Delá, aseguran una base “probada” (ya ven, se pueden enumerar). Claro que hay otros que suman años de experiencia (por ejemplo Andrés Reina y Joaquín Carbonell, por solo mencionar dos casos) pero, a todas luces, se tratará de una formación prácticamente novata.

La fortaleza del futuro equipo santiaguero estará en los jardines, donde apenas uno de los “imberbes”, podría colarse en la alineación. Ya en el cuadro y los lanzadores, sí que deberán lucirse uniformes nuevos.

Mucho dice esta preselección (en la que llama la atención —aunque no asombra— la ausencia de jugadores como Danny Betancourt, Yaumier Sánchez, Maikel Castellanos, Pedro Poll y Luis Miguel Nava). En primer lugar, una coherencia entre lo dicho y hecho por Danilo. Se trata de conformar un equipo “de futuro”, con el cual se pueda armar un “team work” a partir de las ganas de jugar y no del saberse establecido. En segundo lugar, mucho no debe esperarse de esta selección; cuando más, que luchen por colarse una vez más entre los ocho grande, misión que, con la renovación del pitcheo, se ve más que difícil.

Me gustaría ser el primero en sorprenderme con la actuación de jóvenes que, quizás, para quienes hayan seguido “la provincial”, sean más certezas que promesas.

Espero que a partir de esta nueva edición, aparezcan nuevos nombres que admirar, más que por los resultados (necesarios), por su entrega en un terreno en el que Santiago de Cuba, ha escrito más de una historia.

Pre-selección del equipo Santiago de Cuba, de pelota.

Receptores:

1.- Alberto Díaz

2.- Isandro González

3.- Leonel Galán

4.- Daniel Sánchez

5.- Jorge Tamayo

6.- David Falcón

7.- Andrés Reina

8.- Orrelly Ribeaux

Jugadores de cuadro:

9.- Norberto Castellanos

10.- Yoel Yanqui

11.- Luís Casamayor

12.- Héctor Olivera

13.- Luís Yander La O

14.- Aníbal Sierra

15.- Dasiel Sevila

16.- Daniel Aguilera

17.- Santiago Torres

18.- Camilo Quinteiro

19.- Yunier Durán

20.- José David Silveira

Jardineros:

21.- Alexei Bell

22.- Reutilio Hurtado

23.- Edilse Silva

24.- Joaquín Carbonell

25.- Leonel Vinent

26.- Luís Suri

27.- Henry Pantoja

28.- Yeri Martínez

29.- Yoelkis Guibert

30.- Sergio Barthelemy

Lanzadores:

31.- Alberto Bisset

32.- Alaín Delá

33.- Jorge Luís Bravo

34.- Osmeni Romero

35.- Ulfrido García

36.- Carlos Font

37.- Jorge Ricardo Díaz

38.- Adrián Sagarra

39.- Edialbert Valentín

40.- Georgi Cuevas

41.- Osquiel Cutiño

42.- Virgilio Moroso

43.- Edisleidis Núñez

44.- Florencio Maletá

45.- Brayan González

46.- Yoendri Montero

47.- Nelson Pérez

48.- Yubisley Portales

49.- Henry Delá

50.- Ángel Luís Márquez

51.- Relly Hechavarría

52.- Bernardo Céspedes

Lea el artículo original aparecido en el Sierra Maestra

Pipo, más que el sabroso, el ETERNO

Por: Lucrecia Álvarez Martínez

Tomado de Sierra Maestra

Recuerdo la primera vez que mis padres me llevaron al estadio Guillermón Moncada. A pesar de disfrutar de un excelente juego de béisbol entre los equipos de Santiago de Cuba y Holguín, gran parte de mi atención se la llevó el señor que le hacía llegar las pelotas al árbitro y, rápidamente, le pregunté a mi padre quién era él, sonriente me contestó: «Ese es Pipo».

Imagino que son varios los niños que han hecho esa pregunta, porque era imposible no notarlo. Radamés Alberto Heredia Clavijo «Pipo», era un protagonista más de lo que ocurría en el terreno.

Cada pelota que era devuelta al campo ponía en vilo al público quienes esperaban hasta ver si Pipo la capturaba, ya fuera con sus manos o con su gorra. Aunque no lo lograra, siempre llegaba la ovación.

Bautizado cariñosamente como Pipo por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, en la 40 Serie Nacional acompañó a Las Avispas santiagueras por diferentes terrenos del país, con una camiseta muy distintiva que decía en la espalda: Pipo El Sabroso, y así quedó apodado para la historia.

El decano de los narradores deportivos, Eddy Martin, dijo una vez que Radamés Heredia «Pipo», no era solo de Santiago de Cuba, sino de Cuba entera y del extranjero también.

Pipo es eterno, porque en cada pasillo del «Guillermón» su legado cobra vida, ese que forjó con sus propias manos, ayudando a construir el «Coloso de la Avenida de las Américas» desde sus cimientos, agilizando la recogida y entrega de pelotas para que los juegos no se demoraran, pendiente a cada detalle para cumplir con esmero su responsabilidad.

Trabajador ejemplar, condecorado en numerosas ocasiones, ejemplo de laboriosidad. Siempre recordaba con orgullo y alegría el momento en que conoció al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Para los niños siempre tuvo tiempo y dedicación. Jugaba con ellos a la pelota y les contaba las hazañas de sus amigos Manuel Alarcón y Pepín Carrillo, entre otros.

Desde el pasado domingo Pipo sumó otro apodo a su chamarreta, ya no será solamente El Sabroso, ahora es El Eterno, porque hombres como él no se olvidan ni se borran, hombres como él quedan para la historia

Jonrones en el Prat Puig

Como muchos santiagueros (cubanos) crecí con sus jonrones. Grité con mil gargantas en el Guillermón, coros que clamaban por una ventaja, o por seguir la fiesta de batazos. Aprendí a admirarlo desde la distancia, desde el sinfín de alegrías que me regalaba con tanta humildad; por esa imagen de hombre serio, de pocas palabras y hasta retraído. Orestes Kindelán Olivares es parte de mi imaginario de niño, de joven, de amante del beisbol como suceso cultural en Cuba.

Pero detrás del pelotero hay otro mundo. Un hombre que sorprende por su sencillez, por la profundidad de sus principios, expuestos con la misma contundencia de esos batazos que lo encumbraron hasta la historia del béisbol de todos los tiempos.

Este sábado 7 de junio, Kindelán fue protagonista una vez más. Ya no en el diamante del Guillermón Moncada (aunque por momentos el ambiente fue el mismo) sino en el patio del Centro Cultural Francisco Prat Puig, como invitado especial a la Peña del Menú, del trovador José Aquiles; quien se convirtió así en el pitcher de turno, con la difícil labor de lanzarle (preguntas) al mayor jonronero de la pelota nacional.

Nunca vi a un pitcher tan orgulloso de recibir jonrones.

Eso fueron las respuestas de Kindelán que, estoy seguro, sorprendió a mucho por su locuacidad, por la jocosidad de sus comentarios, por la soltura con que sorteó los temas tratados. No se habló de pelota (tal fue el compromiso de los organizadores de la peña para con el cuarto bate de los equipos Cuba), aunque todas las preguntas cayeron en esa zona de duda, donde solo un grande como Kindelán puede hacer un swing de jonrón.

Se le escucharon anécdotas, análisis, sentencias. Emocionado se le vio hablar de Fidel, de Chávez, de aquel juego tremendo entre los dos comandantes y donde él, y otras glorias del beisbol cubano fueron cómplices de las ocurrencias del líder cubano.

Y cantó; porque es amante de la buena música y cuando canta Oscar de León, Kindelán se vuelve otro, y toma las maracas de uno de los integrantes de Ecos del Tivolí, y parece uno más del sexteto. El público reaccionó y, como nunca antes había visto en el Menú, se pararon y aplaudieron y corearon y bailaron y Kinde, camina eso, como en el Guillermón.

Kindelán es Santiago, porque es como su gente, sencillo, humilde. El público del Menú agradeció con aplausos, con el ir y venir por una foto, con el reconocimiento otorgado por instituciones y los organizadores del Menú (incluido un tema original de Aquiles, dedicado a Kindelán) a ese grande del deporte cubano

De mi parte, fue el encuentro con un ídolo, con ese hombre al que en el patio de mi casa yo traía en mis juegos de niño, y yo era Kindelán y bateaba por sobre un tejado que entonces me parecía tan lejos.

Ahora queda una foto que deberé buscar en cámara ajena (nunca lamenté tanto olvidar llevar una cámara) y una pequeña tarjeta donde el Tambor Mayor tuvo la deferencia de un regalo:

Para Noel:

De su amigo,

O. Kindelán

Cuatro años de Menú

Es cierto, Kindelán se robó el show de la más recién te edición del Menú, pero todos lo agradecen. Fue ese el mejor regalo que pudieron hacerse los organizadores de la Peña, en la edición que celebró los cuatro años de este espacio, (me atrevo a asegurar) el más gustado del acontecer cultural santiaguero.

Sin embargo en el Menú hubo otros exquisitos platos. Aquiles dedicó la peña a los santiagueros nominados y galardonados en el Festival del disco cubano, Cubadisco 2014. Entre los invitados estuvieron el sexteto Ecos del Tivolí (música tradicional), el escritor Reinaldo Cedeño (premio de notas discográficas por el disco del Sexteto Ecos del Tivolí), el tresero René Avich (quien no pudo estar presente, pero envío una muestra del material premiado), entre otros homenajeados.

También se escuchó la voz de la trovadora Gladys del Monte; las ocurrencias de Reynaldo García Blanco, y la música de Aquiles, con su obra y parte del repertorio antológico de la trova cubana. (Ah!, claro, también tuve la suerte de haber sido invitado a leer la carta que ganara una de las Menciones del Concurso Internacional de Cartas de Amor, celebrado este año 2014, en Santi Spíritus)

Fue histórica esta edición del Menú. Así lo dijo Aquiles, pero así también lo sentimos los que cada primer sábado del mes nos reunimos en el Prat Puig. De tanto y bueno que ha pasado por este espacio, lo sucedido este 7 de junio, marca un hito.

¿Por dónde empezamos, Luis Danilo»

El semanario santiaguero Sierra Maestra publica una entrevista a Luis Danilo Larduet, Director Técnico del equipo de béisbol de Santiago de Cuba, en la recién concluida 53 Serie Nacional de Béisbol. En sus palabras hay de todo y para todos. Se puede concordar o no con lo planteado; pero prefiero quedarme con el sabor de la autocrítica y esperar por la conformación del equipo que defenderá el uniforme rojinegro en la próxima campaña. Ya será tiempo de confirmar si el trabajo es serio. Por ahora, les dejo la entrevista tal y como se publicó en Sierra Maestra:

Santiago de Cuba, 26 abr.- Culminó otra temporada de nuestro pasatiempo nacional y los parciales santiagueros, y la afición si bien disfrutó con la «sufrida» clasificación a la segunda fase del torneo, volvió a cuestionar la actuación de las Avispas, las cuales se anclaron en el octavo escalón de la 53 Serie.

Cuando se habla de pelota siempre hay tela por donde cortar y esta vez no fue la excepción. Lo que prometía ser una campaña prometedora para el béisbol indómito, terminó siendo un verdadero «dolor de cabeza» para una tierra que está acostumbrada a dar pelea y espectáculo hasta el final en estas lides.

De inicio, el plantel que presentaron los montañeses se mostraba sólido, con poca profundidad en sus lanzadores, pero con una ofensiva lo suficientemente poderosa para aspirar a la clasificación sin muchos sobresaltos. Sin embargo una cosa fue el papel y otra el terreno.

Resulta que apenas se bateó (con figuras establecidas aportando muy poco), y el criticado picheo tuvo que «sacar la cara» –al menos en la primera parte del torneo- para mantener las aspiraciones rojinegras.

Y es que hace varios años que nos viene ocurriendo lo mismo, en plantilla parecemos ser un equipo potente, pero a la hora de la verdad siempre falla lo mismo.

Al respecto, el manager del plantel santiaguero, Luis Danilo Larduet, expuso su punto de vista a este redactor: «No soy quien para decirle a un atleta cuando llega el fin de su carrera, pero desde mi puesto de director sí me toca reconocer y plantear la necesidad que tiene el equipo Santiago de Cuba de renovar su plantilla».

«Este grupo lleva seis años junto y aún no se alcanzan los resultados que exige nuestra afición. Pienso que muchos de ellos se han acomodado y han perdido esa motivación de hacer y dar siempre el máximo. Lo peor es que al final de la temporada siempre recae la responsabilidad en el manager y los entrenadores».

«Nosotros tenemos parte de la culpa, porque somos un equipo y si los resultados no son los mejores, significa que todos hemos fallado en algo, pero no siempre somos los máximos culpables», confesó Larduet.

El estratega reconoció que al llegar a la dirección del conjunto pensó que la escasez de resultados se debía a una falla en la preparación del elenco, sin embargo el entrenamiento y el juego diario le demostraron lo contrario.

«La realidad es solo una, el equipo no funciona como antes, y necesita una renovación en más del 50% de su plantilla. Venimos arrastrando problemas físicos y sicológicos con los mismos peloteros año tras año y ya es hora que esta situación cambie. Pienso que en la búsqueda desesperada de resultados hemos cometido un error, nos aferramos a hacer el equipo con la misma base y no nos ha dado frutos», explicó Luis Danilo.

Al ser interrogado sobre la opinión popular de que en las Avispas a los más jóvenes no se les da muchas oportunidades de desarrollar sus habilidades, el director aseveró: «Mi idea es darle desde ya la responsabilidad a los nuevos valores, de hecho en los últimos juegos de la Serie muchos de ellos tuvieron mayor protagonismo y comenzaron a sentir el rigor del juego diario».

«Necesitamos que los muchachos comiencen a notar la responsabilidad de que son ellos los que tienen que sacar el equipo adelante, algo que hasta hoy no es así, pues como tienen al lado a peloteros con más renombre, se han relajado y no perciben la necesidad de llevar el peso del grupo».

Posición por posición nuestra provincia tiene figuras en ascenso y otras que ya ha demostrado su calidad. A simple vista podemos mencionar al antesalista Luis Yander La’O, uno de los peloteros de mayores perspectivas en el país. También se puede nombrar al receptor Andrés Reina, el jardinero Sergio Barthelemy y los jugadores de cuadro Adriel Labrada y David Silveira, entre otros.

Confiado que el talento para trabajar existe y que los resultados positivos llegarán, Luis Danilo aprovechó la ocasión para enviarle un mensaje a los aficionados: «Lo que vamos a hacer no es nada descabellado, de hecho todos los equipos han pasado por esto, solo que ellos tuvieron la previsión de hacerlo antes Quiero dejar claro que nosotros jamás renunciaremos a la victoria, pero me gustaría que la afición comprenda que el cambio es imprescindible».

«Al final si lo que propongo no funciona o no es del agrado del siempre respetable público, ellos estarán en las gradas para juzgarme y hacerme saber con sus críticas si estoy en la vía correcta o no. Después de todo, los directores sabemos que siempre estamos en la palestra pública, pero no puedes dirigir pensado en esto, a veces hay que tomar decisiones arriesgadas».

Tal vez pasen algunos años para ver el «Guillermón» a grada llena en un play-off, pero me quedo con la sensación de que esos días volverán. Ya no será con Pacheco, Kindelán o Pierre, ahora serán otros los protagonistas que responderán cuando la afición los convoque a que «caminen eso». Lo importante es que sin importar cuál sea el nombres todos defienden el mismo panal.

Regresa el clásico al Moncada

El movimiento alerta de lo que vendrá: las llamadas “noches santiagueras” se trasladan a las inmediaciones del estadio “Guillermón Moncada”. Tanto no hubiera hecho falta para crear un ambiente que el propio enfrentamiento entre Santiago e Industriales debe lograr. Pero todo es válido. Nuestro beisbol transita por momentos definitorios y cualquier apoyo es poco, aún cuando venga de la gastronomía, de la cultura o de la ciencia (si así fuera).

Lo importante es el ambiente, regresar al estadio abarrotado, al ambiente que se eleva por sobre las gradas y asalta los barrios aledaños, crónica de un partido posible de seguir por las exclamaciones y los gritos de cada centímetro cuadrado de gradería.

Los ingredientes para este regreso parecen estar garantizados, más allá de ausencias por un bando u otro, más allá de las evidentes debilidades en cada conjunto.

La historia pesa un mundo, y hoy parece que más; cuando cada conjunto (rojos y azules, avispas y leones) vienen por cambiarla.

Santiago aspira a regresar a los play off, luego de la hecatombe de la serie anterior; para ello cuenta con varios regresos de peso como el de Héctor Olivera y, el ahora director técnico, Luis Danilo Larduet, entre otros.

Por su parte, como para no perder la costumbre, Industriales viene precedido de no pocas polémicas por la conformación de su nómina, donde aparecen ahora tres gallos que intentarán poner espuelas a las garras del león; mientras algunos cachorros, por uno u otro motivo, han quedado fuera. (Será, al menos, interesante, ver la reacción del público santiaguero —y de otras provincias del país— ante el uniforme azul que ahora defenderá el más polémico de los peloteros cubanos en los últimos tiempos: Yulieski Gourriel)

La cita está pactada para este domingo, en un remozado estadio “Guillermón Moncada”. Hasta ahora, he escuchado diversas opiniones sobre lo que depara esta Serie para el conjunto santiaguero. Yo me quedo entre los optimistas: confío en la clasificación de Santiago a la otra etapa.

Por ahora, queda mucho por recorrer en una Serie que trae muchas novedades, tantas, que solo espero no se roben el protagonismo que debe pertenecer al terreno.

Así que, ¡play ball!

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